Una huérfana de 15 años tímida y solitaria. Un joven futuro Alfa que se cruzará en su camino.
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El trabajo
Narra Dulce
Entramos los tres a la cafetería y todo fue más fácil de lo que pensaba. Me presentaron a Harry, parecía una persona amable
Estuvimos hablando sobre una hora y al fin decidió contratarme.
Harry: Comenzarás mañana y entre semana vendrás después de clase.
Dulce: Perfecto, muchas gracias por darme la oportunidad.
Harry: Pero necesitamos la firma de uno de tus tutores y del Alfa.
Dulce: ¿Alfa? ¿Quién es ese?
Harry me mira con cara de confusión aunque dudo que sea mayor que la mía.
Sussy: Es como el Alcalde del pueblo... Te llevaremos a su casa.
Harry me dio un papel. Esto es lo que tiene que firmar y uno de tus tutores también. Si no tienes problemas, te espero mañana para el desayuno.
Cogí el papel y me despedí de Harry. Bien, ya solo me quedaba un par de firmas y tendría mi trabajo, estaba emocionada.
Caminamos por el pueblo, me enseñaron algunas tiendas, algún supermercado y algunos otros bares. Había parques, niños correteando y gritando. Parecía un pueblo pequeño, pero no era a si. Vivía mucha gente aquí y había más cosas de las que esperaba. La ciudad la teníamos a casi una hora de aquí.
Llevamos a una casa un poco apartada. Bueno casa, parecía una mansión. Estaba vallado a su alrededor, tenía un par de plantas. La fachada está echa de rocas, la puerta de entrada tenía un pomo con la cabeza de un lobo de mármol. Se veía bonito.
Sussy: Nosotros no podemos entrar. Tendrás que hacer esto tu sola.
Dulce: ¿Porque no?
Mark: Es difícil de explicar, no dejan entrar a cualquiera. Te estaremos esperando por aquí. El hombre se llama Anderson Lots. Pregunta por el.
Dulce: Gracias chicos
Intente calmarme, en la entrada de la valla había un hombre alto, fuerte, parecía que su traje iba a explotar en cualquier momento. Tenía unas gafas oscuras, me daba un poco de miedo, la verdad.
Me fui acercando poco a poco y pregunté.
Dulce: Buenos días... Preguntaba por el Sr. Anderson Lots.
Hombre: ¿Quién eres y qué quieres?
Dulce: Necesito que me firme el consentimiento para poder trabajar en una cafetería...
El hombre me miró de arriba abajo con cara de desconfianza, aunque no podía verle los ojos, podía sentirla. Cogió el móvil he hizo una llamada.
(Sr. Lots, aquí hay una muchacha que dice necesitar su firma para poder trabajar)
No se que decían al otro lado de la línea, pero el hombre colgó y me hizo pasar. Llegué hasta la puerta, volví a notar que alguien me observa, pero no vi a nadie a mi alrededor. Toque el timbre de la puerta y espere.
Una señora de mediana edad me abrió la puerta. Creo que era una especie de ama de casa por su vestimenta.
Señora: Buenos días, acompáñame. Le mostraré donde está el Sr. Lost.
Dulce: Muchas gracias.
Subimos a la segunda planta, vi muchas puertas alrededor, que suponía que eran habitaciones. La casa era enorme, tenían muchas plantas de diferentes especies, algo que le deba vida a la mansión. Los colores eran claros y los muebles... no los podría comprar yo ni trabajando 3 vidas.
Quería parecer normal, a si que escondí mi emoción y asombro dentro de mi. No quería que se notará mi nerviosismo.
*Una casa enorme y muy bonita*
*Un día viviremos aquí niña*
*Si esta noche en mis sueños vocecita jajaja*
Señora: Por aquí señorita.
Me gio hacia una puerta grande de roble y todo a la puerta. Esperamos respuesta.
Una voz masculina, aguda, que me hacia temblar, retumbo desde dentro.
Hombre: Adelante.
La señora abrió la puerta.
Señora: Señorita, adelante. El Sr. Lost la espera dentro.
Respire un par de veces y pase pareciendo todo lo segura de mi misma que podia en ese momento. Escuche la puerta cerrar detrás de mi.
Eche un pequeño vistazo al despacho, lo primero que me llamó la atención era la gran cristalera, que deba a una terraza y se veía el bosque entero desde adentro. Simplemente era espectacular. Estaba solo, no había nadie más a si que supuse que el era Anderson. El alcalde o lo que fuera, porque lo habían llamado Alfa también. Ni idea de lo que, quería decir.
Sr. Lost: Sientese
Pareció más bien una orden, su voz fuerte, autoritaria, me hizo casi temblar. Madre mía, este hombre podría gobernar simplemente con la voz. Me senté en la silla de enfrente sin pensarlo. No sé si quería comenzar hablar o esperar a que el dijera algo.
Dulce: Buenos días Sr... Yo vengo...
Sr. Lost: Se quien es y a lo que viene. Solo dígame sus motivos para querer trabajar tan joven. No puede dejar los estudios.
Me quede un poco sorprendida, ya que, ni se porque tenía que pedir permiso a un alcalde o lo que fuera ni porque era tan aturitario, como un padre cabreado que su hija fuera a dejar de estudiar para trabajar. Supongo que será porque soy del orfanato, por tanto en manos del gobierno.
Con relativa calma, la que tenía que sacar con fuerza, le explique mis razones. Le explique que no tenía pensando dejar los estudios. Es más quería estudiar economías y empresas.
Eso hizo que el levantará la cabeza y esbozase una medio sonrisa.
Sr. Lost: Eso está muy bien, aquí en el pueblo casi todos tenemos empresas.
Estuvimos unos minutos más hablando y al fin me firmó la autorización. Solté un respiro que no sabía que estaba guardando. Los nervios fueron bajando poco a poco.
El hizo el inicio de volver a llamar a la señora para que me acompañase.
Dulce: No se preocupe, no moleste a nadie, yo misma puedo llegar hasta la puerta. Muchas gracias una vez más por todo.
Sali del despacho cerrando la puerta detrás de mi. Coji aire varias veces, calmando mis nervios. Al fin pude caminar y no temblaba de los nervios. Fui mirando todo y asombrandome mucho por los cuadros y estatuas, debían ser caras. Pero lo que más me gustaba eran las plantas y las flores. La jardinería era una de mis pasiones.
Baje las escaleras, sin hacer ruido, con mi papel en mano. Mire a mi lado y no pude creer lo que vi, casi me da un infarto al corazón.
Hay sentado en ese grande sofá, que a su lado casi parecía pequeño, estaba el, el chico del lago.
*¿Adams? ¿Es el? *
*oh, santo dios, si es el niña, está buenísimo *
*callate idiota!!! No puedo concentrarme con eso!! *
Lo vi sonreír.
Adams: ¿Piensas quedarte ahí mirándome por el resto de los días?
*podría ser una gran posibilidad vocecita *
*a mi tampoco me importaria*
El se volvió a reír, no se que le hacia tanta gracia.
Dulce: ¿Que te hace tanta gracia?
Adams: Tu, la forma en que me miras, tus expresiones pensando...
Cerré los ojos y conté hasta 5. Tenía que volver a mis sentidos, calmarme. El me aceleraba el corazón a límites que nunca había sentido. Pero tenía novia. Tenía que alejarme de él.
En un segundo, note un gran peso que me arrinconada en la pared. Abrí mis ojos y lo tenía con la cabeza agachada mirándome directamente a los ojos. El era más alto que yo, sus pelos caían por encima de su frente casi rozandole los ojos. Tenía los labios carnosos, apetecibles. Bajo una mano a mi cintura desnuda. Su tacto con mi piel hizo que toda ella se herizara. Me sonrió.
Adams: Me seguías mirando.
Agache la cabeza, notaba como la sangre subía a mis mejillas, me mordí el labio inferior sin saber que decir. Mire sus abdomen bien definido, madre mía estaba sin camiseta, podía ver su esculpido cuerpo y lo tenía a centímetros del mío. Me volví a moder el labio pensando en ello...
Adams: No hagas eso o no podré controlarme.
Hablaba casi con un susurro, lo suficiente para que yo pudiera escucharlo. Su aliento caliente chocaba contra mi piel, mi mundo desapareció por completo una vez más. Sentía unas cosquillas en el estómago, nunca me había sucedió. Su voz era seductora.
Con su mano subía y bajaba por la parte de mi abdomen que dejaba al descubierto mi top. Con la otra me cogió de la barbilla y subió mi cabeza. Sus labios quedaron a milímetros de los míos.
*Tengo que parar esto, tiene novia*
*Un poquito más niña... *
*Eres una perra voz!!!*
Se acerco a mi oído susurrandome.
Adams: Se que lo quieres, quieres que te bese, como nunca nadie lo ha echo. Hacerte sentir cosas maravillosas e intensas.
Creo que mis piernas empezaron a temblar. Quito la mano de mi barbilla, y acomodo uno de mis cabellos detrás de la oreja. Luego con su pulgar rozó mi mejilla poco a poco.
Adams: Estas tan hermosa cuando se te suben los colores...
Podía sentir como mi calor corría desde mi espina dorsal hasta lo más bajo de mi intimidad. Tenía una necesidad que no podía explicar. He de decir que nunca he tenido ningún novio por lo tanto ninguna experiencia ni parecida a esto.
Dulce: Tengo que irme...
Adams se acero una vez más, podía notar su respiración en mi cuello, rozó sus labios por mi cuello y subió hasta mi oído. Eso hizo que me excitara un poco más, temble ante su toque.
Adams: No tienes que irte si no quieres, se que estás excitada, puedo olerte pequeña.
*Niña, tiene novia*
*¿Ahora eres tu la que estás en contra? *
Me enfureció solo de pensar en la chica esa besandolo. Puse mis manos en su pecho desnudo y lo empuje con todas mis fuerzas. El ni tan siquiera se movió.
Adams: ¿Quieres escapar de mi?
Dulce: Puedes irte con tu novia a que te haga lo que quieras hacer.
Apreté los puños... Tenía irá dentro de mi.. ¿Cómo podía ser tan arrogante?