NovelToon NovelToon
El Príncipe Maldito Y La Santa

El Príncipe Maldito Y La Santa

Status: En proceso
Genre:Regreso a la infancia / Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación
Popularitas:7.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

Tras una muerte inesperada, una joven despierta convertida en un bebé dentro del mundo de la novela que leyó antes de morir: “Casada con el Príncipe Maldito”. Pero no como un personaje secundario… sino como la propia protagonista.
Con recuerdos intactos de la historia original, sabe exactamente cómo terminará todo: obligada a casarse con el temido príncipe heredero, un hombre marcado por una maldición que lo consume lentamente… y que, al final, incapaz de soportar el dolor y el rechazo, se quita la vida.
Ahora, renacida en su lugar, la nueva protagonista siente algo muy distinto: rabia hacia esa historia injusta… y una profunda lástima por el hombre destinado a romperse.
¿Debe seguir el curso de la novela para sobrevivir y alcanzar un final seguro… o desafiar el destino para salvar a alguien que nunca fue amado?
En un mundo donde el amor puede ser salvación o condena, cambiar la historia podría costarle todo… incluso su propia vida.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Los príncipes

Caminar dejó de ser un logro ocasional para convertirse en un hábito, y ese cambio, aunque simple en apariencia, transformó completamente mi rutina diaria, porque ya no dependía únicamente de los brazos de otros para desplazarme, ya no estaba limitada a observar desde donde me dejaran, ahora podía decidir, elegir hacia dónde ir, aunque mis pasos aún conservaran cierta torpeza inevitable para mi edad, y eso no ocurrió de la noche a la mañana, sino que fue el resultado de una práctica constante, casi obsesiva, impulsada por una necesidad que iba más allá del simple desarrollo físico, porque cada paso firme era una pequeña victoria contra esa sensación de encierro que tanto me había acompañado desde el inicio, y aunque caí muchas veces, aunque más de una vez terminé frustrada, molesta con mi propio cuerpo por no responder con la precisión que mi mente exigía, persistí, una y otra vez, levantándome, corrigiendo, adaptándome, hasta que finalmente el equilibrio dejó de ser algo que tenía que pensar y comenzó a sentirse natural, y fue en ese punto cuando entendí que ya no era la misma bebé indefensa de meses atrás, ahora podía acercarme, actuar… intervenir.

Tenía un año y cinco meses cuando volvió a suceder.

Ese cambio en el ambiente, esa presencia que, incluso sin verla, podía reconocer.

Estefan.

Mi cuerpo reaccionó casi de inmediato, no con la torpeza de antes, sino con una intención clara, moviéndome con pasos aún pequeños pero firmes hacia la dirección de donde provenía la voz que anunciaba su llegada, porque ya no quería limitarme a esperar a que él se acercara, no esta vez, y cuando finalmente entró en la habitación, acompañado por la formalidad que siempre parecía rodearlo, lo vi de nuevo.

Más alto.

Un poco más definido en sus rasgos.

Pero con esa misma expresión contenida que parecía haberse asentado en él como algo permanente.

Aunque… no del todo.

Porque en el momento en que sus ojos se encontraron con los míos, hubo un leve cambio, uno pequeño, casi imperceptible para cualquiera que no lo estuviera observando con atención, pero suficiente para mí.

Lo reconocí y él también. No esperé y no dudé.

Mis pasos fueron directos hacia él, más seguros de lo que probablemente alguien de mi edad debería mostrar, pero ya había dejado de preocuparme por eso hacía tiempo, y cuando estuve lo suficientemente cerca, levanté la mirada, sosteniéndola con una claridad que no correspondía a una niña pequeña, y entonces hice algo que no había hecho antes con claridad.

Hablar.

—Es… te… fan…

Mi voz fue torpe, lenta, cada sílaba separada con esfuerzo, pero clara y comprensible.

Si, dije su nombre.

El silencio que siguió fue inmediato, como si el aire mismo se hubiera detenido, y la reacción en su rostro… fue algo que no estaba en la historia, algo que nadie había escrito.

Había sorpresa y era real.

Sus ojos se abrieron apenas, lo suficiente para romper esa neutralidad constante, y un leve color comenzó a subir por sus mejillas, tenue, pero innegable, un sonrojo que contrastaba con la seriedad que siempre intentaba mantener, y por un instante, pareció no saber qué hacer, como si ese simple acto, el escuchar su nombre salir de mis labios, hubiera sido algo completamente inesperado.

—…Selene —respondió finalmente, más bajo de lo habitual, como si pronunciar mi nombre fuera un acto que necesitaba procesar con cuidado.

Sonreí.

No de forma forzada, no como una estrategia, sino porque en ese momento… simplemente quise hacerlo, porque verlo reaccionar así, tan distinto a la imagen fría que siempre había tenido de él, hizo que algo dentro de mí se suavizara ligeramente.

Funciona, vamos dando pequeños pasos, pero todo es real. Y entonces… otra voz interrumpió el momento.

—Vaya, parece que llegamos en el momento justo.

Más ligera, más despreocupada, era el segundo príncipe.

Liam.

No recordaba haberle dado un nombre antes, pero ahora estaba ahí, tan claro como todo lo demás, formando parte de esta historia que poco a poco comenzaba a tomar un rumbo distinto, y su presencia fue exactamente como la recordaba, más abierta, más accesible, con una expresión que no ocultaba sus emociones, que no se protegía detrás de una barrera constante como lo hacía Estefan, y al verlo acercarse, entendí inmediatamente la diferencia.

No era malo, no era cruel, pero era… fácil. Demasiado fácil.

—Así que tú eres Selene —dijo, inclinándose ligeramente hasta quedar a mi altura, observándome con curiosidad genuina—. He oído mucho sobre ti.

No respondí de inmediato, no porque no pudiera, sino porque estaba observando, comparando, entendiendo y antes de que pudiera decidir qué hacer, él ya había tomado la iniciativa, inclinándose un poco más para tomar suavemente mi muñeca, levantándola con cuidado antes de inclinarse y depositar un pequeño beso sobre ella, un gesto educado, propio de la nobleza, completamente normal dentro de este contexto.

Pero no todos lo percibieron de la misma forma, porque en el instante en que lo hizo… algo cambió.

No en el ambiente, no en las palabras, sino en él.

Estefan.

No hizo ningún sonido, no dijo nada, pero lo vi.

Su expresión se tensó apenas, sus cejas frunciéndose ligeramente, lo suficiente para romper la neutralidad que intentaba mantener, y aunque el cambio fue sutil, fue imposible ignorarlo.

Y eso… Eso no estaba en la historia.

Mi mirada se movió hacia él de inmediato, observándolo con atención, con una curiosidad que no intenté ocultar, porque esa reacción… significaba algo, algo pequeño, tal vez insignificante para otros, pero para mí… era importante, muy importante y no lo ignoré. No como lo habría hecho la protagonista original, en lugar de eso, me moví, dejé a Liam y caminé.

Directo hacia Estefan.

Mis pasos eran más seguros ahora, más firmes, y cuando llegué frente a él, no dudé, no esperé, simplemente levanté mis brazos y rodeé su cuerpo en un abrazo torpe pero decidido, apoyando mi cabeza contra él con una naturalidad que sorprendió incluso a quienes nos observaban.

El silencio volvió, pero esta vez… era distinto. Porque él no se apartó, no retrocedió, no rechazó el contacto. Se quedó quieto al principio, como si no supiera cómo reaccionar, como si ese gesto fuera algo completamente nuevo para él, algo que no encajaba con lo que conocía, pero luego… lentamente, con una cautela casi imperceptible… respondió.

Sus brazos se movieron y me correspondió. No con firmeza inmediata, no con seguridad absoluta, pero sí con intención, con cuidado y eso fue suficiente.

Porque en ese pequeño gesto, en esa respuesta silenciosa… había algo que antes no estaba. Y esta vez… no iba a dejar que desapareciera.

1
Dora Guzman Pacherres
Cada vez más intrigante y sobretodo mucha emoción y también suspenso. Creo que ninguna fue Santa completa sólo busco su propio bienestar y no ayudo a nadie, la verdadera es esta chica 😱😱😱.
Nancy Cortes J
hermoso
Mitsuki G
Ya veo que ninguna santa uso su poder por razón no lograban pero espero que solo quede agotada que no muera solo este cansada y regrese con su familia y este Estefan no lo deje solo
Mitsuki G
Pobre Esteban por el trato que recibe si lo tenta esa voz pero no esta solo está vez tiene a Selene
Nancy Cortes J
me encanta, me tiene aquí comiéndome las uñas. está muy emocionante tu historia, me tiene enamorada estos dos ☺️
Nancy Cortes J
ay no que no vaya a morir nadie
Nancy Cortes J
muy lindos
Nancy Cortes J
divinos , ellos van poder con todo y... no sé porque pero sospecho que el profesor ese tiene que ver con todo que está pasando en el bosque, porque en la última conversación que tuvo con Selene en sus palabras había un toque amenaza
Nancy Cortes J
que triste
Mitsuki G
Así que ahí es donde Estefan pierde el control de su poder por esa energía pero está Selene logro calmarlo y al parecer su poder junto es lo que hará para vencer todo eso que pasa ahí serán unidos
Mitsuki G
En verdad espero que logre que los hermanos estén unidos y que ella siga encantado a Estefan que se pone celoso y Liam sea su amigo el cuñado
Dora Guzman Pacherres
Hermosa y brillante espero que actualices pronto está muy intrigante está parte. Te deseo muchos éxitos 😃.
Dora Guzman Pacherres
Debe de idear algo más no simplemente ser espectadora, un comentario sin malicia por aquí otro por allá sin que se den cuenta puede ser que se equivoque ese profesor y caiga más rápido 😈😈😈.
Crystal Suárez: No quisiera ser tu enemiga 🤣 Pero si tú amiga, me gusta tu actitud ❤️
total 1 replies
Queen
Me gusta esta pareja
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Muy hermoso, ya empezaron a demostrarse más afecto
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Me encanta esta historia
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Cada uno puso su granito de arena para hacer la vida de Estefan miserable
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
En la vida real existen muchos profesores así
Myriam Hernandez
Excelente
Javier Gomez
excelente historia
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play