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LA VIUDA MONTENEGRO "Un Amor Mortal"

LA VIUDA MONTENEGRO "Un Amor Mortal"

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Mujer poderosa / Amor prohibido / Completas
Popularitas:337.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Sabina Montenegro, una joven viuda que guarda muchos secretos y todos hablan mal a sus espaldas. Ernesto Montenegro, el sobrino de su difunto esposo llega, a diferencia de los otros, no viene a quitarle la herencia, viene por la verdad y se topa con secretos muy duros sobre Sabina y no puede evitar que algo más florezca entre ellos.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6 La presencia detrás de ella

No era amor lo que sentía por aquel hombre. ¿Cómo iba a amar a alguien a los dieciocho años, después de todo lo que había vivido?

Pero sí respeto. Sí gratitud. Felipe Montenegro no la había tocado. En las tres noches que duró su matrimonio, él durmió en una habitación separada.

—No voy a obligarte —le había dicho la noche de bodas, mientras Sabina temblaba esperando lo inevitable—. Eres muy joven. Y yo ya estoy viejo. Lo que necesito es compañía, no una esclava.

Luego, al día siguiente, llamó a su abogado.

—Voy a cambiar el testamento —dijo—. Todo será para Sabina. Mis sobrinos ya tienen suficiente con lo que les di en vida. Ella se queda con la finca, la casa, el ganado y las tierras.

—Pero, don Felipe —protestó el abogado—, sus sobrinos…

—Mis sobrinos no me visitan nunca. Solo vienen cuando necesitan dinero. Ella es mi esposa. Y quiero que esté protegida.

Felipe no sabía que Sabina ya estaba más protegida que nadie.

No sabía que esa joven de mirada helada había matado a su propio padre de forma lenta y dolorosa, que había cortado la lengua de su madre, que cargaba con un hijo nacido de la violencia más atroz.

No sabía nada de eso. Y quizá por eso ella lo respetaba: porque él le ofreció algo que nadie le había dado antes: la oportunidad de empezar de nuevo.

Al tercer día, Felipe partió a la ciudad a firmar unos papeles. Nunca regresó.

Un infarto fulminante lo derribó en la calle, frente a la notaría. Cuando Sabina recibió la noticia, no lloró.

No podía llorar. Pero encargó una misa, pagó la lápida más bonita del cementerio y juró que visitaría su tumba cada viernes hasta el día de su muerte.

Era lo mínimo que podía hacer por el único hombre que la había tratado como a una persona, no como a un objeto.

*_*

Sabina sintió la mirada antes de oír los pasos.

Llevaba años aprendiendo a detectar el peligro, y su nuca se erizó de inmediato. Sin embargo, no se giró.

Terminó su rezo, santiguó la lápida con un movimiento lento y luego, solo entonces, se puso de pie y volteó.

Ernesto Montenegro estaba a diez pasos de distancia, con las manos en los bolsillos de su chaqueta de cuero y el sombrero calado hasta las cejas.

No había intentado ocultarse. Simplemente la observaba con una expresión que ella no supo descifrar.

—¿La señora visita a mi tío cada viernes? —preguntó, sin acercarse más.

—Eso no es asunto suyo —respondió Sabina.

—Todo lo que rodea a la herencia es asunto mío. Por lo menos hasta que decida si peleo por ella o no.

Abel se levantó de la tumba contigua y se pegó a las faldas de su hermana, mirando al desconocido con desconfianza.

Sabina le pasó un brazo por los hombros.

—Este es el cementerio —dijo ella con voz cortante—. Si quiere hablar de herencias, busque un abogado.

Ernesto dio un paso adelante, y Sabina sintió cómo Abel se tensaba a su lado.

—No he venido a hablar de herencias —repitió, con la misma frase de la tarde anterior—. He venido a ver la tumba de mi padrino. ¿Me lo permite?

Era una pregunta educada, pero Sabina sabía que no estaba pidiendo permiso.

Cualquier hombre en su lugar se habría acercado sin más. Pero él esperó, con una paciencia que la desconcertó.

—Adelante —dijo, apartándose con Abel—. Pero no se acerque a nosotros.

Ernesto asintió y caminó hacia la tumba. Se detuvo frente a la lápida, leyó el nombre en silencio y luego se quitó el sombrero.

Permaneció así, con la cabeza inclinada, durante casi un minuto.

Sabina observó el gesto y sintió algo extraño: Ernesto Montenegro no era el hombre rudo que aparentaba. Había algo más debajo de esa fachada.

—Mi tío fue bueno conmigo —dijo él al fin, sin voltear a verla—. Cuando yo era niño, me regalaba caballos de madera.

Sabina abrió los ojos ligeramente. Abel también tenía un caballo de madera.

—Pero yo dejé de visitarlo —continuó Ernesto, con un tono de culpa mal disimulada—. Me fui a la ciudad, hice mi vida, y solo volvía cuando necesitaba dinero. Como mis primos. Igual que ellos.

—Eso no me sorprende —dijo Sabina—. Los Montenegro siempre quieren algo.

Él giró la cabeza y la miró. Por un instante, sus miradas se encontraron.

Sabina vio en esos ojos color miel una mezcla de dolor y determinación que le resultó incómodamente familiar.

—Usted no es como los demás —dijo él—. No quiere nada de nadie. Eso es lo que me desconcierta.

—Tal vez solo he aprendido que nadie da nada gratis.

Ernesto guardó silencio. Luego, en un gesto que ella no esperaba, se arrodilló frente a la tumba y tocó la lápida con la punta de los dedos.

—Descansa en paz, tío —murmuró—. Te juro que voy a descubrir qué pasó aquí.

Sabina sintió un escalofrío. No era una amenaza. Era una promesa.

—Vámonos, Abel —dijo, tomando al niño de la mano.

Dieron la vuelta y caminaron hacia la salida del cementerio. Pero antes de traspasar la puerta, Sabina se detuvo un segundo, sin mirar atrás.

—Señor Montenegro —dijo en voz alta—. Si lo que busca es la verdad, prepárese para encontrarla. Porque las verdades duelen. Y algunas matan.

Luego salió al sol del mediodía, con Abel pegado a su falda y el corazón latiéndole con fuerza.

No había mentido. Las verdades mataban. Y ella tenía un cementerio entero de verdades bajo los pies.

1
Lorena Angulo
murió muy rápido 🥲
Lorena Angulo
ese es mucho desgraciado 😡
Paula Alegre
Está historia Autora me hizo llorar mucho mis felicitaciones y mi admiración
Paula Alegre
Dios 😭😭😭 increíble y ese final me hizo llorar y mucho mis felicitaciones y mi admiración autora
Viviana Ranieri
Qué belleza de historia!!! Me hiciste derramar muchas lágrimas, debo admitir!!! Me alegré de que Sabina fuera una de las pocas que logran superar un trauma, comenzar de nuevo y ser feliz. Ernesto supo volverse su lugar seguro. Gracias por compartir tus historias
Miriam Fuentes
🥇
Cliente anónimo
Que pasa Adriana que se están repitiendo mucho los capítulos
Nancy Sotelo Medellin
excelente libro, lo recomiendo muchísimo
Cliente anónimo
Hermosa
Laura
sobrinos??
Laura
y usted cuando ha callado?? 😜😜
Laura
es una señorona
Darquiz Bonilla
😭😭😭😭😭
Laura
seré su perrito y hasta la colita le muevo si ella lo pide.. envidiosos
Anastasia Quintero
no entiendo o leí mal, se supone que ella solo duró 3 días casi con el difunto muerto morido😂😂😂 y ahora dice que ella fue quien rescato las tierras, creo que me salte alguna parte de la novela 😭😭🤭🤭
Alcenia Acosta: Tampoco entiendo. Hay inconsistencias
total 1 replies
Sirius233
Léela y vas a ver porqué las 5 estrellas
Sirius233
Ufff! 😭 Maravillosa como siempre ❤️
beba hernandez
Adri, hacia muchas novelas que no me hacían llorar, triste el final de una gran historia, gracias por compartirla 🙏 🙏
beba hernandez
El burro hablando de orejas🤣🤣
beba hernandez
Así se vaas pronto, jajajaja 🤣
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