La emotiva historia de dos gemelos que no sabían la existencia de su padre. Cuando lo conocen muchos sentimientos encontrados se posesionaron de su mente y de su corazón.
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"Creo que sí son mis hijos"
Les pagaron bien y todavía no es quincena, ¿o acaso asaltaron un banco?, preguntó el abuelo a modo de broma.
Claro que no, abuelo, hoy estuvo abarrotado el lugar, y nos dieron un bono de compensación, dijo Alex muy sonriente.
A los clientes les gustó mucho la comida. Hubo bufete. Fue un éxito rotundo, dijo Santos también muy sonriente.
Pues qué bien, hijos. Ojalá y así sigan. Oigan les voy a hacer una pregunta. ¿Qué harían si apareciera de pronto su padre biológico?
Ambos chicos se quedaron pensando, jamás imaginaron que sus abuelos les hicieran esa pregunta.
Por qué preguntas eso, abuelo, nosotros no tenemos papá, dijo Santos un poco molesto.
Solamente fue una pregunta, quiero que me contesten.
Toda mi vida he deseado tener un padre, pero a estas alturas ya no creo que sea necesario, no necesito un padre para ser feliz, me basta y me sobra con ustedes, abuelos, dijo Santos, dando un abrazo a sus abuelos.
Por mi parte no haría absolutamente nada, para mí, mis padres son ustedes, abuelos, que nos han educado de la mejor manera posible.
Yo les agradezco su manera de pensar, pero denle oportunidad en caso de que apareciera su padre biológico, de explicarse, ¿no les parece?, tal vez las cosas no sean como ustedes piensan.
Alex tomó la palabra
Abuelo, si más no recuerdo tú nos dijiste que mi padre nos abandonó al saber que nuestra madre estaba embarazada, ¿por qué quieres cambiar ahora?
Bueno, no es que así sucedieran las cosas eso fue lo que yo pensé en un principio, pero ya no estoy seguro de lo que dije.
Cambiemos de tema, dijo Santos, no me interesa para nada hablar de un supuesto padre biológico.
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Gisela hablaba con Marco acerca de los dos muchachos.
Amor, ¿no tienes nada que decirme sobre esos chicos?, preguntó Gisela, ya que su esposo no le había hablado nada de ellis.
No tengo nada que decir de ellos. Yo solo sé que trabajan bastante bien y los comensales están muy contentos con ellos. ¿Qué más quieres que te diga?
Amor, no quiero que haya secretos entre los dos esta es tu oportunidad para que me aclares todo.
¿Qué quieres decir con eso de "todo"?, preguntó Marco sin saber a ciencia cierta lo que quería saber su esposa.
Sé perfectamente bien que esos muchachos son tus hijos se parecen bastante a ti no puedes negarlo.
Amor, no estoy seguro les mandé a hacer la prueba de ADN.
Por la edad de los chicos supongo que tuviste una relación cuando estabas en situación de calle, ¿o me equivoco?
Es una historia muy larga de contar, dijo Marco, no queriendo ahondar en eso.
Pues tengo todo el tiempo del mundo, cuenta.
Está bien, esa chica se escapó de su casa porque sus padres la maltrataban mucho, ella estaba buscando donde guarecerse de las inclemencias del tiempo, así que la dejé que se quedara conmigo en el recoveco de aquel puente casi en ruinas.
Estuvo varios días conmigo, un día fuimos a su casa por víveres, nos metimos por la puerta de atrás tratando de no hacer ruido, y Juanita (así se llamaba) tomó una gran parte de lo que se pudiera comer frío.
Ella estaba por cumplir catorce años, y yo, pues, era un chamaco de 16, algo así.
Ese día, nos vimos más de cerca, era una niña muy hermosa, y sin que ninguno de los dos se lo propusiera hicimos el amor.
Gisela dio un suspiro.
Obvio, fui el primer hombre en su vida, me siento culpable porque siento que le desgracié la vida a esa chiquilla, era solo una niña.
Después de eso, ella decidió regresar a su casa. Jamás la volví a ver (Marco hizo una pausa, luego, continuó), un mes después, sin querer mis pasos me condujeron hasta la puerta de su casa, pero ya no había nadie, yo supuse que se habían cambiado, aunque, en realidad, nunca lo supe a ciencia cierta.
Créeme, nunca supe que estaba embarazada. Yo seguí vagando de aquí para allá, nunca tuve un lugar fijo, lo demás ya lo sabes. Conocí a muchas mujeres, pero te aseguro que jamás forcé a ninguna.
¿Qué dices?, Juanita solo era una niña, supongo que no sabía nada de sexo.
Eso fue espontáneo, no fue mi intención hacerle daño.
¿Por qué no la buscas y aclaras todo esto?
Fui a su casa hace unos días, ella murió en el parto.
Una exclamación de asombro salió de la boca de Gisela.
¡Dios mío!, cuánto debe de haber sufrido. Bueno, tratemos de dormir, en cuanto tengas los resultados vemos qué hacer. Buenas noches.
Gisela le dio la espalda; Marco no podía conciliar el sueño hasta ya pasada la medianoche.
El nuevo día llegó, Marco se despertó temprano a pesar de no haber podido dormir bien, la muchacha del servicio ya tenía listo el desayuno.
Después de darse un baño reconfortante, Gisela y Marco bajaron al comedor. Édgar y Cristina llegaron cinco minutos después.
Buen día, ¿cómo estamos de humor?, dijo Cristina muy sonriente.
Buen día, mejor que nunca, dijo Marco, sonriendo también, aunque en el fondo se sentía muy culpable.
Buen día, dijo Gisela, el día pinta bien.
Poco después, Marco se preparó para abrir.
A las 9:30 empezaron a llegar los comensales. Alex y Santos tenían todo controlado.
Marco los observaba de reojo, "creo que sí son mis hijos", "se parecen tanto a mí", se dijo.