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La Duquesa

La Duquesa

Status: Terminada
Genre:Época / Romance / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:153.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Melany. v

Novela +18.

Vivir en un matrimonio político no es tan maravilloso cuando tu marido te desprecia. pero Rosaline tomará las riendas de su vida y al duque también. Porque ella es la duquesa.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18 — Donde se rompen los límites

Erick no sabía qué decir, lo vi en su mirada, en la forma en que su pecho subía y bajaba con ese control que siempre mantenía frente a todos, pero esta vez había algo más, algo que no ocultaba del todo; estaba enojado, sí, eso era evidente, pero no era solo eso, había otra cosa que reconocí sin querer hacerlo, algo que se encendía al verme así, con el noble en el suelo, con la espada firme en mis manos, con la decisión tomada antes de que él llegara.

Yo también lo sentí.

El noble se movió, apenas, intentando incorporarse con torpeza y sacar algo de su saco, y fue en ese instante cuando Erick reaccionó sin vacilar, sin advertencias, su mano se movió con precisión, sacó su arma y disparó de un solo movimiento, seco, directo, el sonido llenó la habitación y luego todo quedó en silencio.

El cuerpo cayó junto con el arma que tenía en su saco.

No hubo segunda oportunidad.

Mis manos no temblaron, pero sentí el peso de lo que acababa de pasar, y cuando levanté la vista, él ya no miraba al noble.

Miraba a Gabriela.

El arma seguía firme en su mano, ahora apuntándole a ella.

Gabriela no se movió de inmediato, pero su respiración cambió, sus hombros se tensaron, sus ojos buscaron algo en él, algo que ya no estaba.

—Duque… —dijo, su voz más baja de lo que la había escuchado antes—, escúcheme.

—Cállate —respondió él, sin subir la voz, pero con un tono que no dejaba espacio a réplica—, no tienes derecho a pedirme nada.

Di un paso adelante.

—Erick.

No me miró.

—Apártate.

—No.

Eso sí hizo que girara el rostro hacia mí.

—Rosaline, no te metas.

—Ya estoy metida.

Me acerqué más, hasta quedar lo bastante cerca como para sentir la tensión en su brazo, el arma no bajaba, su decisión estaba clara, y eso fue lo que me hizo actuar sin dudar.

Tomé su mano.

—Ella me ayudó a salir.

Su mirada cambió apenas, lo suficiente para saber que me había escuchado, pero no lo suficiente para que cediera.

—¿Qué dijiste?

—Me soltó —repetí, firme—, me sacó de ahí, me llevó al bosque… si estoy aquí es porque ella decidió no dejarme.

El arma no se movió.

—Y en ese bosque —su voz bajó, cargada de rabia contenida— hay animales e incluso serpientes venenosa… podrías haber muerto igual.

Me sorprendí. Gabriela me había asegurado de ese camino. Sus ojos se clavaron en los míos, buscando algo, midiendo si lo que decía tenía peso o si era una excusa.

Ella tragó saliva, su orgullo no estaba igual, pero tampoco había desaparecido.

—Si no encontraban su cuerpo aquí… —empezó, con una calma extraña—, yo podía salvarme.

El aire se volvió más denso.

—Sabía que usted vendría rápido —continuó—, siempre lo hace cuando algo le importa mucho.

—¿Y eso te daba derecho? —preguntó él, frío.

—Me daba una oportunidad.

—¿De qué?

—De no caer con él.

Señaló el cuerpo en el suelo sin mirarlo.

—Sabías lo que estaba pasando —dijo Erick.

—Sí.

—Y no hiciste nada hasta el final.

—Hice lo que pude cuando entendí lo que iba a pasar.

—Eso no es suficiente.

—Para usted no —respondió ella—, para mí fue lo único que me quedaba.

La tensión entre nosotros no era nueva, pero había cambiado, ahora era más directa, más difícil de ignorar.

Erick bajó apenas el arma, no del todo, pero lo suficiente para que el aire dejara de sentirse al borde de otro disparo, su mirada seguía fija, dura, y su respiración pesada decía más de lo que estaba dispuesto a admitir.

—Igual pagarás.

Gabriela apretó los labios, su expresión cambió.

Erick finalmente bajó el arma con un movimiento controlado, sin perder esa rigidez que lo sostenía.

—Eso no borra nada, ni tu intento de salvarla, ni todo lo que hiciste antes —su voz no subió, pero pesó más—. Y no voy a fingir que sí.

Se acercó sin apuro, la tomó del cabello con firmeza, obligándola a mirarlo.

—Vas a hacer algo simple —continuó—. Vas a ir por el mismo bosque que le señalaste a Rosaline, el mismo camino, sin ayuda, sin escolta; si logras salir… vivirás.

El silencio cayó pesado entre nosotros; Gabriela lo miró, sorprendida, como si no esperara esa decisión.

—Lo acepto —respondió, sin temblar, aunque su voz no era tan firme como antes.

No discutió más.

Erick y yo la seguimos hasta el inicio del sendero, el bosque se abría frente a nosotros, oscuro a pesar de haber luz del día, cerrado, sin promesas; Gabriela no miró atrás, caminó con la cabeza alta, como si aún quisiera sostener algo de orgullo, y desapareció entre los árboles.

Yo solté una de las espadas, dejándola caer al suelo, el sonido seco rompió ese último hilo de tensión, y sin mirar atrás, di un paso hacia Erick.

—Tenemos que irnos.

Él asintió, sin discutir.

—Volveré después —dijo—, esto no puede quedar así. Lo primero es atenderte.

No añadí nada más.

Salimos de ese lugar juntos, el aire parecía más pesado afuera, o tal vez era yo quien todavía no lograba soltar lo ocurrido.

Cuando llegamos al caballo, él me sostuvo con seguridad al subir, sus manos firmes, seguras, como si necesitara asegurarse de que yo estaba ahí, luego se montó detrás de mí, y en cuanto el caballo empezó a moverse, el ritmo nos obligó a guardar silencio.

Ese silencio no era vacío, estaba lleno de cosas que ninguno decía todavía.

Sentí sus brazos rodearme, más firmes de lo necesario, no incómodos, pero sí distintos, había tensión en ese contacto.

—Rosaline —dijo al fin, su voz más baja que antes.

Esperé.

—Nunca había sentido algo así —continuó—. Cuando me dijeron que te habían llevado… no pensé, solo actué.

Sus brazos se ajustaron un poco más alrededor de mí, no con brusquedad, sino con una necesidad que no escondía.

—No sabía cómo reaccionar —añadió—, todo era impreciso hasta que tuve una pista.

Giré un poco el rostro, lo suficiente para verlo de perfil.

—¿Qué pista?

Él notó mi expresión, lo entendió sin que lo dijera en voz alta.

—Mi prima —respondió—, la princesa; me debía un favor, usó sus recursos, movió gente, revisó rutas… sin eso, habría tardado más.

—Entiendo.

Sus ojos se detuvieron en los míos un instante, como si midiera mi reacción.

—No fue exageración —dijo—. Ni una sola decisión lo fue.

No aparté la mirada.

—No lo estoy cuestionando.

Eso pareció detenerlo un segundo.

—Entonces ¿qué piensas?

Tomé aire, dejé que el movimiento del caballo marcara el ritmo antes de responder.

—Pienso que actuaste como alguien que no estaba dispuesto a perder lo que amas —dije con calma—, y eso me demuestra que te importo más que las palabras.

Su mirada cambió apenas.

—Tal vez sea frío y aveces cruel, Rosaline. Sin embargo. Cuando estoy contigo, deseo darte todo el cariño que pueda.

Erick me tomó de la mano. Y continúo hablándome.

—Mi corazón te pertenece.

Hizo otra pausa. No lo interrumpi porque no era común que él se expresará tanto y con sinceridad.

—Y cuando te vi con esas dos espadas, con él en el suelo… entendí algo.

Esperé.

—Que te subestimé una vez más—dijo sin rodeos.

—No quería dejarte todo a ti. Quiero ser tu igual incluso si eso implica las armas— apreté más su mano.

Él aceptó besándome con suavidad. El caballo siguió avanzando, el sonido de los cascos llenando el espacio entre nosotros.

...----------------...

Mis amores. está novela no será muy larga. de hecho puede que me quede dos capitulos más.

Le agradezco por leerme en esta y en las otras novelas. 🫶🏾

1
Dulce Blancas Ruiz
excelente novela. me encantó felicidades autora 👏
Irene Nievecita
Siempre me sorprendes con tus historias, esta estuvo corta pero redondita, no falta ni sobra nada es perfecta, gracias una vez más por tu tiempo y tu inspiración para crear historias entretenidas, que dan la impresión de vivirlas como en las películas, pir lo menos yo me siento parte de la historia y logro imaginar cada detalle de la misma
Irene Nievecita
Me alegro que el se diera cuenta que ella no es una damisela, que no sabe resolver los problemas, también me gusta mucho que le demuestre con palabras que la ama mucho
Irene Nievecita
Eso sí que fue un giro inesperado de los acontecimientos, ella sabe defenderse y muy bien por lo demás. Y se da el lujo de reclamarle por demorarse.👏👏👏👏👏
Irene Nievecita
Esa recompensa si estuvo muy caliente, yo quisiera una recompensa así de abundante☺️☺️☺️☺️
Irene Nievecita
No hay peor ciego que el que no quiere ver
Irene Nievecita
Era lo menos que debía esperarse de parte de Gabriela, sentirse traicionada, por llevar ella la casa, pero de ahí a sentir que ella tenia un peso especifico en la vida de él, no tiene ningún sentido, por más que él hubiera tenido sexo con ella, solo era parte de la servidumbre y nada más
Irene Nievecita
Hasta que al fin vio las estrellas, como debe ser, tiene un hombre joven, fuerte. apasionado y muy bien dotado, mejor suerte imposible.
Irene Nievecita
Así se habla con la verdad, nada de fingir, que el note que también estas interesada por tener un conocimiento más cercano del tamaño y grosor de su virtud como hombre🤭🤭🤭🤭
Irene Nievecita
Que bueno que ella ya no es la muchachita sin personalidad, que crío lady Valmont, ahora es una mujer casada, con responsabilidades y los sirvientes deben tenerlo claro en especial la tal Gabriela, sino debe despedirla así de sencillo.
Irene Nievecita
El no le quiere dar su lugar, el espera que ella saque el carácter que vio en ella el día que se casaron, así que a ganar en contra de la famula que se cree duquesa.
Irene Nievecita
No debe permitir por ningún motivo, que esa famula se crea la dueña de casa, ella es la duquesa y lo debe poner de relieve desde el principio, la obligación de ella es hacerse cargo, de todo lo relativo con la casa y la servidumbre
Irene Nievecita
Por lo menos no es un duque altanero, que impone sus derechos
Irene Nievecita
grasias por esta nueva historia
Sandra Vielmas
mee encantó esta historia. te felicito así me gustan cortas...🙏❤felicidades
Sandra Vielmas
entonces esa zorra se acostaba con el. por eso tanto coraje y altaneria
Sandra Vielmas
sán Francisco de los palos... Que Estrada le dieron😂😂😂/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Aniramairos
Va a agarrar una infección infernal, eso no se hace 🤭
Yajaira Castellanos
porq no la despide
KJ
Me encantó un montón la historia, es corta pero pero muy linda, me gusto muchísimo la personalidad de la protagonista y tu forma de narrar todo, estuvo muy precioso todo, gracias por escribir y compartirnos tan bonito libro 🫶🏻🫶🏻☺️🥰
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