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Mori Olvidada, Renací Intocable

Mori Olvidada, Renací Intocable

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Reencarnación / Venganza
Popularitas:99.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Daemin

En su primera vida, ella fue invisible.

Hija mayor de una familia rica, creció viendo cómo el amor, la protección y las oportunidades se volcaban exclusivamente sobre su hermana menor. Sus padres la culparon por errores ajenos. Sus hermanos la ignoraron. Cuando el peligro llegó a casa, no dudaron en ofrecerla como sustituta, como cebo, como sacrificio.

Murió a manos de un asesino que nunca pagó por su crimen.

Y su familia… nunca buscó justicia.

Pero la muerte no fue el final.

Despierta en un nuevo cuerpo, en una familia poderosa donde es amada, protegida e intocable. Cuatro hermanos dispuestos a mancharse las manos por ella. Un hombre peligroso, heredero de un imperio, que la ama sin condiciones y la convierte en su esposa sin pedir explicaciones.

Con una nueva identidad y un poder que antes le fue negado, regresa para enfrentar a quienes la destruyeron. No busca perdón. No quiere respuestas.

Renació para verlos caer.

NovelToon tiene autorización de Daemin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

12. Atracción No Planeada

A pocos metros de la pista de baile, dos conversaciones distintas avanzaban en paralelo.

Por un lado, Gabriel Valcour y Héctor Montoya hablaban de negocios con sonrisas medidas y tonos cordiales. Ambos eran empresarios, pero la diferencia de peso entre ellos era evidente. Gabriel escuchaba con atención, asentía de vez en cuando, hacía preguntas puntuales. Héctor, en cambio, hablaba más de lo que escuchaba, intentando vender ideas, cifras y promesas con un entusiasmo calculado.

—Estoy considerando expandir una de las áreas —comentó Gabriel finalmente—. Aún no he tomado una decisión definitiva.

—Por supuesto —respondió Héctor de inmediato—. Cuando lo desee, mi equipo está listo para colaborar.

Gabriel sonrió con cortesía.

—Lo pensaré.

No prometió nada más.

A unos pasos de distancia, María Elena Montoya conversaba con Elena Valcour. Era una charla aparentemente ligera, típica de eventos sociales: comentarios sobre el lugar, la velada, lo bien que había salido todo. Pero detrás de cada sonrisa había intención.

En ese momento, Camila se acercó y se colocó junto a sus padres con naturalidad ensayada. Héctor rodeó los hombros de su hija con orgullo, como si quisiera dejar claro que ella era su carta más valiosa.

—Permíteme presentarle a mi hija...—dijo Héctor con orgullo.—Ella es Camila —dijo—. Está haciendo sus prácticas en la empresa del grupo Salazar. Muy dedicada.

El matrimonio Valcour la saludó con educación. Camila respondió con una sonrisa dulce, inclinando ligeramente la cabeza.

Gabriel la observó un segundo más de lo necesario, como si algo le hiciera ruido.

—Perdone la curiosidad —dijo—. ¿No tenían ustedes otra hija? Recuerdo haber visto a una joven Montoya en un evento hace algunos años… la mayor, creo.

El silencio fue breve, pero perceptible.

María Elena sonrió de inmediato.

—Sí… lamentablemente —respondió—. Nuestra hija mayor falleció en un accidente.

Elena Valcour frunció ligeramente el ceño, con una expresión sincera.

—Lo sentimos mucho.

—Gracias —respondió la señora Montoya, bajando la mirada apenas un segundo—. Fue un golpe duro para la familia.

Las palabras flotaron en el aire, pulidas, sin emoción real.

Luego, como si nada, María Elena volvió a levantar la cabeza y sonrió otra vez, girándose hacia Elena con entusiasmo renovado.

—Pensándolo bien… —dijo—. Ambas tenemos hijos jóvenes. Quizás podríamos organizar algo. Una cena, una cita a ciegas. Para que se conozcan. Camila es una chica dulce, muy centrada.

Camila sostuvo la sonrisa.

Elena Valcour escuchó con calma. No rechazó la idea de inmediato, pero tampoco se mostró especialmente entusiasmada.

—Podría ser —respondió—. Aunque prefiero que ellos decidan por sí mismos. Nunca he sido partidaria de forzar nada.

—Además —añadió Elena con amabilidad—, mis hijos tienen personalidades muy marcadas. No todos encajan con facilidad.

Su tono fue amable, pero firme.

Además, algo en su interior no terminaba de encajar. La intuición, esa que nunca la había traicionado, le susurraba que aquella jovencita no era tan inocente como pretendía parecer.

—Por supuesto —dijo María Elena, sin perder compostura—. Solo era una sugerencia.

Las dos mujeres intercambiaron una última sonrisa educada.

 

Camila no estaba prestando atención a la conversación de los adultos. Aquello no era lo que le interesaba esa noche. En cuanto encontró una excusa, se disculpó con una sonrisa educada y se alejó, siguiendo con la mirada a Lucien. Lo vio cerca de la terraza, donde la luz era más suave y la vista al mar se abría imponente detrás de él. Isabella estaba a su lado.

Camila se acercó con paso seguro, consciente de cada movimiento. El vestido azul que llevaba se ceñía perfectamente a su cuerpo. Camila sabía lo que hacía. A sus veintidós años tenía una figura desarrollada y siempre había aprendido a usarla como ventaja. No era ingenua. Nunca lo había sido.

—Buenas noches, señor Salazar —dijo con una sonrisa ensayada—. No pensé verlo aquí.

Lucien giró apenas el rostro, sorprendido por la interrupción, pero respondió con cortesía.

—Buenas noches.

Isabella la observó de reojo, sin perder la compostura. Una sonrisa leve, casi irónica, se dibujó en su rostro. Antes de que pudiera decir algo, Camila la empujó apenas con el hombro, lo suficiente para apartarla del centro sin que pareciera un gesto abiertamente grosero.

El recuerdo fue inmediato.

Valeria volvió por un segundo. Aquella cena de caridad, Camila aún adolescente, pero ya con esa misma actitud descarada. La manera en que se interponía. Cómo cada vez que un hombre mostraba el más mínimo interés por Valeria, Camila lograba atraer la atención hacia ella. Por eso ella nunca entendió cómo lo hacía. Solo sabía que siempre terminaba a un lado, invisible.

Isabella regresó al presente cuando vio a Camila inclinarse demasiado hacia Lucien, hablándole con una cercanía innecesaria, tocando su brazo con falsa familiaridad.

Algo dentro de ella se tensó.

Isabella carraspeó suavemente.

—¿Acaso no te enseñaron modales? —dijo con calma, cruzándose de brazos—. O al menos a darte un poco de respeto a ti misma.

Camila giró la cabeza lentamente, mirándola de arriba abajo como si acabara de notar su presencia.

—Nadie te pidió tu opinión —respondió, con una sonrisa cargada de desprecio.

Luego añadió, cruzándose de brazos con descaro:

—Ah… eres tú. No te creas tanto solo por ser hija de millonarios.

Isabella no respondió de inmediato. No lo necesitaba.

Lucien sí.

—Deberías aprender cual es tu lugar —dijo con voz firme—. Además, aquí solo es una invitada. Un poco de educación no estaría de más.

Camila abrió la boca, indignada, dispuesta a responder. Pero Lucien no le dio tiempo.

La miró directamente, sin dureza, pero sin concesiones.

—Y para dejar algo claro —continuó—, ya que veo que no piensa dejar de molestar.

Tomó la mano de Isabella y entrelazó sus dedos con naturalidad, como si aquel gesto hubiera estado esperando su momento. Luego volvió la vista hacia Camila.

—Yo, estoy enamorado de Isabella —dijo—. Así que espero, señorita Montoya, que no vuelva a dirigirse a mí de esta manera. No creo tener la misma educación la próxima vez.

Dicho eso, le dio la espalda sin esperar respuesta.

Camila se quedó inmóvil por un segundo. Luego miró a Isabella con rabia abierta, humillada, ofendida, hirviendo por dentro. No dijo nada. No pudo. Se dio la vuelta y se alejó, con la mandíbula apretada y los ojos ardiendo.

Isabella no dijo nada tampoco. Solo respiró hondo.

Lucien no soltó su mano de inmediato.

...----------------...

[Isabella]

Cuando nos alejamos del resto de la fiesta, Lucien me condujo hacia una zona más apartada, donde la música llegaba más suave y el murmullo de la gente se diluía con el sonido del mar. Yo todavía sonreía, inevitablemente, recordando la expresión de Camila. No era orgullo ni triunfo lo que sentía, era algo más ligero… casi divertido. Supongo que una parte de mí disfrutó ver que, por primera vez, no era yo la que quedaba a un lado.

Lucien también sonreía, pero no por lo mismo. Lo hacía por mí. Eso lo supe sin necesidad de preguntarle. Seguíamos tomados de la mano, como si soltarla rompiera algo que todavía no entendíamos del todo. Su cercanía me tranquilizaba y, al mismo tiempo, me descolocaba.

Entonces su expresión cambió.

Se detuvo, giró un poco hacia mí y, con una seriedad que me hizo contener el aliento, habló.

—Lo que dije allá… es cierto —dijo—. Me gustas. Y mucho.

Sentí que el pecho se me apretaba.

—No quiero pedirte que seas mi novia —continuó—. Eso se queda corto para lo que quiero que seas para mí. Quiero que me hagas el honor de ser tu esposo.

Por un instante, todo se volvió ruido. Mi corazón empezó a latir tan fuerte que pensé que él podía escucharlo. Quise hablar, decir algo, cualquier cosa… pero no pude. Había algo hermoso en sus palabras, algo que me hacía sentir nerviosa, vulnerable, viva. Una sensación cálida que nunca había experimentado antes y que me sorprendió por lo real que era.

Y, aun así, la tristeza llegó.

Porque en ese momento pensé en la verdad que él no conocía. Pensé que, para Lucien, la mujer frente a él era Isabella. La hija de los Valcour. La que había despertado del coma. Y por más que yo estuviera en este cuerpo, por más que sintiera todo esto con una intensidad que me desarmaba, una parte de mí no pudo evitar preguntarse si ese amor era realmente para mí… o para la mujer que él creía que yo era.

Nunca había sabido mucho del amor. No tuve citas torpes, ni primeros besos llenos de nervios, ni promesas ingenuas. Nada de eso. Y aun así, ahí estaba, sintiendo algo bonito crecerme en el pecho, algo que me hacía dudar, sonreír, temblar un poco por dentro.

Lucien soltó mi mano con cuidado y metió las manos en los bolsillos, como si quisiera darme espacio.

—No tienes que responder ahora —dijo—. No me importa esperar. Esperaré hasta que estés segura.

Lo miré. De verdad lo miré.

—Gracias —respondí al fin—. De verdad.

Y era cierto. En ese momento no tenía una respuesta. No porque no sintiera nada, sino porque sentía demasiado. Demasiadas emociones mezcladas, demasiadas verdades ocultas, demasiadas preguntas que aún no podía responder ni siquiera para mí misma.

Lucien asintió, comprensivo, sin reproche alguno. Nos quedamos ahí unos segundos más, mirando el mar, compartiendo un silencio que no se sentía incómodo.

Mientras la fiesta seguía detrás de nosotros, entendí algo con una claridad que me estremeció.

Tal vez esta vida me estaba dando la oportunidad de sentir por primera vez.

Y tal vez, solo tal vez…

el amor no era tan simple como yo había creído.

1
Lauris Becerra
excelente
Inirida Contreras
uy q miedo
Esther Grace: 😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂lo que tiene de guapo le sobra en locura
total 4 replies
Maria Cantillo
🤭
Maria Cantillo
Valeria no sabías que pasarías por ese mismo suplicio que vivió Valeria y estás sufriendo con más diversión con Valeria como tenía rabia acabo con ella de manera rápida que no lo vivió y contigo se está desquitando llevas dos días y no te deja morir
Maria Cantillo
Abuela cuando sepas que tú nieta está ocupando otro cuerpo te sentirás mejor.?
Maria Cantillo
vaya Julien descubrio las mentiras de Camila y ahora la tiene de juguete ahora va saber lo injusta que fue el miedo el dolor que te hará sentir ni te imaginas lo que un obsesionado puede hacerte y tú fuiste solita a la trampa 😂😂😂
Maria Cantillo
El colmo de las arpías se sacuden la culpa jaja se clavan las garras se dicen verdades y no se ven realmente quien es peor
Maria Cantillo
Es otra obsesiva narcisista que solo se cree amar ella pero no ama a nadie y destruye lo que le quita la atención
Maria Cantillo
lo peor es que su maldad no les permite ver qué lo que le hicieron no es normal son estúpidos 🤣🤣🤣
veritoo❤️
perfecto perfecto..está sufriendo lo q Valeria sufrió x su culpa..no es humana es un demonio usando el cuerpo d ella desde q nació pro uno débil xq este loco es el demonio más maligno..hay q no le alcance a hacer nada a Valeria q Lucien y los hermanos lo agan cagar
(*ゝω・)𝕁𝕒𝕧𝕚𝕖𝕣𝕒𝕒(ω・*ゝ)
Me da la impresión de que, al comparar las dos familias, los hermanos de Isabella representan cómo debieron haber sido los hermanos de Valeria.
Por ejemplo, Sebastián y Alexander, ambos hermanos mayores, son decididos, determinados y tienen un papel importante dentro de la familia. Sin embargo, Sebastián usó esa determinación para sacrificar a Valeria, mientras que Alexander la usa para proteger a Isabella.
Algo similar ocurre con los otros hermanos: algunos tienen personalidades parecidas a las de los antiguos hermanos de Valeria, como ser silenciosos o reservados. Pero la gran diferencia es que los hermanos de Isabella sí la cuidan, la defienden y la valoran.
Por eso da la impresión de que la nueva familia de Isabella es como una versión más justa y correcta de la familia que Valeria tuvo en su vida pasada.
Esther Grace: me encanta tu análisis es algo que siempre quise reflejar eres la primera que lo notó 🥰
total 1 replies
Maru
🤔💭Nadie se vuelve experto en defensa personal en el primer intento. Cómo dice el proverbio: Nadie alcanza altura en el primer vuelo 🤯
Maria Cantillo
vaya la novia está embarazada y piensa coronar a Thiago
Maria Cantillo
y la novia que paso?
Maria Cantillo
pero para que el esté obsesionado es que el quiere repetir
Maria Cantillo
confirmado este es el man que hacía falta pero será que es reencarnado?
Maria Cantillo
cada persona implicada debe pagar😭😭😭
Maria Cantillo
que le dé un poco de su propia medicina no la puede dejar ganar vaya vibora🤭🤭🤭🤭
Maria Cantillo
Es el segundo toquecito y cuántos aguanto Valeria vaya no aguantan juegos 😂😂😂😂
Maria Cantillo
Excelente zarpazo sin usar las manos inteligencia superior🤣🤣🤣
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