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Manjiro Sano (Mikey). "Solo Amigos"

Manjiro Sano (Mikey). "Solo Amigos"

Status: En proceso
Genre:Romance / Reencuentro / Tokyo Revengers
Popularitas:99
Nilai: 5
nombre de autor: alison

Manjiro y tú eran mejores amigos desde pequeños, por eso estuviste con él desde siempre y tienes sentimientos hacia él. Los fundadores también eran tus amigos, pero desde que una chica llamada Luna entró a Toman, te "robó" a tus amigos, también a Manjiro. Manjiro se volvió distante: no te contestaba, te excluía, te ignoraba... esto te afectó un poco. Tu mejor amigo y el chico que te gustaba te cambiaba un poco más cada minuto. Siempre que intentabas hablar de ello, decía que estabas siendo posesiva y que no tenías razón para actuar así... hasta que llegó ese día.

NovelToon tiene autorización de alison para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

5

La casa de su infancia se veía exactamente igual que en sus recuerdos, aunque con un aire de abandono evidente. La pintura de la fachada necesitaba reparación y las plantas del jardín delantero estaban secas y muertas.

Al entrar, el olor a humedad y polvo llenó sus fosas nasales. Caminó por las habitaciones familiares, tocando las paredes y pasando los dedos por los muebles cubiertos de polvo. Todo parecía más pequeño ahora, como si los años hubieran encogido el espacio junto con su propia perspectiva.

Subió a su antigua habitación en el segundo piso, donde encontró su viejo escritorio lleno de fotos y recuerdos adolescentes. Tomó unas cuantas instantáneas en marcos de plata - fotografías de graduación, viajes escolares, imágenes con amigos que ya no reconocería-. Estas serían las únicas reliquias que se llevarían de vuelta a Francia.

Mientras guardaba las fotos en un pequeño bolso de mano, su mirada se posó en una caja de zapatos olvidada en el fondo del armario. Curiosidad, la abrió y encontró una colección de cartas atadas con una cuerda vieja. Eran cartas escritas por ella misma a los dieciséis años, dirigidas a Manjiro pero nunca enviadas.

Con el corazón latiendo ligeramente más rápido, desató la cuerda y comenzó a leer las primeras líneas. Las palabras de una adolescente enamorada y herida saltaron de las páginas amarillentas: confesiones secretas, quejas sobre su amistad distanciada, sueños de un futuro juntos que nunca sucedió.

Una sonrisa triste cruzó su rostro maduro mientras hojeaba las cartas una por una. Cada página era un fragmento de una vida que ya no existía.

Ya no sentía nada por Manjiro, queme esas cartas en una estufa que aún había ahí, eliminando todo lo que una vez fui, con calma.

Con una calma sorprendente, encendió la estufa de gas en la cocina, esperando a que las llamas cobraran fuerza. Volvió a la sala de estar con la caja de cartas en la mano, sus movimientos deliberados y sin rastro de emoción.

Una por una, fue dejando caer las hojas de papel en el fuego. Las llamas devoraron las palabras de su yo más joven con avidez, convirtiéndolas en ceniza negra que flotaba hacia el techo. No sintió tristeza ni arrepentimiento; era simplemente un acto de cierre definitivo.

Mientras observaba cómo las cartas se consumían hasta desaparecer, sintió una sensación de liberación. Ya no era aquella chica enamorada y herida; era una mujer que había construido una vida propia lejos de Tokyo y de todos los fantasmas del pasado.

Al terminar de quemar la última carta, cerró la estufa y se sentó en el suelo frío del salón.

Yo solo pensaba, si ya se debieron haber casado Manjiro y Luna, esperaba que así fuera, Pero no me preocupe más, salí de esa casa con las cosas que me iba a llevar, camine hacia el taxi.

Mientras caminaba hacia el taxi que la esperaba al final de la manzana, su mente ya estaba en el aeropuerto, en el vuelo de regreso a París y la próxima reunión de trabajo programada para la semana siguiente. La vida de Manjiro y Luna era ahora parte del pasado remoto, tan lejano como estas calles que alguna vez consideró su hogar.

Al abrir la puerta del coche y deslizarse en el asiento trasero, sintió un alivio genuino. Este viaje a Japón había sido un trámite necesario; cerrado completamente. Ahora podía volver a su existencia europea sin mirar atrás.

Le dio la dirección del hotel donde se alojaría esa noche antes de tomar el vuelo temprano mañana.

El taxi se alejó de la casa de su infancia, dejando atrás no solo el edificio sino también los últimos vestigios de su pasado en Japón. Mientras el vehículo se abría paso entre el tráfico vespertino de Tokyo, Saori sacó su teléfono y reservó una habitación en un hotel de cinco estrellas en el centro de la ciudad. Necesitaba una noche de lujo para celebrar su libertad recién descubierta.

El hotel era un oasis de calma y confort, con recepción de mármol y un ascensor que subía en silencio hacia las habitaciones superiores. Al entrar en su suite, dejó caer el bolso de mano sobre la cama king size y se dirigió directamente al bar personal para servirse un whisky con hielo.

Mientras saboreaba la bebida, la vista de la ciudad iluminada a través de los ventanales le recordó lo lejos que había llegado desde aquellos días de adolescencia confusos.

Aún era temprano, salí del hotel para caminar un poco por el parque que había por ahí, con calma

El parque cercano al hotel ofrecía una paz inesperada en medio del bullicio urbano. Caminó por los senderos de piedra, respirando el aire fresco mientras la luna comenzaba a subir en el cielo nocturno. Los árboles estaban adornados con luces LED que creaban un ambiente sereno, perfecto para un paseo tranquilo.

Sentía una ligereza que no recordaba haber experimentado antes. Cada paso era consciente, cada inspiración profunda. Por primera vez en mucho tiempo, no pensaba en nada más allá del presente inmediato: el sonido de sus zapatos contra la grava, el murmullo del viento entre las hojas y la brisa suave contra su piel.

Un grupo de estudiantes paseaban cerca riéndose de algo inofensivo; más adelante, una pareja mayor alimentaba a las palomas sentadas en un banco. La vida continuaba alrededor de ella sin demanda alguna de su atención o participación.

Me senté en un asiento del parque, cerré mis ojos para relajarme mas.

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Anonymous
Me gusta como va la trama
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