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Mi Suggar Es Un Mafioso

Mi Suggar Es Un Mafioso

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Amor prohibido / Posesivo / Mafia / Romance / Completas
Popularitas:4.1M
Nilai: 5
nombre de autor: Celina González ♥️

En las calles vibrantes, pero peligrosas de Medellín, Zaira, una joven brillante y luchadora de 25 años, está a tres semestres de alcanzar su sueño de graduarse. Sin embargo, la pobreza amenaza con arrebatarle su futuro. En un intento desesperado, accede a acompañar a su mejor amiga a un club exclusivo, sin imaginar que sería una trampa.

Allí, en medio de luces tenues y promesas vacías, se cruza con Leonardo Santos, un hombre de 49 años, magnate de negocios oscuros, atormentado por el asesinato de su esposa e hijo. Una noche de pasión los une irremediablemente, arrastrándola a un mundo donde el amor es un riesgo y cada caricia puede costar la vida.

Mientras Zaira lucha entre su moral, su deseo y el peligro que representa Leonardo, enemigos del pasado resurgen, dispuestos a acabar con ella para herir al implacable mafioso.
Traiciones, secretos, alianzas prohibidas y un amor que desafía la muerte.

NovelToon tiene autorización de Celina González ♥️ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 34

La tarde caía con una lentitud melancólica. El cielo comenzaba a teñirse de un tono dorado, mientras el viento otoñal agitaba suavemente las ramas desnudas de los árboles del campus. Las hojas crujían bajo los pies de los estudiantes que caminaban de regreso a casa, entre murmullos de despedida y risas despreocupadas.

Zaira se encontraba sentada en una de las mesas del jardín interior, con una taza de té humeante entre las manos. El vapor le acariciaba el rostro mientras su mirada se perdía en el vaivén de las hojas que flotaban hasta el suelo. Tenía un suéter color mostaza, y sus piernas cruzadas mostraban el leve temblor de quien no termina de hallar sosiego.

Tatiana llegó con paso decidido, una mochila colgada al hombro y un vaso de café en la mano. Se sentó frente a ella con naturalidad, como si el silencio cómodo ya fuera parte de su complicidad.

—¿Estás bien? —preguntó tras unos segundos, mientras removía distraídamente su bebida con una pajilla—. Tienes la cabeza a mil desde hace días.

Zaira le sonrió con cansancio y apartó la taza para apoyar el mentón en una mano.

—Estoy bien… o tratando.

Tatiana la observó con esos ojos inquisitivos que no dejaban pasar nada desapercibido.

—¿Puedo hacerte una pregunta… un poco personal?

Zaira arqueó una ceja, curiosa.

—Depende. ¿Cuánto de personal?

—De esas que solo las mejores amigas se permiten —respondió con una media sonrisa, aunque su tono se volvió más serio—. ¿Estás usando algún método anticonceptivo?

Zaira parpadeó, sorprendida. No por la pregunta, sino porque no se la había hecho a sí misma con tanta claridad hasta ahora.

—Sí… o sea, tomé la pastilla del día después… las primeras veces —respondió bajando la voz, mientras acariciaba el borde de la taza con un dedo—. Pero la última vez no lo hice.

Tatiana frunció el ceño.

—¿Cómo que no?

—No hizo falta —dijo Zaira, evitando la mirada directa—. Leonardo me dijo que no puede tener hijos.

El silencio que siguió fue tan denso como la neblina que comenzaba a posarse sobre el jardín. Tatiana parpadeó varias veces, sin comprender del todo.

—¿Qué quieres decir con que no puede?

Zaira se encogió de hombros, tomando un sorbo de té, más para ganar tiempo que por otra cosa.

—Eso fue lo que me dijo. No entró en detalles, creo que le dolió… y yo no pregunté. No quiero incomodarlo. Es algo muy personal, ¿sabes?

Tatiana la miró fijamente, como si intentara descifrar un rompecabezas invisible.

—Zaira, ¿no crees que deberías saber más? Si estás con alguien, especialmente de esa forma que tú lo haces, deberías tener claridad.

Zaira bajó la mirada, sintiendo una pequeña punzada de inseguridad en el pecho.

—Lo sé… pero cuando me lo dijo, lo hizo con una tristeza tan profunda… como si estuviera tocando una herida abierta. No quise empujar. Me pareció suficiente.

Tatiana respiró hondo, miró hacia el cielo grisáceo y luego de nuevo a ella.

—¿Y no te dijo por qué no puede tener hijos?

Zaira negó lentamente con la cabeza.

—No. Solo dijo que es imposible. Y luego se fue.

Tatiana dudó un momento, jugueteando con la tapa del vaso de café. Finalmente, susurró:

—Es que… yo escuché algo. No quería decirlo, pero tal vez deberías saberlo.

Zaira alzó la mirada, inquieta.

—¿Qué cosa?

Tatiana se inclinó un poco hacia ella, bajando la voz.

—Leonardo tuvo una esposa. Y un hijo.

Zaira se quedó paralizada. El mundo pareció detenerse por un instante, como si el viento mismo contuviera la respiración. La taza tembló apenas entre sus manos.

—¿Qué…? —susurró— ¿Tuvo…?

Tatiana asintió con pesar.

—Sí. Murieron. No sé cómo, ni cuándo exactamente, pero fue hace años. Lo escuché en un club, con un cliente que lo conoce desde hace mucho.

Zaira sintió un vacío en el estómago. El corazón le latía con fuerza, no por celos, sino por la imagen de ese dolor contenido en la mirada de Leonardo. Todo encajaba. Las sombras que a veces lo rodeaban. Su forma de quedarse callado después del amor. Sus silencios al hablar del futuro.

—No me lo imaginaba —murmuró, con la voz apenas audible.

—Es por eso que quizás… no puede tener hijos. Tal vez fue algo que pasó después, o… tal vez es emocional. No sé, Zai, pero me parece importante.

Zaira asintió, mirando sus propias manos como si fueran ajenas.

—Gracias por decírmelo. Pero no voy a preguntarle. Si él quiere contármelo, lo hará cuando esté listo. Es su historia. Su dolor. No quiero abrir esa herida sin permiso.

Tatiana apoyó una mano sobre la suya, cálida, firme.

—Eres más valiente de lo que crees.

Zaira sonrió con tristeza, alzando la vista hacia el cielo plomizo.

—No sé si valiente… pero sí lo quiero. Y eso, a veces, significa callar.

Esa noche, ya sola en su habitación, mientras la lluvia golpeaba suavemente el ventanal, Zaira se recostó sobre la cama con los ojos fijos en el techo. El silencio era espeso, interrumpido solo por su respiración.

Imaginó a Leonardo, años atrás, abrazando a un hijo, besando a una esposa. Y luego lo imaginó solo. Roto.

Y de pronto, comprendió muchas cosas. Su forma de cuidarla con tanta intensidad. Su necesidad de tocarla como si se fuera a deshacer entre sus dedos. La forma en que su voz temblaba al decir su nombre.

No preguntó más. Pero en su corazón, el respeto creció junto al amor.

Y esa noche, antes de dormir, susurró al aire una promesa que no necesitaba ser oída, porque solo ella sabía lo que realmente sentía su corazón.

—Cuando estés listo, estaré aquí. No te soltaré.

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Miriam Torres
hermosa historia de amor y unión 👏🏻👏🏻👏🏻
Imacairy Lopez
Hermosa historia, me encanta❤️
Maigualida Saavedra
/Drool/
Cuty Pasetti
muy bien capitulo 🇦🇷
Cuty Pasetti: me gusta
total 2 replies
Leticia Baeza Vazquez
esa murió x ambiciosa y x fácil
Leticia Baeza Vazquez
para empezar fue una estúpida imprudente y pues la ambiciosa obtuvo lo q quería y el karma es malo espero y la escritora haga q la estúpida ya madure
Leticia Baeza Vazquez
esta protagonista si q es buen pendeja y estúpida , ley la gordita del mafioso y nada q ver con esta gran estúpida q Atodo le tiene miedo q no mame la 🍷 gordita aprendió a luchar y a disparar y está pendeja x favor escritora q asco
Leticia Baeza Vazquez
hay x favor tiene 25 años no es una maldita niña osea q ponga los putos pues en la tierra
Leticia Baeza Vazquez
osea esa pregunta estúpida nunca te as subido a uno cuando ella y contrabajo usa pecero osea no mames escritora con esa pregunta idiota
Flor Perez
yo en lo personal no me gustan las novelas de mafias por algunas que he leído sin embargo esta me tiene atrapada ,simplemente me a gustado muchísimo
Belkis Sioli
deja de llorar, es lo único que sabes hacer???😞😞😞😕😕
Belkis Sioli
más sensata la madre que ella. 😞😞😞👀👀
Belkis Sioli
querida, es lo mejor que te puede pasar, ser la mujer de un mafioso 😅😅😅
Belkis Sioli
porqué la narradora se extiende tanto en cosas que no aportan nada a la historia ??? aburre!!!!
Belkis Sioli
Marcelo y Tatiana quizás!!!🤔🤔🤔🤔
Belkis Sioli
la perdonó porque le salió bien, si era al revés que hubiese hecho???
Belkis Sioli
que cosa cuando se meten en vida ajena.
Belkis Sioli
alejate de esa mina, es muy venenosa 🤔🤔🤔😐😐😐
Belkis Sioli
se supone que se iba por dos días, ya pasaron esos dos días y se queda dos días más????
Belkis Sioli
ni vos te crees eso.😅😅
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