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EL TRONO DE ÁMBAR

EL TRONO DE ÁMBAR

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Época / Posesivo
Popularitas:380
Nilai: 5
nombre de autor: Andy GZ

El destino de los imperios no siempre se decide en los campos de batalla, bañados en sangre y acero. A veces, el rumbo de la historia se tuerce en el silencio de un pasillo de seda, en el suspiro de un Omega que se niega a ser quebrado y en la mirada de un Sultán que descubre que su mayor conquista no es una tierra, sino un alma.

Dorian no era un regalo. Era una tormenta envuelta en gasa y orgullo. Selim no era solo un monarca. Era un fuego que lo consumía todo. En el corazón del Imperio Otomano, donde las leyes de los Alfas y Omegas son tan antiguas como el mismo Bósforo, un vínculo prohibido está a punto de nacer. Un vínculo que podría ser la salvación del Sultán... o el incendio que reduzca a cenizas su trono.

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Capítulo 5: La Cacería de los Espejismos

El aire del bosque de Belgrado era fresco, cargado del aroma a tierra mojada, pino y el almizcle de los caballos que piafaban con impaciencia. Era un escenario de una belleza salvaje que contrastaba con la rigidez de mármol del palacio. Pero para Dorian, la naturaleza solo era otro salón de baile donde los pasos en falso se pagaban con sangre.

Dorian cabalgaba un semental blanco, un regalo de Selim que parecía hecho de nubes y fuego. El omega vestía un traje de montar de terciopelo azul noche, ajustado al cuerpo para permitir el movimiento, con botas de cuero negro que llegaban hasta sus rodillas. No llevaba velo; Selim había insistido en que su "joya del norte" debía ser vista por todos, un recordatorio silencioso de quién era el nuevo favorito.

A su derecha cabalgaba el Sultán, imponente sobre un caballo negro como el azabache, con su arco de tendón colgado al hombro. Y a la izquierda de Dorian, peligrosamente cerca, se encontraba el Gran Visir, Ibrahim Pasha.

Ibrahim era un hombre astuto, de unos cuarenta años, con una barba recortada con precisión y ojos que siempre parecían estar calculando el precio de todo lo que veían. Durante toda la mañana, no había dejado de lanzar miradas a Dorian, pero no eran miradas de sospecha, sino algo mucho más calculado.

—Debo confesar, joven Dorian —dijo Ibrahim, dirigiendo su caballo para que su pierna rozara casi la de Dorian—, que el Sultán tiene un gusto exquisito. He visto omegas de todo el mundo, pero ninguno con esa chispa de... inteligencia en la mirada. Es una lástima que paséis tanto tiempo encerrado en la biblioteca. El mundo es mucho más interesante cuando se vive con pasión.

Dorian sintió la mirada de Selim clavarse en el costado de su cabeza como una flecha. El Sultán no dijo nada, pero el aroma a cedro que emanaba de él se volvió repentinamente agudo y dominante, una señal clara de irritación Alfa.

—La inteligencia es la mejor de las pasiones, Visir —respondió Dorian con una sonrisa cortés pero distante—. Permite ver las trampas antes de caer en ellas.

Ibrahim soltó una carcajada suave y se inclinó hacia Dorian, bajando la voz lo suficiente para que Selim tuviera que esforzarse por escuchar, pero asegurándose de que viera la intimidad del gesto. —A veces, las trampas son solo invitaciones a placeres que aún no conocéis. Si alguna vez os cansáis de la severidad de nuestro Sultán, sabed que hay quienes saben apreciar una lengua afilada tanto como una cara bonita.

La mano de Selim se apretó sobre las riendas de su caballo con tal fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. El Alfa en él estaba rugiendo, odiando la forma en que el Visir invadía el espacio personal de su omega.

—Ibrahim —intervino Selim, su voz era un trueno contenido—. Me parece que tu atención debería estar en los rastreadores. Hemos venido a cazar jabalíes, no a recitar poesía barata.

—Por supuesto, Majestad —replicó Ibrahim con una inclinación de cabeza burlona—. Solo intentaba que nuestro invitado se sintiera... bienvenido.

 

La cacería comenzó con el sonido de los cuernos. Los perros se lanzaron al bosque y el grupo se dispersó entre los árboles densos. En la confusión de la persecución, Dorian se encontró separado del grueso de la guardia, con Selim a unos metros y el Visir siempre flanqueándolo.

De repente, un crujido masivo rompió la maleza. Un jabalí enorme, herido y furioso, cargó directamente hacia ellos. Pero no iba hacia el Sultán. Iba hacia Dorian.

—¡Cuidado! —gritó Ibrahim, pero en lugar de disparar su arco, su caballo pareció "asustarse", interponiéndose en el camino de la guardia de Selim, bloqueando el ángulo de tiro del Sultán.

Fue un movimiento de apenas un segundo, una torpeza fingida que dejaba a Dorian solo frente a la fiera. Selim maldijo, tratando de rodear al Visir, pero el terreno era estrecho.

Dorian no gritó. No era la presa fácil que Ibrahim esperaba.

En un movimiento fluido, Dorian soltó las riendas y echó mano al arco que colgaba de su montura. Sus dedos, rápidos y precisos, colocaron la flecha. Recordó las lecciones de caza en su tierra natal, el frío de los bosques del norte. Exhaló lentamente, ignorando el corazón que le martilleaba en los oídos.

Uno... dos...

La flecha voló con un silbido letal. No fue al cuerpo del animal, sino directo a la cuenca del ojo. El jabalí soltó un alarido gutural y se desplomó a escasos metros del caballo de Dorian, levantando una nube de hojas secas y polvo.

El silencio que siguió fue absoluto.

Selim llegó a su lado en un segundo, saltando de su caballo antes de que este se detuviera por completo. Agarró a Dorian por los hombros, revisándolo con una desesperación que no pudo ocultar. —¿Estás herido? ¿Te ha tocado? —Su voz temblaba de furia y alivio.

Dorian bajó el arco, su respiración aún acelerada, y miró por encima del hombro de Selim hacia el Visir, que observaba la escena con una palidez que no podía fingir.

—Estoy perfectamente, Majestad —dijo Dorian, elevando la voz para que Ibrahim lo oyera claramente—. Parece que vuestro Visir tiene problemas para controlar a su caballo en los momentos críticos. Una lástima. Podría haber sido un accidente trágico.

Selim se giró hacia Ibrahim. Sus ojos ámbar estaban encendidos con un odio puro. El aire alrededor del Sultán se volvió tan pesado que los guardias que llegaban se detuvieron en seco. —Ibrahim —dijo Selim, su voz tan baja que era más aterradora que un grito—. Tu montura parece estar vieja. O quizás es su jinete el que ha perdido el equilibrio. Mañana mismo quiero que el jefe de mis establos revise cada animal de tu casa. No querría que otro "accidente" ocurriera cerca de lo que me pertenece.

El Visir se inclinó profundamente, ocultando el miedo en sus ojos. —Ha sido un error imperdonable, Majestad. La fiera nos tomó por sorpresa.

Dorian se acercó a Selim y, en un gesto que dejó a todos sin aliento, puso una mano sobre el brazo del Sultán. Fue un toque posesivo, un mensaje directo al Visir y a Selim. —No os preocupéis, Selim. Sé cuidarme solo. Aunque... —Dorian miró a Ibrahim con una sonrisa gélida—, es reconfortante saber quiénes son los que tropiezan cuando el peligro acecha. Ayuda a saber en quién no confiar nunca.

Selim envolvió la cintura de Dorian con su brazo, pegándolo a su costado frente a todos sus hombres. Era una declaración de propiedad absoluta. —Volvemos al palacio —ordenó el Sultán—. El resto de la caza se cancela.

Mientras cabalgaban de regreso, Selim no se separó de Dorian ni un centímetro. Estaba molesto, sí. Molesto por el coqueteo de Ibrahim y furioso por el riesgo que Dorian había corrido. Pero bajo esa ira, había una fascinación creciente. Dorian no solo era inteligente; era letal. Había sorteado la trampa del Visir y, en el proceso, había humillado al hombre más poderoso de la corte sin decir una sola palabra de acusación directa.

Dorian, por su parte, sentía el calor del cuerpo de Selim contra el suyo. Sabía que hoy había ganado una batalla, pero el Visir ahora sabía que Dorian era una amenaza real. La partida de ajedrez se había trasladado del mármol al barro, y el olor a sangre empezaba a ser más fuerte que el de las rosas del Harén.

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Andy Gomez
Muchas gracias 🫶
Espero disfruten esta nueva aventura
Patricia Manasse
Autora totalmente feluz con tus novelas! las boy leyendo todas👏
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