Creí en el príncipe azul, el amor a primera vista y el para siempre, tantos cuentos y novelas con final feliz.
Pero nunca me interesó investigar si había algo diferente a eso, no sabía que podía ser todo lo contrario, ver a mis padres una pareja de más de 30 años de feliz matrimonio, idealice que así sería mi vida, un marido amoroso, respetuoso y fiel.
Que ingenua....
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4.Mi primera vez
Estaba muy emocionada mi primera vez, con el amor de mi vida, nuestra primera noche de bodas me puse un poco de brillo en los labios no mucho como para que se sintiera incómodo, pero lo suficiente para verme o sentirme sexy, también acomode mi cabello y me puse crema con loción ligera.
Me sudan las manos y siento un escalofrío que me recorre el cuerpo, no sé si son nervios o excitación pero estoy emocionada.
Salí del baño y Damián estaba sin playera en la cama, sentado tapado con una cobija, puse un poco de música para tratar de minimizar mis nervios.
-ven nena- me dijo, golpeando a un costado de la cama.
Me subí a la cama y me acomodé, el tomo mi mano y me acerco más, pude sentir el calor de su piel junto a la mía.
Todo comenzó a subir de tono, sus manos recorrieron mi cuerpo con desesperación y su boca atrapó la mía, no fue tierno, fue posesivo.
Rápidamente se puso sobre mí, su peso me dejaba limitada para respirar, sentí la dureza de su miembro golpear mi vientre.
Estaba excitada, pero los nervios y el miedo me estaban rebasando, por un momento estaba pensando en pedirle que parara, que me diera un momento, pero antes de que pudiera decir algo.
Un Dolor fuerte me invadió, sentí que me rompía y el peso de él sobre mí, lo hacía más incómodo, cada embestida dolía, le di unos pequeños golpes en los brazos, para detenerlo pero no funcionaba.
No podía hablar, no tenía mucho aire, su cuerpo limitaba mis movimientos, él seguía torturando mi cuerpo, no sé cuánto tiempo duro, pero se me hizo eterno, no sentí placer, no lo disfrute.
Cuando termino, me dio un beso en la frente y solo me dijo - estás bien rica nena, me gustó mucho- se dio la vuelta agotado y yo me hice un ovillo.
No sé qué pensar, me siento muy lastimada, sabía que me dolía, que sería incómodo, pero esto fue mucho peor.
Me levanté con mucho trabajo y fui al baño, verme al espejo fue doloroso, tenía el rimel corrido, la boca y las mejillas completamente rojas, irritadas.
Tenía el cabello muy alborotado, mi cuello tenía marcas y sus manos estaban marcadas en mi pecho, sentí muchas ganas de llorar, puse a llenar la tina y me metí en ella, el agua caliente hacía que me ardiera la entrepierna.
Ahí en el agua no pude evitar llorar, por una razón me sentí feliz, pero de una manera patética, si tuve mi noche de bodas tan esperada, pero no disfrute nada, solo sentí dolor, pero se que será mejor la próxima vez.
Me enfoque en las palabras que me dijo, canalice todo en esas palabras, necesitaba algo para aferrarme, termine la ducha y regrese a la cama, no había mojado mi cabello, así que me recosté rápido, tuve que tomarme algo para el dolor.
Me quedé dormida ya muy tarde, a la mañana siguiente desperté pasadas las 10 de la mañana, no encontré a Damián en la casa, no había una nota, nada.
-Amor ¿dónde estás?- le llame después de buscarlo en casa.
-Desayunando con mi mamá-
-Porque no me despertaste-
-Te hablé muchas veces, pero no reaccionaste, tenía hambre-
-Ok, a qué hora vuelves-
-Necesito que te arregles y me alcances aquí, vamos a comer con mi mamá y mi hermana-
-Me siento muy incómoda, te puedo esperar aquí-
-No seas tan delicada, ponte algo y ven a comer- no me dio tiempo de decir nada y colgó.
Dude mucho tiempo que hacer, pero al final hice lo que me pidió, busque en el botiquín una pomada y me tomé otras pastillas, me puse ropa cómoda, un vestido y unas zapatillas deportivas, una chaqueta y salí de la casa.
No les voy a mentir, me dolía el alma, llame un taxi y podeme subir al coche fue una tortura, trate de con mis manos levantarme un poco del sillón, pero el movimiento del carro fue una tortura.
Cuando llegue sentí que había sudado más que en un mataron, del dolor, temblaba y me daban escalofríos.
La comida fue súper incómoda, después de beber la sopa de mi suegra, trate de enfocarme en otras cosas, se que Damián les platico que ya habíamos consumado el matrimonio porque mi suegra hacía comentarios de que esperaba noticias en menos de dos meses y mi cuñada solo se reía ante mis muecas de dolor.
En cuanto terminamos le pedí a Damián que nos fuéramos a casa, aunque no le pareció me hizo caso, cuando llegamos me di otra ducha
-Sabes siento que exageras- me dijo cuando entre a la habitación a recostarme.
-Siento mucho dolor, me lastimaste-
-No, lo que pasa es que estás muy rígida, necesitas practicar más no quedarte quieta-
-No me podía mover, me estabas aplastado-
-Qué delicada, entonces supongo que hoy no habrá nada- lo mire con incredulidad.
-Qué aburrida estaré en la sala- se salió y rato después escuché la televisión, ya estaba jugando videojuegos, el sueño me venció, no supe a qué hora se acostó a dormir.
Al día siguiente iríamos a comer con mis padres, esperaba de todo corazón que se me pasara la molestia, me había puesto pomada y también me tomé otras pastillas.
Gracias a Dios cuando desperté ya no sentía mucha molestia, solo un poco cuando me sentaba, pero era aguantable.
Habíamos quedado con mis padres que llegaríamos a las 12 del día, ayudaría a mi mamá a cocinar, pero por varias situaciones con Damián ya salimos tarde, cuando llegamos ya pasaban de la una, mi mamá ya había terminado de cocinar.
Me dio mucha pena, le ayudé a poner la mesa y comenzamos a comer, platicamos mucho aunque Damián no interactuaba, estaba metido en su teléfono.
Cuando terminamos le ayude a mi madre a lavar los platos, mientras que mi padre y Damián se tomaban una copa.
-Dime cariño, ¿cómo te has sentido, como te trata Damián?-
-Bien mami, pues nos estamos adaptando a la vida de pareja-
-Ok amor- tenía muchas ganas de preguntarle si para ella también su primera vez, fue parecida a la mía, pero no sabía cómo, claro que había confianza, pero de alguna manera me sentía avergonzada.
-Oye mami, como fue tu primera vez- pregunté una vez que agarre valor.
-Pues tu papá fue un caballero, no te puedo dar detalles, pero en todo momento su prioridad fue mi bienestar, no sentí dolor, fue muy placentero, me cuido mucho y no solo esa vez, todas las veces- me quedé mirando un punto fijo perdido en mis pensamientos.
Las palabras de mi mamá, chocando con la experiencia don Damián, porque él no me había tratado así, porque no me cuido, porque no me escucho.
-Cariño, estás bien, todo bien- dijo mi mamá tomando mis manos, sacándome de mis pensamientos.
-Si mami, todo está bien-
Mi padre nos llamó desde la sala, evitando que mi mamá indagara más, nos quedamos viendo un rato un partido de fútbol y después de que terminó nos despedimos.
-Damián, cuida mucho de mi niña- le dijo mi madre tomando su mano.
Ella se había dado cuenta de algo, o solo lo decía por decirlo, me dejó con la duda.
-Siempre suegra- le dijo y nos subimos al coche.
-De que platicaste con tu mamá- me dijo en cuanto encendió el coche.
-De nada, nada importante- gire mi cabeza para mirar por la ventana, no se porque me sentía agredida, sola y vulnerable.
ojalá ya Gabriel le ponga un estate quieto 🤭
el otro imbécil nunca pudo hacerla sentir lo que Gabriel🤭🤭🤭