⚠️ADVERTENCIA DE CONTENIDO⚠️ Está novela cuenta con acoso severo, violencia física y emocional...
Un amor de la infancia destruido por el control despiadado de mi hermano. Mi amado Adán no solo perdió nuestros preciados recuerdos esa noche, también perdió la sensibilidad de sus piernas gracias a una persona desquiciada. Con la culpa creciendo dentro de mí desde niña me puse un propósito en mente. Esta vez yo lo cuidaré, lo protegeré, me convertiré en su esposa y cumpliré nuestras promesas olvidadas. Aunque su desconfianza me destroce el corazón, aunque su indiferencia me desgarre el alma, me quedare a su lado. Romperé esta jaula que me mantiene encerrada y volare tan alto que ya nadie más me podrá volver a enjaular.
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Pagando el favor.
¿Alondra... qué clase de mujer eres realmente? Me pregunto, confundido ¿Por qué te aferras tanto a mí?
Luego de verla irse, no dejo de pensar en por qué sus palabras siempre suenan cargadas de tanta seguridad, de una fe inquebrantable. Ella debe pensar que estar casada con un inválido como yo será fácil. Seguro se ilusiona con que con su amor y paciencia yo sanaré, y que viviremos felices para siempre.
Sueños estúpidos de una mente ingenua. Le apuesto lo que sea a que no dura ni un año antes de buscar consuelo en los brazos de otro. No me importa, siempre y cuando no traiga un hijo ajeno a esta casa... Espera. Si ella llega a quedar embarazada de otro hombre, será la excusa perfecta para divorciarme. ¡Eso es! No hay mejor manera de deshacerme de ella para siempre.
—Adán, ¿qué te parece la fecha que acordamos?
—¿Para qué me preguntas si ya sabes que mi opinión no importa, madre?
—Te vi hablando con ella... se ven bien juntos. _ sigue insistiendo con una chispa de esperanza en sus ojos cansados por los años.
—Es ella quien no me deja en paz, quien insiste. Pero a mi no me interesa en lo más mínimo.
—Al menos se esfuerza. A mí me gusta, aunque su hermano... ese hombre no me termina de caer bien.
Ese hombre... juraría que lo he visto antes, y no hablo de revistas o televisión. Su rostro, yo lo he visto de cerca, muy cerca y como mi cuerpo reacciona ante su presencia es algo que no puedo explicar.
—¡Agh!
—¿Adán, qué te pasa?
—Me duele la cabeza... mucho.
—Ahora mismo llamo para que te lleven de regreso a casa, ya terminamos aquí de todas formas.
En el camino mi madre me informa al acuerdo que se llegó con ese hombre.
Un mes. En tan solo cuatro semanas, ella y yo seremos marido y mujer. Maldición... cómo odio mi vida y todo lo que me rodea. Odio esta sensación, este corazón acelerado que me indica que algo pasara, odio los ojos seguros de Alondra cuando me observa y sin dudas odio la mirada amenazante de su hermano cuando la esta viendo a ella.
♡♡♡
—¿Feliz? _ su voz llega de inmediato al cerrar la puerta del coche.
—Mucho, te lo agradezco, hermano.
—¿Y cómo piensas recompensar mi gran amabilidad, Alondra? _ ya sabía que esto pasaría, Robinson jamás hace algo sin esperar una retribución a cambio.
—¿Qué es lo que quieres?
—Ya sabes perfectamente lo que quiero.
Trago saliva con dificultad. Al final, él nunca hace nada que no le beneficie de alguna forma. Llegamos a casa y subo a prepararme. Al bajar, lo encuentro sentado en su sitio habitual, con su copa en la mano, clavando su mirada en mí como si fuera su presa.
Deslizo lentamente la bata, dejando al descubierto el diminuto vestido de ballet que hace años dejó de quedarme, pero que él se niega rotundamente a que tire a la basura. La música comienza a sonar suave y empiezo a bailar, moviéndome exactamente como a él le gusta.
Su mirada asquerosa recorre cada centímetro de mi piel, no se pierde ni un solo movimiento, mientras mi mente viaja lejos, muy lejos de este lugar. Un poco más, Alondra. Aguanta un poco más por Adán... y por ti misma.
Según Robinson, soy un ave enjaulada, creada únicamente para entretenerlo, para lucir bonita y satisfacer sus caprichos. Pero yo seré libre. Y cuando me vaya, jamás volveré. Lo juro por mi vida.
La música se apaga y el baile termina. Él se acerca despacio y levanta mi rostro tomándome del mentón.
—Muy bien... como siempre, mi perfecta ave.
Me cubro rápidamente con la bata y subo corriendo hacia mi cuarto. Cada vez que sus manos me tocan, mi cuerpo entero se tensa y mil alarmas suenan en mi cabeza. Robinson es peligroso, y no quiero saber hasta dónde está dispuesto a llegar.
Los días siguientes fueron una locura de actividad. Un mes es muy poco tiempo para organizar una boda, aunque por mí, sería feliz casándome en medio de la nada, sin testigos, solo nosotros dos. Pero Camila tiene otros planes muy distintos. Unos que tienen que encajar en las altas expectativas de la gente de alta sociedad.