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Después de la tormenta, Evelyn

Después de la tormenta, Evelyn

Status: Terminada
Genre:Venganza / Amor eterno / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:14.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Itha Sulfiana

Una hora antes de su boda, Evelyn descubre que su prometido se casará con otra: su propia hermana. Y sus padres, como siempre, están de su lado.

Cinco años después, vive en un matrimonio vacío con un hombre que sonríe en la mesa y desea a otra mujer. Pero esta vez Evelyn ya no llora, no suplica y no calla. Con pruebas en la mano y una calma que nadie espera, decide cobrar cada una de las deudas que su familia nunca quiso reconocer.

Lo que no imagina es que, entre el divorcio, el escándalo y los golpes bajos, un hombre poderoso, de mirada intensa y pasado oscuro, la ha estado esperando desde aquella noche en la colina.

Ethan Bennett puede comprar casi todo. Lo único que quiere es a ella.

Un matrimonio por contrato. Reglas claras. Una familia que se desmorona. Y un corazón herido que, contra todo pronóstico, está a punto de aprender a confiar de nuevo.

Después de la tormenta, siempre sale el sol… si eres lo bastante valiente para cruzarla.

NovelToon tiene autorización de Itha Sulfiana para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

Vanessa se quedó rígida de pies a cabeza. Era la primera vez que Gavin le hablaba así, con ese tono cortante. Y todo por culpa de Evelyn.

—Evie, quédate quieta un momento.

Gavin se puso a limpiarle la herida a Evelyn. Le aplicó la pomada y luego le alisó encima una venda para evitar una infección.

—Listo. Ya no te duele, ¿verdad? —preguntó Gavin, y la sonrisa que se dibujó en su apuesto rostro era casi insoportablemente dulce.

Sí, a veces Gavin podía ser así de tierno. Pero otras veces se volvía tan frío que parecía no tener corazón.

—Gracias —murmuró Evelyn, mirando el dedo que ahora quedaba oculto bajo la venda.

Una pregunta se le removió por dentro. ¿Quedaba en ella algún rastro del antiguo sentimiento por Gavin? La respuesta era no.

Ya no se le aceleraba el corazón cuando Gavin se mostraba tan gentil. Ya no se le calentaba al ver esa sonrisa galante.

Y, sin embargo, lo primero que la había atraído de él, alguna vez, fue justamente esa sonrisa.

—Evie, estás rara esta noche —dijo Gavin, sentándose junto a su esposa.

Los dos estaban en el cuarto de Evelyn, una habitación mucho más pequeña que la de Vanessa, que quedaba justo al lado.

El cuarto de Vanessa rebosaba de ropa cara, bolsos de diseñador y joyas relucientes; el de Evelyn era todo lo contrario. En ese espacio reducido se alineaban filas de diplomas y premios, quizá cientos. Había muñecos pequeños ganados en máquinas de garra, libros gruesos y una pila de pinturas recostadas en un rincón.

—¿Rara en qué sentido? —preguntó Evelyn.

—No me pelaste los camarones —dijo Gavin.

—Porque vi que podías pelarlos tú solo.

—Yo…

Las palabras de Gavin se apagaron. Recordó que hacía un rato él le había pelado camarones a Vanessa. Pelar camarones era de las cosas que más detestaba, y aun así, por Vanessa, lo había hecho con gusto.

—Hace rato solo estaba ayudando a Vanessa porque me lo rogó.

Evelyn se limitó a asentir. No tenía ningún interés en alargar el tema. Además, no necesitaba explicaciones.

—Ya es tarde. ¿Podemos irnos a casa?

—¿Quieres irte a casa? ¿No quieres quedarte a dormir?

Evelyn guardó silencio un buen rato. Miró a su esposo directo a la cara.

Sabía que él quería quedarse porque Vanessa también se quedaba. Normalmente, Gavin detestaba pasar la noche en esa casa más que cualquier otra cosa.

—No.

La respuesta fue firme.

Pero Gavin no pensaba aceptar un no.

—Quedémonos. Estoy cansado. No creo que pueda manejar de regreso.

Se tendió sobre la estrecha cama de Evelyn. Para dormir dos personas ahí, de verdad no alcanzaba el ancho.

—Entonces manejo yo.

Sus palabras hicieron fruncir el ceño a Gavin, confundido.

Evelyn no era la de siempre.

Evelyn se sentía distinta.

¿No era ella la más feliz cada vez que Gavin aceptaba quedarse en casa de sus padres? Entonces, ¿qué le pasaba esta noche?

—Evie, ¿estás enojada con tu padre por el regaño de hace rato?

—No.

—Entonces, ¿por qué estás tan diferente hoy? Llevas todo este tiempo callada.

—Estoy bien.

Gavin se incorporó. Le tomó la mano entre las suyas.

—Cariño… ¿qué te pasa de verdad? ¿No puedes decírmelo?

—Ya te dije que estoy bien.

—¡Evelyn!

Gavin le sujetó las mejillas con ambas manos. No permitió que su esposa le apartara la cara, ni siquiera un poco.

—¿Qué? —preguntó Evelyn.

Gavin tragó saliva con dificultad. Hacía mucho que lo tentaban esos labios finos y rosados.

Pero todo ese tiempo se había contenido. No había querido tocar a su propia esposa, atado como estaba por una promesa hecha a otra persona.

Pero esta noche… ¿no podía caer, aunque fuera una sola vez? Evelyn estaba demasiado hermosa. Ningún hombre resistiría la tentación de estar a solas con ella como lo estaba él ahora.

—Evie, ¿puedo besarte? —preguntó Gavin, deslizándole el pulgar por los labios.

—Como quieras —respondió Evelyn.

Estaba haciendo una apuesta consigo misma. Tenía la certeza de que Gavin jamás se atrevería a hacerlo.

Contuvo el aliento cuando el rostro de Gavin se acercó. Tenía los ojos tan profundos, tan oscuros.

Y justo cuando sus labios empezaban a rozar los de ella, un ruido de algo que se hacía añicos resonó desde la puerta.

Por el hueco de la puerta entreabierta, Gavin alcanzó a ver quién estaba ahí parada.

Vanessa.

—¡Espera aquí! —ordenó Gavin, y saltó de la cama de inmediato para correr tras la mujer que amaba.

Evelyn también lo siguió, pero se llevó el teléfono. Estaba segura de que podría captar algo que dejaría a Vanessa y a Gavin muertos de vergüenza.

—¿La besaste, Gavin? ¿En serio?

La voz furiosa de Vanessa sonó estridente bajo las luces del jardín trasero.

—Es mi esposa. Es natural que la bese.

Gavin se defendió. Justificó lo que había hecho.

—Pero prometiste que nunca la tocarías.

—Sí hice esa promesa. Pero ya pasaron cuatro años, Nessa. Tengo treinta. Mis padres llevan tiempo exigiendo un nieto. ¿Crees que puedo seguir así para siempre? ¿Viviendo sin darle un heredero a mi familia?

Vanessa se abalanzó sobre él. Le agarró el cuello de la camisa con el puño.

—Podrías decir que Evelyn es estéril.

A Vanessa se le enrojecieron los ojos.

—No puedo —se negó Gavin—. Evelyn es demasiado buena. No tocarla en cuatro años ya es imperdonable, Nessa. Mucho menos cargarle una mentira tan cruel.

La bofetada restalló contra su cara.

Vanessa, fuera de sí, golpeó a Gavin con fuerza.

—¡GAVIN! —gritó con todas sus fuerzas—. ¿Ya no me quieres?

—Todavía te quiero. Por eso mismo me he quedado con Evelyn todo este tiempo.

El viento de la noche levantó los mechones sueltos del cabello de Vanessa. Su rostro, empapado en lágrimas, era de los que mueven a compasión a cualquier hombre.

Sí, ese era el poder de Vanessa. Podía enredar a cualquier hombre con esa fragilidad cautivadora.

—Entonces… divórciate de Evelyn.

A Gavin el corazón le dio un vuelco. Abrió los ojos de par en par. El pulso le latía el doble de rápido.

—¿Qué dijiste? —susurró Gavin, incrédulo.

—¡Divórciate de Evelyn!

Vanessa repitió las palabras. Sus manos empezaron a subir por los brazos de él, por su cuello, hasta posarse al fin en ese rostro apuesto.

—Nessa…

—Yo también me divorciaré de Dane —lo interrumpió Vanessa enseguida.

Gavin se quedó petrificado. De pronto su mente iba demasiado lenta para procesar lo que ella decía.

—Gavin… —Vanessa le acarició la mejilla con suavidad—. …¿sabes cuál es el mayor arrepentimiento de mi vida?

Gavin no dijo nada.

Esperó la respuesta.

—Haberte dejado ir.

Y entonces sus labios chocaron, ardientes. Al principio Gavin no correspondió. Incluso intentó apartar a Vanessa varias veces.

Pero poco a poco cedió. Le devolvió el beso; de hecho, besó a Vanessa con mucha más ferocidad.

—¡Gavin, te amo!

Aplausos. Lentos, deliberados. El sonido los sobresaltó a ambos. Allí, saliendo de detrás de un árbol, estaba Evelyn.

Tenía el rostro frío, casi sin expresión.

—Evie…

Gavin apartó a Vanessa de un empujón.

—…lo entendiste mal —continuó.

—Desgraciado.

Un puño se estrelló de lleno contra su mandíbula, con fuerza, y Gavin cayó al suelo.

1
gabriela
muy interesante
carina alejandra moreno
a Vanesa le encanta recoger la basura de Evelyn 😅🤭
Mirna Lobo
muy bien escritora felicidades ㊗️/Proud/
Mirna Lobo
😂😂😂no puedo con él 😜😜/Proud/
Mirna Lobo
ahí está 😠la zorrita quita marido 😜 😉 creo que Ethan le va a dar una lección 🤔
Mirna Lobo
😂😂 ésta gente lo único que sabe es golpearse 😜no lo puedo creer, esa cultura es masoquista /Grimace/
Mirna Lobo
al pobre Gavin se le va a borrar la cara de tantas bofetadas 😜😂😂😂 que tipo tan bobo 😂
Mirna Lobo
hahaha 😂😂 seguro la hermana envidiosa va ponerle la vista a Ethan también 🤔😜😂😂 y espero que la ponga en su lugar /Grimace/
Mirna Lobo
que locura 😵‍💫 ese viejo está más loco que la hija 😠😠😠
Mirna Lobo
esa Vanessa es la propia zorra 😠
Mirna Lobo
que locura 😵‍💫 es esa 🤔
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