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Vendida Al Rey De La Mafia

Vendida Al Rey De La Mafia

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor eterno / Matrimonio arreglado
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: roxana ruiz

Entregada a un implacable líder de la mafia para saldar las deudas de su padre, elena debe firmar un matrimonio por contrato de un año sin imaginar que el peligro real será enamorarse de su comprador.

NovelToon tiene autorización de roxana ruiz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: El despertar en la penumbra

El silencio en la suite principal era denso, aplastante y helado.

Elena no recordaba en qué momento la luz del techo se había apagado por completo o cuándo el sonido de la llovizna exterior había dejado de retumbar contra los cristales. Lo único que permanecía nítido en su memoria era el dolor punzante en su pecho, la sensación sofocante de falta de aire y la mirada implacable de Alexander Vance haciéndole entender que las súplicas no tenían valor en su mundo. Cuando sus fuerzas cedieron y la oscuridad la envolvió por completo, el cuerpo de la joven simplemente colapsó por el pavor acumulado.

Cuando Elena abrió los ojos a la mañana siguiente, la luz ceniza del amanecer se filtraba entre los ventanales.

Se encontraba tendida en la enorme cama de nogal, cubierta hasta los hombros con la pesada sábana de seda. Le dolía la cabeza con una intensidad punzante y sentía los extremidades entumecidas. Al intentar incorporarse, un temblor involuntario recorrió todo su cuerpo, obligándola a abrazarse a sí misma bajo las cobijas.

Al lado izquierdo de la cama, las sábanas estaban perfectamente arregladas, frías, como si el hombre jamás hubiera estado allí... o como si su presencia se hubiera evaporado tan pronto como la joven perdió el conocimiento.

Elena clavó la mirada en el techo de la habitación, sintiendo una soledad desgarradora. Recordó el rostro de su padre vendiéndola por unas cuantas fichas de casino y la mirada carente de empatía de Alexander imponiendo sus condiciones. Se sentía completamente despojada de su dignidad, convertida en un mero trámite para asegurar la herencia de un imperio criminal. Una lágrima silenciosa resbaló por su mejilla hasta perderse en la almohada.

De pronto, el sonido amortiguado de la puerta del vestidor abriéndose rompió el silencio de la estancia.

Elena se encogió por instinto debajo de las cobijas, con el corazón martilleándole el pecho a un ritmo descontrolado.

Alexander salió del vestidor vistiendo un impecable traje azul marino a medida. Se acomodaba los gemelos de plata en los puños de la camisa blanca con absoluta serenidad. Su rostro no mostraba el menor rastro de cansancio ni de remordimiento; lucía tan impecable, frío y distante como el primer segundo en que ella lo conoció.

Al notar que Elena estaba despierta, detuvo sus movimientos por un instante y caminó hacia el pie de la cama. Sus ojos oscuros la evaluaron sin una sola chispa de calidez.

—Te desmayaste —dijo él, su voz grave y cortante como una hoja de afeitar—. Martha vendrá en diez minutos con un médico para revisar que tu presión arterial esté estable. No quiero contratiempos con tu salud.

Elena apretó las sábanas contra su pecho, con la voz atascada en la garganta.

—Usted... usted no me escuchó —murmuró con un hilo de voz temblorosa, mirando a Alexander con una mezcla de pánico y resentimiento reprimido—. Le pedí... le supliqué que se detuviera...

La expresión de Alexander ni siquiera se inmutó ante el reclamo de la joven. Ajustó la solapa de su saco con una calma exasperante y dio un paso más hacia el borde de la cama.

—Te lo dije en el automóvil y te lo repetiré solo una vez más, Elena —respondió con una frialdad glacial—. Firmaste un contrato para saldar una deuda de cincuenta millones de dólares. No eres mi esposa por amor, ni estoy aquí para complacer tus temores infantiles. Cumplirás tu función hasta que me des un heredero. Si esperabas consideración o delicadeza, te equivocaste de hombre.

Cada palabra salía de la boca de Alexander como un golpe seco. Elena bajó la cabeza, incapaz de sostener la mirada de ese sujeto que no parecía tener un corazón latiendo en el pecho.

—Tengo reuniones operativas en la sede central durante todo el día —continuó Alexander, revisando el reloj de oro en su muñeca—. Un equipo de seguridad custodia la propiedad. Tienes acceso al jardín y a la biblioteca, pero bajo ninguna circunstancia intentarás salir del perímetro de la mansión. Si intentas cometer una estupidez, las consecuencias recaerán directamente sobre tu padre.

Alexander dio media vuelta sin añadir nada más. Sin una mirada de despedida, caminó hacia la puerta dobles de la suite y abandonó la habitación, dejando tras de sí solo el eco de sus pasos firmes y el peso sofocante de su autoridad.

Elena se quedó a solas en la penumbra de la suite principal, rodeada por un lujo que se sentía como una prisión de máxima seguridad, comprendiendo con amargura que su lucha por sobrevivir dentro de la mansión Vance apenas comenzaba.

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Rosario Gallardo
muy buena pero con gusto a pocos autora super entretenida y dolorosa.💗👍
Rosario Gallardo
llore en este capitulo nunca vi tanta miseria humana😭😭😭😭
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