NovelToon NovelToon
La Frecuencia Del Barro

La Frecuencia Del Barro

Status: En proceso
Genre:Apoyo mutuo / Mundo de fantasía / Polos opuestos enfrentados / Sci-Fi
Popularitas:122
Nilai: 5
nombre de autor: Pluma Magna

Ji-Hoon Kang, un genio de la acústica de Seúl, vive atrapado en una corporación que produce buen sonido. Se cansa del mundo frío y artificial de León, Nicaragua, y vive en un universo diferente que está vivo, es imperfecto y está lleno de recuerdos de estos lugares y de cada uno de ellos. Allí Xiomara Aguilar, arquitecta que lidia con su memoria emocional de los espacios, y tanto ella como Ji-Hoon lo ayudan a reconstruir el Teatro de la Merced, un lugar donde el barro y la madera forman un sonido fantástico. Pero su antigua corporación quiere usar esa esencia para comercializarla. Entre los viejos túneles y el poder de la tierra, Ji-Hoon debe decidir qué camino elegir: regresar a lo artificial o quedarse como el "Ingeniero de Barro" y proteger una frecuencia que puede cambiar la forma en que el mundo escucha la vida.

NovelToon tiene autorización de Pluma Magna para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 23: La Cofradía del Silencio y el Asedio de las Ocarinas

El sol de abril en León no solo ilumina; dicta una sentencia de fuego sobre las tejas de arcilla. Sin embargo, dentro del Teatro de la Merced, el clima era un susurro de frescura técnica y espiritual. Tras la partida del Director Kang, una nueva marea humana comenzó a filtrarse por las pesadas puertas de madera de cedro. No eran turistas con cámaras, sino personas que caminaban con la barbilla en alto, escuchando el aire con una intensidad que los videntes raras veces alcanzan.

Eran los miembros de la Cofradía del Sonido Puro, una delegación internacional de músicos y científicos ciegos que habían escuchado los rumores sobre la "Reserva Mundial de la Acústica".

Ji-Hoon Kang, ahora plenamente integrado en su papel de "Ingeniero del Barro", los recibió en el vestíbulo. Observó cómo una joven violinista islandesa, Sólveig, ciega de nacimiento, tocaba la pared de adobe con las yemas de sus dedos y cerraba los ojos, casi dejando de respirar.

—Este edificio no está quieto, Ingeniero Kang —murmuró ella en un inglés suave, con un acento que recordaba al hielo rompiéndose—. Está cantando en una frecuencia de 7.8 hercios. Es la resonancia de Schumann, la pulsación de la Tierra. Usted no ha construido un teatro; ha construido un oído gigante que apunta hacia el centro del mundo.

Ji-Hoon sonrió, sintiendo una conexión que sus monitores nunca le habían dado. —No lo construí solo, Sólveig. Lo construyó la paciencia de este barro y el diseño de mi esposa, Xiomara. Nosotros solo afinamos lo que ya estaba allí.

—Ustedes le devolvieron la voz —insistió Sólveig, moviendo su mano hacia una de las inserciones de ámbar—. Siento el calor de la resina. Es como un latido. ¿Cómo es posible que un material muerto genere tanta presencia?

—El ámbar no está muerto —intervino Xiomara, acercándose con Inti-Hoon en brazos—. Es luz atrapada de hace millones de años. Ji-Hoon lo usa como un puente. El ámbar "escucha" la alta frecuencia y el adobe sostiene la baja. Es un matrimonio de tiempos distintos.

La Ciudad Invisible y el Susurro del SueloBajo la dirección de Xiomara, el teatro se adaptó para esta nueva audiencia. Instalaron "senderos acústicos", pequeñas ranuras en el suelo de terracota que emitían tonos imperceptibles para el oído común, pero que servían de guía para quienes sabían escuchar.

—Probemos el pasillo lateral, Maestro —le dijo Ji-Hoon a un pianista veterano de Praga, guiándolo hacia el sendero. —No necesito que me guíe de la mano, joven —respondió el músico con una sonrisa—. El sonido de mis propios pasos rebota en la pared de la izquierda con un retraso de tres milisegundos más que en la de la derecha. Sé exactamente dónde está la puerta. Su teatro me está "dibujando" la realidad en el cerebro.

Sin embargo, esta atmósfera de estudio y paz se vio enturbiada por la aparición de un grupo que bajaba desde las faldas del volcán Cerro Negro. Se hacían llamar Los Hijos del Eco de Xolotl. Vestidos con túnicas de manta blanca manchadas de ceniza, se apostaron frente al teatro, quemando copal y haciendo sonar ocarinas de barro que emitían silbidos estridentes y disonantes.

Su líder, Teonoste, un hombre de mirada febril, gritaba desde la Plaza de la Merced: —¡El niño no es suyo! ¡Inti-Hoon es la reencarnación del Sacerdote del Ruido Sagrado! Ustedes lo tienen encerrado en una jaula de madera y cables, pero su voz pertenece al azufre y al fuego. ¡Entréguenlo o el Momotombo despertará porque no reconoce su propia música!

El Conflicto de las FrecuenciasJi-Hoon observaba la manifestación desde el balcón superior, sintiendo una inquietud que sus sensores no podían calmar. —Ji-Hoon, esto se está saliendo de control —dijo Xiomara, apretando a Inti-Hoon contra su pecho—. Los músicos ciegos están asustados. Sólveig dice que el aire afuera se siente "sucio". El ruido de esas ocarinas está rompiendo la geometría que ellos usan para caminar.

—Están usando disonancias tácticas —explicó Ji-Hoon, analizando el espectro en su tableta—. Son frecuencias de 2500 hercios, diseñadas para causar irritación nerviosa. Están atacando la estructura misma del teatro. Mirá los resonadores, Xiomara. Están saturados.

Inti-Hoon, usualmente tranquilo, empezó a llorar. Pero no era un llanto de bebé común; era un tono sostenido, una nota de protesta que vibraba en armonía con las vigas de cedro. El niño señalaba hacia la puerta principal, sus ojos oscuros fijos en el ruido exterior.

—Él quiere contestarles —susurró Xiomara—. Ji-Hoon, no podemos dejar que entren, pero tampoco podemos dejar que sigan ensuciando su hogar con ese odio.

La Batalla de los Decibelios: El Uso del TúnelSólveig se acercó a ellos, guiándose por el sonido de la voz de Xiomara. —Ingeniero, no use la fuerza física. Use el orden. El túnel que mencionaron... el que conecta con la Catedral. Es una flauta de trescientos metros, ¿verdad?

Ji-Hoon comprendió de inmediato. —Es una guía de ondas, Sólveig. Si inyecto una fase inversa a través del túnel, puedo anular el ruido de la plaza por interferencia destructiva.

—Hacelo, chele —dijo Xiomara, entregándole el niño a Doña Esperanza—. Yo voy a la Catedral. Necesito que alguien abra los registros del órgano principal para que el sonido tenga por donde salir con toda su fuerza. ¡Corré!

Xiomara desapareció por la trampilla del escenario, corriendo por el pasadizo subterráneo iluminada solo por la luz de su celular. Mientras tanto, Teonoste y sus seguidores empezaron a golpear el portón del teatro con piedras de lava.

—¡Saquen al pequeño dios! —bramaba Teonoste—. ¡El silencio es la muerte de la tierra! ¡Queremos el grito del volcán!

Ji-Hoon se sentó frente a su consola. Sus dedos volaban sobre los controles de ganancia. —Sincronizando con la Catedral... —masculló—. Fase invertida a 180 grados. Esperando la señal de Xiomara.

De pronto, un estruendo profundo recorrió el suelo. Xiomara había llegado al órgano de la Catedral. El aire del túnel empezó a moverse con una presión masiva.

El Milagro Acústico: La Nota de Inti-HoonEn el momento en que las puertas del teatro amenazaban con ceder, Inti-Hoon se soltó de Doña Esperanza y caminó hacia el centro del escenario. El niño no tenía miedo; parecía curioso. Emitió una nota larga, un Do sostenido que retumbó en las vigas.

Ji-Hoon captó la nota de su hijo y la usó como frecuencia portadora. —¡Ahora! —gritó, activando el sistema.

Cuando el sonido salió simultáneamente por las torres de la Catedral y por los tragaluces del teatro, ocurrió un fenómeno sobrenatural. El ruido de las ocarinas de la secta simplemente se desvaneció, como si una mano invisible hubiera borrado el sonido del aire. El silencio que siguió fue tan pesado y puro que los manifestantes en la plaza cayeron de rodillas, abrumados por una sensación de paz que les vació los pulmones de gritos.

Sólveig, en el escenario, levantó su violín y empezó a tocar un arpegio que seguía la nota de Inti-Hoon. Los otros músicos ciegos se unieron, creando una marea de armonía que fluyó hacia la calle.

Teonoste, afuera, dejó caer su ocarina de barro. Se quedó mirando el teatro, con los ojos llenos de una claridad que no había tenido en años. —No es un dios —murmuró, con la voz quebrada—. Es la canción que todos olvidamos cuando empezamos a odiar.

El Veredicto del BarroEsa noche, León no durmió. La ciudad se reunió en la Plaza de la Merced para la "Sinfonía del Tacto". No hubo luces eléctricas; la gente se sentó en la oscuridad para "ver" con los oídos. La música de la Cofradía, unida a la resonancia del adobe, creó una experiencia de unidad que borró las fronteras entre el misticismo y la ciencia.

Ji-Hoon se sentó junto a Xiomara en los escalones del escenario, viendo a su hijo dormir profundamente tras la batalla. —Lo logramos, Xiomara —susurró él, tomando su mano—. Pero el mundo no va a dejar de hacer ruido.

—Lo sé, chele —respondió ella, apoyando la cabeza en su hombro—. Pero ahora saben que este barro no se queda callado. Saben que la paz tiene una frecuencia, y que nosotros tenemos la llave.

Ji-Hoon abrió su diario y escribió las palabras finales del Capítulo 23:

"La diferencia entre un ruido y una nota es la intención. Hoy aprendimos que la ingeniería acústica puede sanar el fanatismo, porque la verdad de una frecuencia pura no admite mentiras. Mi hijo hoy no habló, pero le dijo a una ciudad entera que la paz tiene una nota de Do sostenido. Ya no estamos restaurando un edificio; estamos afinando el alma de un país. El camino se vuelve cada vez más profundo; el barro ha vencido al azufre."

En la penumbra del teatro, los resonadores de ámbar brillaban con una intensidad renovada, captando el latido tranquilo de León y transformándolo en un murmullo eterno de esperanza que viajaba por el túnel, uniendo la tierra con el cielo.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play