EN UN MUNDO DONDE LA MAFIA MÉXICANA REINA, ARTURO DE LA CRUZ, ALIAS LA SANTA, TERMINA CALLENDO A LOS PIES DE UN SIMPLE REPARTIDOR.
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Cap 5
🇲🇽🗡️ ENTREGA PROHIBIDA
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🖤🗡️ CAPÍTULO 5
*Manual para sobrevivir a Fernando enfermo (fallido)*
Arturo había sobrevivido a balaceras, traiciones y noches enteras rodeado de muerte.
Pero nada lo había preparado para esto.
Fernando estaba envuelto en una cobija, sentado en el sillón como un gato furioso y miserable al mismo tiempo. Tenía las mejillas calientes, los ojos brillosos y el ceño fruncido con una intensidad casi ofensiva.
—No necesito que me cuides, no soy un bebé—murmuró.
Arturo dejó una bolsa de medicinas sobre la mesa que convenientemente apareció 20 minutos después de que el llegará.
—Claro que sí.
—No.
—Sí.
Silencio.
Fernando lo miró… y de pronto, su labio inferior empezó a temblar.
—…me duele la cabeza —dijo, con voz rota.
Arturo se quedó quieto.
Fernando empezó a llorar.
—¡ME SIENTO HORRIBLE! —sollozó—. Todo me duele… y nadie me trae sopa decente… y se me rompió el plato favorito…ni lo quería al desgraciado pero ya lo extraño...
Arturo parpadeó una vez. Dos.
—¿Estás… llorando?
—¡NO LO DIGAS! —gritó Fernando, tapándose la cara—. ¡ODIO ESTAR ENFERMO! ¡ME SIENTO MISERABLE!
Arturo suspiró despacio, se arremangó la camisa y fue por un vaso de agua.
Cinco minutos después…
—¿POR QUÉ ME ESTÁS MIRANDO ASÍ? —Fernando se incorporó de golpe—. ¿QUÉ? ¿VAS A MATARME O QUÉ?
—Cálmate.
Error.
Fernando le lanzó la almohada.
—¡NO ME DIGAS QUE ME CALME! —tosió—. ¡NO ERES MI PAPÁ! ¡Y TAMPOCO MI NIÑERO!
Arturo la atrapó en el aire, los ojos verdes brillando con advertencia.
—Fernando.
—¡NI ME DIGAS MI NOMBRE! ¡NO TE QUEDA DECIRLO!
Fernando intentó levantarse… y se tambaleó.
Arturo lo sujetó del brazo antes de que cayera.
Fernando se quedó congelado.
—…ah —dijo de pronto, sonriendo como menso—. Estás calientito.
Arturo apretó la mandíbula.
—Estás delirando.
—Solo un poquito—Fernando rió bajito—. O tal vez siempre quise tocarte y ahora tengo excusa.
Arturo lo soltó como si se hubiera quemado.
Cinco minutos después…
Fernando estaba recostado, mirando el techo.
—Oye… —dijo de repente, animado—. ¿Sabías que de niño quería ser astronauta?
Arturo lo miró, desconcertado.
—No.
—Sí —sonrió—. Pero me mareo en los camiones, así que… —rió—. Supongo que no era buena idea.
Arturo se sorprendió a sí mismo sonriendo apenas.
Cinco minutos después…
—¿POR QUÉ SIGUES AQUÍ? —Fernando frunció el ceño—. ¡VETE! ¡ARRUINAS TODO! ¡NO SOPORTO NI VERTE!
Intentó darle un golpe en el pecho.
Arturo no se movió.
—¿Eso fue un golpe? —preguntó.
Fernando bufó… y empezó a llorar otra vez.
—No te burles —murmuró, la voz pequeña, derrotada—. No me gusta estar solo cuando me siento así…me siento terrible...
Arturo se quedó inmóvil.
Lento. Cuidadoso. Se sentó frente a él.
—No me burló —dijo, serio—. Pero deja de pegarme.
Fernando asintió… y a los tres segundos sonrió.
—¿Me compras gelatina?
Arturo cerró los ojos.
Por primera vez en su vida, La Santa estaba siendo derrotado.
Y lo peor…
No se fue.
No gritó.
No castigó a nadie.
Solo se quedó ahí, soportando cambios de humor cada cinco minutos, porque algo dentro de él —algo peligroso— ya había decidido que Fernando valía la pena.
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ATT: ISAK~
Amores míos, cabe aclarar que los comportamientos de Fernando estan basados en mí, pues desde ayer estoy enfermo y ese era mi comportamiento.
Los quiero a todos, no olviden dejar su lindo comentario y reacción. Los quiero 😘⚔️
por que el que quiere azul celeste que le cueste