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La Luna Renacida del Alpha Maldito

La Luna Renacida del Alpha Maldito

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Hombre lobo / Venganza de la protagonista / Reencarnación / Completas
Popularitas:77.8k
Nilai: 5
nombre de autor: ReWorld

Clara Robles murió la noche en que dio a luz.
El Alpha Adrián De la Vega, el hombre que juró amarla, le arrebató a su cachorro para salvar a Valeria, la falsa hija del linaje Robles. Antes de cerrar los ojos, Clara descubrió la verdad: ella era la verdadera hija de Luna Elena, la heredera de sangre que todos habían dejado sufrir.
Pero la Diosa Luna le dio otra oportunidad.
Al despertar años antes de su tragedia, Clara ya no quiere amor, promesas ni un segundo vínculo impuesto. Quiere salvar a su madre, recuperar su lugar y hacer pagar a Valeria, Mireya y Adrián por todo lo que le quitaron.
Lo que no esperaba era cruzarse con Gael De la Vega, el temido Alpha del Umbral: frío, peligroso, marcado por una maldición de sangre... y unido a ella por un antiguo pacto de luna.
Adrián quiere recuperarla.
Valeria quiere robarle el destino otra vez.
Pero esta vez Clara no será la loba sacrificada.
Esta vez será la Luna que todos debieron temer.

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Capítulo 6

Capítulo 6

Las Lunas, matriarcas e hijas de Alpha fueron al patio lunar. Los Alphas, herederos y Betas quedaron en el recinto principal.

Mónica se sentó junto a Clara como si nada hubiera pasado.

—Clara, me preocupé por ti. Perdóname, ¿sí? No me ignores. ¿O alguien habló mal de mí?

Miró a Regina.

Regina se tensó.

—Yo no dije nada.

—Ni siquiera te acusé y ya te defendiste.

Clara dejó el jarrito sobre la mesa.

—Mónica, tú te acercaste a mí para sentirte superior. Para corregirme, apagarme y usarme. Desde hoy no somos amigas.

—Clara...

—Matriarca Carmen Chávez.

La voz de una empleada cortó el murmullo.

Todos se levantaron.

La Matriarca Carmen entró apoyada en su Beta personal. Tenía el cabello blanco recogido con elegancia y una mirada clara, viva, que no parecía de ochenta años.

—Siéntense, por favor. Hoy vinieron a comer, no a ponerse tiesos.

Las invitadas rieron con educación.

La Matriarca Carmen ocupó su lugar.

Primero pasaron las familias de rango más alto. Remedios caros, piezas antiguas, joyas, cajas talladas. La Matriarca Carmen agradecía todo con la misma sonrisa. La manada Chávez no necesitaba lujos, pero respetaba la intención.

Después llegó el turno de la familia Robles.

Valeria se levantó con varias jóvenes detrás.

—Matriarca Carmen, mi mamá no pudo venir por su salud, pero le manda sus respetos. Que la Diosa Luna le conceda muchos años más.

—Dale las gracias a Elena de mi parte.

Una empleada recibió dos lienzos enrollados.

Valeria vio el lienzo de Clara y se inclinó con falsa angustia.

—Matriarca Carmen, por favor no se enoje con Clara. Yo me disculpo por ella.

Clara, que ya iba a volver a su asiento, se detuvo.

La Matriarca Carmen levantó una ceja.

—¿Por qué habría de enojarme?

Valeria suspiró.

—Mi hermana creció con una compañera de rama menor que no sabe de estas cosas. No tiene lana ni educación de linaje. Tal vez quiso lucirse y trajo una pintura falsa.

Mónica se apresuró a ayudar.

—No la culpe. Clara solo quería llamar la atención.

El rostro de la Matriarca Carmen se enfrió.

—No me importa si alguien me trae una canasta de pan. Lo recibo con gusto. Pero una falsificación para fingir estatus, eso sí no lo tolero.

Patricia murmuró:

—Qué vergüenza. Ni en una fiesta puede comportarse.

Clara caminó hasta la Matriarca Carmen e inclinó la cabeza.

—Mi regalo no es una falsificación.

Valeria se llevó una mano al pecho.

—No insistas. Si hubiera sabido que harías esto, no te traía.

—No es falso —repitió Clara.

Valeria abrió su propio lienzo.

—Yo traje una obra original del maestro Sandoval. ¿Y la tuya quién la pintó?

Clara respondió:

—Yo.

El patio se llenó de susurros.

Una hija de rama menor, con mala fama, comparándose con un maestro reconocido.

La Matriarca Carmen iba a dar el asunto por cerrado.

—Si es tu intención, la acepto.

Pero Valeria no iba a dejar pasar la oportunidad.

Fingió tropezar.

Su mano golpeó el lienzo de Clara.

La cinta se soltó. La pintura cayó y se abrió sobre el piso de piedra.

—Ay. Perdón, Clara. No fue mi intención.

Clara miró el lienzo abierto.

—Qué accidente tan preciso. Soltaste la cinta, empujaste el papel y lo desplegaste completo.

Valeria se puso rígida.

Cuando Clara se arrodilló para levantarlo, Valeria sonrió.

—Matriarca Carmen, cuando vuelva a casa, le diré a mis padres que la castiguen.

Clara sostuvo la pintura con ambas manos y habló con calma.

—No pude retratar la grandeza del Guerrero Mayor Chávez ni de su esposa como merecen. Solo pinté lo que mamá Elena me contó de ellos. Le pido perdón si le causa tristeza.

La Beta personal de la Matriarca Carmen soltó un gemido.

—Se parecen muchísimo.

Tomó la pintura y se la llevó a la anciana.

La Matriarca Carmen tembló al verla.

Sus dedos tocaron el rostro pintado de su hijo.

—Mi niño...

El hijo y la nuera de la Matriarca Carmen habían muerto en combate cuando sus gemelos eran bebés. Con los años, el recuerdo de sus caras se había vuelto borroso. Clara acababa de devolvérselos.

La Matriarca Carmen apretó el brazo de su Beta personal.

—Cuando termine la comida, que Emiliano venga a mi cuarto.

Valeria empujó a Clara.

—Mira lo que hiciste. Hiciste llorar a la Matriarca Carmen y hasta metiste a su nieto en esto.

Clara se dejó caer.

Mejor desde el suelo.

—Actué sin pensar. Solo admiro al Guerrero Mayor Chávez y a su Luna. Si ofendí a la Matriarca Carmen, aceptaré el castigo.

Valeria levantó la mano.

—Yo la castigaré por usted.

La bofetada venía con toda su fuerza.

—¡Alto! —ordenó la Matriarca Carmen.

Valeria no se detuvo.

Quería pegarle.

Clara se movió apenas. Su pie rozó el de Valeria.

Valeria perdió el equilibrio y cayó de cara.

—¡Ah!

Varias jóvenes inhalaron al mismo tiempo.

Patricia se tocó la propia mejilla.

—Eso debió doler.

Valeria se levantó furiosa.

—¡Me tropezaste!

Clara bajó la cabeza.

—Solo esquivé tu mano. No pensé que usaras tanta fuerza.

La Matriarca Carmen observó por fin a Clara con atención.

—Ven aquí, niña.

Clara obedeció.

—Lamento haber alterado su fiesta.

La Matriarca Carmen le tomó la mano.

—No la alteraste. Me trajiste un recuerdo que creí perdido. Me gusta tu regalo.

Clara sintió la rabia de Valeria a su espalda como una aguja.

La Beta personal de la Matriarca Carmen miró a las invitadas.

—Hoy celebramos ochenta ciclos de luna de nuestra Matriarca. Quien venga a traer pleitos sucios de otra casa, puede irse.

Camila De la Vega, enviada del Alpha Supremo y voz del linaje dominante en Obsidiana, levantó el vaso ceremonial.

—Quien incomode a la Matriarca Carmen, me incomoda a mí.

Nadie volvió a hablar contra Clara.

La noticia cruzó rápido al ala de los Alphas.

Adrián De la Vega oyó que Clara había ganado el favor de la Matriarca Carmen y sonrió con orgullo, como si el mérito también fuera suyo.

—Clara siempre ha sido lista.

El silencio cayó sobre la mesa.

Varios jóvenes se miraron.

Todos sabían que Adrián se había acercado a Clara. ¿Acababa de admitir que pensaba tomarla como compañera?

Julián Rivas le sirvió vino.

—¿Entonces pronto habrá buenas noticias?

Un joven, ya pasado de licor de agave oscuro, soltó una risa.

—¿Con Clara? Hace nada parecía enferma y sin gracia. Qué gusto tan raro, Alpha Adrián.

Adrián cambió de cara.

Bebió un trago.

—¿Quién dijo que voy a hacerla mi Luna? Ella es la que se me pega. Una hija de rama menor no está a mi altura.

La idea de convertirla en hembra de segundo vínculo, que por un momento le había parecido agradable, se hundió bajo el orgullo.

—Con dejarla calentar mi cama, ya le estaría haciendo un favor.

Julián se rió.

—Viene de sangre baja. Para eso sirve. O para terminar en una casa de placer.

El golpe de un vaso ceremonial contra la mesa cortó la risa.

Gael no levantó la voz.

—César.

Su Beta tomó a Julián por el cuello y lo arrastró hasta el patio.

Julián cayó de rodillas.

—Alpha Gael, perdón. Hablé de más.

Gael lo miró como si mirara basura.

—Lárgate. Que no vuelva a verte.

Julián salió casi arrastrándose.

Emiliano Chávez levantó su vaso ceremonial.

—Disculpe el mal rato. Brindo tres veces para calmarlo.

Bebió sin cambiar de gesto.

Gael apenas asintió.

Estaba irritado.

Tenía ganas de decirle a Clara que abriera bien los ojos. Que esos cachorros de linajes altos no valían nada. Que todos se creían con derecho a tocarla, comprarla o nombrarla.

Al salir, Adrián no pudo contenerse.

—Hermano Gael, ¿le interesa Clara Robles?

Gael pasó a su lado.

—Mis asuntos no son para tu boca.

Adrián cerró los puños.

Gael era el favorito del linaje. Enfermo, peligroso, mimado por los altos círculos. Adrián había tenido que construir cada alianza con cuidado, mientras a Gael le bastaba aparecer.

Algún día caería.

Como su madre.

Al final del banquete, una empleada alcanzó a Clara.

—Clara Robles, la Matriarca Carmen pide que la espere.

En una sala tranquila, Clara volvió a ver la pintura colgada.

Emiliano Chávez entró poco después. Alto, serio, de ojos oscuros. Saludó a su abuela y luego miró a Clara con reserva.

—Abuela, ¿por qué lloraste?

—No fue nada malo —dijo la Matriarca Carmen—. Clara trajo esto.

Él desplegó mejor la pintura.

Por un momento se quedó sin habla.

—¿De dónde salió?

—La pintó Clara.

Emiliano se volvió hacia ella y juntó las manos en una disculpa formal.

—La juzgué por rumores. Perdóneme.

Clara inclinó la cabeza.

—Es normal. Mi fama no ayuda.

Aquello le pesó a Emiliano.

—No debí creerlo. Si algún día necesita algo, haré lo posible por ayudarla.

Clara agradeció con cortesía.

El cielo ya estaba oscuro.

—Matriarca Carmen, llevo mucho fuera. Mamá Elena se preocupará.

La anciana ordenó a Emiliano acompañarla, pero Clara se despidió al salir del patio.

—No hace falta. Vuelva con su abuela.

Afuera empezó a llover.

Clara y Rosa caminaron rápido hasta una cornisa cercana. La lluvia de otoño era fría y el viento la empujaba bajo el techo.

Rosa miró hacia la calle, donde ardía una marca azul sobre el puesto de escolta de la manada.

—Hay un punto de guardia adelante. Traeré una capa de lluvia. Espéreme aquí.

—Rosa...

La muchacha ya corría.

Clara se abrazó a sí misma. El agua le había mojado las mangas. El frío se le metía por la ropa.

—Clara.

El cuerpo entero se le tensó.

Levantó la vista.

Adrián estaba frente a ella.

El odio le subió tan fuerte que casi no pudo respirar.

Su hijo.

La sangre.

Rosa muerta.

Valeria sonriendo.

—¿Tienes frío? —Adrián puso las manos sobre sus hombros.

Clara se sacudió.

—No me toques.

Él frunció el ceño.

—¿Sigues enojada porque no te busqué estos días? No malinterpretes lo de Valeria. Entre ella y yo no pasó nada. Tampoco quise dejarte sola aquella vez.

Clara no tenía fuerza para fingir.

Entró en la lluvia, buscando a Rosa.

El vestido se le pegó al cuerpo.

Adrián la miró de otra forma.

Medio mes sin verla y Clara parecía distinta. Más viva. Más hermosa. El agua dibujaba su cintura, sus piernas, la línea de su pecho.

Sus ojos se oscurecieron.

La siguió, la tomó del brazo y la jaló hacia un callejón.

—Clara, entra en mi vínculo.

El asco le subió a la garganta.

Clara intentó soltarse, pero la mano de Adrián era demasiado fuerte.

—¿Vas a arrastrar a una loba en plena calle? ¿Eso hace un Alpha De la Vega?

1
Vanessa Arana
bonita historia, solo que al final dejaron a Esteban de lado, hubiese sido genial si hubiese escrito un pedacito sobre la nueva vida de Elena con Esteban, pero buena historia
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
Clara y Gael
Elena y Rodrigo
😍😍😍😍
Zaida Sanchez
fue interesante la historia 😅🤣😍
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
A clara y a su mamá no las dejaran estar tranquilas, que barbaridad con esas envidias de mal Agüero
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
Les salió mal su jugada a esas arpias
Nerika Moreno
Oh por Dios que comienzo tan bueno, ya me atrapó la historia
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
😅😂😅😂😅😂😅😂
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
Excelente historia
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
Se encontró con su verdadera madre
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
😱😱😱😱😱
Carmen Pazriascos
me gusta muy buena y felicito a la escritora mantiene al lector
Viviana Gamboa
Muy bueno.. 👏👏👏👏
Quica Romero
Entonces no estás en el sitio correcto.🤨🤷‍♀️🙎‍♀️°~😌~°
Quica Romero
No, sobre "el remedio"(👩‍⚕️)🫩
Quica Romero
¡Èso no es caída!.°\🤨/°🙎‍♀️😒
CAÍDA, es cuando "se queda con una mano adelante y otra atrás", "chiflando en la loma" sin perro que le ladre, junto con su madre e hija.🤷‍♀️🧐😈😈🫩😈😈
Quica Romero
¿En serio?.🤨 Después de todas las tarugadas que le hiciste, ¿Todavía le pides ayuda?.😒 ¡Que cinismo!.🙎‍♀️🤦‍♀️ Pero por supuesto como todo gandalla NO conoce lo que es.😒🤷‍♀️🧐😒
Quica Romero
¡Claro!.°\😌/° ¡Es su segundo nombre!.😏😈😁😈😂😈😄😈😆😈🤣😈😅😈
Quica Romero
¡Kung!.❌ La respuesta es: ¡Tú MADRE está enterrada en...".🫩🧐
Quica Romero
¡Ajá!."¿Hola, Gael?". Clara →😒🤚←Gael
Quica Romero
¿Y?.°~🤨~°🙎‍♀️
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