Una historia de amor marcada por el destino, la traición y las segundas oportunidades.
Cuando Elizabeth pierde al hombre que creía su futuro, decide reconstruir su vida lejos del dolor. Pero el destino la cruza con Álvaro Castaño, un poderoso y enigmático empresario que se acerca a ella con intenciones ocultas… sin imaginar que terminará enamorándose de verdad.
Entre secretos, celos y ambiciones peligrosas, el amor deberá enfrentarse a la verdad.
Porque a veces, el corazón se enamora… incluso en medio de la venganza. 💔💞
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Capítulo 5: El corazón en ruinas
Su madrina Leticia, al ver lo que estaba ocurriendo, tomo por el brazo a Elizabeth y la llevo a una habitación, le dijo que le buscaría un te para que se tranquilizara. Le pidió que la esperara, ya regresaba. La puerta de la habitación se cerró con suavidad, pero para Elizabeth el sonido retumbó como un estruendo definitivo.
Se dejó caer sobre la cama sin siquiera quitarse los zapatos. Sus manos temblaban, aferrándose a la colcha como si intentara sostener los pedazos invisibles de su corazón.
Había imaginado ese viaje durante años.
Había soñado con su boda. Con su hogar.
Con el hombre que aprendería a amar.
Pero jamás imaginó que la persona que destruiría ese sueño sería su propia hermana.
Las lágrimas corrían silenciosas hacia la almohada.
No era solo la pérdida de un prometido…
era la pérdida de confianza, de familia, de certezas.
Recordó las llamadas nocturnas con Andrés Castano, las conversaciones tímidas, las promesas cuidadosas que ambos habían construido a la distancia.
¿Había significado algo para él?
Un golpe suave en la puerta interrumpió sus pensamientos.
—Elizabeth… ¿puedo pasar?
Su voz se quebró.
—No…
La puerta se abrió lentamente.
Andrés entró con pasos cautelosos, como si cualquier movimiento brusco pudiera romperla más.
Ella se incorporó de inmediato.
—No tienes derecho a estar aquí. No quiero verte.
Andrés tragó saliva. Nunca la había imaginado verla así: sus ojos enrojecidos, su voz rota, su dulzura convertida en dolor.
—Necesitaba que me escucharas.
—¿Escucharte? —su risa fue amarga—. ¿Qué parte debo escuchar? ¿La parte donde decides casarte con mi hermana? ¿O la parte donde fingiste durante años?
Él cerró los ojos un instante.
—Nunca quise herirte.
—Pero lo hiciste.
El silencio se volvió insoportable. Andrés dio un paso adelante.
—Esto nunca fue tu culpa. Ni mía. Nuestras familias decidieron por nosotros antes de que supiéramos lo que queríamos.
—Yo lo acepté —susurró ella—. Yo estaba dispuesta a intentarlo… a construir algo real.
Esas palabras lo golpearon con fuerza.
Porque sabía que Elizabeth decía la verdad.
Y sabía que Sofía nunca habría hecho el mismo esfuerzo.
—Cuando conocí a Sofía… algo cambió —admitió con dificultad—. No pude ignorarlo.
Elizabeth apartó la mirada.
—Entonces debiste decírmelo antes… no después de destruirlo todo, no esperar a que yo llegara cargada de ilusiones.
Las lágrimas volvieron a caer, pero esta vez no intentó detenerlas.
Andrés sintió cómo la culpa le oprimía el pecho.
Quiso acercarse, consolarla, borrar el daño.
Pero entendió que había heridas que no admitían contacto.
—Nunca quise ser tu enemigo, o causarte algún daño. —dijo suavemente.
Ella negó con la cabeza.
—No eres mi enemigo, Andrés… pero tampoco eres la persona que creí. Tu llenaste mi vida estos años de sueños que jamás se iban a cumplir, te hiciste indispensable para mí, Pero más estúpida fui yo.
—No digas eso Elizabeth, yo...
—Es la verdad, soy una estúpida, que seguí este estúpido juego con los ojos cerrados.
—Perdoname, por favor.
—¿Que te perdone? Vete, por favor, ya no tiene caso que intentes remediar algo o hacerme sentir mejor, no me quedan ganas de escuchar más palabras vacías. Pero te juro que estaré mejor sin ti.
Sus palabras marcaron una distancia imposible de cruzar.
Él comprendió que no había explicación capaz de reparar lo ocurrido. Antes de salir, la miró por última vez.
—Mereces a alguien que te elija sin dudas.
Cuando la puerta se cerró, Elizabeth se abrazó a sí misma.
Esa frase debió consolarla.
Pero solo confirmó que había sido reemplazada.
En el pasillo, Andrés apoyó la frente contra la pared, con los ojos cerrados.
Había conseguido lo que quería. Entonces, ¿por qué sentía que había perdido algo irrecuperable?
Y en otra parte de la ciudad, sin saber aún que un corazón inocente acababa de romperse, Álvaro sentado en su oficina concentrado en su trabajo no intuía que la mujer que lo hacía olvidar el mundo podría ser también la causa de su destrucción.
pero enserio no era necesario matar a Kael eso fue lo peor 😭
dejando al imbécil del prota para mi se arruinó esto creí que sería diferente
porque ya sabemos que alfinal Elizabeth y Alvaro quedarán juntos y Kael sufrirá por el Elizabeth así que mejor que Kael se enamore de otra