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Finalmente Te Encontré

Finalmente Te Encontré

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Transmigración antigua a moderna / Traiciones y engaños / Reencuentro / Amor eterno / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:11.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

En este mundo, la muerte no borra el pasado; lo tatúa en la piel como una cicatriz de nacimiento: el Registro
Ian es un Rastreador, un hombre que caza almas con deudas pendientes. Durante un siglo, ha vivido atormentado por la marca en su pecho, justo donde el acero le atravesó el corazón, y por el recuerdo de la mujer que le arrebató el aliento con aroma a jazmín.
Él no busca amor, busca justicia. Pero hoy, en el pasillo de un hospital, su herida ha vuelto a arder. Ella está allí, con las manos manchadas de sangre, pero esta vez para salvar una vida.
Tras cien años de sombras, Ian finalmente puede pronunciar su sentencia:
—Finalmente te encontré.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El acecho

​La lluvia golpeaba los cristales del apartamento de Anya con una insistencia rítmica, como si mil dedos intentaran entrar. Anya se encontraba sentada en el suelo de su sala, con la espalda apoyada contra el sofá y la laptop cerrada a varios metros de ella, como si el aparato fuera una serpiente venenosa. El aroma a jazmín seguía allí, burlándose de la poca vida que tenia su hogar.

​Un trueno lejano retumbó y, justo en ese instante, el timbre de su puerta sonó.

​Anya se puso en pie, con el corazón martilleando contra sus costillas. Miró el reloj: las 4:15 de la mañana. Caminó por el pasillo a oscuras y miró por la mirilla. Afuera, bajo la luz tenue del pasillo, estaba el detective Ian Vásquez. Estaba empapado, pero no parecía tener frío. Su inmovilidad era lo que más aterraba; parecía una estatua de mármol negro esperando que el tiempo terminara de pasar.

​Anya abrió la puerta apenas unos centímetros, manteniendo la cadena de seguridad puesta.

​—¿Cómo sabe dónde vivo? —preguntó ella, con la voz temblorosa pero afilada por la rabia—. ¿Qué quiere de mí a esta hora?

​Ian no respondió de inmediato. Sus ojos recorrieron el rostro de Anya, deteniéndose en su mano derecha, que ella mantenía oculta tras el marco de la puerta.

​—Esa acta de defunción que vio en su computadora... —dijo Ian con una voz baja, casi un susurro que atravesó la madera—. No la hackeé yo, doctora. Solo le señalé el camino hacia un archivo que el hospital ha intentado enterrar durante un siglo.

​—Es una falsificación —espetó ella, aunque el sudor frío en su nuca decía lo contrario—. Mi firma... no sé cómo lo hizo, pero voy a denunciarlo.

​—Hágalo —retó él, dando un paso hacia la puerta. Anya vio el agua escurrir de su gabardina—. Pero antes de llamar a la policía, pregúntese por qué su firma coincide con la de una mujer que murió hace ochenta años. Pregúntese por qué el nombre del fallecido, Ian Varga, la hace sentir como si le faltara el aire.

​Ian metió una mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó algo pequeño. Lo sostuvo frente a la mirilla. Era un casquillo de bala antiguo, oxidado, envuelto en una bolsa de plástico pequeña.

​—Este objeto no debería estar en mis manos, y mucho menos en las suyas. Pero cada vez que lo toco, puedo oler ese perfume de jazmín que ahora mismo está inundando su sala, ¿verdad?

​Anya retrocedió un paso, soltando el pomo de la puerta. ¿Cómo podía él saber lo del olor?

​—Váyase —suplicó ella—. No sé qué juego está jugando, pero yo soy médico. No creo en fantasmas ni en teorías conspirativas.

​—Yo tampoco creía —dijo Ian, y por primera vez, Anya notó una grieta de vulnerabilidad en su tono—. Hasta que mi pecho empezó a doler cada vez que usted entraba en una habitación.

​Ian no se quitó la camisa. No mostró su cicatriz. En lugar de eso, apoyó la palma de su mano contra la puerta, justo a la altura del corazón de Anya al otro lado.

​—Mañana tiene turno doble en el hospital. Revise el historial de los pacientes de la habitación 402. Hay un hombre allí que tiene una marca en el cuello. Pregúntele cómo murió en su vida pasada y verá que mi presencia aquí no es la mayor de sus preocupaciones.

​Anya se quedó paralizada.

—¿Vidas pasadas? Usted está loco.

​—Quizás. Pero la locura es preferible a la mentira en la que usted vive. Nos vemos en el hospital, doctora Linares. Intente dormir... si los recuerdos se lo permiten.

​Sin esperar respuesta, Ian se dio la vuelta y caminó hacia el ascensor. Anya cerró la puerta de golpe y puso todos los cerrojos. Se quedó apoyada contra la madera, escuchando el latido de su propio corazón. Su mano derecha, bajo el vendaje, empezó a latir con un calor abrasador, una pulsación rítmica que parecía responder a los pasos de Ian alejándose.

​En el pasillo, Ian entró al ascensor. Reflejado en el espejo de la cabina, se vio a sí mismo: un hombre que debería estar muerto, persiguiendo a una mujer que no sabía que era una asesina. Sacó su teléfono y canceló el informe que iba a enviar al Registro.

​"Aún no está lista", pensó. "Si la fuerzo ahora, su mente se romperá antes de que pueda darme la confesión que necesito".

​Ian sabía que debía mantener la distancia, pero el aroma a jazmín que ella había dejado impregnado en su mano al rozarlo en el hospital era una droga que no podía abandonar. La tensión entre la venganza y la fascinación empezaba a volverse una cuerda tensa que amenazaba con cortarlos a ambos.

1
Sonia Yrady
para mí Marcus es el asesino
Linilda Tibisay Aguilera Romero
que niño será que tuvieron un hijo
Linilda Tibisay Aguilera Romero
muy interesante diferente e interesante
Linilda Tibisay Aguilera Romero
hay ya Ian era un recolector Pero se enamoro y Marcus no podía permitir eso
Linilda Tibisay Aguilera Romero
hay era donde ellos iban a vivir juntos
Linilda Tibisay Aguilera Romero
así es Anya sin miedo
MIlagros Bustamante Valencia
Matrix un poroto al lado de esta novela, felicitaciones autora.
Linilda Tibisay Aguilera Romero
para mí esa sombra es Marcus Pero por qué, porque necesitaba a Ian como un rastreador
Linilda Tibisay Aguilera Romero
porque ella vio a Marcus en el pasado
Linilda Tibisay Aguilera Romero
estás buscando por el lado racional
Linilda Tibisay Aguilera Romero
porque lo habrás matado y siento que Marcus oculta algo
Linilda Tibisay Aguilera Romero
y Marcia no los puede seguir
Linilda Tibisay Aguilera Romero
hay pobre Anya
Linilda Tibisay Aguilera Romero
uo sabía que el carcelero es el vecino Pero es peor que Ian
Linilda Tibisay Aguilera Romero
el vecino será el carcelero
Linilda Tibisay Aguilera Romero
debería denunciarlo por acoso
Linilda Tibisay Aguilera Romero
cada vezas interesante quien será el paciente
Linilda Tibisay Aguilera Romero
es a Ian al que le debes de ir que las almas pueden cambiar
Linilda Tibisay Aguilera Romero
quien será ese nuevo vecino, que representará en su vida pasada
Linilda Tibisay Aguilera Romero
y ahora
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