Jinxiao Gu y Lin Hao, mejores amigos y esclavos corporativos, deciden renunciar a todo tras un escándalo en su empresa. Buscando escapar de la realidad, se refugian en una novela absurda… pero un accidente termina con sus vidas.
Al despertar, descubren que han transmigrado dentro de esa historia.
Ahora, son suegro y yerno.
Atrapados en una trama llena de rivalidad, tragedia y un destino fatal que ambos conocen, deberán encontrar la manera de cambiar el rumbo de la historia… antes de repetir el mismo final.
NovelToon tiene autorización de Gabitha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
BAJO VIGILANCIA
Lin y Jinxiao se miraban el uno al otro como si pudieran comunicarse sin necesidad de palabras.
"Creí que habías dicho que no dormíamos juntos…", pensó Jinxiao, clavando la mirada en el chico a su lado.
"Y así es… no tengo idea de qué hacen aquí", respondió Lin con una expresión extraña, casi ridícula.
El silencio entre ellos era denso… pero perfectamente comprensible.
—Papá… creo que tu esposo debería volver contigo a su habitación —dijo Liang con una sonrisa burlona, cruzado de brazos en la puerta.
Qian no perdió el tiempo.
Entró a la habitación con una sola intención: sacar a su esposo de ahí.
—¡Espera! —lo detuvo Jinxiao, levantándose de inmediato—. Nosotros solo estamos aquí… haciendo cosas de omegas. No es necesario que durmamos juntos hoy.
Qian lo miró con extrañeza.
Ese omega…
El mismo que antes bajaba la mirada.
El mismo que lloraba solo con su presencia…
Ahora se atrevía a contradecirlo.
Algo había cambiado.
Y lo sabía.
De pronto, un recuerdo cruzó su mente.
Aquella noche.
El descontrol.
La confusión.
Había creído que Jinxiao lo había drogado.
Que todo había sido manipulación.
Pero ahora…
Ahora no estaba tan seguro.
No solo había arruinado su primera vez…
También había sido incapaz de protegerlo.
Ni siquiera cuando supo del embarazo.
Ni cuando lo perdió.
Ni cuando lo vio… romperse poco a poco.
—Vamos —ordenó finalmente, extendiendo la mano.
—No —respondió Jinxiao con firmeza, retrocediendo un paso—. Dormiré aquí con Lin. Si quieres sacarme… será con mi cadáver en brazos.
Y sin dudarlo, abrazó a Lin.
El gesto fue inesperado.
Demasiado natural.
Demasiado protector.
—Suegro… será solo por esta noche —intervino Lin con un tono sorprendentemente calmado—. Tendrán más oportunidades para hablar después.
Esperaba una negativa.
Una discusión.
Tal vez un arranque de autoridad.
Pero lo que recibió fue…
Una pausa.
Una ligera inclinación de cabeza.
Y una sonrisa.
Pequeña.
Casi imperceptible.
—No duerman tarde —dijo Qian antes de salir.
El ambiente quedó en silencio.
—¿Y yo dónde voy a dormir? —preguntó Liang, claramente molesto.
Lin ni siquiera lo miró.
—En el suelo, en el baño o en la sala… tú decides… es-po-so.
La forma en que lo dijo…
Fue pura burla.
Liang apretó los dientes.
Pero no respondió.
Cuando ambos alfas salieron finalmente de la habitación…
Los dos omegas soltaron un suspiro al mismo tiempo.
Como si hubieran sobrevivido a una batalla.
—¿De qué va esta historia…? —preguntó Jinxiao, dejándose caer sobre la cama.
Lin se acomodó a su lado.
—Bueno… es una historia de romance —respondió—. Pero tú y yo… somos los personajes más tontos de toda la trama.
—No me digas que… además de todo lo que ha pasado hoy… hay más.
Lin soltó una risa baja.
—No es eso… bueno, sí es eso.
Giró el rostro hacia él.
—Se supone que deberíamos convivir bien con ellos… pero ahora que lo pienso… no falta mucho para que aparezca la protagonista.
—¿Y entonces?
—Entonces… a ti y a mí nos tendrán que dejar ir.
Jinxiao frunció el ceño.
—¿Estás seguro de que seguirán la historia?
Lin guardó silencio unos segundos.
—Para serte sincero… lo dudo.
Eso… no era bueno.
—¿Y entonces qué haremos?
Lin lo miró… y sonrió.
—No lo sé… pero al menos tengamos un poco de esperanza.
Hizo una pausa.
—Lo que sí sé… es que debemos alejarnos de ellos… como sea.
Jinxiao asintió lentamente.
—Empezando por esta noche.
Mientras tanto…
En otro lugar de la mansión.
Qian y Liang estaban en la oficina del mayor.
El ambiente era pesado.
Tenso.
—Papá… ¿y si mejor firmamos el divorcio? —preguntó Liang, apoyándose en el escritorio—. Digo… Lin y yo no nos llevamos bien. Y usted con Jinxiao… tampoco.
El silencio fue inmediato.
La mirada que recibió…
Fue como mil cuchillas atravesándolo.
—Si estás dispuesto a que tu abuela te consiga otro esposo en menos de una semana… hazlo —respondió Qian con frialdad—. Pero en mis asuntos… no te metas.
Liang guardó silencio.
No era buena idea insistir.
Qian desvió la mirada.
Sus pensamientos… no estaban ahí.
Aún no se perdonaba.
En su mente, la imagen era clara.
Jinxiao…
Destrozado.
Con marcas.
Con dolor.
Con miedo.
Y aun así…
Había estado a su lado.
El omega era inocente.
Ahora lo sabía.
Si no lo fuera… habría sabido qué hacer aquella noche.
Habría sabido cómo reaccionar.
Pero no.
Se había resistido.
Había tenido miedo.
Y él…
No lo había visto.
Quería disculparse.
Pero no sabía cómo.
Por eso había recurrido a su madre.
Y lo único que recibió fueron consejos… y regaños.
Pero…
¿Valía la pena?
Jinxiao no quería estar cerca de él.
Había arruinado todo.
Y ahora…
El divorcio era una posibilidad real.
—¿Papá… es normal ver por las cámaras que se están escapando? —dijo Liang de repente.
Qian levantó la mirada.
—¿De qué hablas?
Liang deslizó una de las pantallas hacia él.
Y ahí estaban.
Jinxiao.
Lin.
Escapando.
Otra vez.
Ambos observaron en silencio.
Los siguieron a través de las cámaras.
Calles.
Esquinas.
Luces.
Hasta que llegaron a un bar.
—¿En serio…? —murmuró Liang.
Se sentaron.
Esperaron.
Y entonces…
Un hombre se acercó a ellos.
Ambos lo reconocieron al instante.
La joya del momento.
El actor estrella…
Lu Huan.
—¿Crees que nos estén siendo infieles? —preguntó Liang, frunciendo el ceño.
—Lo dudo —respondió Qian sin apartar la mirada—. No son capaces.
Pero aun así…
No apartó los ojos de la pantalla.
El actor sonreía.
Se acercaba.
Demasiado.
Especialmente a Jinxiao.
El ambiente se tensó.
Los paparazzis comenzaron a aparecer.
Cámaras.
Fotos.
Susurros.
Un escándalo en potencia.
Y entonces—
Un golpe.
Seco.
Directo.
Jinxiao había golpeado al actor… dejándolo inconsciente.
El silencio llenó la oficina.
—…Eso no me lo esperaba —murmuró Liang.
Qian tampoco.
Pero algo dentro de él…
Se relajó.
Después de eso, ambos omegas se marcharon.
Y regresaron…
A la mansión Wang.
La pantalla se apagó.
Pero el silencio…
No desapareció.
Porque ahora…
Ya no se trataba de escapar.
Ni de orgullo.
Ni siquiera de matrimonio.
Ahora…
Era una guerra silenciosa.
Donde nadie sabía…
Quién estaba empezando a perder.
Resumen simple, si los despide, les tiene que pagar igual☺️
llámenme si necesitan abogada/Kiss/
motivos muy buenos🥲