Me desperté aturdida en un lugar desconocído y después de una serie de acontecimientos me di cuenta que habia reencarnado en una novela, pero mi personaje no existia
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capitulo 6
Pasaron tres días en los que permanecí en coma.
Cuando desperté, me encontré en una tienda de campaña distinta a la mía. El pequeño Mateo dormía a mi lado, aferrado a mi ropa como si temiera que desapareciera en cualquier momento.
Entonces la lona se movió.
El general entró en la tienda. Me observó en silencio durante unos segundos y luego se acercó, sentándose en una pequeña banca junto a la cama.
—Despertaste.
—Sí… gracias por no dejarme morir. Y también gracias por cuidar de mi niño.
Dios… ¿cómo puede existir un hombre tan guapo? Debería ser ilegal tener tanta belleza, pensé, mientras por fuera intentaba actuar con total normalidad.
—No tienes que agradecerme —respondió con voz calmada—. Ayudaste mucho durante el ataque, salvaste a muchos de mis hombres. Es lo mínimo que te debía.
Hizo una breve pausa.
—Por cierto, ¿cómo te llamas? No he tenido el gusto de conocer el nombre de la heroína de mis soldados.
Solté una pequeña risa.
—Mi nombre es Amara. Un placer. Aunque yo tampoco conozco el nombre del general.
—Soy el duque Aurelian Draconis, general del ejército de Eldrador.
—¿Aurelian Draconis…?
Mi mente se quedó en blanco por un instante. Ese nombre lo conocía. No sabía de dónde, pero lo conocía.
—Vaya… eres un duque. Pensé que los nobles no pisaban el campo de batalla —dije con genuina inocencia.
Antes de que pudiera responder, una vocecita interrumpió la conversación.
—¿Mamá…? —Mateo se movió y abrió los ojos—. Despertaste… te extrañé mucho, mamá. No me vuelvas a abandonar así, tuve mucho miedo.
Lo abracé con fuerza, como si en cualquier momento pudiera desaparecer.
—Tranquilo, bebé. Mamá no volverá a hacerlo. Sabes que no me lo perdonaría si te dejara solito otra vez.
—Prométemelo —dijo con los ojitos brillantes—. Prométeme que nunca vas a abandonarme.
—Te lo prometo —susurré—. Prometo no volver a dejar solo a mi niño.
Lo abracé aún más fuerte y besé su cabeza repetidas veces.
—Te quiero mucho, mi amor.
—Vaya… —comentó el duque—. Se nota que se quieren mucho. Debe quererlo bastante, aunque no se parecen en nada.
Lo miré con una sonrisa.
—Mateo es mi hijo adoptivo. Ambos estábamos solos… así que decidimos quedarnos juntos como madre e hijo.
—Así es —dijo Mateo de inmediato, mirándolo con desconfianza—. Amara es mi mamá y nadie más me la va a quitar.
Lo miré de reojo. Ese hombre parecía demasiado interesado en mí… y para colmo, se parecía demasiado a Mateo.
—Tranquilo, pequeño —respondió Aurelian—. Nadie te quitará a tu madre.
Se levantó.
—Debo irme. Descansen bien, ya es tarde.
Ese niño sí que da miedo cuando se enoja… pensó mientras salía.
Y esa forma de ser… es idéntica a la de mi padre. ¿Me estoy imaginando cosas? Ella dijo que no es su madre de verdad… que ambos estaban solos. ¿Será solo una coincidencia? Maldición… necesito dormir y pensar con claridad.
Cuando se fue, acomodé a Mateo en la cama. Se acurrucó a mi lado, aferrándose a mí, y se quedó dormido casi de inmediato. Al parecer, no había dormido bien en días por cuidarme.
Le acaricié el cabello… y mi mente comenzó a dar vueltas.
Ese nombre… Aurelian Draconis.
Era demasiado familiar.
Entonces lo entendí.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
Eldrador.
Ese reino… no era real.
Era el reino de un libro.
Aurelian… era el villano.
Increíblemente hermoso. Fuerte. Temido.
Un duque marcado por la tragedia.
En la historia, su hermano menor había sido secuestrado cuando era pequeño. Sus padres se hundieron en el dolor y lo dejaron a cargo de todo el ducado. Aurelian pasó años buscándolo sin éxito.
Luego estalló una guerra.
Pasó un año entero en el campo de batalla y, al final, ganó. Pero justo antes de morir, el rey enemigo le dijo una frase que quedó grabada en su mente:
“¿Por qué defiendes a un reino capaz de secuestrar a una princesa para chantajear a los demás?”
Eso lo llevó a investigar… y descubrió la verdad.
El rey de Eldrador había ordenado el secuestro de una princesa.
Y también… el secuestro de su hermano menor, para debilitar al ducado y mantenerlo bajo control.
Aurelian intentó dar un golpe de Estado.
Pero como no era el protagonista de la novela… perdió.
El príncipe heredero lo derrotó, salvó el reino, se ganó el amor del pueblo y terminó casándose con el amor de su vida. Final feliz.
Una novela horrible. De verdad no sé cómo la terminé de leer.
Pero ahora…
Ahora yo estaba dentro de esa maldita historia.
Y el libro decía claramente que el hermano de Aurelian nunca fue encontrado.
Bajé la mirada hacia Mateo.
Sus rasgos.
Su edad.
Su parecido inquietante con el general.
Eran idénticos.
Desde el primer momento en que lo vi… era obvio.
Tragué saliva.
—No… —susurré—. No puede ser…
Pero la verdad era clara, cruel e imposible de ignorar.
¿Era posible que el pequeño Mateo…
fuera el hermano menor del villano?
pensó que podría pero ya demostró Aurelian su potencial y que Amara no es una muñeca de decoración allá gobernará como igual a Aurelian no será una muñeca de adorno