Damon despierta como Edward un vampiro débil y frágil, pisoteado por todos, el siendo mafioso más temido y el más Sádico, les demostrará quien manda.
Bill un vampiro violento y agresivo qué es manipulado por su amada Roselia pero ella solo lo ve como marioneta, hasta que un encuentro con Edward lo cambia todo.
¿Cual será el destino de ambos?
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Sentimientos encontrados
~Mansión Howard~
-¡Acaso te volviste loco!-Abla el Duque furioso. —¡Acaso quieres morir!
-Para los cobardes es una condena, pero para mí es una oportunidad de obtener poder. —Habla Edward.
El Duque no dejaba de gritar y regañarlo por su atrevimiento, pero a Edward le resta importancia y bebé una copa de vino con elegancia apenas escuchando lo que decía el Duque, sabía que razonar con este sería como hablar como una pared.
-Algún día hijo mío, tu arrogancia te destruirá. —Dijo al final el Duque antes de irse a sus aposentos.
-Para eso está la astucia Duque, algo que tú no tienes. —Habla Edward con calma.
~Al día siguiente en el palacio~
Edward se presentó muy temprano en el palacio para sus primeros días como secretario del emperador, Sira ya le esperaba en un salón secreto con unas cincuenta sirvientas más, por distintos motivos guardan rencor a la emperatriz.
-Como planea destruir a la emperatriz, ella es muy protegida por su majestad el emperador. —Habla una de las sirvientas.
-La desventaja de la emperatriz es que es una novata en este mundo, tengo entendido que entes era una humana campesina qué sedujo al emperador y subió muy alto a ser una vampiresa emperatriz, pero no sabe algo muy importante. —Habla Edward con una sonrisa sinica sus labios.
-Que es eso importante. —esta vez hablo Sira algo confundida.
-Que el verdadero logro no es haber logrado subir, porque el verdadero logro, es mantener tu lugar y para ello es importante las conexiones y mantener contentos a ciertas personas.
-Ahora que hacemos. —hablo otra sirvienta
-¿Yo?, ¿ustedes?... Nada por el momento.
Esa respuesta sorprendido mucho a las sirvientas, pensaron que en ese mismo momento Edward ya tenía un plan, por lo que entre ellas empezaron a susurrar.
-¿Por qué?. —hablo sorprendida Sira.
-Actuar ahora sería muy imprudente y impulsivo, para derrotar a la emperatriz primero debemos estudiarla, saber todo desde A hasta la Z. —se levanta y camina frente a ellas. — Debemos saber, sus gustos, disgustos, fortaleza y sobre todo sus debilidades solo así actuaremos lento y discreto para que cuando ella actúe, será muy tarde.
Dicho eso ánimo a todas ellas para al final hacer su trabajo, reviso documentos dándose cuenta de que había irregularidades, desvío de fondos vaya que el emperador era un inútil para no darse cuenta o es un ingenuo para confiar ciegamente en su emperatriz.
Salió de su oficina en busca del emperador para dar su informe, pero para su mala suerte no lo encuentro en su despacho, por lo que muy disgustado se dirigió a su oficina hasta que lo vio al magnífico emperador Bill oliendo una rosa de su jardín con una sonrisa genuina.
Edward sorprendido se le quedó mirando por un rato, jamás describieron esa faceta del emperador acaso ser violento, sangriento y tirano no es más que una cáscara, una máscara y solo pudo pensar en una cosa.
"Hermoso"
Edward se fue del lugar antes de que Bill se diera cuenta de su presencia hasta llegar a su oficina con un leve sonrojo en sus mejillas mientras en su pared mira el retrato del emperador.
-Bill, tu me hisiste sentir emociones que nunca sentí en mi anterior vida, así que vas a ser mio a como de lugar.