“Dicen los viejos textos…
que al principio… solo había un mundo.
Un mundo… donde humanos y demonios caminaban bajo el mismo cielo.
No como enemigos… sino como hermanos.
Los humanos moldeaban la tierra con sus manos…
y los demonios le daban vida con su aliento.
Era la Era del Equilibrio.
Durante siglos, no hubo guerra. Humanos y demonios compartían la tierra, hasta que la traición surgió.
Un rey humano, cegado por el miedo, traicionó a los demonios. Y esa traición, como una grieta, abrió paso a la guerra.
Los demonios, impulsados por la furia, comenzaron a ganar. Los humanos, viendo su mundo desmoronarse, estaban al borde de la derrota.
Fue entonces cuando Kaeli, viendo la destrucción, tomó una decisión. Vio que si no actuaba, ambos serían aniquilados. Y fue ella quien, con un acto de sacrificio, dividió los mundos. Separó a los humanos y a los demonios, cerrando el portal entre ambos.
Desde entonces, los humanos habitan su propio mundo, separados de los demonios.Y el portal, oculto
NovelToon tiene autorización de liz Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Silencio En dos lugares
*Capítulo 20: Silencio en Dos Lugares*
*Parte 1: La Guarida*
No se movieron. *Hanna* lo decidió.
Hanna: _"Si salimos, dejamos rastro. Si nos quedamos, nos escondemos. Con las hojas. Con la niebla. Esperamos."_
La cueva huele a *hojas amarillas y verdes* quemadas. *Mika* y *Rin* mantienen el fuego bajo. El humo sale por grietas, no por la entrada.
*Kasumi* está en el fondo, entre *Luna* y *Suki*. No ha hablado desde lo de *Aiko*. Solo aprieta la *Piedra de Bruma* y mira al suelo.
*Ken, Akem, Asahi, Himari, Jaruto, Tadachi y Daiki* hacen turnos. Dos despiertos, siempre. *Saya* no se despega de la entrada. *Poli* no vuela. Se queda en el hombro de *Asahi*, quieto.
*Hanna* afila su daga.
Hanna: _"Si *Ryu* entra, no hablamos. Atacamos. Todos."_
Nadie discute. *Kasumi* levanta la vista, con miedo.
Kasumi: _"P-pero… si es por mí…"_
*Daiki* la corta, desde su esquina.
Daiki: _"No es por ti. Es por lo que *Kurozai* quiere hacer con tu sangre. Si te damos… muere tu mundo. Y luego el nuestro."_
Vuelve a limpiar su arco.
*Luna* le acaricia el pelo a *Kasumi*.
Luna: _"Descansa. Mientras puedas."_
Pero nadie descansa. No con *Rio* tan cerca.
---
*Parte 2: El Clan Fuego Negro*
Lejos de ahí, en el *Clan Fuego Negro*, el salón del trono arde. Antorchas negras. Humo espeso. Tronos de obsidiana.
*Ryu* entra. Capa rota. Máscara puesta. La cicatriz debajo, oculta. No dice nada. Se sienta en el escalón más bajo, no en su trono. Solo se sienta.
*Kurozai*, el mayor, está de pie. Cuernos cortos, armadura roja y negra. Golpea el brazo de su trono.
Kurozai: _"¿Y bien? ¿A qué vienes? ¿Dónde está la humana?"_
Mira las manos vacías de *Ryu*.
Kurozai: _"No la traes. No traes nada. ¿Para qué regresas entonces?"_
*Ryu* no contesta. No lo mira. Solo respira bajo la máscara.
*Kama*, la hermana, está a un lado. Fría. Pelo negro como tinta, ojos como dagas. Juega con un cristal entre los dedos.
Kama: _"Perdiste el rastro. Otra vez."_
No es pregunta. Es sentencia.
Kama: _"Primero en el *Clan Velo Dorado*. Luego en el *Clan Olvidado*. Ahora aquí. Con las manos vacías y la boca cerrada."_
*Kurozai* ruge.
Kurozai: _"¡Esa humana abre el portal! ¡Sin ella no cruzamos! ¡Sin ella no gobernamos!"_
Se acerca a *Ryu*. Lo agarra de la capa y lo levanta medio metro.
Kurozai: _"¡Habla! ¿Dónde está? ¿La viste? ¿Te venció una niña y doce perros callejeros?"_
*Ryu* no se defiende. No se mueve. Solo lo mira a través de la máscara.
*Kama* suspira.
Kama: _"Suéltalo, hermano. No dirá nada. Nunca dice nada."_
Se acerca lento.
Kama: _"Pero yo te conozco, hermanito menor. Cuando callas así… es porque sabes algo."_
*Kurozai* lo suelta. *Ryu* cae de pie, sin ruido. Se vuelve a sentar en el escalón. Como si nada.
*Kama* se agacha frente a él.
Kama: _"¿La encontraste, *Ryu*? ¿Sabes dónde está la *humana*?"_
Silencio.
*Ryu* no parpadea. No mueve la cabeza. Pero adentro… adentro sí.
_La cueva. La niebla. Las hojas amarillas. La Piedra de Bruma. La humana temblando entre los doce. La de pelo blanco protegiéndola._
Lo sabe. Sabe exactamente dónde está *Kasumi*. Lo supo desde que el cambia formas murió. Desde que olió humo de *árbol Nimbo* en el viento.
Pero no lo dice. Se lo guarda. Apretado en la mente, junto a la cicatriz de *King*.
*Kurozai* escupe al suelo.
Kurozai: _"Inútil. Como siempre. Como padre decía."_
*Ryu* no reacciona. Solo mira al suelo.
*Kama* sonríe sin alegría.
Kama: _"Muy bien. Sigue callado. Pero si la escondes… si la proteges…"_
Acerca el cristal al cuello de *Ryu*, sin tocarlo.
Kama: _"…te mato yo misma. Hermano o no."_
*Ryu* cierra los ojos un segundo. _King no haría esto_, piensa. _King no querría esto._
Pero no habla. No todavía.
---
*Dos lugares. Dos silencios.*
En la guarida, *Hanna* y los once protegen a *Kasumi*.
En el *Clan Fuego Negro*, *Rio* protege el secreto de dónde está.
Y la *cuarta luna de sangre* sigue lejos
*Capítulo 20 – Parte 3: Cuando Podía Matarte*
El salón del trono huele a humo y rabia. *Kurozai* sigue de pie, furioso. *Kama* sigue agachada, con el crital cerca del cuello de *Ryu*.
Pero *Ryu* abre los ojos. Lento.
Se pone de pie.
No dice nada al principio. Solo se levanta del escalón. La capa rota arrastra el suelo. La máscara no muestra nada, pero *Kama* retrocede un paso. Ella sí lo conoce. Sabe cuándo su hermano menor deja de ser sombra.
*Ryu* camina. Un paso. Dos. Hasta quedar frente a *Kurozai*. Nariz con nariz. El mayor es más alto. Más ancho. Pero *Ryu* no se encoge.
*Kurozai* aprieta los puños.
Kurozai: _"¿Qué? ¿Ahora sí hablas? ¿Vas a llorar como cuando padre te…"_
Ryu: _"Te hubiera matado."_
La voz sale baja. Ronca. Primera palabra que dice en toda la sala. *Kurozai* se calla de golpe.
Ryu: _"Cuando podíamos. Cuando éramos críos. Te hubiera matado. Fácil."_
Inclina la cabeza. La máscara queda a centímetros de la cara de *Kurozai*.
Ryu: _"Pero no lo hice. Tuve piedad. Aunque padre me gritaba. Aunque me decías tramposo."_
*Kama* no se mueve. Solo observa. Los ojos como dagas ahora están quietos. Escucha.
Kurozai: _"Tú… no me…"_
Ryu: _"Piensa las cosas bien, hermano."_
La voz no sube. No necesita.
Ryu: _"Padre nos ponía a combatir. ¿Te acuerdas? 'Peleen. Sangren. El débil muere'. Eso decía."_
*Kurozai* aprieta la mandíbula. Se acuerda.
Ryu: _"Tú eras mayor. Más grande. Con fuego en las manos desde los seis. Yo no. Yo aprendí rápido porque tenía que. Porque si no, me matabas tú. O padre."_
Hace una pausa.
Ryu: _"Y te vencía. Cada vez. Te tumbaba. Te quitaba el aire."_
*Kama* cierra los ojos un segundo. Ella lo vio. Todas las veces.
Ryu: _"Y padre me miraba. Y en vez de decir 'bien hecho', me decía inútil. Débil. Me decía que tenía miedo. Que dudaba. Que un verdadero demonio no duda antes de matar."_
Señala su propia máscara.
Ryu: _"Por eso esta cicatriz. Por eso esta cara. Porque padre me odiaba más cuando ganaba que cuando perdía."_
*Kurozai* resopla.
Kurozai: _"Hacías trampa. Siempre. Te escondías. Usabas la niebla. Eso no es pelear."_
Ryu: _"Eso es sobrevivir."_
Da otro paso. Ahora *Kurozai* retrocede medio centímetro. Nadie lo nota. Solo *Kama*.
Ryu: _"Y tú nunca aceptaste la derrota. Nunca. Gritabas. Llorabas. Decías que yo hacía trampa. Que padre tenía que matarme por deshonor."_
Baja la voz más.
Ryu: _"Pero aquí sigo. Y aquí sigues tú. Porque yo dudé. Porque yo tuve piedad cuando tú no la hubieras tenido."_
Silencio. Pesado. Las antorchas crepitan.
*Kurozai* lo mira. Por primera vez, no con rabia. Con algo más. Recuerdo. Vergüenza. Miedo, tal vez.
Kurozai: _"…¿Y ahora? ¿Ya no tienes piedad?"_
*Ryu* no contesta. Solo se da la vuelta. Camina hacia la salida del salón.
*Kama* lo ve irse. No lo detiene. No dice nada.
Antes de salir, *Ryu* se detiene. Sin voltear.
Ryu: _"No voy a decir dónde está esa *humana*. No hoy."_
Y se va.
*Kurozai* se queda quieto. Los puños aún apretados, pero no golpea nada.
*Kama* se sienta en su trono. Sonríe, pero no con alegría. Con cálculo.
Kama: _"Vaya. El cachorro mordió."_
---
*Mientras tanto, en la guarida…*
*Kasumi* estornuda por el humo de las *hojas amarillas y verdes*. *Luna* le tapa con una manta. *Hanna* mira la entrada.
No saben que *Ryu* acaba de defenderlas sin decirlo.
No saben que *Ryu* pudo matar a *Kurozai* de niño y no lo hizo.
No saben que *Ryu* carga la ubicación de *Kasumi* como cargó la cicatriz de *King*: en silencio, para no olvidar.
*Capítulo 20 – Parte 4: La Sirvienta*
*Ryu* sale del salón. No mira atrás. Las puertas de obsidiana se cierran solas con un estruendo.
El *castillo de Kurozai* no es castillo. Es una cueva enorme, tallada en montaña negra. Antorchas en las paredes. Huesos colgando. Gritos lejos.
Va bajando los escalones de piedra cuando la ve.
Una demonia. Joven. Cuerno izquierdo roto. Ropa simple, gris, manchada de ceniza. Lleva un balde y un trapo. Está limpiando sangre seca del suelo.
Cuando escucha los pasos de *Ryu*, se congela. Suelta el trapo. Se agacha rápido, cabeza contra la piedra.
Sirvienta: _"M-mi señor…"_
La voz es un hilo. No lo mira. Tiembla.
*Ryu* se detiene.
No es como las otras sirvientas. Las otras se ríen fuerte. Coquetean con guardias. Empujan por subir de rango. Esta no. Esta se hace chiquita. Como si quisiera desaparecer.
Es bonita. Pero no de la forma que *Kurozai* busca. Ojos grandes, morados. Pelo negro, cortado disparejo, como si ella misma lo hiciera. Cicatrices finas en las manos. De limpiar. De fregar. De callar.
*Ryu* se le queda viendo. Mucho. Demasiado.
Porque no huele a ambición. Huele a jabón barato y a miedo viejo. Y a algo más… a pintura seca.
*Kama* sale del salón detrás de él. Ve la escena. Ve a *Ryu* mirando a la sirvienta. Frunce el ceño.
Kama: _"Tch. ¿En serio, *Ryu*?"_
Camina hasta él, brazos cruzados.
Kama: _"¿De todas las demonias del clan, te quedas viendo a ESA? No sirve para nada. Es débil. No sabe pelear. No tiene fuego. No tiene veneno. No tiene nada."_
Patea el balde de la sirvienta. El agua sucia salpica.
Kama: _"Es basura. Un demonio sin colmillos."_
La sirvienta no se defiende. Solo se encoge más.
Sirvienta: _"P-perdón, Lady Kama…"_
*Ryu* no responde. No mira a *Kama*. Sigue mirando a la chica agachada.
Kama: _"Ni siquiera habla bien. Tartamudea. Se esconde. ¿Para qué quieres mirar algo así?"_
Se ríe sin gracia.
Kama: _"Aunque… ahora que lo pienso. Se llama *Kina*. ¿Sabes qué le gusta hacer a *Kina* cuando nadie la ve?"_
*Ryu* ladea la cabeza. Mínimo. Pero es lo más que ha reaccionado en todo el día.
Kama: _"Dibujar. Pintar. Hacer rayitas en las paredes de la cocina. Con carbón. Con sangre de rata cuando no hay carbón."_
Se agacha y agarra a *Kina* del pelo, la obliga a levantar la cara.
Kama: _"¿Verdad, ratita? Te gusta manchar las paredes, ¿no?"_
*Kina* aprieta los ojos. Lágrimas salen.
Kina: _"Y-yo… yo limpio después… lo juro…"_
Kama: _"Sí. Porque si te ven, te castigan. ¿Sabes por qué, *Ryu*? Porque los demonios no pintan. Los demonios matan. Los demonios rompen. No hacen dibujitos."_
Suelta a *Kina*. La chica cae de lado.
Kama: _"¡Lárgate! ¡Ve a limpiar afuera! ¡Dale de comer a las pirañas del foso! ¡Y si vuelvo a ver una pared rayada, te corto los dedos!"_
*Kina* se levanta como puede. Agarra el balde roto. Sale corriendo, sin mirar atrás. Se tropieza una vez. No para.
*Ryu* la sigue con la mirada hasta que desaparece por el pasillo.
*Kama* se cruza de brazos frente a él.
Kama: _"¿Contento? ¿Te gustó tu ratita débil? No te va a servir para nada. Ni para pelear. Ni para calentar la cama. Se muere si le gritas."_
*Ryu* por fin la mira. La máscara no deja ver nada. Pero *Kama* siente el peso.
Ryu: _"…"_
No dice nada. Se da la vuelta. Sigue caminando. Sale del castillo-cueva.
*Kama* se queda sola, apretando los dientes.
Kama: _"Maldito seas, *Ryu*. Primero la humana. Ahora la sirvienta. ¿Desde cuándo te importan los débiles?"_
Afuera, la noche cae. *Ryu* camina entre rocas negras. Piensa en dos cosas:
Una: *Kasumi*. En una cueva, rodeada de doce demonios y hojas amarillas.
Dos: *Kina*. En un foso, dándole de comer a pirañas, con manos manchadas de pintura y miedo.
Dos débiles. Dos que no deberían importarle....