NovelToon NovelToon
Oscuro Placer.

Oscuro Placer.

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Romance de oficina
Popularitas:9.3k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Laura entró en Valdez Enterprises buscando una carrera, pero encontró una perdición.

​Bastó una mirada de Adrián Valdez, su jefe, para que la ingenua joven viera desmoronarse su mundo. Lo que comenzó como una admiración profesional se transformó rápidamente en una obsesión voraz: Laura ya no trabajaba para él, vivía para él. Cada gesto, cada orden fría y cada segundo en su presencia se convirtieron en el combustible de un deseo insaciable.

​Pero tras la fachada de poder de Adrián se esconden sombras que ella no está preparada para enfrentar. En esta oficina, el deseo no es un juego, es una trampa. Y Laura, cegada por su propia fijación, está a punto de descubrir que entregarse a su jefe es un placer tan intenso como peligroso.

​¿Estás listo para cruzar la línea donde la obsesión se vuelve irreversible?

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: La Disciplina del Vacío.

Me quedé allí, de pie, con el paño de microfibra en la mano y las rodillas todavía temblando. El cristal frente a mi rostro estaba empañado, un recordatorio físico y opaco de lo que acababa de presenciar.

​Adrián no dijo nada. Se escuchó el suave chirrido de su silla de piel al girar y el rítmico tecleo de su ordenador. Para él, el mundo ya había vuelto a su cauce de cifras y adquisiciones. Para mí, el aire seguía siendo irrespirable.

​Comencé a limpiar. El movimiento de mi brazo era mecánico, circular y obsesivo. Cada vez que el paño pasaba sobre la marca que el cuerpo de Claudia había dejado en el vidrio, sentía una punzada de humillación que se me subía por la garganta como hiel.

​—Te falta una mancha en la esquina superior derecha —dijo su voz, sin levantar la vista de la pantalla.

​Me puse de puntillas, estirando el brazo hasta que el músculo me dolió. Mis anteojos resbalaron por el puente de mi nariz a causa del sudor frío, pero no me atreví a soltar el paño.

​—¿Por qué me obliga a esto? —pregunté.

Mi voz salió más firme de lo que esperaba, rompiendo la atmósfera de oficina sagrada.

​El tecleo se detuvo. Adrián se reclinó en su asiento y entrelazó sus dedos largos sobre el escritorio. Me observó durante un tiempo que se me hizo eterno, con esa mirada que parecía despojarme de cada capa de protección hasta dejarme en carne viva.

​—Porque la mayoría de la gente cree que el poder es lo que uno hace —respondió con una calma gélida.

— Pero el verdadero poder es lo que uno es capaz de soportar ver sin romperse. Tú quieres entrar en mi mundo, Laura. Pero mi mundo no es solo ropa cara y cenas de gala. Es esto... Es la capacidad de ser testigo de la voluntad ajena sin perder la propia o perdiéndola por completo.

​Se levantó y caminó hacia el mueble bar. Se sirvió un whisky, el hielo tintineando contra el cristal con un sonido que me recordó al de las esposas que no llevaba puestas, pero que sentía en mis muñecas.

​—Termina y vuelve a tu puesto. Tenemos la auditoría de las tres.

......................

​Pasé el resto del día en mi escritorio, sumergida en hojas de cálculo y correos electrónicos. Mis ojos ardían de tanto mirar las pantallas, pero cada vez que levantaba la vista, me encontraba con la puerta de roble cerrada.

​Claudia pasó varias veces frente a mi puesto. Caminaba con un aire de renovada autoridad, sus tacones golpeando el suelo como una declaración de guerra ganada. En un momento dado, se detuvo y dejó una pila de documentos sobre mi mesa.

​—Necesito que archives esto antes de irte, Laura —dijo, apoyando sus manos cuidadas sobre el cristal de mi escritorio—. Y un consejo de mujer a mujer: no te confundas. Hay quienes son el plato principal y quienes son solo el espectáculo del intermedio.

​No le respondí. Me limité a tomar los documentos, manteniendo la mirada baja. Sabía que ella estaba buscando una reacción, una lágrima, un atisbo de derrota. Pero recordé las palabras de Adrián: soportar sin romperse.

​A las ocho de la tarde, la oficina se quedó vacía. Las luces automáticas se atenuaron, dejando el piso en una penumbra azulada. Claudia se había marchado hacía horas, despidiéndose con una mirada de lástima que me quemó la piel. Solo quedaba la luz que se filtraba por debajo de la puerta de Adrián.

​Me quedé allí, terminando de archivar los documentos de Claudia. Mis dedos rozaban el papel con una lentitud deliberada. Estaba agotada, pero algo me impedía marcharme. Era como si el hilo invisible que Adrián había atado a mi cuello fuera más corto que nunca.

​De repente, la puerta se abrió. Adrián salió con su abrigo de paño oscuro sobre el brazo. Se detuvo frente a mi escritorio y observó el orden pulcro de mi espacio de trabajo.

​—¿Todavía aquí? —preguntó. No era una pregunta de preocupación, sino de evaluación.

​—Dijo que las auditorías eran prioridad, señor Valdez.

​Él se inclinó sobre mi escritorio, apoyando ambas manos en el cristal, atrapándome en el pequeño espacio entre mi silla y su presencia. Pude oler de nuevo el whisky y el tabaco, pero también ese aroma a metal frío que lo caracterizaba. Por un segundo, su mirada descendió a mis labios, y el aire entre nosotros se volvió tan denso que me costó tragar saliva.

​—El lunes —dijo, su voz volviéndose un murmullo que me erizó el vello de los brazos— iremos a la sede de la constructora. Prepárate. No quiero errores.

​—Sí, señor.

​Se alejó sin decir nada más. Sus pasos resonaron en el pasillo vacío hasta que el sonido del ascensor indicó su partida.

​Me quedé sentada en la oscuridad, rodeada por el silencio de los rascacielos.

 Me toqué la nuca, donde todavía sentía el eco de su voz. Me había obligado a mirar cómo poseía a otra, me había humillado haciéndome limpiar sus rastros, y sin embargo, allí estaba yo, esperando el día siguiente con una ansiedad que me devoraba por dentro.

​Él no me había tocado, ni una sola vez después de ajustarme los anteojos. Y ese vacío, ese espacio de aire intocado entre nosotros, empezaba a doler mucho más que cualquier contacto físico.

Adrián Valdez estaba jugando conmigo al juego de la privación, y yo, sin saber cómo, estaba empezando a perder.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

1
victor hernandez
Que paso con la poca seguridad que habías conocido
victor hernandez
Pensé que no te iba a quebrar y que pondrías tus condiciones
Nancy RoMo
pobre laura llego a la cueva del lobo otra vez 😬😬😬
Marshaan Sanchez
Dios mi que quiere ese Adrián o mejor que busca de ella será que en algún momento se entregará al amor dejar las armadura ,dejara que ella se su centro su motor está es un rompe cabeza de de millares de Fichas me tiene como si tú viera leyendo algo similar que Drácula jajaja pero moderno 😘❤️
Milcaris
Ir hasta allá no va a impedir que Adrian siga jugando con Mariana solo por torturarla
Milcaris
Adrian está haciendo todo para que vuelvas a él si o si.
victor hernandez
Maravillosa me tiene ignotizada
victor hernandez
Maravillosa me tiene ignotizada
victor hernandez
Esta arrecha la trama no contaba con esa jugada de Adrián pero Laura desafíalo hasle saber con su mismo juego de seducción qué no te domina hazlo desearte que haga tu voluntad
victor hernandez
Cual es la razón real que el quiera a laura bajo su dominio autora lo que el no contaba era que ella lo iba a desestabilizar
Nancy RoMo
de verdad es imposible no odiar a adrian 😮‍💨
Kim Nava
que hombre tan miserable
solo la quiere de espectadora y a ser la sufrir más
y más loca ella sintiendo celos de su prima 🙄🙄🙄 patética Adrian solo las utiliza como trapos y las desecha y ella cree que con ella cambiará
Milcaris
Cómo elegir a un hombre que juega tan sucio.
Marshaan Sanchez: mi madre será el que movió sus hilos será que la enamorara a ella para vengarse no estos está de Yeyo y medio 😍
total 1 replies
Milcaris
👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻 Sigue así los golpes bajos para Adrián. Que sufra, que le duela, que le cueste.
Marshaan Sanchez: castigarlo mami que tú puedes el se cree el dueño del mundo y que los que vivimos al rededor le pagan renta ❤️😅
total 1 replies
Milcaris
No lo hagas porque Adrián te da un beso y luego te desecha y te dice que sigues siendo igual.
Milcaris
Adrian está como esos que no come ni deja comer.
Milcaris: Pero para destruir y no construir
total 2 replies
Milcaris
Pensabas que te iba a decir algo romántico y las mariposas revoloteando más fuerte.
Milcaris: si 🤣🤣🤣🤣
total 2 replies
Yura Ran
Maucris y entonces no habrá paz....?
Kim Nava
este Mensaje está loco 🙄
Nancy RoMo
adrian no conoce los limites 😬😬😬
Yura Ran: mente perversas
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play