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El Secreto del Matrimonio del Doctor

El Secreto del Matrimonio del Doctor

Status: Terminada
Genre:Doctor / Hijo/a genio / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:71.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Buna Seta

Camila era enfermera y estaba casada con el hombre que creía perfecto: el doctor Santiago, un ginecólogo-obstetra brillante y respetado. Pero detrás de la puerta de su mansión, la realidad era otra. Santiago la trataba con una frialdad glacial, jamás le tocó el vientre durante los nueve meses de embarazo y se negó a atenderla la noche en que rompió aguas. Su bebé no sobrevivió. O eso le dijeron.

Tres años después, Camila ha reconstruido su vida como enfermera pediátrica. Un día ingresa de urgencia un niño de tres años llamado Mateo, con traumatismo craneal y una fractura abierta. Necesita una transfusión de sangre A-negativo —un tipo rarísimo— y Camila resulta ser compatible. Le dona su propia sangre y le salva la vida. Al despertar, Mateo la mira fijamente y la llama *Mamita*.

Lo que parece el capricho inocente de un niño asustado se convierte en un vínculo imposible de romper. Mateo se niega a comer, a dormir y a dejarse curar por nadie que no sea Camila. Pero Mateo tiene una madre: Luna, una actriz glamurosa que abandonó a su hijo por su carrera, y un padre cuya identidad Camila aún desconoce.

Cuando la verdad salga a la luz —sobre el bebé que Camila creyó muerto, sobre la sangre que comparte con Mateo, sobre el fraude que lo arrancó de sus brazos— nada volverá a ser como antes. Ni para ella, ni para Santiago, ni para el niño que siempre supo quién era su verdadera madre.

NovelToon tiene autorización de Buna Seta para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 31

Los ojos de Santiago ardían; estaba furioso consigo mismo por haber dejado que Mateo y Camila se fueran. Con la mano derecha aferrando el volante y el pie izquierdo hundiéndose en el acelerador, el auto se lanzó a toda velocidad para alcanzar el taxi que ya se había alejado tanto que casi desaparecía de la vista. Sin embargo, cuando por fin logró darle alcance, el semáforo cambió de verde a rojo.

—¡Maldita sea! —Santiago golpeó el volante después de frenar. Bajó la cabeza sobre él, usando las manos como almohada. Sus pensamientos volaron hacia Gabriel, y la emoción estalló. —Estoy seguro de que Camila lo tiene a él de su lado —murmuró Santiago, apretando el volante como si fuera a Gabriel a quien sujetaba.

—¡Se fueron, los perdí! —susurró con voz ronca mientras las lágrimas le rodaban por las mejillas. Resultó que el doctor no era tan fuerte como parecía. Su mente, casi invulnerable cuando dirigía cesáreas de partos difíciles, se sentía rota por completo ahora que Mateo y Camila se habían ido; era como si la mitad de su alma y su corazón hubieran desaparecido.

Santiago levantó la cabeza cuando el semáforo cambió a verde, pero en vez de continuar para alcanzar el taxi —ya imposible de encontrar— dio media vuelta y regresó a casa.

—El desayuno ya está listo, señor... —dijo Nana cuando Santiago pasó junto a la mesa del comedor con el rostro descompuesto.

—¿Qué pasó, Nana? ¿Por qué se fue Camila de repente? —Santiago no respondió a Nana sino que a su vez le hizo una pregunta.

Nana le contó todo el drama de la mañana que había puesto a todos en la casa en total confusión a causa de los actos de Luna.

—La señorita Luna quería llevar a Mateo al extranjero, señor, pero Mateo no quería. Como la señorita Luna lo estaba forzando, la enfermera Camila terminó por llevárselo. —Nana relató lo sucedido. Si Camila no hubiera actuado primero, temía que se hubiera perdido a Mateo.

Santiago no respondió; simplemente se fue, dejando a Nana atrás. De camino a su habitación, sintió el pecho oprimido. ¿Por qué últimamente Luna no hacía más que crear problemas? Santiago ya no sabía cómo lidiar con el comportamiento de su esposa, tan difícil de cambiar.

Al llegar a la habitación, encendió el celular y marcó.

—Hola, doctor... —respondió una voz masculina.

—Camila se llevó a Mateo. ¿Están con usted?

—No, doctor.

Santiago guardó silencio y luego cortó la llamada por su cuenta, con una sensación de irritación, su corazón acusando a Gabriel de mentir.

En aquella habitación silenciosa, Santiago tampoco encontró paz. Salió y fue a su estudio; abrió un cajón buscando algo donde guardaba fotografías de su familia.

Fotos del ritual del primer corte de cabello de Mateo, cuando el bebé regordete era alzado por sus abuelos con una sonrisa amplia de orgullo por tener un nieto varón. Fotos del primer, segundo y tercer año de Mateo, en celebraciones de cumpleaños con regalos lujosos que nunca faltaron.

—El café, señor... —dijo Nana, que trajo el café sin que Santiago lo pidiera; aun así, la mirada del hombre no se apartó del álbum. Sus manos pasaban hoja tras hoja con el rostro entristecido.

La mañana dio paso al mediodía y luego reptó hacia la noche; Santiago solo se quedó en el estudio, sumido en sus pensamientos. El café caliente que Nana le había preparado por la mañana lo dejó intacto. El desayuno, el almuerzo y la cena también quedaron sin tocar sobre la mesa del comedor.

Se quedó sentado en el estudio contemplando el álbum de Mateo, desde que era bebé hasta los tiempos recientes. Sin querer, su mano rozó la silla de al lado. Recordó a Mateo subiendo y bajando de esa silla, tomando un lápiz, hojeando un libro y preguntando: «¿Cómo se llama esto, Papá?». Mateo preguntaba el nombre de todo lo que había allí. Pero, ¿volvería a vivir momentos así? Santiago respiró hondo; solo de recordarlo, el pecho se le cerró.

—Cariño, dice Nana que no quieres comer. ¿Por qué? —preguntó Luna, que acababa de llegar. El perfume que Luna se había puesto por la mañana seguía colándose en las fosas nasales de Santiago. Sin embargo, la mujer que se hallaba a su lado y le apoyaba una mano en el hombro no logró que él volviera la cabeza. Santiago no respondió en absoluto, ni siquiera la miró.

—Vamos a comer ahora, cariño —dijo Luna zarandeando el hombro de Santiago, pero el hombre solo miró al vacío hacia la pila de documentos en el estudio.

—¡¡Cariñooo!! —Luna terminó por gritar, pues sus palabras no recibían ninguna respuesta. Pero los gritos de Luna ya no eran el arma eficaz de días anteriores. En lugar de ablandar a Santiago, el hombre simplemente se levantó y se fue, dejándola sola.

Luna siguió a Santiago, pero el hombre volvió a pisar el acelerador; el lujoso auto salió del garaje sin que nadie supiera adónde iba.

—¿Qué le pasa? —murmuró Luna y fue a la cocina a ver a Nana. —¿Qué problema tenía el señor, Nana? —preguntó Luna mientras sacaba un vaso del armario y lo llenaba de agua.

—La enfermera Camila se fue con Mateo de vacaciones por un tiempo, señorita —mintió Nana para que Luna no se enojara. Pero de todos modos, el rostro de Luna se puso rojo de ira.

—Si solo se fue un momento, ¿por qué está tan triste el señor Santiago, Nana? —Luna no era tan fácil de engañar.

—No lo sé, señorita —respondió Nana, asustada, y se alejó rápidamente a recoger los platos, con el sonido de los cubiertos resonando en el aire.

A Luna le molestaba que Camila no hubiera obedecido su advertencia de no llevarse a Mateo sin su permiso. Colocó el vaso sobre la mesa pero no lo centró bien, y cayó al suelo. El ruido del cristal al romperse pareció reflejar el estado de su corazón, que ahora estaba hecho añicos. Una rabia enorme le abrasó el pecho, ardiente y punzante. ¿Cómo era posible que Camila entrara y saliera de esa casa con tanta facilidad y se llevara a Mateo cuando se le antojara?

Luna abandonó el lugar y entró al cuarto de Mateo; sospechaba que lo que Nana había dicho, que Camila solo se había ido por un momento, no era verdad. Al llegar a esa habitación en silencio, Luna abrió el armario de Mateo, que estaba vacío.

—Tenía razón. ¡Camila se llevó a Mateo y huyó! —Luna perdió el control.

Sin embargo, detrás de esa rabia se extendía un miedo profundo. Mendoza, su suegro, que siempre había deseado un nieto varón de ella. ¿Qué pasaría si llegaba de improviso y preguntaba por Mateo? Sin duda la culparían por no haber cuidado al niño.

Pero la angustia de Luna se transformó en alegría después de pensar un momento.

—¿Por qué habría de preocuparme? Solo tengo que decirle la verdad: que Mateo fue raptado por una mujer que se hacía pasar por enfermera. ¡Qué tonta fui! Esto es precisamente una oportunidad para deshacerme de Camila metiéndola en la cárcel. No les será difícil a los Mendoza encarcelar a una rata tan pequeña como Camila. Jajaja —Luna habló sola y terminó con una carcajada.

Continuará…

1
Fannny Castro
Excelente
Fannny Castro
Que desgraciado
Marisol
Me imagino que luna por dañar su figura no keria hijo y la abuela le exigía un heredero y uso a Camila 😡y luego le robó a su niño haciéndole pasar por muerto autora solo espero que ella no lo perdone ni quede con el
Marisol
Le fingió la muerte de su hijo ese bastardo 😡espero que ella nunca lo perdone 😡
Gómez Martínez juaniss
tengo dudas de quién de los dos le robaron al bebé a CAMILA si fue Santiago o Luna
Mary Cabrera
acaso la quieren obligar a que lo perdone si se portó tan mal ,además la hizo sufrir más al hacerla creer que su hijo murió y robarcelo para dárselo a esa otra que no lo quiso si no era solo por quedar bien con sus suegros, pero no le dió amor al niño y se portó mal 😏 por favor así el se haya arrepentido no significa que ella no tenga esa herida grande
Mary Cabrera
este tipo lo que hizo fue que ella se embarazara, le robó el bebé para dárselo a la otra tal vez por la riqueza de la abuela y por qué esa otra era bonita y de la clase de ellos🤔🫤
Tere Jimenez
gracias hermoso final felicidades
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela estuvo muy hermosa al principio un poco triste pero la protagonista increíble espero sigas escribiendo con sabiduría y entendimiento.muchad gracias
Tere Jimenez
cuál es el misterio cuéntanos por favor
Tere Jimenez
que desgraciado que paso en realidad con el bebé
Tere Jimenez
será su hijo y se lo robó su esposo al nacer
Tere Jimenez
muy triste pero interesante la novela gracias por compartir
Primi Mendez
pobre Santiago parece que no va a consumar el matrimonio 🤣🤣🤣🤣
Primi Mendez
porque la novela es de historia Musulmana habla de mezquita a mi me gusta el desarrollo de la novela pero no de Musulmanes
Iris Villavicencio
que lástima que la protagonista lo perdona, ese fue el error de la novela lo siento escritora
Iris Villavicencio
que lástima que la protagonista lo perdona, ese fue el error de la novela lo siento escritora
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