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PRIMER DIA EN MONTENEGRO GROUP
El sonido del despertador rompió el silencio de la pequeña habitación antes de que saliera el sol.
Valeria Duarte abrió los ojos lentamente, sintiendo el cansancio en el cuerpo como si no hubiera dormido nada.
Durante unos segundos se quedó mirando el techo, recordando todo lo que había pasado el día anterior.
La entrevista.
La oficina enorme.
La mirada fría de Gael Montenegro.
Y esas palabras que todavía le parecían irreales.
"Empiezas mañana."
Se sentó en la cama de golpe.
—Es verdad… —susurró.
Una mezcla de nervios y emoción le recorrió el pecho.
Hacía semanas que buscaba trabajo, y por fin lo había conseguido… pero no era cualquier trabajo.
Era en Montenegro Group, una de las empresas más importantes de la ciudad.
Y su jefe…
Era el hombre más difícil que había conocido.
Se levantó rápido antes de que su madre se despertara.
No quería preocuparla con sus nervios.
La casa era pequeña, pero ordenada.
El olor a café recién hecho venía de la cocina.
—¿Ya estás despierta? —preguntó Camila Duarte, su madre, desde la mesa.
Valeria sonrió suavemente.
—Hoy empiezo el trabajo, ¿recuerdas?
Camila la miró con orgullo, aunque el cansancio en su rostro era evidente.
—Claro que lo recuerdo.
Sabía que lo lograrías.
Tomás, su hermano menor, apareció medio dormido.
—¿Es en la empresa grande? —preguntó frotándose los ojos.
—Sí.
—Entonces cuando seas rica me compras un celular nuevo.
Valeria soltó una pequeña risa.
—Primero tengo que sobrevivir al primer día.
Camila la miró con preocupación.
—¿Es muy difícil?
Valeria dudó un segundo, recordando la mirada de Gael.
—Un poco…
Pero sonrió enseguida.
—Pero puedo hacerlo.
No podía fallar.
No después de todo lo que habían pasado.
Terminó de arreglarse con la ropa más formal que tenía, recogió su cabello con cuidado y tomó su bolso.
Antes de salir, miró a su madre.
—Todo va a estar bien.
Camila asintió, confiando en ella.
Valeria salió de la casa con el corazón latiendo rápido.
Ese era el comienzo de algo nuevo.
No sabía si bueno… o complicado.
Una hora después — Montenegro Group
El edificio se veía igual de imponente que el día anterior.
Valeria respiró profundo antes de entrar.
Esta vez no era una visitante.
Ahora trabajaba ahí.
Se acercó a la recepción.
La misma mujer del día anterior levantó la mirada.
—Buenos días.
—Buenos días… vengo a empezar hoy como secretaria del señor Montenegro.
La recepcionista revisó algo en la computadora y asintió.
—Piso veinte.
Valeria caminó hacia el ascensor sintiendo los nervios subir otra vez.
Cuando llegó al piso, una mujer de recursos humanos la estaba esperando.
—Valeria, ven conmigo.
La llevó por el pasillo hasta un pequeño escritorio frente a la oficina del CEO.
—Este será tu lugar.
Valeria miró el escritorio.
Ordenado.
Simple.
Pero justo frente a la puerta de Gael.
Sintió un nudo en el estómago.
—El señor Montenegro llega en unos minutos —dijo la mujer—.
Ten todo listo.
—Sí…
Valeria acomodó sus cosas, revisó los papeles que le habían dado y trató de recordar todo lo que le habían explicado.
No quería equivocarse.
No el primer día.
El sonido de unos pasos firmes en el pasillo la hizo ponerse tensa.
No necesitaba mirar para saber quién era.
El ambiente cambió de inmediato.
Gael Montenegro apareció caminando con seguridad, revisando su teléfono.
Traje oscuro.
Expresión seria.
Mirada fría.
Ni siquiera la miró al pasar.
Entró a su oficina y cerró la puerta.
Valeria soltó el aire lentamente.
—Tranquila… —susurró.
Pero no duró mucho.
La puerta se abrió de nuevo.
Gael salió con un folder en la mano y la miró por primera vez ese día.
Su mirada fue rápida, pero intensa.
—Llegas cinco minutos antes —dijo.
Valeria se puso de pie enseguida.
—Sí, señor.
Gael dejó el folder sobre el escritorio.
—Aquí no necesito gente puntual.
Ella se confundió.
—¿… no?
Él la miró directo a los ojos.
—Necesito gente perfecta.
El corazón de Valeria se apretó.
—Lo intentaré.
Gael sostuvo su mirada unos segundos más… como si estuviera evaluándola otra vez.
Luego habló sin cambiar la expresión.
—No lo intentes.
Hazlo bien.
Tomó el folder otra vez y volvió a entrar a su oficina.
La puerta se cerró.
Valeria se quedó de pie, sintiendo que el primer día ya estaba siendo más difícil de lo que imaginaba.
Y apenas estaba empezando.
No sabía…
que trabajar con Gael Montenegro no solo iba a poner a prueba su paciencia.
También iba a poner a prueba su corazón.