Nuestros mundos eran diferentes, nuestros caminos... pocas veces se cruzaron. Éramos como dos líneas paralelas que no debieron encontrarse, mas, sin embargo; el universo quiso que así fuera.
Yo no estaba preparada para enamorarme de ti, de caer en tu juego de seducción y pasión desbordada, de aquel amor que todos miraron prohibido al principio, pero, que solo nosotros dos, entendimos como sucedió. Somos el equilibrio perfecto entre el dolor y el placer, entre conocer la virtud para después familiarizarnos con el vicio.
Tú me amas, yo te amo, nuestros cuerpos son el ejemplo perfecto de que dos almas están destinadas a estar juntas aun cuando la muerte acechaba en cada rincón de nuestra existencia. Tu eres el dragón que me envuelve en sus fuego incandescente, eres la marca que deseo en mi piel por siempre.
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IV — OCURRENCIAS EN LA OFICINA
— Mama ya llegué... — me quito los tacones que me venían matando, y lanzo mi saco en el sofá, me dirijo al cuarto de mi mama y ahí está, leyendo su novela romántica, carraspeo para que sepa que estoy en su cuarto, hasta que me observa y se da cuenta que estaba bien metida en el librito y ríe.
— Mi niña regresaste ¿Cómo te fue? cuéntamelo todo, y cuando digo todo es todo ¿Ok? — me mira con cara pícara, a veces me pregunto si ella es mi mamá o mi hermana.
— Todo bien mami, tendré un trabajo por 3 meses, con este sueldo podré comprarte otro par de dosis de medicinas, pronto vas a mejorar, ya verás. — la miro esperanzada, porque quiero que sea así, pero algo me dice que mi mamá me oculta información importante, ella dice que no, pero yo lo siento, ella me mira con ojos llorosos y derramas unas pequeñas lágrimas, que hacen que me derrumbe por dentro, pero que debo ser fuerte por ella y por mí.
— No llores mamá, tu salud depende de tu estado de ánimo, recuerda — le limpio sus lágrimas con mis delgados dedos, esas pequeñas gotitas me duelen en el alma, pero no se lo doy a demostrar— Prepararé la cena, algo delicioso — le guiño un ojo y salgo, pues esa es mi excusa para correr a la cocina y echar un par de sollozos de esos que sanan un poco el corazón y luego agarras fuerzas, me lavo en el grifo limpio mi cara, y me dispongo a preparar la cena, y así pasa un día más... para luchar por mi mamá.
Al día siguiente.... NUEVO TRABAJO
Me dispuse a llegar a las 7:40 am, ya mi Jefe estaba en su oficina, paso a saludarlo y llevarle su café.
— Buenos días señor Wind... perdón Felipe — río tímida, no me acostumbro a dirigirme a alguien que no conozco por su nombre personal, pero lo haré — Le traje su café, espero le guste, lo preparé tal cual como me dijo Olga — sonrío nerviosa esperando su respuesta al probar el café, frunce su ceño, oh Dios no le gustó, luego relaja sus cejas, y ríe dejando ver sus lindos hoyuelos, no me cansaría de verlos son 2 huequitos lindos de lado a lado, se torna serio de nuevo y habla.
— No me gustó... —me observa largos segundos hasta que ríe de nuevo y continúa — Me encanta tu café está exquisito, sabe distinto de el de Olga pero no está mal, sabe diferente, pero bien —me felicita sonriente, y yo, prácticamente temblando de miedo, sonrió de lado y luego me pregunta — ¿Traes contigo mi agenda cierto? — asiento e hicimos el repaso de sus labores, hoy tiene una agenda un poco apretada.
Media hora después de su café, me dirijo al ascensor en busca de la cafetería tal como me explico Olga, para obtener un desayuno nutritivo para mi Jefe, sí señores aquí estoy yendo a comprar el desayuno, ya que Olga me dejó orden estricta de darle el desayuno personalmente y encargarme de que lo tome completo sin dejar nada, así es, como un niño de 6 años, tengo que llevarle su desayuno, esperar que lo tome y continuar mis labores. La misma Olga me lo dijo, el señor Felipe no come por estar sumido en su trabajo y llegó a enfermarse muy grave de su estómago, y Olga al ver esto, agendo todos los días los horarios de desayuno y almuerzo, ajá el almuerzo también, en vez de ser secretaria era como su niñera.
Toco la puerta de su oficina y espero el pase
— Señor Felipe su desayuno, y no me voy hasta que lo tome todo —le miro con las cejas bailando de emoción para que coma, él me mira curioso como adivinando algo y me pregunta.
— ¿Olga te dejó el encargo de niñera a ti también? —ríe, y yo asiento.
— Así es, y como los niños comen y se ensucian su carita también haré eso — le señalo sus labios — limpiarle su boca. —y el ríe ante el comentario sarcástico que le doy, camino a la puerta y el me detiene.
— ¿A dónde vas? ¿Acaso Olga no te dijo que debes desayunar con tu Jefe? — me observa esperando mi respuesta, pero dentro de mi analizo, buscando en mi memoria si Olga me dijo eso, o él lo está inventando pero como no puedo ir en su contra, asiento como respuesta.
— Iré a buscar mi desayuno y vuelvo — el asiente con una sonrisa.
Toda la tarde estuve a su lado tomando notas de sus reuniones, notas que luego debo pasar en un informe limpio colocando hasta el más mínimo detalle, se había pasado 1 hora del almuerzo, y tenía una reunión a la 1 y yo misma me tomé el atrevimiento de posponerla para las 2 para que él pudiera almorzar, eso también me lo dijo Olga que mientras la reuniones sean de los mismos directivos de la empresa, puedo posponerla él no se molestaría ni menos, al contrario se alegraba de que su nueva secretaria esté igual de pendiente como lo estuvo Olga.
Aquí estoy con unos nervios comiendo con mi Jefe, lo hace con tanta elegancia, y yo aquí ni sé cómo carajos cortar la carne, estoy que la agarro con la mano y me la pongo en la boca entera y me la trago sin más, pero no puedo hacerlo tampoco soy una bestia hambrienta, aunque así soy al comer y más con esta hambre y este almuerzo riquísimo ¿porque me torturas Jefe? el rompe el silencio y yo tiemblo porque no esperaba que hablara de repente.
— Tabatha, dime algo — me mira con curiosidad y yo asiento en respuesta, mientras mastico mi bocado— ¿Te gusta lo que haces en tu trabajo? ¿No te molesta para nada? —espera mi respuesta mientras toma un sorbo de agua,
dejo mis cubiertos a un lado, tomo mi servilleta y le miro
— La verdad si me gusta, pensé que era más difícil, gracias por la oportunidad, espero que podamos tener una buena relación laboral, ya sabe sin peleas y desacuerdos — ambos reímos y él entorna sus ojos con curiosidad de nuevo y me hace una pregunta de infarto.
— ¿Tienes novio Tabatha? ¿Has estado enamorada alguna vez? — sonríe, mientras yo quedo estupefacta « No Jefe no me pregunte eso, por favor... que estoy más salada que el mar muerto » — Te pregunto porque eres muy hermosa, y atractiva, sin ánimos de ofenderte ni mucho menos —expresa y puedo sentir sinceridad al decirlo — Entonces me supongo que debes de tener a alguien por babeando por ahí— ríe hermoso y yo le sigo con la sonrisa respondiendo en tono serio.
— Pues al único que tengo babeando es a usted — le espeto burlona, y me mira con cara de asombro.
— No entiendo tu respuesta — me mira sin entender, y yo me levanto tomo mi servilleta y me acerco a su cara, mientras el me observa cada movimiento que doy, y abre sus ojos cuando lo tengo frente a frente.
— Su barbilla tiene puré — señaló mientras paso la servilleta por su barbilla, y el queda atontado por tal acción mía y yo estallo en carcajadas y el solo ríe de lado.
— Por un momento me la creí, sabes, eres traviesa — reímos por ese último comentario, sí, mi Jefe tiene buen humor y él sigue riendo y limpiándose su hermosa boca.
Así terminamos nuestro almuerzo, entre risas y comentarios con humor, me hablo de algunas experiencias laborales y otros temas personales, alguna que otra cosa que no le gusta, hasta que nos dirigimos a nuestras labores riendo por cualquier tontería que se nos ocurría.
Ya era más de nuestra hora de salida y ambos teníamos trabajo, hasta que salió de su oficina y se acercó a mi escritorio.
— Tabatha, recoge tus cosas, iremos a cenar —me guiña un ojo, y camina al ascensor, y yo como soy un poquito traviesa y muero de hambre le respondo con emoción.
— Si, vamos. ¡Quiero pizza! — bramo mientras doy saltos como una mocosa de 8 años, aquí no tenemos formalidades y a él no le importa porque se sobresalta asombrado por mi reacción infantil, y lo veo agarrarse la frente con un gesto de "eres un dolor de cabeza" tomo mis cosas apresuradas y le oigo llamarme.
— Vamos Tabatha, mueve tu trasero, ¡muero de hambre! —me grita desde el ascensor y yo corro para alcanzarlo antes de que éste se cierre, me giro y le agradezco con una sonrisa burlona.
Felipe Windsor en la soledad de su casa...
—Tabatha, Tabatha, Tabatha, ¿Que hace señorita en mis pensamientos? ¿Porque debería pensar en una desconocida? ¿Tendré una oportunidad contigo? Eres tan viva, tan alegre, tienes una habilidad para hacer reír a cualquiera. Eres mi traviesa jaja. Pero luego vuelvo a la realidad... ¿Serás una más que me lastime el corazón? O peor aún ¿Te irías sin decir adiós alguna vez? ¡No! ¡Basta! Cálmate Felipe, debo dejar esos pensamientos apenas la conozco y no puedo darle alas a nada. Este corazón se cierra hasta nuevo aviso.