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MIELY

MIELY

Status: En proceso
Genre:Terror / Maldición / Leyendas de fantasmas / Poderosas criaturas sobrenaturales / Casos sin resolver / Mitos y leyendas / Completas
Popularitas:95
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.

Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.

Donde deberá elegir si...

¿Ser una heroína?

¿Ayudar a la maldición?

¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #6: Kurei Sakamoto

Gracias a Dios o a los Shirakawa, luego de que ellos limpiaron el lugar por mi, lo que estuviera viviendo en esos baños se mantuvo en calma por unos cuantos días.

Días en los que por alguna razón la vieja radio de los baños estaba interceptando cada mañana sin falta unas noticias que no sabía que existían.

—Hace unos días… Kurei Sakamoto, esposo de la desaparecida Megumi… ha empezado a buscarla de forma desesperada por los alrededores… A pesar de su esfuerzo, no obtuvo respuestas del paradero de su esposa… les informamos que si ven a Megumi, por favor compartan la información con las autoridades —informó la radio con un sonido distorsionado—.

Lo único raro de esos días fue esa radio, ya que siempre se encendía sola y me hacía saltar del miedo cada vez que lo hacía.

—¡Mierda! —chillé al escuchar la radio encenderse sola—. Verga, que susto, me diste hijo de perra —me quejé en voz baja—.

Aún así, ignorando la radio todo lo demás fue bastante tranquilo, tanto que pude llegar al día de mi cumpleaños sin que ningún fantasma me asesinara.

Recuerdo que ese día tenía un ambiente extraño, no se parecía a ninguno de los días anteriores, desde que llegué a los baños me sentí observada, como en mis primeros días trabajando ahí.

Ese 16 de enero, la radio no se encendió, en su lugar aquel hombre que era el esposo de Megumi apareció en los baños. Él estaba agitado, era delgado y tenía una barba que me hacía pensar que no se había bañado en días, que digo días ¡Semanas!.

—¡¿Has visto a esta mujer?!, vi cómo ella entró, por favor, dime que la has visto, por favor

—Ah… eh… ¡N-no! Lo-lo siento, señor

—¡¿Cómo de que no?! ¡¡Yo la vi entrar!!

—¡Lo-lo siento! Pe-pero pu-puede entrar y es-esperarla en el ba-baño de ho-hombres

—Gra-¡Gracias!, ahm… —saco un billete de su bolsillo— ¿Crees que puedas darme una toalla?, me daré un pequeño baño mientras espero

Asentí nerviosa y asustada mientras temblando agarraba el billete del señor Sakamoto. Ese señor entró al baño de hombres jadeando y con una mirada que estaba clavada en mí y me daba mucho miedo. Tanto que no pude evitar esconderme detrás de una toalla.

Cuando él terminó por irse a darse un relajante baño para tranquilizarse, pude ver de reojo cómo una mujer con cabello negro entraba al baño de los hombres.

—¡O-oiga! —grité con voz temblorosa—.

Según las reglas que me había dado Sebastián, a ese tipo de clientes tenía que echarlos de los baños por mal comportamiento, así que salí de la caseta para ir detrás de ella.

En el baño de los hombres solo parecía estar el señor Sakamoto, lo cual era normal siendo que era mi primer cliente en el día, pero al igual que la señorita Yoshido, cuando entré para echar a la mujer irrespetuosa, vi al señor pataleando debajo del agua.

—¡¡Señor Sa-Sa-Sakamoto!! —grité corriendo hacia él para intentar ayudarlo—.

Solo que al acercarme me detuve al ver cómo un largo y rasposo cabello negro estaba envolviendo al señor. Aunque lo que me dejó paralizada, con los oídos pitando y con la respiración agitada, fue ver la cara de un hombre pálido y con las pupilas rojas a un lado del señor Sakamoto.

—Sa-Sa…

El señor Sakamoto de pronto salió del agua, en un momento el cabello y el hombre que lo sujetaban habían desaparecido.

Al salir del agua, sus pupilas se tornaron rojas como las de aquel hombre, y su mirada se volvió perdida, era como si su alma hubiera sido arrebatada, y que lo único que quedó fue un cascarón vacío y sin vida alguna.

—Sa-Sa-Sakamoto… —chillé abrazándome a mí misma—.

Él me ignoró y salió del agua con el miembro al aire, incómoda rápidamente me cubrí la cara con mi palma para no ver sus desgracias.

—Se-señor su… —tragué saliva mientras agarraba y le daba su toalla—. Su-su to-toalla, por favor —dije intentando no verle ahí abajo—.

No sabía por qué pero el señor Sakamoto después de ponerse su toalla, se quedó viendo un rincón, murmurando en bucle lo mismo.

—Todo es su culpa, él me arrebató mi vida, a mi esposa, y mi sueño, ese niño en su vientre debió haber sido mío…

—O-oiga, ya-ya no se meta más al agua, por-por favor —le pedí mientras regresaba a la caseta para seguir con mi trabajo—.

El señor Sakamoto se fue unas cuantas horas después de casi ser ahogado por lo que vivía en estos baños. Creí que los problemas se acabarían luego de que él se fuera, pero estuve muy equivocada.

Pocos minutos después de que el señor Sakamoto se fuera, la radio se encendió y a diferencia de antes no interceptó una noticia, sino algo más…

—¡Hijo de puta! —chillé al escuchar la radio encenderse—.

“Después de salir de los baños donde fue recibido por la chica que más amaba en el mundo… Kurei regresó a su casa en su coche, pero algo no estaba bien en su interior, los celos por aquel hombre lo carcomía.

Y aquel hijo que juró amar cuando nació, no dejaba de llorar debido a la ausencia de su madre. Él cegado por los celos y repitiendo una frase una y otra vez, caminó hasta su supuesto bebé.

Kurei quería hacer pagar a su esposa por haber tenido una aventura con ese hombre del templo. Él agarrando una almohada, asesinó a su propio hijo.

Al recuperar la cordura y ver qué había acabado con la vida de su hijo, Kurei cayó al suelo inconsciente.

Su mujer, quien había abandonado su hogar hace días, pegó un grito desgarrador por la horrible escena que se encontró en su hogar”

Temblando intenté apagar la radio para ya no seguir escuchando esa horrible historia, no quería saber nada. ¡No quería oírla! ¡Ni saber nada!. Sin embargo, la radio no se detuvo por más que la apagará.

“La esposa, horrorizada y entre sollozos llamó a la policía, ellos le prometieron llegar a tiempo pero cuando llegaron, fue demasiado tarde, la mujer había sido encontrada muerta.

Todos habían perdido la vida, a excepción de Kurei Sakamoto, quien sigue libre buscando venganza por lo que le hizo su amada.

Él jamás se detendrá… su dolor no morirá… nunca morirá…”

—¡Brown-san!

—¡¡Ay wey!! —chillé dando un saltó del susto—.

—Jajaja, tranquila, solo soy yo

—Se-señor Shirakawa, bue-buenas tardes

—Rei me dijo que hoy es tu cumpleaños, y no siempre se cumplen 19 años

—S-sí, hoy es mi cum-cumpleaños

—En tu hora de descanso por favor ven al templo, en estos días especiales rezarle a Inari es de mucha ayuda más aún cuando pasas parte de tu día aquí

—S-sí, se-señor Shira-Shirakawa Gra-Gracias

—No hay de qué, Brown-san, es lo mínimo que puedo hacer por ti

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