NovelToon NovelToon
La Reina De Las Cenizas

La Reina De Las Cenizas

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Amor-odio / Villana / Completas
Popularitas:7.4k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es maltratada por su familia hasta que un golpe en la cabeza cambia su personalidad y saca su lado más despiadado

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 20

Gael permaneció en silencio mientras escuchaba llorar a mi hermanastra.

Por primera vez, entendió realmente el error que había cometido.

Había confiado en las personas equivocadas.

Había creído cada palabra que le habían dicho.

Había pensado que Aine siempre estaría esperándolo, sin importar cuánto la humillara o cuánto dolor le causara.

Y por esa arrogancia había perdido a la mujer que había amado desde su infancia.

Aine.

La única persona que siempre había estado a su lado.

Había cambiado su amor por una mujer que ahora podía ver con claridad.

Una mujer que había mentido, manipulado y utilizado a todos para conseguir lo que quería.

¿Cómo pude ser tan ciego?

Gael cerró los ojos.

Recordó la expresión de Aine cuando le dijo que ya no lo amaba.

Recordó cómo había tomado la mano de Kamali.

Y, sobre todo, recordó aquellas palabras:

«Ya me casé y ahora soy la esposa principal del príncipe Kamali y no voy a dejarlo.»

Su pecho dolió.

Había perdido a su amor de la infancia.

Y no porque alguien se la hubiera arrebatado.

La había perdido porque él mismo había elegido dejarla ir.

Gael miró a mi hermanastra.

Ella seguía llorando, furiosa porque Aine era feliz.

Y entonces comprendió algo todavía peor.

Había cambiado a Aine por alguien que ni siquiera quería verla feliz.

Había cometido el peor error de su vida.

Y ahora era demasiado tarde.

Claro. Continúo desde el momento en que Gael comprende que fue él quien perdió a Aine.

Gael permaneció de pie frente a ella.

Durante unos segundos no dijo nada.

Mi hermanastra seguía llorando sobre la cama, pero sus lágrimas ya no provocaban en él la misma compasión de antes.

Por primera vez, comenzó a verla de una manera diferente.

—¿Por qué hiciste todo esto? —preguntó.

Ella levantó la mirada.

—¿Qué?

—¿Por qué querías que Aine muriera?

Mi hermanastra se quedó callada.

Gael dio un paso hacia ella.

—¿Por qué querías quitarle todo?

—Porque siempre tuvo más que yo.

—Eso no es verdad.

Ella soltó una risa amarga.

—Claro que lo es.

—Aine ni siquiera podía usar los vestidos que le pertenecían.

Mi hermanastra apartó la mirada.

Gael continuó:

—Dormía en una habitación miserable mientras tú ocupabas sus aposentos.

—¡Porque nuestros padres me lo permitieron!

Gael se quedó en silencio.

Aquella respuesta le dolió más de lo que esperaba.

Porque era verdad.

Todos habían permitido que aquello ocurriera.

Pero él también.

Él había visto cómo trataban a Aine.

Había visto sus vestidos viejos.

Había visto cómo su familia la ignoraba.

Y aun así había decidido creer que ella siempre estaría allí para él.

—Y yo también lo permití —murmuró.

Mi hermanastra lo miró.

Gael bajó la cabeza.

—Te elegí a ti.

Ella sonrió débilmente, pensando que finalmente estaba reafirmando su elección.

Pero entonces él continuó:

—Y fue el peor error de mi vida.

La sonrisa desapareció de su rostro.

—¿Qué acabas de decir?

Gael la miró directamente.

—Perdí a Aine por ti.

Ella se levantó de golpe.

—¡No me culpes!

—No.

Gael negó con la cabeza.

—No voy a culparte por algo que yo decidí.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—La culpa es mía.

Mi hermanastra se quedó inmóvil.

Gael apretó los puños.

—Yo fui quien creyó que Aine jamás podría abandonarme.

Recordó la forma en que ella lo había mirado aquel día.

Ya no había amor en sus ojos.

Solo indiferencia.

—Pensé que podía casarme contigo y después tenerla como mi segunda esposa.

Su voz se quebró.

—Pensé que ella aceptaría cualquier cosa con tal de estar conmigo.

Mi hermanastra guardó silencio.

—Pero ella despertó.

Gael cerró los ojos.

—Y ahora pertenece a alguien más.

No pudo evitar pensar en Kamali.

En la manera en que el príncipe había tomado la mano de Aine.

En cómo la había llamado su esposa.

Y en aquella mirada que había dirigido a Gael cuando intentó llevársela.

Gael sintió un escalofrío.

Había perdido a Aine.

Y ahora ella estaba junto al hombre más peligroso del imperio.

Un hombre que, a diferencia de él, no pensaba compartirla con nadie.

Gael se dio la vuelta.

—No volveré a obligarla a regresar conmigo.

Mi hermanastra abrió los ojos.

—¿Qué?

—Si Aine es feliz, entonces...

Se quedó callado durante unos segundos.

—Tendré que vivir con haber sido yo quien la perdió.

Salió de la habitación.

Mi hermanastra lo observó marcharse.

Y por primera vez sintió miedo.

Porque Gael ya no estaba dispuesto a defenderla.

Y ella acababa de quedarse completamente sola.

Las cosas fueron de mal en peor para Aisha.

Gastaba cantidades enormes de oro sin preocuparse por nada.

Compraba vestidos, joyas y todo lo que se le antojaba, como si el dinero de la familia de Gael fuera infinito.

Pero lo peor no era cuánto gastaba.

Era su comportamiento.

Trataba mal a los sirvientes.

Les hablaba con desprecio, les daba órdenes constantemente y se enfurecía cuando algo no salía como quería.

Ni siquiera respetaba a los padres de Gael.

Ya nadie podía soportarla.

En los banquetes ocurría lo mismo.

Aisha tenía una actitud tan altanera e insensible que terminaba avergonzando a la familia de Gael delante de otros nobles.

—¿Por qué tengo que sentarme aquí?

—Ese plato no me gusta.

—Quiero otro vestido.

—¿Acaso no saben quién soy?

Siempre encontraba algo de lo que quejarse.

Gael cada vez pasaba menos tiempo con ella.

Hasta que llegó el día de una antigua tradición familiar.

Los matrimonios debían visitar el hogar de sus respectivas familias.

Yo tendría que regresar acompañada de mi esposo.

Aisha también debía presentarse junto a Gael.

Pero cuando llegó el momento, Gael simplemente se negó.

Estaba harto de ella.

Así que Aisha tuvo que presentarse sola.

Yo, en cambio, llegué al hogar familiar acompañada de Kamali.

Apenas bajamos del carruaje, él tomó mi mano.

—Ten cuidado con el escalón, mi princesa.

—Puedo bajar sola —le dije, sonrojada.

—Lo sé.

Sonrió.

—Pero quiero ayudarte.

Me acompañó hasta la entrada sin soltarme la mano.

Durante toda la visita estuvo pendiente de mí.

Si quería té, él mismo se aseguraba de que me lo trajeran.

Si tenía frío, preguntaba si necesitaba algo.

Incluso cuando alguien hablaba conmigo, Kamali permanecía cerca.

Aisha observaba todo aquello desde el otro lado del salón.

Su rostro se llenó de rabia.

Ella había esperado recibir ese tipo de atención.

Después de todo, en su mente había sido ella quien debía convertirse en la esposa del príncipe.

Pero ahora veía a Aine viviendo exactamente la vida que siempre había querido.

Y lo peor era que Aine ni siquiera parecía esforzarse por conseguirla.

Simplemente estaba feliz.

Kamali se inclinó hacia mí.

—¿Quieres que nos vayamos?

Negué con la cabeza.

—No, estoy bien.

Él sonrió.

—Entonces me quedaré contigo.

Aisha apretó los puños.

La atención que Kamali me daba no hacía más que aumentar su odio.

Porque por primera vez tenía que enfrentarse a una verdad que no quería aceptar:

Aine no había robado su vida.

Aine simplemente había dejado de permitir que los demás se la quitaran.

1
Cardona salazar yolanda
partes tristes, pero un final feliz, gracias autora
Cardona salazar yolanda
siii con la protagonista
Cardona salazar yolanda
me encanta su actitud
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play