NovelToon NovelToon
Lazos De Hierro Y Terciopelo

Lazos De Hierro Y Terciopelo

Status: Terminada
Genre:CEO / Completas
Popularitas:984
Nilai: 5
nombre de autor: luisanyelis

trata sobre un arreglo matrimonial entre familias poderosas

NovelToon tiene autorización de luisanyelis para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 3 segunda parte

Elena sintió que el aire se volvía denso. Miró a su alrededor y vio las caras de los socios, los políticos y los rivales. Todos parecían buitres esperando que uno de los dos tropezara.

—A partir de este momento —continuó Marcus, mirando directamente a Ethan—, mi hija Elena y Ethan Steelwood quedan formalmente comprometidos. La unión de sus apellidos no es solo un matrimonio, es la creación de la hegemonía más poderosa que este país haya visto jamás. ¡Por el futuro!

—¡Por el futuro! —gritó la multitud al unísono.

Ethan levantó su copa con una elegancia mecánica, pero sus ojos verdes estaban fijos en la entrada del salón. Su instinto de protección, agudizado por años de lidiar con traiciones corporativas, le decía que algo no estaba bien.

De repente, un ruido sordo interrumpió el tintineo de las copas. Las puertas dobles del salón se abrieron de par en par, y un hombre joven, de unos 22 años, entró con paso errático. Era Silas Vane, el hermano mayor de Isabel y el primogénito del enemigo jurado de los Steelwood. Silas vestía un esmoquin desaliñado y su rostro estaba enrojecido, claramente bajo la influencia del alcohol o algo más fuerte.

—¡Vaya, qué bonita farsa! —gritó Silas, caminando hacia el centro de la pista. Los guardaespaldas de la entrada intentaron detenerlo, pero él los esquivó con un movimiento torpe pero decidido—. ¡Brindando por un contrato de esclavitud! ¿Verdad, Elena? ¿Te han dicho cuánto vale tu libertad en la bolsa de valores esta noche?

Elena se encogió instintivamente hacia Ethan. Silas se detuvo a pocos metros de ellos, señalándolos con un dedo acusador.

—Y tú, Steelwood… —Silas soltó una risa amarga—. Actuando como si fueras un hombre maduro. Solo eres un niño jugando con el dinero de su padre muerto. ¿Realmente crees que ella se quedará contigo por amor? Ella es el pago de una deuda, nada más.

Ethan entregó su copa a un camarero que pasaba, sin apartar la vista de Silas. Su rostro no mostraba ira, sino una frialdad tan absoluta que era mucho más aterradora.

—Silas —dijo Ethan. Su voz era baja, pero cortante como un bisturí—. Estás en mi casa, en mi gala, y estás molestando a mi prometida. Tienes exactamente tres segundos para darte la vuelta y salir caminando antes de que haga que tu apellido sea borrado de todos los registros comerciales de esta ciudad.

—¿Me estás amenazando, mocoso? —desafió Silas, acercándose un paso más a Elena—. ¿O qué? ¿Vas a dejar que tus perros me saquen porque no tienes el valor de…?

No terminó la frase.

En un movimiento que nadie vio venir por su velocidad, Ethan soltó la mano de Elena y se lanzó hacia adelante. Tomó a Silas por la solapa del esmoquin y lo estrelló contra una de las columnas de mármol cercanas. El sonido del impacto resonó en todo el salón.

Ethan se acercó al oído de Silas, su mandíbula apretada hasta el punto de que los músculos de su cuello se marcaban violentamente.

—Escúchame bien, escoria —susurró Ethan, lo suficientemente alto para que los que estaban cerca escucharan—. Elena no es un contrato. Ella es la razón por la que todavía no he destruido a tu familia por completo. Si vuelves a pronunciar su nombre con esa boca sucia, te juro por la tumba de mi padre que te enterraré tan profundo que ni el diablo te encontrará.

Ethan soltó a Silas, quien cayó al suelo jadeando y asustado. Ethan se ajustó los puños de la camisa y se giró hacia el jefe de seguridad, Leo, que ya estaba allí.

—Sáquenlo de aquí. Y asegúrense de que los Vane reciban la notificación de la cancelación de su crédito bancario mañana a primera hora. Yo mismo llamaré al director del banco.

El salón estaba en silencio total. Ethan regresó al lado de Elena, quien lo miraba con los ojos muy abiertos, una mezcla de miedo y una admiración oscura. Él pasó su brazo alrededor de la cintura de ella, reclamándola frente a todos.

—La fiesta continúa —anunció Ethan a la multitud, con una calma aterradora—. Mi prometida y yo queremos bailar una pieza más.

Una hora después, agotados por la farsa social, Ethan y Elena lograron escapar a la terraza del hotel. El aire de la noche era gélido, pero el calor que emanaba del cuerpo de Ethan, pegado al de ella, era suficiente.

Elena se apoyó en la barandilla de piedra, mirando las luces de la ciudad. Sus hombros temblaban un poco por la adrenalina del momento.

—¿De verdad ibas a matarlo, Ethan? —preguntó ella en un susurro.

Ethan se colocó detrás de ella, rodeándola con sus brazos y apoyando la barbilla en su hombro. Sus manos se entrelazaron sobre el vientre de Elena, atrapándola contra él.

—Nadie te falta al respeto, Elena. Nadie. El mundo tiene que entender que tocarte a ti es declararme la guerra a mí. Y yo no pierdo las guerras.

—A veces me asustas —confesó ella, girándose en sus brazos para mirarlo. En la penumbra, los ojos de Ethan parecían dos pozos de esmeralda—. Realmente parece que no tienes alma cuando te pones así.

Ethan tomó el rostro de ella entre sus manos. Sus pulgares acariciaron sus pómulos con una ternura que solo ella conocía.

—Mi alma está guardada en una caja fuerte que solo tú puedes abrir, Elena. El resto del mundo solo verá al monstruo que necesita ver para que nos dejen en paz. ¿Crees que me gusta ser así?

—No lo sé —dijo ella sinceramente.

—No me gusta, pero lo acepto. Porque este “monstruo” es el que te va a comprar el mundo entero si lo pides.

Ethan la besó entonces, pero no fue como el beso desesperado del mirador. Fue un beso lento, solemne, un pacto sellado en la soledad de la noche. A sus 18 y 17 años, se sentían como los únicos habitantes de un planeta que ellos mismos habían construido.

—Vamos a casa —dijo él contra sus labios—. Mañana empieza una nueva etapa. El mundo sabe que eres mía legalmente, y voy a disfrutar cada segundo de recordárselo a quien se atreva a dudarlo.

Esa noche, mientras el Lamborghini se alejaba de las luces del hotel, Elena se dio cuenta de que ya no había vuelta atrás. Su vida estaba encadenada a la de Ethan Steelwood, y aunque las cadenas eran de oro y diamantes, seguían pesando sobre su corazón con la fuerza de un destino inevitable.

1
Mirna Lobo
que triste que un niño de su edad tenga que hacerse el fuerte por lo riguroso de su educación 😞
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play