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367 Días Con Invierno

367 Días Con Invierno

Status: En proceso
Genre:Amor en la guerra / Batalla por el trono / Mundo mágico / Viaje a un mundo de fantasía / Romance / Romance paranormal
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabrielcandelario

En el antiguo continente de Aethelgard, las estaciones no son ciclos naturales, sino deidades malditas que caminan sobre la tierra. Caelum, el Señor del Invierno, ha sumido al Reino del Sol en una era de hielo perpetuo debido a una antigua traición. La única forma de apaciguar su furia y evitar que la humanidad muera de frío es el "Pacto del Bisiesto": entregarle a una mortal nacida bajo la luz del solsticio para que viva con él en su Fortaleza de Escarcha durante exactamente 367 días. Si ella sobrevive sin perder la cordura o el corazón, la primavera regresará.

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Cap 4

Narrado por: Aura

Caelum se quedó inmóvil, observándome a través de esa barrera de cristal que era su máscara. El silencio en el Gran Salón se volvió tan pesado que el tintineo de mi cuchara de plata contra el plato vacío sonó como un trueno.

—Los humanos envuelven sus crímenes en historias para poder dormir por las noches. La verdad, Aura, rara vez tiene un final feliz.

—He dejado de creer en los finales felices desde que el sacerdote sacó la daga en la plaza —respondí, cruzando los brazos sobre la mesa para conservar el calor que me había dado la comida—. Habla. Si voy a morir aquí, al menos quiero saber por qué mi linaje está condenado.

El Dios del Invierno suspiró, un sonido que hizo que la temperatura de la habitación cayera de golpe. Las antorchas de fuego azul parpadearon. Se acercó a la mesa, levantó una mano enguantada y trazó un círculo sobre el hielo pulido. Al instante, la superficie se onduló. Pequeñas figuras de escarcha comenzaron a brotar de la mesa, como un tablero de ajedrez cobrando vida.

—Observa tu preciada historia, erudita —dijo, señalando las figuras. Eran hombres diminutos, coronados, levantando ciudades de cristal y piedra—. Hace milenios, Aethelgard no conocía la nieve eterna. Las cuatro estaciones éramos pilares. Yo reinaba en mi tiempo, la Primavera en el suyo, el Verano y el Otoño en los propios. El mundo respiraba.

—Lo sé —lo interrumpí—. Los textos antiguos hablan de la Era del Equilibrio. Hasta que tú enloqueciste de envidia porque los humanos amaban más al Sol que a ti.

Caelum soltó una carcajada amarga, un sonido áspero que rompió un par de copas de cristal en el otro extremo del salón.

—¿Envidia? —se burló, inclinándose sobre la mesa hasta que su rostro enmascarado quedó a centímetros del mío—. Los dioses no sentimos envidia de las hormigas, Aura. Tus libros fueron escritos por los ladrones para justificar su botín.

—¿Qué botín? —exigí, frunciendo el ceño.

Caelum movió los dedos y las pequeñas figuras de hielo de la mesa comenzaron a escalar una montaña escarpada en el centro del círculo.

—Tus Primeros Reyes, los ancestros del Reino del Sol, no se conformaban con su porción del año. Querían cosechas infinitas. Querían que sus imperios no sufrieran el ciclo natural de la muerte y el renacimiento. Así que marcharon hacia el Núcleo del Mundo.

—El Núcleo es un mito —dije, casi en un susurro—. Es una leyenda para asustar a los niños, el lugar donde duerme el Fuego Primordial.

—Ustedes llaman mito a todo lo que son incapaces de comprender. Ellos lo encontraron —continuó Caelum, y su voz adoptó un tono oscuro, cargado de un resentimiento antiguo—. Entraron en el templo de las estaciones y robaron el Ámbar del Verano Eterno. La chispa que mantenía el equilibrio del fuego en la tierra.

Las figuras de hielo en la mesa arrancaron una pequeña gema roja de la montaña. Al instante, la mesa entera comenzó a agrietarse.

—¿Y qué pasó? —pregunté, incapaz de apartar la vista de la recreación mágica.

—Que el mundo comenzó a arder —respondió él sin rodeos—. Sin el equilibrio, el calor del Ámbar desató océanos hirvientes. Los bosques se convirtieron en cenizas. El Verano perdió el control y la Primavera murió asfixiada. La humanidad estaba a punto de ser consumida por el mismo fuego que robaron.

Levanté la vista hacia su máscara de cristal. La luz azul de las antorchas se reflejaba en ella, pero juro que vi una sombra de dolor detrás del vidrio.

—Si eso es cierto... —murmuré, juntando las piezas en mi cabeza—, ¿por qué Aethelgard está congelada? ¿Por qué no nos quemamos?

—Porque alguien tenía que detener la hemorragia —dijo Caelum con dureza. Golpeó la mesa con un dedo y el hielo devoró a las figuras, cubriendo la gema roja con una gruesa capa de escarcha negra—. El Invierno no es un arma, Aura. Es un torniquete. Tuve que expandir mi dominio, consumir mi propia esencia para crear un escudo de hielo lo suficientemente grueso como para contener el fuego del Ámbar que tus reyes escondieron bajo su capital.

Me quedé sin aliento. Mi mente de erudita daba vueltas, chocando contra todas las mentiras que me habían enseñado desde niña.

—Estás diciendo que... ¿el frío no es un castigo? ¿Nos estás protegiendo?

—No te equivoques, humana —gruñó él, apartándose de la mesa y dándome la espalda—. No lo hice por piedad. Lo hice porque si el mundo se consume, yo desaparezco con él. El invierno es la cicatriz que cubre la herida que tu gente abrió. Pero mantener el mundo congelado para que no estalle requiere energía. Mucha energía.

Me puse de pie lentamente, ignorando el temblor de mis rodillas. Caminé hasta quedar detrás de él.

—Por eso el Pacto —dije, comprendiendo por fin la atrocidad—. Por eso exiges una mortal cada 367 días.

Caelum se giró lentamente. Su altura era abrumadora, pero no retrocedí.

—El Palacio de la Escarcha se resquebraja cada año, Aura. El calor del Ámbar oculto empuja desde las profundidades. Para mantener el hielo intacto, la fortaleza necesita alimentarse de la sangre de los ladrones. Sangre de los descendientes del Solsticio, aquellos que llevan la chispa residual del Ámbar en sus venas.

—Nos usas como leña —escupí la frase con asco.

—Los uso como batería —me corrigió—. El calor de tu alma, de tus recuerdos, de tu vida, mantiene los muros en pie un año más. Cuando el palacio termina de drenar a la chica... el ciclo vuelve a empezar.

La revelación cayó sobre mí como una losa de piedra. Elianne... Si hubieran enviado a mi hermanita, el palacio se la habría tragado viva en cuestión de semanas. Ella era luz pura, no habría resistido el drenaje constante.

—Eres un monstruo —le dije, mirándolo a los ojos detrás del cristal—. Puede que no hayas empezado este fuego, pero eres un verdugo de todas formas. Matas a mujeres inocentes por los crímenes de reyes que llevan muertos milenios.

—La inocencia es una ilusión —replicó Caelum, dando un paso hacia mí—. Tus reyes viven en el lujo gracias al calor del Ámbar oculto, mientras el resto del pueblo se congela, ignorante de la verdad. Ellos me envían a sus hijas voluntariamente para no renunciar a su poder. Yo solo acepto el trato.

—Yo no fui enviada voluntariamente —alcé la voz, clavando un dedo en su pecho sólido como una pared de mármol frío—. Yo vine a desafiarte. Y vine a encontrar una forma de romper este ciclo. Si el problema es el Ámbar, entonces hay que devolverlo, no seguir alimentando tu maldita prisión.

Caelum miró mi dedo apoyado en su pecho y luego mi rostro encendido por la rabia. Por primera vez en toda la noche, una risa genuina, aunque oscura, escapó de sus labios.

—Devolverlo. Qué simple suena en la boca de una niña —se burló suavemente—. El Ámbar está custodiado por la magia de sangre de la realeza de Aethelgard. Ni siquiera yo puedo cruzar las fronteras de su ciudadela sin derretirme. ¿Cómo planeas hacerlo tú, atrapada aquí, mientras el palacio comienza a devorar lentamente tus recuerdos?

—No lo sé todavía —admití, apretando los puños—. Pero tengo 367 días para averiguarlo.

Él se inclinó, su rostro tan cerca del mío que sentí el escozor del hielo en mis mejillas.

—El palacio ya tiene hambre, Aura. Te ha quitado el recuerdo de la miel. Mañana podría pedirte el rostro de tu hermana. ¿Cuánto tiempo crees que podrás odiarme cuando olvides por qué viniste aquí en primer lugar?

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Yerlis Ramos
Muy Muy buenas las imágenes 🤭🤭🤭 la del custodio ni hablar.🤣🤣🤣🤣
Yerlis Ramos
muy buenas las imágenes .
Yerlis Ramos
buenísima la imagen .. 10/10
Yerlis Ramos
hermoso Capitulo. 🥰👏👏
Yerlis Ramos
Excelenteeee..
Yerlis Ramos
🥰🥰 Excelente comienzo 🥰🥰
Katy
Muchas felicidades fascinante historia ,gran imaginación 😘😘😘
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