En una sociedad donde el apellido lo es todo, Zaira Moretti no es nadie. Es la chica que limpia desastres, la que suma centavos para las medicinas de su madre y la que esconde su talento tras pinceles gastados. Alaric Vanguard, por el contrario, es el dueño del tiempo y el orden.
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Capítulo 3: El rastro del sándalo y la realidad del asfalto
^^^Zaira^^^
Despertar en una suite de lujo fue la humillación más cómoda de mi vida. En cuanto abrí los ojos y vi las sábanas de mil hilos, recordé el desplante del Señor Témpano y salí de allí corriendo antes de que la seguridad me interrogara.
Dos semanas después, el glamour de esa noche es solo un recuerdo borroso que me dejó un vestido rojo confiscado y los pies adoloridos.
—¡Zaira, muévete! La mesa cuatro quiere otra ronda de tequilas y el cliente de la zona VIP está quejándose del servicio —gritó mi jefe, un hombre que huele a tabaco rancio.
Estoy en The Obsidian, uno de los clubes más exclusivos de la ciudad. No estoy aquí como invitada, sino como camarera. Llevo un uniforme negro ajustado que me hace sentir incómoda y el cabello recogido en una coleta tirante que me da dolor de cabeza.
—Ya voy, ya voy... ¡No me presiones, que no tengo diez manos! —respondí por lo bajo, usando mis mejores palabras "educadas" para no ser despedida.
Mi madre tuvo otra crisis ayer. Los medicamentos nuevos cuestan una fortuna y Maya necesita libros para la escuela. Estoy agotada. Siento que mis huesos pesan una tonelada, pero cuando salgo a la zona VIP con la bandeja, me pongo mi máscara de no me importa nada.
Entonces, el aire se puso pesado. Ese olor. Sándalo y poder.
Mis ojos se clavaron en el reservado del rincón. Ahí estaba él. Alaric Vanguard. No vestía de etiqueta esta vez, llevaba una camisa negra con los primeros botones abiertos, rodeado de hombres que parecían tiburones en busca de sangre. Se veía cansado, pero seguía teniendo esa aura de soy el dueño de todo lo que pisas.
Mi corazón dio un vuelco. Rayos. No me veas, no me veas, no me veas...
^^^Omnisciente^^^
Alaric detestaba los clubes, pero los negocios no siempre se cerraban en salas de juntas. Había pasado una semana infernal lidiando con una huelga en su división logística y lo último que quería era estar rodeado de música alta y gente sudorosa.
—Relájate, Alaric —dijo Cassian, sentado a su lado con una modelo colgada del brazo—. Bebe algo. Estás tan tenso que vas a romper el vaso con la mirada.
Alaric suspiró y levantó la mano para pedir otra bebida. Fue entonces cuando la vio.
Al principio no la reconoció. Sin el vestido rojo y el maquillaje de gala, parecía diferente, más real. Llevaba el uniforme del club, pero sus rizos rebeldes se escapaban de la coleta y sus ojos oscuros chispeaban con una mezcla de cansancio y desafío mientras servía a una mesa cercana.
La intrusa de la gala.
Sintió una punzada de curiosidad que no pudo frenar. Recordó cómo se sintió su piel bajo sus manos cuando se desmayó. Era suave, pero ella era... fuego. Un desastre que él debería evitar.
—Esa camarera —dijo Alaric, señalándola con un gesto casi imperceptible hacia el encargado que se acercaba.
—¿La morena, señor Vanguard? Es nueva, un poco impertinente, si me pregunta a mí...
—Quiero que nos sirva ella. Solo ella. Durante toda la noche —ordenó Alaric, ignorando la mirada burlona de su hermano.
^^^Zaira^^^
Cuando el encargado me dijo que el Vanguard VIP solicitaba mis servicios exclusivos, quise estampar la bandeja en la pared. Pero el dinero de las propinas en esa zona podría pagar la luz de tres meses.
Caminé hacia ellos, apretando los dientes.
—Buenas noches, caballeros. ¿Qué les traigo? —dije, tratando de que mi voz no temblara. Evité mirar a Alaric a los ojos, pero sentía su mirada azul quemándome la frente.
—Vaya, vaya... pero si es Alessandra —la voz de Alaric sonó como un ronroneo peligroso—. O debería decir... ¿cuál es tu nombre real esta noche?
Me tensé. Me incliné un poco sobre la mesa, ignorando a los otros hombres, y le susurré con todo el descaro del que fui capaz:
—Mi nombre es el que no vas a olvidar, CEO. Pero para la nómina, soy Zaira. ¿Vas a pedir algo o solo vas a usar tus ojos de robot para analizarme el uniforme?
Escuché a alguien ahogar una risa. Alaric se inclinó hacia adelante, reduciendo el espacio entre nosotros hasta que pude oler su aliento a whisky caro.
—Eres una insolente, Zaira —murmuró, y por primera vez, vi una chispa de algo que no era frío en sus ojos—. Sirve las copas. Y no te vayas lejos.
......................
La noche avanzó entre tragos y miradas cargadas de electricidad. Yo estaba cansada, el club estaba lleno, y el alcohol que Alaric y sus amigos pedían fluía como agua. En un momento de la noche, después de que yo terminara mi turno y me quedara un momento en la parte trasera del club para tomar aire, la puerta se abrió.
Era él. Se veía impecable, pero sus ojos estaban nublados por el alcohol y algo más. Algo que me hizo dar un paso atrás contra la pared de ladrillos.
—Me has estado provocando toda la noche —dijo, su voz era ronca, dominante—. Primero en la gala, ahora aquí. ¿Qué es lo que buscas, Zaira? ¿Dinero? ¿Atención?
—Busco que me dejes en paz, estirado —mentí, aunque mis piernas se sentían como gelatina. Él se acercó tanto que su pecho rozaba el mío—. Crees que porque tienes un imperio puedes tenerlo todo. Pues a mí no me compras.
—No quiero comprarte —susurró él, atrapándome entre sus brazos contra la pared—. Quiero ver si eres tan ardiente como dicen tus ojos.
Y entonces, me besó. Fue un beso hambriento, desesperado, que sabía a whisky y a años de represión. Yo debería haberlo empujado, debería haberme ido a casa con mi madre y mi hermana. Pero el cansancio, la soledad y la forma en que él me sujetaba... me hicieron perder la cabeza.
Esa noche, en el ático de Alaric Vanguard, la chica que no tenía nada se entregó al hombre que lo tenía todo. Fue mi primera vez, una entrega llena de descubrimientos y un fuego que ninguno de los dos esperaba. Fue perfecto, fue prohibido, y fue el error más grande de mi vida.
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A la mañana siguiente, cuando desperté sola en su cama gigante con una nota de su asistente y un sobre con dinero por las molestias, el odio que sentía por él se triplicó.
¿Cree que soy una cualquiera? ¿Cree que puede pagarme como si fuera un servicio más?
Miré el sobre, miré mi reflejo en el espejo de su lujoso baño, y las palabras de Maya resonaron en mi cabeza: Si no lo hago, estamos en la calle.
Apreté los puños. Él no sabía con quién se había metido. Si Alaric Vanguard quería un escándalo, yo le iba a dar el escándalo del siglo.
Hasta a mi me. Dio pena ajena
Que lindo honrar ese b.b no nacido y al fin poder construir una familia feliz
👏👏👏👏
Bendiciones autora
GRACIAS 🙏🙏
Gracias nuevamente
Gracias por regalarnosla
Chevere que se dieron el tiempo para sanar y perdonar para poder estar juntos
Aunque yo creo que ahora sí se embarazo, pobre Zaira lleva el peso de la responsabilidad sola y la a llevado a tal punto
Bendiciones 🙏🙏🙏🙏
Virgen del agarradero, asegurala a ella primero 🙏🙏🙏🙏
Excelente capítulo autora, gracias
En mí, una seguidora mas
Saludos y bendiciones 🙏🙏🙏🙏