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La Mirada Del Destino

La Mirada Del Destino

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / CEO
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Una mirada puede cambiarlo todo; la de él es un enigma indescifrable. Ella tiene apenas veinte años, una vida por delante y unos ojos azules llenos de inocencia. Él, diez años mayor, lleva marcada en el rostro la severidad de un pasado intransigente y en sus ojos oscuros una frialdad capaz de intimidar a cualquiera. Sus caminos no debían cruzarse, pero el destino no pide permiso. Entre el misterio de un secreto silenciado y la tensión innegable que surge cada vez que sus miradas se encuentran, ambos se verán arrastrados a un juego donde las barreras de la razón colapsan. Él intentará mantener la distancia para protegerla de sus propios demonios, pero la determinación de ella romperá cada una de sus defensas. ¿Es posible encontrar el amor en la mirada más fría? Una apasionante historia de tensión, secretos inconfesables y una atracción inevitable que te mantendrá en suspenso desde el principio.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Las sombras del imperio

El lujo en la mansión de los Valenzuela no transmitía calidez, sino la ostentación fría de quienes entienden la vida únicamente como una sucesión de títulos, propiedades y balances bancarios.

Ubicada en la zona más exclusiva de la ciudad, la residencia se erigía entre jardines impecables y muros de piedra alta, aislada por completo del ruido del mundo exterior.

En la terraza principal, iluminada por los tonos dorados del atardecer, Gustavo Valenzuela disfrutaba de un cigarro puro mientras hojeaba la sección de negocios del diario local. A sus sesenta y dos años, el patriarca del Conglomerado Valenzuela era un hombre temido en los círculos financieros: alto, de cabello canoso perfectamente peinado hacia atrás, rostro surcado por líneas de una severidad implacable y una mirada calculadora que jamás cedía ante la debilidad. A su lado, reposando sobre un sillón de mimbre con elegancia innata, su esposa, Sofía de Valenzuela, sostenía una taza de porcelana fina con la serenidad propia de la alta alcurnia.

El sonido seco y apresurado de unos tacones sobre el mármol interrumpió la calma de la tarde.

Elena entró a la terraza despojándose de sus guantes de piel con un gesto de marcada frustración. Dejó su bolso sobre la mesa de cristal con un golpe sordo y caminó directamente hacia el bar ejecutivo para servirse una copa de ginebra sin hielo.

—Veo que tu visita a la Torre Rossi no salió como esperabas, hija —comentó Sofía, observando a su hija con atención sobre el borde de su taza.

—Es una vergüenza, mamá —respondió Elena con la voz alterada, dando un trago largo a su copa antes de girarse hacia sus padres—. Renzo me trató con una distancia insoportable. Y lo peor no es su frialdad habitual... lo peor es la mujer que tiene metida en su despacho.

Gustavo bajó el periódico lentamente, clavando en su hija una mirada de atención inmediata.

—¿De qué mujer hablas, Elena? —preguntó el magnate con voz profunda y pausada.

—Una consultora externa —explicó Elena, caminando de un lado a otro de la terraza con paso agitado—. Se llama Isabela. Llegó desde la firma de Madrid para manejar el informe de reestructuración previa a la fusión. Es joven, absurdamente atractiva y posee una compostura que me resulta irritante. Pero lo que realmente me alarmó, papá, fue la manera en que Renzo la miraba.

Sofía enarcó una ceja con escepticismo, dibujando una sonrisa aristocrática.

—Por favor, Elena. Renzo es un hombre de negocios, no un romántico impulsivo. Sabes perfectamente que ese compromiso está blindado por intereses que van mucho más allá de un capricho pasajero.

—¡No es un capricho, mamá! —interrumpió Elena, elevando el tono con desesperación retenida—. Conozco a Renzo desde hace meses y jamás, escúchame bien, jamás lo he visto mirar a nadie como la miraba a ella. Había tensión entre ellos, una familiaridad extraña, una chispa que yo no he logrado encender ni una sola vez. Cuando entré a la oficina, Renzo estaba inclinado sobre ella. Y cuando intenté marcar mi territorio, él me rechazó fríamente en su cara.

Gustavo permaneció en silencio durante varios segundos, haciendo girar el cigarro entre sus dedos mientras la ceniza caía sobre el cenicero de plata. La idea de que una advenediza pusiera en riesgo la alianza patrimonial que aseguraría el dominio total de sus empresas era algo que no pensaba tolerar bajo ninguna circunstancia.

—¿Has averiguado algo sobre el origen de esa mujer? —inquirió Gustavo con la frialdad de un juez.

—Contraté a un investigador privado de inmediato —admitió Elena, cruzándose de brazos—. Le ordené que rastreara su expediente, dónde vive, qué hace y qué vínculos tiene en esta ciudad. Sin embargo, no puedo esperar días a que un informe me confirme lo que mis ojos vieron. Esa mujer representa una amenaza real para la boda, papá. Si Renzo decide cancelar el compromiso o postergar la fusión por causa de esa consultora, las acciones de nuestra firma caerán y seremos el hazmerreír de la alta sociedad.

Gustavo se puso de pie con lentitud.

Su imponente figura proyectó una sombra sobre la mesa. Se acomodó la solapa de su chaqueta de lino y caminó hacia su hija, posando una mano firme e imponente sobre su hombro.

—Escúchame con atención, Elena —dijo Gustavo con una voz grave, cargada de una autoridad aplastante—. No hemos trabajado durante tres décadas para construir este imperio y coronarlo con la unión del Grupo Rossi solo para que una empleada de segunda categoría arruine nuestros planes. Este matrimonio no es solo tu boda; es la consolidación del monopolio financiero más grande del país.

—¿Y qué sugieres que haga, papá? —preguntó Elena con la mirada encendida por el despecho—. Renzo la mantiene atada a la oficina argumentando que el contrato exige su presencia en sitio.

Gustavo esbozó una sonrisa fría, calculadora y carente de todo rastro de piedad.

—Tú no vas a hacer nada, mi vida —sentenció el patriarca, dándole una palmada suave en la mejilla a su hija—. Tu único trabajo es mantener la compostura, elegir el diseño de las invitaciones y sonreír ante las cámaras de la prensa. De esa mujer me encargo yo.

Sofía miró a su esposo con una ligera expresión de advertencia.

—Gustavo, recuerda que Renzo es un hombre orgulloso. Si descubre una intervención directa en los asuntos de su empresa, podría reaccionar con terquedad.

—Renzo Rossi es un hombre pragmático, Sofía —respondió Gustavo con desdén—. Si esa consultora desaparece del panorama o si su reputación queda completamente destruida en el mundo corporativo, Renzo no moverá un solo dedo por ella. Las mujeres de esa clase son desechables en nuestro nivel. Le haré una visita personal a su oficina en la torre Rossi o me encargaré de que la joven entienda que continuar en esta ciudad es el peor error de su vida.

Elena dejó escapar un largo suspiro de satisfacción, sintiendo cómo la angustia que le oprimía el pecho comenzaba a disiparse ante la promesa de su padre. Se llevó la copa a los labios, mirando el atardecer con una expresión renovada de triunfo.

—Quiero que esa mujer quede fuera de la Torre Rossi antes de que termine la semana —pidió Elena con veneno en la voz.

—Te doy mi palabra de que así será —aseguró Gustavo, caminando hacia su despacho privado para realizar un par de llamadas clave—. Nadie se interpone en el camino de los Valenzuela y sale ileso. Te limpiaré el camino para que llegues al altar exactamente como lo hemos planeado.

Mientras la noche comenzaba a cubrir la ciudad con su manto oscuro, la maquinaria del poder de los Valenzuela se ponía en marcha en las sombras, tejiendo una trampa silenciosa alrededor de Isabela, ignorando que la mujer a la que pretendían destruir llevaba consigo el secreto que cambiaría para siempre el destino de la dinastía Rossi y la de ellos mismos.

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Nerida Navas
Me encanta la novela... está buenísima... felicitaciones
..🙏💐
Alicia Sciarrotta
QUE NOVELA TAN HERMOSÁ MIL FELICITACIONES AUTORA. MUY BIEÑ ESCRITA 👏👏👏👏👏 🙂🙂
Kim Nava
😩 necesito una boda de ellos 🤭
Kim Nava
ojalá y no se quede callado y le diga a Renzo en el peligro que está Isabela
esas dos solo les importa el dinero😡
Telcel Cruzad
yo creo que si ,va a,ser su papá
Mariadelosangeles Londoño
🤣🤣🤣🤣
Mariadelosangeles Londoño
esta super la siguiente parte por favor
Alexandra Ortiz Posada
Renzo se portó a la altura, es un guerrero defendiendo su familia 🥰
Kim Nava
no falta más
malo que sabiendo la verdad todavía quisieras hacerle daño
Kim Nava
sabía es su hija
espero isabela o Renzo sospechen eso
Kim Nava
jajajajaj en sus caras
magnífico Renzo
pero sigan teniendo cuidado
Kim Nava
😲😲😲😲 no es lo que me estoy imaginando o si
Kim Nava
Elana va a dar más rápido con el Secreto de Isabela que Renzo es que este no piensa nada 🙄
Kim Nava
tenían que hacerlo lo más difícil
Kim Nava
ok pero espero después de este encuentro no oculte a su hijo Renzo no tuvo culpa pero ella tampoco los dos están pensando mal el uno al otro a ver que pasa no sea la típica historia
Kim Nava
ose que ella trabajando para el y no me digan que ni siquiera una foto vio de el por qué si es el famoso empresario por más las revistas saldria
Kim Nava
es enserio 6 años y no pudo dar con isabela
no estan poderoso entonces 🙄
y ahora este matrimonio y con una niña Rica de las que se encaprichan
Kim Nava
por que la cual el sabía también sus disque amigos lo llevaron ahi
Liliana Torres
No puede ser , la vida y su destino
Cliente anónimo
Hola espero con ansias l actualización de la historia es muy buena
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