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Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Amor eterno
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Maggy Mouses

🚫 Novela en Emisión 🚫

Molly Dumont vive en un mundo de sombras donde nadie puede oírla. Tras un trágico accidente, todos creen que su mente se ha ido para siempre, pero ella está ahí, escuchando cada secreto, cada traición y cada suspiro.

​Axel Brunner, el CEO del Holding Arcane, se casó con ella por un pacto de poder, pero ahora se encuentra librando la batalla más importante de su vida: proteger a la mujer que todos llaman "un cuerpo vacío". Mientras la justicia intenta arrebatársela y un tío ambicioso busca destruirla, Axel descubrirá que el amor no necesita palabras, y que Molly está enviando señales que solo un corazón dispuesto a escuchar puede entender.

​¿Podrá Axel salvarla antes de que el tiempo se agote? ¿Logrará Molly romper las cadenas de su silencio antes de perderlo todo?

NovelToon tiene autorización de Maggy Mouses para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 11: Verdades reveladas

Axel se acercó de nuevo, esta vez con una ternura desesperada. Sus dedos rozaron la mano de Molly, que estaba fría e inmóvil. La culpa lo inundó, una marea negra que le apretaba el pecho hasta hacerlo jadear.

—No fue un accidente casual, Axel —la voz de Julien recuperó una dureza que obligó a Axel a levantar la vista—. Mi equipo de seguridad lo confirmó hace poco. Fue provocado. Claude está detrás de esto.

—¿Claude? —Axel frunció el ceño, tratando de procesar la información a través de su propio shock—. ¿Quién es Claude?

—La oveja negra de la familia. Un hombre que no tiene escrúpulos,que tiene garras en todo el continente. Claude es mi hermano, quiere obtener el legado Dumont, y sabe que Molly es mi único punto débil. Por eso intentó matarla. Y es por eso misno, Axel, que yo ya no puedo protegerla solo.

Julien se acercó a él, clavándole sus ojos cansados pero feroces.

—Me estoy muriendo. Tengo un cáncer terminal que me dará unos meses, quizás semanas. Si yo muero ahora, el Holding L'Océan Bleu quedará a la deriva, y Claude entrará como un lobo en el corral para terminar el trabajo con mi hija. Ella necesita un muro, alguien que la ley y el mundo respeten.

Julien sacó un sobre de su bolsillo y lo puso sobre la mesa de noche, junto al monitor de Molly.

—Esta es mi última carta. Te entrego el control total de L'Océan Bleu. Te doy acceso a cada cuenta, a cada hotel, a cada secreto de mi imperio. Como garantía de un matrimonio. Quiero que te cases con ella, Axel. Aquí mismo, en esta habitación, ante un juez que certifique la legalidad de la unión.

Axel se quedó mudo. El peso de la propuesta lo dejó anclado al suelo.

—¿Casarme... con ella? Julien, ella ni siquiera sabe que estoy aquí. No puede dar su consentimiento.

—Molly es mi única hija, Axel. Mi tesoro, la heredera de todo lo que he construido —comenzó Julien, sentándose con pesadez—. Siempre pensé que mi mano era lo suficientemente fuerte para protegerla, para garantizar su seguridad. Pero hoy veo que no ha sido suficiente.

Axel escuchaba en silencio, con las manos entrelazadas tras la espalda.

—Ahora se encuentra más vulnerable que nunca —continuó Julien, con un hilo de voz—. Cualquier enfermero descuidado, cualquier infiltrado podría ingresar y acabar con su vida en un segundo. Por eso mandé a blindar este lugar. Pero estoy viejo, Axel. Siento que mi destreza se escapa entre mis dedos como arena. Ya no puedo dormir pensando en quién entrará por esa puerta si yo cierro los ojos.

—Entiendo su miedo, señor —respondió Axel—. Pero tiene a los mejores hombres aquí.

—No es suficiente —Julien lo miró fijamente—. Tu padre y yo somos viejos amigos de batalla. Hemos compartido secretos que harían temblar a la bolsa de valores. Sé que eres un hombre de honor, Axel. Lo llevas en la sangre. Tu padre me ha hablado de tu lealtad, de cómo cuidas lo que es tuyo con un celo casi peligroso.

—Es un matrimonio legal para proteger su vida —insistió Julien, agarrando a Axel por la solapa con una fuerza desesperada—. Si eres su esposo, tienes el derecho legal de moverla a tus instalaciones, de usar tu seguridad privada, de blindar su existencia bajo el apellido Brunner. Axel, tú eres el único hombre que tiene la energía y el desprecio por el fracaso necesarios para enfrentarse a Claude. Protégela hasta que despierte... o hasta que yo ya no esté. Si ella despierta y no te quiere, te daré el divorcio y el control de la mitad de mis empresas como pago. Pero sálvala, por favor. Sálvala de Claude.

A cambio... te entrego el control total de mi compañía. Firmaré los poderes para que fusiones L'Océan Bleu con tu Holding bajo tu mando absoluto. Serás el hombre más poderoso de Europa, pero ella estará bajo tu ala.

Axel se quedó mudo. La propuesta era astronómica. ¿El control total de L'Océan Bleu? Era el sueño de cualquier tiburón de los negocios. Pero, ¿por qué él?

—No entiendo, señor Dumont... —balbuceó Axel—. Podría contratar a la mejor empresa de seguridad del planeta. Podría pagarle a un ejército para que vigile esta habitación. ¿Por qué confiarme a mí, a un socio con el que apenas ayer tuvo roces, la vida de su hija?

—¿Te preguntas por qué tú, Brunner? Porque conozco a tu familia. Sé que son honestos y que, si das tu palabra, cuidarás de mi hija y de sus bienes hasta que ella despierte... o hasta que su corazón deje de latir. Si algo me pasa a mí, y mi salud me dice que ese momento no está lejos, ella quedará a la deriva. Tengo muchos enemigos, Axel. Hay uno en especial, uno que odia a nuestra familia y que solo espera mi caída para devorar lo que queda. No puedo dejarla sola.

Axel sintió el peso de la responsabilidad caer sobre sus hombros. No era una transacción comercial común. Era un pacto de sangre. Miró de nuevo por la puerta entreabierta hacia la habitación donde Molly descansaba en ese silencio artificial.

—Usted quiere que yo sea su esposo legal, ¿verdad? —preguntó Axel con voz ronca—. Para que yo tenga el derecho legal de protegerla por encima de cualquier junta directiva, de cualquier juez.

—Es la única forma de blindarla —confirmó Julien—. Un matrimonio por poderes, inmediato. Tú pasas a ser su guardián legal absoluto. Su vida estará en tus manos, y mi imperio en las tuyas.

Axel miró a Molly. Su pecho subía y bajaba mecánicamente por el respirador. La culpa que sentía por haberla juzgado se transformó en un fuego diferente, una necesidad primitiva de enmendar su error. Claude la había roto. Claude la había puesto en esa cama. Y él, Axel Brunner, no iba a permitir que nadie terminara lo que empezó en aquella carretera.

Cuarenta minutos después, Axel salió de la clínica con paso vacilante. El aire frío de la tarde le quemaba los pulmones, pero no lograba despejar su mente. Gerard lo vio salir y, en silencio, le acompaño a la salida.

Hans, que lo esperaba dentro del coche, notó de inmediato que algo se había roto en su jefe. Axel no dijo una palabra. Se sentó en el asiento trasero y miró por la ventana, viendo cómo las luces de la clínica se alejaban en la oscuridad. Sus manos temblaban ligeramente sobre sus rodillas.

—¿Señor? —preguntó Hans con cautela—. ¿Está bien? ¿Damos la orden al equipo de seguridad de retirarse?

Axel no respondió de inmediato. Cerró los ojos, y lo único que podía ver era el rostro pálido de Molly y el pitido constante del monitor.

—Hans... —dijo finalmente, con una voz que Hans nunca le había escuchado: una voz humana, herida y cargada de una resolución moral—. Que un equipo se quede y el otro nos siga.

El coche se perdió en la negrura de la autopista, dejando atrás la clínica de lujo, mientras Axel Brunner se sumergía en la decisión más oscura y noble de su vida.

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Sakura
date cuenta de lo que está pasando con tu esposa
Sakura
date cuenta de lo que está pasando con tu esposa
Sakura
más
Sakura
ya se terminó
Sakura: a ok ok ya había asustado por que me parece muy interesante
total 2 replies
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