Camila y Luciano son grandes amigos desde pequeños, ambos se quieren como hermanos, pero las trampas y envidia de una mujer perversa hacen que dos amigos, unan sus vidas por el bienestar de una inocente.
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Elena, el amor que calló
*******ELENA VASQUEZ
Me quedo de pie junto al pilar del salón, con la bandeja limpia entre las manos, y nadie repara en mí, Como siempre, soy la sombra que ve todo, la que escucha lo que nadie dice, la que desde niña viene cargando secretos que me pesan más que cualquier trabajo.
Miro a Luciano, está sentado en el borde de la cama, tomando la mano de Camila, y en sus ojos hay una ternura tan grande que me duele respirar, desde que era una niña lo quise, no como a un hermano, no como a un amigo, lo quise de la forma más silenciosa e imposible, soy hija de la cocinera de la mansión, como puedo gustar de un heredero.
Sabía que no era para mí, sabía que nuestros mundos estaban separados, por algo que yo nunca podría cruzar, pero aun así, mi corazón era suyo, sin que él jamás lo supiera.
Hasta que llegó Emiliano.
Lo vi entrar aquella tarde, con paso firme y mirada dulce, buscando a Camila con la mirada antes de cruzar la puerta y entonces, Emiliano encuentra a Camila, la forma en que sus ojos se iluminan al verla, cómo le apartaba un mechón de cabello con un cuidado que parecía estar tocando algo sagrado, cómo escuchaba cada palabra de ella como si fuera lo más importante del mundo.
No era atracción, era devoción, se notaba en cada gesto, en cada pausa, en la manera en que la protegía sin que ella se lo pidiera.
—Te voy a cuidar siempre, Camila —Le dice Emiliano en voz baja, creyendo que nadie los oía— No importa qué pase, no te voy a dejar sola.
Y en ese instante, un sentimiento de envidia empecé a sentir en mi corazón, eso no me gustaba, Camila era una buena amiga, siempre era buena conmigo, pero dos hermosos hombres pusieron sus ojos en ella, sentía celos por Luciano, porque vi lo que yo siempre soñé darle a Luciano, y Camila ya lo tenía, merecía tenerlo.
Emiliano y Camila, se merecían ese amor tan limpio, tan entero, tan puro que me alegraba mirarlo, Luciano y Emiliano protegían a Camila, mientras que yo estaba sola, nadie se daba cuenta que yo existía
Apreté la bandeja contra mí, sintiendo cómo las lágrimas me quemaban los ojos, si Luciano y Camila quedan juntos, deseo que sean felices, aunque a mí me duela hasta el alma, que ellos sean felices.
Observó a Emiliano, Luciano y Camila, compartir una tarde juntos, no me acerqué, no interrumpí, me quedé en mi lugar, callada, y desde ese día convertí su felicidad en la mía propia, si Camila sonreía, yo sonreía por dentro, si Luciano la hacía reír, yo daba gracias en silencio.
Amaba a Luciano, sí, pero amaba más la bondad que había en ellos dos y sabía que ese amor que se tenían era demasiado hermoso para ponerle egoísmo delante.
Hasta que todo se rompió.
Ahora, en esa habitación de hospital, llena de gente y de ruido, veo a Luciano desesperado, cargando a la pequeña bebé, siento un nudo en la garganta.
Veo a Emiliano llegar corriendo, pálido, con el rostro descompuesto, y entiendo que él ya lo sabe, Camila se va y su corazón se rompe en mil pedazos, pero no grita, no se queja, solo se arrodilla junto a ella y le susurra cosas que nadie más escucha.
Yo me quedo en la puerta, lejos de todos, con la mano sobre el pecho, sintiendo mi propio corazón latir despacio, triste, pero firme.
Te quise, Luciano y tal vez siempre te querré, pero viendo lo que ellos tenían, entiendo que el amor no es tener, es desear que el otro sea feliz, aunque no sea contigo.
Y entonces recuerdo lo que vi aquella noche, la mano de Lourdes moviéndose sobre la copa, el líquido espeso cayendo despacio, la sonrisa fría y satisfecha que nadie más notó, y sé que no puedo seguir callada, no por mí, no por el amor que perdi, sino por ellos, por Camila, que ya no puede hablar, por Emiliano, que merece saber la verdad, por esa bebé, que no debe crecer sin saber quién fue su madre, ni por qué murió.
Me limpio una lágrima que se me escapó, la dejo caer al suelo sin que nadie la vea, y salgo de la habitación con paso decidido, ya no soy la chica que mira desde lejos, soy la chica que va a decir la verdad, cueste lo que cueste, amo a Luciano con mi vida, Camila fue una hermana para mí, protegeré a su hija y la amaré, de esa forma pagaré toda su bondad por mí.
💛 Aquí tienes a Elena, con su corazón noble y su amor callado, se rompe por Luciano, pero al ver la belleza del amor entre Camila y Emiliano y de la forma como fueron separados, ahora con la llegada de una bebé no deseada, fruto de la maldad de una perversa mujer, sabe la verdad y va a hablar.