Una vez creí en los cuentos de hadas, pero tarde me di cuenta de que solo eran una mentira que nos cuentan de niños para desviarnos de la maldad de este mundo en el cual por desgracia y caí y morí sabiendo que él no me amaba.
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Capítulo 20: El beso
SCARLETT (AYLA)
Pasaron dos meses desde que tomé la decisión de abrir todas las cortinas de la casa. Hubo momentos en los que Nikolay me discutió mucho, pero al final accedió de mala gana.
Al final conseguí convencerlo de que se deshiciera de las cortinas negras, compramos unas de un color suave y sencillo. Además de que cambiamos el color de las paredes, pasaron de ser un gris oscuro a un color pastel que combinaba con las cortinas.
Cada pequeño cambio era signo de un cambio real, sin dramas, imperfecto, pero completamente auténtico. Nikolay se miraba más relajado, más fuerte en el sentido de que realmente quería ser diferente.
Entonces mientras recogía unas flores del jardín que recién había plantado en la parte trasera de la mansión. Puse las flores en una canasta que tenía a mi lado, terminé de hacerlo y en el instante en que me levanté del suelo vi a Nikolay afuera cruzado de brazos luciendo una camiseta negra y pantalón negro con zapatillas deportivas, su cabello que era negro, abundante y desordenado ahora estaba mejor cepillado.
Él me miraba con ese brillo único e intenso que solo yo podía descifrar. No podía ver sus gestos, pero sabía cuando él estaba incómodo, molesto, alegre o triste. Sabía que debajo de la máscara había un hombre capaz de todo por quienes ama.
Pese a que confesó que me ama, aún estaba esa incertidumbre de que Sarai en cualquier momento haría acto de presencia. Y el sistema se había mantenido callado durante todo este tiempo, lo cual me decía que tenía que ser precavida cuando llegara ese momento.
Solo rogaba que cuando llegara ese momento tanto Nikolay como yo tuviéramos la fuerza para afrontarlo con valor y valentía.
La historia original mencionaba que cuando Sarai y Nikolay se reencontraban, ambos tenían culpas y miedos que en vez afrontar ambos prefirieron hacer caso omiso lo cual conllevo a que Nikolay buscara hacerle daño a Sarai, y en consecuencia eso provocó que Nikolay terminara solo y con un cáncer que lo consumió hasta no dejar nada más que un hombre solitario siendo consumido por sus propias decisiones.
En esta nueva versión evité muchas de las cosas que pasaron en la historia original, pero también hubo cambios inesperados que no pensé que se darían, sin embargo, no pude evitar provocar que hubiese cambios que no tomé en cuenta que sucederían.
Entre ellas que Nikolay me encontraría malherida y también el hecho de que se había enamorado de mí. Al saberlo sentí tantas cosas, pero a la vez dudé. Dudé de que sus palabras fueran verdad, en mi vida anterior creí que Vidar estaba comenzando a aceptar mis sentimientos por él y que él estaba comenzando a enamorarse de mí, pero me equivoqué y terminé muerta por ese error.
Ahora debía descifrar qué era lo que en verdad sentía por Nikolay, pese a que me sentía cómoda con él sabía que eso no era suficiente para decir que lo amaba, porque realmente no sabía qué sentía por él.
Por un lado, me sentía agradecida con él por haberme ayudado, protegido, curado mis heridas y sobre todo hacerme saber que nadie me haría daño nunca más. Eran cosas que no podía negar en absoluto, pero aun así necesitaba pensar y me daba cuenta de que él lo sabía, porque no me presionó, ni tampoco volvió a mencionar aquello.
Respiré profundo y tomé la canasta con ambas manos siendo consciente de mi misión no había terminado y tenía mucho qué hacer antes de que esta terminara. Me dirigí a la puerta con Nikolay pisándome los talones y sintiendo su mirada atenta hacia mí.
Entramos e inmediatamente busqué un florero en la cocina que era sencilla, nada llamativa, solo muebles de un color suave que combinaba con las paredes de un tono parecido. Al encontrarlo lo llené con agua y en ese momento sentí los brazos de Nikolay rodeándome la cintura, además de apoyar su mentón en mi hombro.
No me sentí incómoda cuando lo hizo, era algo que no me molestaba, sino todo lo contrario. Cerré el grifo con el jarrón lleno de agua y entonces dije:
—Nikolay, suéltame tengo el jarrón lleno de agua y no quiero provocar un accidente.—Me sujetó con fuerza.
—No, estoy cómodo.—Se estaba comportando como un niño. Suspiré pesadamente y dejé el jarrón sobre la encimera de granito junto al fregadero.
—¿Qué quieres para que me sueltes y me dejes poner estas flores en el jarrón?—Lo oí sonreír. Sabía que estaba sonriendo, no hacía falta verle el rostro.
—Dame un beso en la mejilla.—Me reí, pensando en que era un tanto absurdo.
—Tienes la máscara puesta, ¿quieres que te bese la máscara?—Asintió decidido. Entonces lo hice. Besé suavemente su máscara precisamente en la mejilla, el material de la máscara era duro y frío. Al terminar sus ojos tenían ese brillo travieso. Parecía un niño con nuevo juguete.
Finalmente, me soltó y en el momento en que lo hizo tomé el jarrón de cristal lleno de agua y puse las flores dentro tras haber quitado las espinas con cuidado. Pese a que Nikolay me soltó aun así no se alejó de mí, pero pronto se alejó cuando alguien tocó la puerta.
—Iré a ver quién es.—Dijo al irse. Mientras trabajaba en las flores comencé a oír una voz masculina y a Nikolay discutiendo con esa persona. No salí porque no sabía si era o no pertinente.
Sin embargo; el sistema habló luego de estar dos meses sin pronunciar palabra alguna.
«—Alerta: Enfrentamiento entre sujeto Nikolay y hermano de este.»
—¿Hermano?—Dije desconcertada en voz baja, en un intento de que no oyeran.
«—Afirmativo.»
—Pero... la historia original lo menciona muy poco y solo aparece cuando Nikolay muere...—Fue entonces que entendí que ahora era diferente. Stefano aparece antes y no después en esta versión de la historia.
Pero antes de tan siquiera pensar en algo cuando oí a esos dos discutir. Salí de la habitación y los vi gritándose e insultándose.
Stefano era físicamente parecido a Nikolay, con las únicas dos diferencias de que Stefano tenía los ojos azules intensos y el cabello castaño y corto, mientras que los ojos de Nikolay eran de un verde brillante oscuro y su cabello era abundante y oscuro como la noche. Sabía sobre el parecido dado que el libro describía cómo era físicamente Nikolay.
Nariz perfecta, mirada afilada y gélida, piel blanca como la misma nieve, atractivo, alto.
Stefano al notar mi presencia posó su mirada en mí. Me miró con una mezcla de curiosidad e incertidumbre. Sin embargo; eso no evitó que el mismo Nikolay se interpusiera entre él y yo.
—No la toques...—Murmuró Nikolay con voz plana, pero con ese filo en la voz que hizo retroceder a Stefano.
—¿Quién es ella?—Preguntó.
Nikolay no respondió de forma inmediata. Y eso hizo desesperar a Stefano quien suspiró con frustración.
—En verdad que eres insoportable—expresó harto—, desde que tuviste ese accidente te has vuelto más amargado y un ermitaño. Me asombra que esta chica no haya huido de ti.
—Eso es asunto mío—le respondió Nikolay claramente molesto.—¿Qué haces aquí?
—Pues... el abuelo me obligó a venir, lleva meses buscándote. Necesita que tomes las riendas de la empresa, ya no puede seguir cubriéndote.
Nikolay suspiró pesadamente.
—Me he encargado de tomar las decisiones importantes desde aquí y eso ha sido más que suficiente Stefano.
Ahí fue que Stefano estalló.
—¡Deja de esconderte!—Le gritó.—¡El abuelo ha pasado meses dando excusas a tus ausencias en los eventos importantes, así que déjate de estupideces y compórtate como un adulto!
Nikolay lo miró con una mezcla de sorpresa y de algo parecido al cansancio. Entonces tomó mi mano y la apretó. Le correspondí el apretón.
—Nikolay, —Me miró en el momento en que lo llamé—no creo que sea mala idea que vayas a ver a tu abuelo, además pienso que se alegrará de verte.—él me miró con algo de sorpresa, me tocó la mejilla con cariño y su mirada se tornó tranquila al mirarme sin inmutarse ante el hecho de que su hermano estaba ahí presente.
—Lo haré, pero no prometo nada.—Stefano asintió.
—Nos vemos mañana en la mañana en el aeropuerto a las ocho.—Nikolay asintió y fue entonces que vi miedo real en los ojos de él. No solté su mano y él tampoco lo hizo.
Stefano se fue tras haberse disculpado conmigo por los gritos y luego antes de irse me preguntó mi nombre.
—Soy Scarlett...—Sonrió de forma burlona a su hermano y se fue antes de Nikolay le dijera algo. Lo calmé tras decirle que no iría solo, iría con él.
—Solo necesito ir por mi ropa a mi vieja casa y listo.—Ese mismo día fuimos por mis cosas, y salimos de allí con la sensación de que la vida de Nikolay tomaría un rumbo diferente.