Me obligaron a casarme con un hombre que no amaba, ni el a mi. En el camino aprendi a vivir como la esposa del segundo principe de Cassttle, resignada a morir como la princesa despreciada.
Hasta que llego el. Estaba segura que no volveria a verlo nunca y ahora resulta que esta aqui y que es el hermano mayor de mi esposo. El principe heredero.
Amarlo de la manera en que lo hacía era un pecado, uno dificil de no cometer, controlar el deseo que sentia por el, era una guerra que irremediablemente habia perdido, fue imposible no caer en su juego... de Seducción
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5. Deseo prohibido
Pase el día trabajando en mi estudio. La cantidad de dinero malgastado por las concubinas era exuberante, hace un mes había tenido que reducir mis gastos porque mi querido esposo no sabía nada sobre cuentas y números y creía que yo estaba exagerando al querer rebajar sus gastos y los de mis hermanas. Sentía que la cabeza me iba a explotar, había pedido audiencia con el emperador, pero me fue negada, al parecer tiene cosas más importantes que escuchar las quejas de una princesa sin el favor de nadie.
Estaba enfrascada en los numeros cuando tocaron a mi puerta.
— Alteza acaban de venir a por usted para la cena.
— Diles que estoy indispuesta, que me disculpen por esta noche, que traigan mi cena para aca.
— Esta bien Alteza
Después de cenar subí a mi habitación. Me cambié la ropa y me recosté en mi cama, no podía dormir pensando en él.
Alejandro, su nombre era precioso, como él. Los recuerdos de los días que pasamos en aquel bosque inundaba mi mente, tenía cuatro años sin usar mi magia.
Levante mi mano, mi magia fluía por ella, hice una figura de hielo, la fui modelando hasta que quedo perfecta. Cada detalle de su rostro se había quedado grabado en mi mente. Lo toma y lo guarde en mi cajón.
La luna se veía especialmente preciosa hoy o solo era yo viéndola con otros ojos, no había pensando tanto en él desde hace mucho tiempo, después de llegar aquí al pasar los meses me concentre en trabajar, sabía que estas personas me desecharían rápidamente, así que logre hacer que me necesitaran, por nada del mundo volvería al marquesado, no importaba todo lo que intentara hacer mi papá, mis inútiles hermanas que no sabían nada más que de etiqueta y sonreír bonito jamás podrían llevar las cuentas del imperio, ni siquiera sabían ahorrar, gastaban como si fuéramos ricos, creían que el dinero del imperio les pertenecía solo por ser concubinas del príncipe, eran una vergüenza.
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El había venido, me había tomado entre sus brazos y me había besado. Estaba sudando, sentía que la ropa me molestaba, comencé a quitar mis prendas y me coloque un camisón, me recosté en mi cama. Mis mejillas ardían, había dejado que el aquel hombre que había sido el núcleo de mis deseos por tantos años me besara y yo lo había besado a él.
Esto estaba mal.
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Pase toda la noche despierta pensando y cuando al fin pude dormir ya habia salido el sol. Me desperté cuando tocaron a mi puerta.
— Alteza ¿Ya esta despierta?
— Si luna pasa. ¿Que sucede?
Ella abrio la puerta y entro, detras de ella venia Clara y Luz.
—La están esperando en el comedor para almorzar, dejenos que la ayudemos a vestirse.
Ellas comenzaron a buscar en mi armario y yo seguia perdida
— ¿Almorzar?
¿Que hora eran? ¿Cuanto habia dormido?
— Si alteza, ya es hora del almuerzo. Vinimos a despertarla para que desayunara, pero no contesto y la dejamos descansar. Ayer trabajo demasiado, deberia tomarse un dia de descanso.
Me levante fui al baño me asie y deje que ellas hicieran lo suyo. Cuando ya estaba lista Clara me acompaño al comedor, me quede parada en la puerta esperando que me anunciaran.
— Viene entrando la segunda princesa de Cassttle, Alicia Louis de Xion.