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Destinada a Cinco Bestias

Destinada a Cinco Bestias

Status: En proceso
Genre:Romance / Poli amor / Mujer despreciada / Bestia / Harén Inverso
Popularitas:24.7k
Nilai: 5
nombre de autor: elmira brazil

Aitana nació como la omega más débil de su manada. Sin garras, sin colmillos y sin una marca digna de respeto, fue humillada por todos, incluso por su propia sangre.
Pero la noche en que la venden como si no valiera nada, la Diosa Luna despierta en ella un poder que llevaba mil años dormido.
Aitana no es una omega cualquiera.
Es la Luna Sagrada, la Elegida destinada a cambiar el mundo de los cambiantes. Y su destino no pertenece a un solo hombre, sino a cinco bestias de clanes distintos: Leandro, la serpiente dorada que la protegería con su vida; Mateo, el curandero lince que sana sus heridas; Quirón, el halcón orgulloso que arde como un fénix; Iván, el tigre blanco que desafía todo por ella; y Nereón, el sireno que guarda secretos bajo el mar.
Mientras antiguos enemigos codician su sangre y los clanes se preparan para la guerra, Aitana deberá construir una nueva manada desde las cenizas, proteger a las hembras olvidadas y demostrar que la omega que todos rechazaron puede convertirse en la fuerza más poderosa del mundo.
Cinco vínculos. Cinco destinos. Una sola Luna.

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Capítulo 5

Capítulo 5: Humillada bajo la luna llena

Roque no gritó de inmediato.

Eso fue lo primero que asustó a Aitana.

Su tío cruzó el patio con pasos lentos, la mandíbula apretada y los ojos clavados en Leandro. Alrededor, la gente fingió volver a sus asuntos, pero nadie se fue de verdad. Después de lo ocurrido con Fausto, cualquier cosa que involucrara a Aitana se había vuelto espectáculo.

—Te estuve llamando —dijo Roque.

Aitana guardó el frasco de ungüento en la bolsa rota.

—Estaba con Abuela Remedios.

—No te pregunté dónde estabas.

Leandro dio un paso, apenas. Aitana lo notó y negó con la cabeza. Si Roque lo veía intervenir, la noche sería peor.

—Perdón —dijo ella.

La palabra le supo amarga.

Roque miró a Leandro de arriba abajo.

—Mi sobrina no necesita compañía del Clan Serpiente.

—Su sobrina necesitó ayuda cuando un guerrero del Clan León intentó herirla —respondió Leandro.

El rostro de Roque se endureció, no por preocupación, sino por vergüenza pública.

—Eso lo resolveré con Don Romualdo.

—Espero que lo haga.

El silencio se tensó.

Aitana sintió que todos esperaban que Roque defendiera su honor. Que exigiera castigo por Fausto. Que agradeciera al hombre que la había protegido. Pero Roque solo la tomó del brazo, fuerte, justo por encima del codo.

—A casa.

Paloma apareció a medio camino, escoltada por una mujer del Clan Jabalí.

—Aitana vendrá a cenar conmigo.

Roque sonrió sin mostrar los dientes.

—Otro día. Hoy mi sobrina debe recordar a qué casa pertenece.

Leandro miró la mano de Roque sobre el brazo de Aitana.

—La está lastimando.

Roque soltó el brazo de inmediato, pero la marca de sus dedos quedó enrojecida. Aitana bajó la manga para cubrirla.

—No te metas en asuntos familiares, serpiente.

—No me obligue.

Por primera vez, Roque pareció medirlo de verdad.

Aitana no esperó a que el choque creciera. Se inclinó hacia Paloma.

—Estoy bien. Nos vemos mañana.

Paloma abrió la boca para protestar, pero Aitana negó otra vez. Necesitaba llegar a la ceremonia sin más escándalos. Tres noches. Solo tres noches. Después, lo que la Luna decidiera, lo decidiría frente a todos.

Roque la llevó de regreso a su casa.

No la golpeó. Eso habría dejado marcas. En cambio, le dio una lista de tareas que sabía que le dolerían: acarrear agua en recipientes pequeños para no desobedecer directamente a Abuela Remedios, limpiar pieles, moler maíz, remendar una manta vieja hasta que los dedos se le entumecieron. Cuando Aitana se quejó de la espalda, Roque dejó caer una frase sin mirarla.

—Si la Luna no te da marca, tendrás que aprender a trabajar con más dolor que ese.

Aitana no respondió.

Esa noche, mientras se ponía el ungüento a escondidas, pensó en la voz de Leandro.

"Si mañana la Luna decide algo imposible, ¿te arrepentirías de haberme conocido?"

No entendía esa pregunta.

Pero durante los dos días siguientes, cada vez que salía al patio, lo veía.

No caminaba detrás de ella como guardia. Cumplía su promesa. Caminaba a su lado cuando las rutas coincidían, o se quedaba cerca del pozo viejo cuando ella debía pasar por allí. No hablaban mucho. A veces él solo le decía que lavara una herida, que no cargara demasiado, que no respondiera a Fausto cuando el león buscaba provocarla desde lejos.

Aitana fingía que le molestaba.

No le molestaba.

La tercera noche llegó con una luna enorme.

El patio ceremonial fue preparado desde el atardecer. Las piedras del altar se lavaron con agua de copal. Las familias colgaron tiras de tela blanca entre los postes. Las hembras jóvenes esperaban en fila, cada una vestida con la mejor ropa que su clan podía ofrecer. Algunas llevaban collares de concha, otras brazaletes de hueso pulido, otras mantos bordados por sus madres.

Aitana llevaba una falda limpia que Paloma le había prestado a escondidas.

Era sencilla, color crema, con un borde azul en la cintura. Roque no había querido darle nada nuevo. Dijo que no valía la pena desperdiciar tela antes de conocer el resultado. Paloma, al enterarse, apareció en la puerta de su casa con la falda enrollada bajo el brazo y una mirada que desafiaba a cualquiera a detenerla.

—Te ves hermosa —susurró Paloma, acomodándole el cabello.

Aitana soltó una risa nerviosa.

—Parezco alguien disfrazado de hembra importante.

—Pareces tú. Eso debería bastar.

No bastaba. Pero Aitana agradeció la mentira.

Don Romualdo presidía la ceremonia junto a Abuela Remedios y otras dos curanderas visitantes. Roque estaba entre los jefes menores del Clan Ratón, con expresión severa. Fausto se apoyaba en una columna de piedra junto a sus compañeros. Bruna, vestida con una falda plateada y el cabello suelto, parecía hecha para la luz de la luna.

Cuando Aitana entró al círculo de espera, las voces bajaron.

—¿También va a subir ella? —murmuró alguien.

—Si la Luna tiene sentido del humor, quizá le dé una marca de limpieza de ollas.

Fausto soltó una carcajada.

Paloma dio un paso, pero Aitana la detuvo.

—No.

—Lo estoy intentando, pero de verdad me ponen difícil ser buena persona.

Bruna se acercó con una sonrisa dulce.

—Aitana, qué bueno que viniste.

—Era obligatorio.

—Sí, claro. Pero después de lo que pasó en el patio, algunas habrían preferido esconderse.

—Yo no me escondí.

—No, eso se nota.

Bruna bajó la vista a la falda prestada. Sus dedos tocaron el borde azul como si admirara la tela.

—Paloma es generosa. Qué bonito tener amigas que te dan lo que tu familia no puede.

Aitana sintió a Paloma tensarse a su lado.

—Mi familia no está en discusión.

—No, por supuesto. Solo digo que hoy todas venimos a mostrar lo que somos. Algunas traen sangre fuerte. Otras traen alianzas. Otras... hacen lo que pueden.

Fausto, desde la columna, levantó la voz:

—Tal vez la Luna se apiade de las sobras.

La risa fue más grande esta vez.

Aitana apretó las manos. Los dedos le dolían.

Buscó a Leandro sin querer.

Lo encontró al borde del círculo, entre los visitantes del Clan Serpiente. No sonreía. No se movía. Pero cuando sus ojos dorados se cruzaron con los de ella, Aitana recordó respirar.

Don Romualdo levantó el bastón ceremonial.

El patio quedó en silencio.

—Bajo la mirada de la Diosa Luna —declaró—, las hembras que han alcanzado la mayoría de edad se presentarán ante el altar. Que la luz revele su sangre, su fuerza, su alma y su lugar en la manada.

Una a una, las jóvenes subieron.

La primera recibió una luz suave, azulada. Beta hembra. Su familia suspiró con alivio. La segunda obtuvo un brillo más fuerte. Beta fuerte. Su madre lloró. La tercera, del Clan Zorro, recibió una marca plateada que hizo murmurar a varios machos.

Bruna sonrió.

Cuando llegó su turno, caminó como si el patio le perteneciera. Se arrodilló sobre la piedra central y levantó el rostro hacia la luna. La luz descendió casi de inmediato, limpia, elegante, envolviéndole los brazos con líneas plateadas.

—Beta fuerte —anunció Abuela Remedios—. Con afinidad espiritual.

El Clan Zorro estalló en aplausos.

Bruna bajó del altar con los ojos brillantes. Al pasar junto a Aitana, inclinó un poco la cabeza.

—Te deseo suerte.

Aitana no respondió.

Quedaban pocas.

Después de cada nombre, el espacio parecía hacerse más grande y más vacío. Aitana sentía todas las miradas encima incluso antes de que la llamaran.

Al fin, Abuela Remedios alzó la vista.

—Aitana, del Clan Ratón.

El silencio fue distinto.

No expectante. Hambriento.

Roque no la miró. Paloma le apretó la mano una última vez.

—Sube —susurró—. Que se traguen sus palabras.

Aitana caminó hacia el altar. Cada paso sonó demasiado fuerte. Al pasar cerca de Fausto, escuchó su voz baja.

—No te caigas, ratoncita.

No se cayó.

Se arrodilló en la piedra central. Estaba fría bajo sus rodillas. Levantó la vista hacia la luna llena y, por primera vez en mucho tiempo, no pidió que la aceptaran. No pidió ser hermosa, fuerte, deseada ni valiosa para Roque.

Solo pidió no romperse frente a ellos.

Abuela Remedios extendió las manos.

—Diosa Luna, mira a esta hija de la noche. Revela lo que su sangre guarda.

Nada ocurrió.

Un murmullo cruzó el patio.

Aitana sintió que el corazón se le hundía.

Fausto rio.

Bruna bajó los ojos con una pena demasiado perfecta.

Entonces, la luna parpadeó.

El aire se detuvo.

Sobre el altar, la luz plateada se condensó primero como una bruma. Luego se volvió más densa, más brillante, hasta que Aitana tuvo que cerrar los ojos. El frío de la piedra desapareció bajo un calor profundo que le subió por las piernas, el vientre, el pecho.

Alguien gritó.

La luz explotó en un destello dorado.

Y cayó directamente sobre Aitana.

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Maria Diosdado Velázquez
esto es lo que a mí no me gusta, porque después se pierde la novela y no se sabe en qué termina, 😞😞 repruebo esto de no poner toda la novela entera, si usted escritora pudiera no hacer eso se lo agradecería
La novela está buenísima, pero no la pone completa y eso le resta puntos
Maria Diosdado Velázquez
no, no se abren las fotos🤔🤔🤔🤔🤔
Mary Salazar
me encanta 👏👏👏🤣🤣🤣👌👌😂😂
Mary Salazar
Woow 👏👏👏
Mary Salazar
OMG 😱😱😱😭😭😭
🏳️‍🌈ZOE GIANNI 🇮🇹🇦🇷
no puedo ver las imágenes, no soy solo yo no??
Elizabeth Vargas: yo tampoco puedo 😭
total 1 replies
Mary Salazar
Woow 👏👏👏👏👏👏 fantástico
Mary Salazar
guacala 😂😂😂🤣🤣🤣👌👌👌
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