Ciento veintitrés años después de que la Inquisición del Primer Mandato silenciara un ritual prohibido, extraños acontecimientos comienzan a extenderse por todo el Imperio.
Enkyo, un joven de la ciudad de Newline, sueña con seguir los pasos de los soldados imperiales a pesar de la oposición de su padre. Sin embargo, cuando una expedición de caza termina en tragedia, presencia algo que no debería existir.
Bajo la superficie del mundo, antiguas fuerzas olvidadas desde hace mucho tiempo comienzan a despertar. Mientras verdades ocultas vuelven a emerger y las sombras de una era perdida regresan, Enkyo se verá atrapado entre el Imperio, el conocimiento prohibido y un legado más antiguo que la propia humanidad.
Algunos heredan reinos. Otros heredan pesadillas.
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Capítulo 4 — Más allá de la última señal
Después de observar cómo los Ocho Lords de la Corte murmuraban entre ellos, el ambiente comenzó a sentirse cada vez más pesado. Enkyo permanecía inmóvil, atrapado por las palabras del anciano sentado en el extremo más lejano de la mesa.
—Lo que viste es real.
Enkyo reaccionó lentamente mientras los recuerdos de lo ocurrido regresaban a su mente.
—No puedo creerlo… Si lo que está diciendo es realmente cierto… ¿qué era… aquella cosa?
El anciano apoyó ambas manos sobre su bastón antes de responder con calma.
—Lamento decírtelo, joven Greygar… pero tratar de explicártelo ahora solo conseguiría confundirte aún más.
El silencio que siguió aumentó la tensión dentro de la sala.
Enkyo levantó la mirada con firmeza. Sus ojos reflejaban determinación, pero también una ira contenida.
—¿Qué…? ¿Eso es todo lo que van a decirme?
Su voz se elevó ligeramente.
—Esos hombres realmente murieron por culpa de esa cosa… Díganme… ¿cómo puede existir algo así?
—Silencio.
La voz surgió detrás de él.
Enkyo volvió rápidamente la cabeza, sorprendido.
¿Cuándo entró…?
Valerius avanzó hacia la gran mesa sin producir el menor sonido. Su mirada fría y severa parecía atravesar toda la estancia.
—No estamos aquí para escuchar a un muchacho hablar cuando no le corresponde. Así que escoge cuidadosamente tus palabras… ¿O acaso pensaste que, mientras dormías cómodamente, nosotros permaneceríamos de brazos cruzados?
Enkyo bajó ligeramente la cabeza. La frustración y la angustia se reflejaban en su expresión.
—Ya hemos tomado las medidas necesarias.
Valerius se detuvo cerca de la mesa principal.
—Mis Lords, he recibido una carta procedente del puerto.
Los Ocho Lords mostraron cierto alivio, aunque la tensión no desapareció.
El quinto Lord tomó la palabra.
—Valerius, por favor… dinos qué noticias contiene.
—El capitán del puerto informa que mantendrá una vigilancia absoluta. Ha autorizado el nivel máximo de seguridad en cada sector y en todas las zonas cercanas.
Los Lords intercambiaron miradas.
—¿Y las tres provincias más próximas? ¿Hemos recibido alguna noticia?
Valerius negó lentamente con la cabeza.
—Todavía no, mis Lords. Seguimos esperando… pero ninguna de las aves mensajeras ha regresado.
Aquellas palabras hicieron que el ambiente volviera a tensarse.
Los Lords comenzaron a discutir entre ellos las medidas que debían tomar.
El anciano situado en el extremo más lejano volvió a hablar.
—Si no recibimos noticias antes del anochecer, enviaremos un grupo de investigación. No podemos permitirnos bajar la guardia.
Los demás asintieron en señal de acuerdo.
—Sí, mi Lord —respondió Valerius.
Sin embargo, permaneció de pie junto a la mesa.
Uno de los Lords lo observó con atención.
—Puedo notar que todavía deseas decir algo.
Valerius guardó silencio durante un instante antes de responder.
—Si me lo permiten, mis Lords…
Los ocho dirigieron su atención hacia él.
—Comprendo que Lord Thalion continúa herido, pero la presencia de este muchacho ya no es necesaria aquí. No podemos permitirnos seguir preocupándonos por él dada la situación actual.
Siete de los Lords parecieron comprender el razonamiento de Valerius. Solo el más joven permaneció en silencio, sin mostrar aprobación.
—Comprendemos lo que intentas decir —respondieron algunos—, pero abrir una investigación o someterlo a juicio solo nos haría perder el tiempo discutiendo mientras la situación continúa empeorando.
—Lo comprendo, pero…
—Tu opinión ya ha sido escuchada, Valerius. Este Consejo decidirá ahora mismo qué hacer con el joven Greygar.
En ese momento, unos pasos comenzaron a aproximarse desde el exterior.
Una voz resonó desde la entrada.
—Propongo que permanezca bajo mi supervisión.
Valerius dirigió la mirada hacia la puerta, confundido.
El general Julius entró lentamente en la sala.
Los Lords lo observaron con atención.
—¿Está seguro, general? Esperamos que comprenda la responsabilidad que eso implica. No aceptaremos arrepentimientos una vez tomada la decisión.
Julius sonrió ligeramente.
—No se preocupen. El Consejo puede confiar en que cumpliré con mi deber.
Los Lords intercambiaron miradas antes de proceder con la votación.
Siete votos fueron emitidos a favor de Julius.
El Lord más joven se mantuvo neutral.
Desde la perspectiva de Enkyo, lo único que podía hacer era observar cómo decidían su destino frente a él, como si ni siquiera estuviera presente.
Enkyo bajó lentamente la mirada.
Me pregunto a qué clase de juicio me habría enfrentado si hubieran aceptado la propuesta de Valerius…
Su expresión se endureció gradualmente.
Tendré que mantenerme alejado de él si quiero salir de este lugar…
Pero papá todavía no se ha recuperado de sus heridas.
Julius se dirigió a Enkyo.
—Debemos marcharnos.
Después inclinó ligeramente la cabeza ante los Lords de la Corte.
—Mis Lords, si me disculpan, debo acompañar al joven de regreso a su habitación.
Enkyo lo observó antes de levantarse lentamente de la silla y abandonar la sala del Consejo junto a Julius.
El mayor de los Lords respondió con tranquilidad.
—Así será.
Mientras Enkyo se alejaba de la sala junto a Julius, uno de los Ocho Lords dirigió la mirada hacia Valerius.
—¿Piensas quedarte?
Valerius cerró lentamente los ojos antes de responder.
—Nunca me han gustado las reuniones del Consejo, así que no tengo nada más que hacer aquí. Si me lo permiten, regresaré al sector superior.
Los Lords asintieron.
—Como desees.
Cuando Julius y Enkyo abandonaron por completo la sala, el ambiente volvió a tornarse pesado. El silencio pareció permanecer suspendido sobre la gran mesa de piedra.
Finalmente, uno de los Lords lo rompió.
—¿No creen que deberíamos vigilarlos?
El mayor respondió sin alterar el tono.
—No es necesario. Confío en el juicio de Julius respecto a este asunto.
El hombre más joven entre los Ocho Lords mostró una pequeña sonrisa seca antes de intervenir.
—Tal vez… Después de todo, nunca has podido ocultar tu favoritismo hacia ese hombre.
El ambiente se endureció.
Cidwuar levantó lentamente la mirada.
—Cuida tus palabras, Siderius. No recuerdo haberte pedido tu opinión sobre mi decisión.
Siderius lo miró directamente.
—Y yo te recuerdo que únicamente quienes se encuentran en esta sala conocen el verdadero propósito de esta reunión.
El joven Lord se inclinó ligeramente hacia adelante.
—Así que deja de evadir la pregunta y respóndeme… ¿Crees que es posible que Thalion Greygar estuviera relacionado directamente con la grieta del bosque?
Los demás Lords permanecieron en silencio.
Siderius continuó:
—¿No te parece demasiada coincidencia que haya ocurrido ahora… después de ciento quince años?
Su mirada se volvió más seria.
—¿O ya olvidaste lo que ocurrió en aquel entonces, Lord Cidwuar?
El anciano bajó la mirada durante un instante.
—Lo que ocurrió entonces no es algo de lo que me sienta orgulloso… y seré yo quien cargue con esa responsabilidad.
Siderius lo observó con severidad.
—Entonces será mejor que nos preparemos para lo que viene. No sabemos cuándo volverá a actuar.
Otro de los Lords intervino:
—Considero que debemos reevaluar la situación. Necesitamos reforzar nuestras defensas y elaborar una estrategia antes de que sea demasiado tarde.
Cidwuar recorrió lentamente con la mirada a todos los presentes.
—¿Alguien más tiene algo que decir?
Siderius respondió con sarcasmo:
—A menos que solo desees escuchar aquello que quieres oír… eso sería todo.
Y así terminó la reunión de los Ocho Lords de la Corte Occidental.
Transcurrieron varias horas.
Dos aves mensajeras llegaron finalmente a la torre del sector superior. El soldado encargado de la vigilancia tomó ambas cartas y se dirigió de inmediato hacia el general Julius.
Al encontrarse ante él, el soldado hizo una reverencia y le entregó los mensajes.
Julius rompió el sello de la primera carta.
En ella, uno de los oficiales de alto rango describía la situación de los habitantes y explicaba cómo estaban siendo evacuados hacia la capital.
La segunda informaba que la intensa nevada había retrasado su respuesta, aunque las tropas ya se dirigían hacia la capital.
Julius bajó lentamente ambas cartas.
—La provincia de Celok todavía no ha respondido…
El soldado negó con la cabeza.
—No, general. Aún no hemos recibido noticias de la provincia.
Julius permaneció en silencio durante unos instantes. Después bajó ligeramente las cartas y se dirigió al soldado.
—Informa a los Lords que debemos enviar de inmediato un grupo de inspección.
—Sí, señor.
El soldado se retiró rápidamente.
Julius permaneció sentado, observando la nieve caer a través de la ventana.
Su expresión no cambió, pero sus pensamientos se volvieron más pesados.
Si el Consejo lo permite… los tres tendremos que ir.
Poco después, Julius comenzó a prepararse para la partida. Decidió dejar atrás parte de su armadura, consciente de que el peso solo retrasaría el viaje a través de la nieve.
Después de recibir la respuesta del Consejo, los Lords aceptaron finalmente la propuesta del general Julius.
Cidwuar observó a los demás antes de preguntar:
—¿Consideran prudente enviar a los tres?
Siderius respondió con seriedad:
—Tomando en cuenta nuestra situación… no tenemos otra alternativa.
Los demás Lords dejaron escapar suspiros pesados, aunque terminaron aceptando la decisión.
Arrodillado frente al Consejo, Julius recibió oficialmente la orden antes de partir junto a un pequeño grupo de soldados para investigar la situación y buscar supervivientes.
El grupo abandonó la capital a caballo mientras la nieve cubría lentamente el camino.
El sonido de los cascos rompía el silencio del invierno.
De repente, Julius escuchó una voz que lo llamaba desde la distancia.
Cuando él y los soldados se detuvieron, Julius volvió lentamente la cabeza.
Su expresión cambió ligeramente al ver que Enkyo también se acercaba a caballo.
El galope se aproximaba con rapidez.
—¿Qué haces aquí? Deberías permanecer bajo la supervisión del Consejo.
Enkyo detuvo el caballo frente al grupo.
—El Consejo decidió que yo también iría.
Julius frunció ligeramente el ceño.
—Este no es un viaje para un muchacho. Regresa a la capital.
Enkyo sostuvo su mirada.
—Sé defenderme. Además, podría ayudarlos a orientarse.
Varios soldados observaron el cielo, que comenzaba a oscurecerse lentamente.
Uno de ellos intervino:
—General, no tenemos tiempo para regresar. Si continuamos retrasándonos, la nieve cubrirá completamente el camino.
Julius guardó silencio durante unos momentos antes de volver a mirar a Enkyo.
—Puedes venir… pero permanecerás cerca de mí. Bajo ninguna circunstancia te separarás del grupo.
Enkyo asintió con firmeza.
El grupo reanudó el viaje mientras los caballos avanzaban sobre la nieve en dirección a la provincia.
El constante sonido de los cascos rompía el silencio invernal mientras continuaban avanzando. El ambiente permanecía tenso y el viento helado golpeaba sin descanso a los viajeros durante el trayecto.
Enkyo observó el camino durante unos segundos antes de dirigir la mirada hacia Julius.
—Señor… ¿a qué distancia estamos de la provincia?
—¿Señor?
Los soldados más cercanos dejaron escapar algunas risas discretas al escuchar la forma en que se había dirigido a él.
Julius volvió lentamente la cabeza hacia ellos.
Una sola mirada bastó para que recuperaran la compostura.
El silencio regresó casi de inmediato.
Después volvió a mirar a Enkyo.
—No me llames señor. Soy un general.
Su voz era tranquila, pero firme.
—Y no creo ser lo suficientemente viejo como para que me confundas con alguien del Consejo.
Varios soldados bajaron la cabeza, intentando contener la risa.
—Además, todavía nos queda un largo camino. Dependiendo de cuánto se intensifique la nevada, podríamos tardar mucho más de lo previsto.
Enkyo mostró una expresión sorprendida, mezclada con cierta vergüenza.
—Comprendo.
Uno de los soldados aprovechó la conversación para intervenir.
—General, ¿qué cree que pudo haber ocurrido para impedirles enviar aves mensajeras? Y… ¿no le parece extraño que durante todo el viaje no hayamos encontrado a nadie procedente de la provincia?
Julius observó el camino durante unos instantes antes de responder.
—Es posible que decidieran mantenerse alejados de las rutas principales debido al invierno y que intentaran alcanzar la capital por otros caminos.
El viento recorrió lentamente la columna de jinetes.
—O quizá ocurrió algún incidente que les impidió comunicarse mediante las aves mensajeras.
Su mirada permaneció fija al frente.
—Sea lo que sea… lo descubriremos muy pronto.
El grupo continuó avanzando por la nieve.
Después de unos momentos, Julius volvió a dirigir su atención hacia el joven Greygar.
—Enkyo, necesito que prestes mucha atención a mis instrucciones.
Enkyo levantó ligeramente la mirada.
—¿Ocurre algo?
—Todavía no.
Julius observó las montañas cubiertas de nieve que se alzaban a lo lejos.
—Esperaremos hasta encontrarnos más cerca de la provincia. Cuando lleguemos, hablaremos de la situación con mayor detalle.
Su tono adquirió una mayor seriedad.
—Hasta entonces, les pido a todos que permanezcan concentrados.
La mirada del general recorrió brevemente a cada uno de los presentes.
—No sabemos exactamente qué nos espera más adelante.
también me gusta que cada uno tenga una persona la diferente a pesar de que todavía no hay un desarrollo completo de personajes, también puedo notar que en este tipo de trabajo mejor dicho obra, veo una forma expresiva y un léxico muy notable, la manera en Cómo surge una batalla y cómo se logra entender es algo que pocos autores logran describir
estoy muy ansioso de seguir con este tipo de obra la verdad, no muchas veces se ve algo con bastante potencial y de verdad me enamoro de las relaciones que tiene los personajes y el conflicto que hay🩷🩷
I'm truly surprised; the story is increasingly drawing me in and captivating me. And I really don't know how to explain the feeling of how all of this is unfolding at a spectacular pace../Drool//Drool/