NovelToon NovelToon
20 Pasos Para Encontrarnos

20 Pasos Para Encontrarnos

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Contratadas / Completas
Popularitas:553.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Dos personas muy distintas colisionan en una empresa, debido a sus diferentes formas de ver la vida, y en el proceso se encuentran a ellos mismos; gracias a una lista.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Steve

Por primera vez desde que puedo recordar no estoy interesado en trabajar, lo único que puedo hacer es mirar la hora en la pantalla, sintiéndome ansioso.

Mi pierna derecha comienza con un tic nervioso, subiendo y bajando rápidamente. Eso no pasaba desde que mi hermano y yo nos fugamos de casa una noche para ir a un concierto.

El mejor concierto al que he ido en mi vida.

Cuando faltan quince minutos para la hora de colación, volteo a ver a Green, pero ésta sigue tipeando sin parar. Sus dedos se mueven de forma rápida y delicada a la vez por el teclado, es como si acariciara las teclas en vez de golpearlas.

Me muevo incómodo en mi silla al ver eso.

Toqueteo su hombro para llamar su atención, porque hablarle cuando lleva esos auriculares es una pérdida de tiempo.

Se saca sus auriculares y me sonríe.

–Aún no, nuevo.

–Faltan 15 minutos para la 1. Tenemos que ir.

Sus ojos brillan y me miran con ternura. Como un adulto mira a un niño cuando le causa gracia su comportamiento.

–Estamos hablando del casino Vip, guapo. Aún falta. Confía en mí.

¿Confiar en ella? No lo creo, no confío en nadie, quizá en mi abuelo. Por eso cuando Green me habló de él y pensé que pudieron tener un romance clandestino mi mundo, por un segundo, se volvió borroso. Por suerte no fue así, y mi abuelo es… fue, el hombre más correcto que he conocido.

Llevo mi dedo pulgar a mi boca y lo comienzo a mordisquear, cuando me doy cuenta de lo que estoy haciendo, dejo de hacerlo de inmediato y vuelvo a mi silla.

¿Qué demonios me está pasando? No mordía mi pulgar desde que tenía ocho años.

Trato de concentrarme en el trabajo. Estoy en eso cuando llega otro correo de Elena, explicándome, cortésmente, porque es un error seguir manteniendo a la enana aquí, pero como lo hice con los cinco correos anteriores, la ignoro.

Desanimado abro el informe que pedí al departamento de Innovación Tecnológica. Esperé este informe con muchas ansias desde que lo solicité, hace ya una semana y ahora que está aquí no consigo entusiasmarme.

Voy leyendo la parte que me interesa que es la posibilidad de invertir en nuevos productos y consigo sentir entusiasmo nuevamente.  Necesito capital para llevar a esta empresa a su máximo potencial. El informe está muy bien redactado, sobre todo la parte que estoy leyendo en este momento, es como si la persona que lo escribió también quisiera invertir en nuevas tecnologías.

–Vaya, nuevo, no sabía que ese informe era para ti.

Salto en mi silla y cierro rápidamente la ventana.

–¿Tú lo escribiste?

–Algunas partes, las partes interesantes, pensé que este informe lo iba a leer el nuevo dueño.

–Sí, ya ves, me pidieron que hiciera unos gráficos para facilitar la interpretación al dueño.

La chica resopla y pone los ojos en blanco.

–El jefe debe ser un tonto, el señor Cooper nunca pidió una estupidez así.

–Sí, definitivamente un tonto –digo y maldigo en silencio. Eso estuvo cerca–. ¿Ya es hora? –pregunto entusiasmado.

Mira su celular y sonríe. –Solo unos minutos más, cuando no haya nadie en el piso y en los pasillos.

Ambos miramos mientras la marea de gente sale por la puerta.

–¿Ya?

Ríe fuerte, sobresaltándome.

–Tranquilo, nuevo. Si no te conociera mejor diría que estás ansioso por meterte en problemas.

–Más bien ansioso por ganar 20 dólares.

–¿Quieres subir la apuesta? –pregunta entusiasmada. Sus ojos verdes brillan y es como si pudiera ver reflejado un

dólar en ellos.

–¿100?

Sus ojos se abren grandes.

–¡No! –exclama negando con su cabeza–. ¿Estás loco? Hablaba de 30.

–Como quieras –acepto.

Soba sus manos, expectante.

–Vamos.

–¿De verdad? –pregunto entusiasmado.

–Sí, pero antes de salir, dos cosas. La primera es que camines detrás de mí y no me hables a menos que yo te hable primero.

Asiento. –¿La segunda?

–Vas a hacer exactamente lo que te diga en el momento en que te lo diga, ¿de acuerdo? –asiento–. Sin titubear, nuevo.

–Lo haré.

–Espera aquí –dice y corre hacia la puerta y asoma la mitad superior de su cuerpo por la puerta, levantando su trasero.

Obligo a mis ojos a mirar a otro lado. Su jeans ancho y camiseta larga no ayuda a ver su forma, pero aún recuerdo la forma que su trasero tenía con el short minúsculo.

Me sonrojo y siento vergüenza de pensar así de una mujer. No quiero ser como el asqueroso amigo de mi hermano.

Me sacudo incómodo con mis pensamientos.

–Sígueme.

Corro hacia la puerta, feliz por poder poner mi mente en otra cosa.

Green sale caminando por el pasillo hacia el ascensor, pero esta vez, en vez de presionar el piso 10 como en el robo anterior, presiona el 15.

–El casino Vip queda en el piso 18.

–Sin cuestionar lo que hago, nuevo.

Me quedo callado de inmediato, no quiero que encuentre una razón plausible para enviarme de vuelta.

 Cuando el ascensor se detiene ambos salimos. Miro hacia las cámaras dispuestas cada ciertos metros a lo largo del pasillo.

–No mires directamente –me regaña. Mierda, tiene razón.

Comienzo a morder mi pulgar, sin poder evitarlo.

–Lo sé, lo siento.

–Espérame aquí. Si viene alguien silba.

–No sé silbar –mascullo.

Suspira. –Por supuesto que no. Aplaude, haz cualquier cosa que pueda escuchar –asiento–. Si salimos bien de esta te enseñaré a silbar.

–No quiero aprender a silbar.

–No me discutas, guapo –dice antes de desaparecer por una puerta que dice mantenimiento.

Miro por el pasillo sin creer que esté desocupado. Creo que es una mala idea que todos salgan a comer a la misma hora. Lo extraño es que no he visto ni siquiera guardias y ellos no comen en la empresa, ya que tienen turnos rotativos de 4 horas, precisamente para no dejar las instalaciones sin seguridad.

De pronto las luces se cortan y aparece Green con una gran sonrisa.

–Vamos. Vendrán en breve y no creo que les tome mucho tiempo descubrir que cable se desconectó.

–¿Dejaste a producción sin energía? –pregunto molesto.

–¡No! Sólo los cinco pisos superiores –Me relajo de inmediato. Por lo menos no es tan inconsciente–. No cuestiones mis acciones o nos meterás en problemas.

–¿Cómo es posible que no hayan guardias?

–Son las 2, cambio de turno. Los que salen y los que llegan se encuentran abajo, registrándose.

Mierda, tengo que cambiar eso.

Green comienza a caminar y la sigo de cerca, siempre detrás de ella como me lo exigió. Cuando llega a la escalera del servicio del aseo comienza a subir por ella los pisos que faltan. Antes de llegar al piso 18, se detiene y escucha atentamente.

Mi corazón late tan fuerte que juraría que ella puede oírlo.

Escuchamos una conversación entre dos cocineras, preocupadas por la falta de electricidad y discutiendo sobre si

llevar la comida al frigorífico que tiene su propio generador. Ambas deciden que es lo mejor ya que falta que los ejecutivos que se encuentran en reunión en el último piso bajen a comer.

Green me mira pagada de sí misma.

Los músculos de la parte superior de mi labio tiemblan, al ver su gran sonrisa satisfecha.

Me siento en la escalera tal como ella lo hace. Supongo que ahora tenemos que esperar que lleven la comida al frigorífico.

–¿Qué hacías con esos tipos el sábado?

–Era la despedida de soltero de mi hermano.

–¿Cómo demonios hiciste que se levantara al otro día?

–La boda es este fin de semana –asiente–. Ellos no son mis amigos.

–Lo sé, me lo dijiste.

–Siento mucho lo que te hizo Ben.

–No quiero hablar de eso –dice cortante.

–¿Por qué?

–Porque no.

Tomo su barbilla en mi mano y la obligo a mirarme, ahí está de nuevo, el mismo dolor que vi ese día.

–¿Segura?

–Sí –dice–. Nada pasó, ¿sí? No hay nada que hablar.

Suelto su barbilla cuando noto que comienzo a mirar su boca más de lo que es socialmente correcto. Tiene una linda boca, es una mujer bella. Al principio no me lo pareció, pero lo es.

Me sacudo para alejar esos pensamientos.

–¿Por qué trabajas tanto?, ¿no te alcanza con lo que pagan aquí?

Mira sus manos mientras trata de sacar una mancha seca de café de su pantalón.

–Con lo que gano aquí cubro mis gastos fijos, esta es una ciudad muy cara. Con los otros dos trabajos ahorro.

–¿Para qué?

–Para irme de aquí.

–¿Por qué quieres irte?

Toma una respiración profunda antes de contestar. –No quiero morir sin ver el mundo –susurra.

–¿No eres muy joven para pensar en la muerte?

Sonríe triste. –Tengo veinticinco años. Puede que sea joven, pero la muerte no es una cita que puedas programar, llega cuando menos lo esperas.

–Supongo que tienes razón –admito.

Nunca había pensado en la muerte hasta que murió mi abuelo. Es la única persona que he conocido que ya no está aquí.

El ruido de las cocineras interrumpe nuestra conversación. Ambos las observamos expectantes. Llevan bandejas con comida, y unos  minutos después vuelven con las manos vacías.

–Ahora –dice y nos levantamos rápidamente.

Cuando llegamos a la despensa, Green se apresura a abrir el frigorífico.

Hay variedad de comida, desde filetes hechos en su punto, lasañas, pastas frescas, variedad de ensaladas con pulpo gratinado, trufas, camarones y una infinidad de ingredientes.

–Esto es de lo que hablo. ¡Mira esa comida!

Tiene razón. La diferencia con la comida que se le vende al resto de los empleados es abismal.

Green toma un filete con salsa naranja y ensalada fresca con ostiones, frambuesas y queso azul. No es una buena

combinación con el filete, pero se ve tan feliz que decido no decir nada.

Tomo un plato de ravioles y una ensalada con pulpo y trufas negras. Mis favoritas.

Luego cogemos el postre, crême brûlée.

La enana toma una cuchara y la mete en mi ensalada y coge tres trufas que se apresura en llevar a su boca. Su sonrisa por lo que acaba de hacer es tan deslumbrante, que siento que podría iluminar un estadio.

Escucho un ruido leve y las luces vuelven.

–Mierda –decimos a la vez.

Cogemos las cosas rápidamente y cuando estábamos por salir escuchamos a las cocineras.

Tomo a Green de la mano y tiro de ella hacia el frigorífico.

–¿Estás loco? –pregunta–. Si cierran por fuera… ¡podemos morir congelados! Además, el frigorífico no es tan grande para ocultarnos.

–No pensé en eso.

Levanta el mantel blanco del mesón largo y me obliga a meterme ahí. Mi corazón martillea y mis manos sudan. Nos descubrirán, el mantel ni siquiera es tan largo y estoy seguro que el latido de mi corazón se debe escuchar por todo el edificio.

Comienzo a respirar más fuerte cuando escucho a las mujeres entrar.

Green pone su pequeña mano sobre mi boca y me mira pidiendo calma. Miro sus ojos y trato de calmar mi corazón, pero en eso una de las cocineras deja caer una cuchara y ambos palidecemos.

Estamos tan atrapados.

Sin embargo la mujer recoge la cuchara sin dejar de conversar con sus compañeras y no repara en nosotros. Luego las escuchamos alejarse.

Quedo congelado sin saber si debo moverme o hablar. De lo único que soy consiente es de los dedos de Green sobre mis labios. Siento mis mejillas acaloradas y estoy seguro que debo estar rojo.

Esto es muy incómodo.

Sus ojos verdes miran su mano, se sonroja, y baja su brazo de inmediato.

–Ahora tenemos que correr, nuevo.

–¿Correr?

–Sí.

Salimos de la cocina y corremos por el pasillo hacia la escalera. Comenzamos a bajar y cuando llegamos al piso 16, un guardia nos habla.

–Ustedes dos, esperen.

Nos miramos y corremos rápidamente sin voltear. La adrenalina se dispara por mi cuerpo, y de alguna extraña manera me siento libre en vez de atrapado.

Llegamos al ascensor y Green presiona el botón sin cesar. Ambos suspiramos cuando las puertas se abren, los pasos apresurados del guardia se escuchan cada vez más cerca.

Cuando las puertas se cierran nos miramos y todo lo que hemos pasado en los últimos minutos encuentra una vía de escape. Ambos reímos a carcajadas, sin poder detenernos, sin poder respirar bien, con los ojos llorosos.

Creo que nunca me he reído así antes.

–¡Tienes hoyuelos cuando te ríes! Y yo que pensaba que no podías ser más guapo, nuevo.

Me sonrojo, pero sin embargo no puedo dejar de reír y creo que ella tampoco.

Cuando las puertas del ascensor se abren en nuestro piso, ambos detenemos nuestro ataque de risa al ver a Elena mirándonos seriamente, a nosotros y a la comida que llevamos.

Mierda.

1
Luz Mery Ospina
La felicito por esa novela muy buena
Raquel Cardenas
😭😭😭😭😭
Helizahira Cohen
Buenísima novela, bonita, sencilla, amorosa muy fresca 10 de 10
Helizahira Cohen
ya viajo , conoció creo que es hora que regrese
Ana Mendez
Que buena novela 🥰me encanto de verdad que estubo genial, la felicito y envío infinitas bendiciones mi escritora exelente estube súper atrapada con la novela, Dios le ilumine su mente y sabiduría, me han encantado las que e leidk☺️👏
Albaluz Campos
MUCHAS FELICITACIONES A LA ESCRITORA. MUY BUENA HISTORIA. MUCHAS GRACIAS!!!!!!!!!
XIOMARA CHAURIO
maravillosa novela me encantó excelente trabajo de la escritora ⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐ felicidades muchas estrellas para la creadora de esta historia gracias
Anonymous
Simplemente maravillosa
valeria fuentes
bellísima novela la super recomiendo 💐💐💐💐🌹🌹🌹🌹
yals
más que hermosa está historia algo muy diferente a todas las que he leído y vaya que son varias felicidades autora sin palabras con está novela
Luna del Mar
Muy buena
Monica R Briseño
Maravillosa novela, divertida y entretenida, me encantó mucho la historia...
Felicitaciones autora!!!!
Lili
Perfecta. Bellísima e Imperdible...
Es tan tan hermosa que no encuentro las palabras justas y acordes a esta preciosa historia ... Original, romántica, entretenida y ,como si todo esto fuera poco, MUY BIEN ESCRITA.
No tengo ni encuentro las palabras justas para expresar cuánto me gustó por eso felicito y agradezco a la AUTORA por esa hermosura que nos ha regalado.
FELICITACIONES y muchas BENDICIONES por ese enorme talento que da vida a tan hermosos frutos.
Lili
La satisfacción de los empleados es notoria en esa empresa...Deben hacer cola para ingresar🤣😂🤣
Aracelyhj Hdez
Excelente
Carmen Josefina Tineo Malave
Sencillamente maravillosa
Carmen Josefina Tineo Malave
Dios bendiga tu imaginación, en verdad me encantan tus historias
Erika Pérez Méndez
Maravillosa… mil felicidades por tan extraordinaria historia, simplemente hermosa en fascino. La leería mil veces y no me cansaría
Vanessa Arana
excelente❤️
Gabriela Arron
por suerte lo tomó bien
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play