Me llamo Araceli Durango, y toda mi vida me han señalado como la mala del cuento.
La manipuladora.
La egoísta.
La que destruye todo lo que toca.
Y quizá tengan razón.
No nací siendo un monstruo…
Pero cuando te enseñan desde pequeña que el mundo solo respeta a los fuertes, aprendes rápido a ocultar tus heridas detrás de una sonrisa afilada. A empujar primero antes de que te empujen. A tomar lo que quieres, incluso cuando no deberías.
Durante años construí mi reputación:
la mujer que nadie podía engañar, la que siempre ganaba, la que controlaba cada pieza del tablero.
Todo iba bien… hasta que Yubitza Sandoval regresó a mi vida.
La chica que una vez llamé amiga.
La única que vio mi vulnerabilidad.
La que, sin saberlo, presenció el día en que dejé de ser víctima y me convertí en la villana que todos temen.
Ahora, Yubitza aparece con una sonrisa que me hiere más que cualquier golpe del pasado, dispuesta a demostrar que no soy tan invencible como aparento. Su regreso reabre las puertas
NovelToon tiene autorización de Claudia Reveca Díaz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El compromiso forzado
La puerta se cerro con un clic suave, casi amable, como si no acabaran de sellar una condena.
Mis padres y los de Elías se marcharon satisfechos, murmurando entre ellos, ya no como enemigos momentáneos sino como aliados estratégicos, los escuche alejarse por el pasillo, hablando de fechas, de invitados, de salones y portadas de revistas. La boda del año, decían, la unión de dos de las familias mas importantes, honor, tradición, prestigio, todo tan limpio por fuera, todo tan podrido por dentro
Cuando el silencio volvió a la habitación, quedamos solos Elías y yo... el seguía ahí inmóvil, como si su cuerpo no le perteneciera, un hombre que despertaba en una vida que no recordaba haber elegido.
--- Araceli... yo...--- empezó\, con voz ronca\, insegura.
Lo interrumpí, no podía permitir terminar esa frase, no podía pensar demasiado, la confusión era mi mejor aliada y debía mantenerla viva, como una herida que no cicatriza.
--- Elías\, sé que no me amas.--- dije en voz baja\, suave\, casi temblorosa.
Él levantó la mirada, sorprendido.
--- Yo sé\, que solo aceptaste por el honor de nuestras familias\, no soy una tonta\, nunca lo he sido.--- continué\, antes de que pudiera reaccionar.
Debía parecer frágil, inocente, la típica mosca muerta como lo era Yubitza.
--- Nunca planee esto\, yo... yo no quiero alejarte de Yubitza\,--- bajé la mirada\, dejé que mi voz se quebrara en el punto exacto.--- Si hubiera sabido que terminaría así… te juro que habría preferido desaparecer antes de arruinarte la vida.---
Ahí estaba, la victima, la mujer arrepentida, la que cargaba con la culpa, mis lagrimas rodaron por mi rostro.
Elías pasó una mano por su cabello, desordenándolo aún más, lo vi luchar consigo mismo, con sus recuerdos borrosos, con la sensación incómoda de haber fallado sin entender cómo.
--- No recuerdo bien lo que pasó\, todo está… mezclado\, yo pensé que… --- se detuvo\, apretando los labios\,--- Pensé que estaba con otra persona. Pensé que eras…---
No dijo su nombre, no era necesario yo sabia perfectamente el nombre que tenia en su cabeza, sentí una punzada en mi pecho, no eran celos, ni dolor, era rabia, porque el la amaba y envidia porque Yubitza tenia todo lo que yo jamás tuve, amor, pero no deje que se me notara.
--- Lo se y eso es lo que mas duele\,--- susurre bajando la mirada
Levanté la vista y lo miré directamente, dejando que mis ojos se humedecieran.
--- Porque si cerraste los ojos y pensaste en ella… No fue tu culpa.---
Vi cómo sus hombros se tensaban.--- Araceli, yo jamás te haría daño a propósito,--- dijo---. Yo no soy así.----
Exacto, pensé no lo eres, por eso esto funcionaba, la culpa, Elías debía sentirse culpable.
---Yo tampoco soy la villana que todos creen--- respondí---. Pero alguien tenía que cargar con el peso de esta noche… y parece que me tocó a mí.---
Me levanté despacio y caminé hacia la ventana envuelta en la sabana, dándole la espalda, necesitaba que me viera frágil, sola, atrapada.
--- Ahora soy la mujer que se acostó contigo --- continué---. La que perdió su honor\, la que nadie mirará igual y tú… tú eres el hombre obligado a casarse conmigo.---
Me giré de nuevo.--- Los dos perdimos algo anoche, Elías---
Él me observaba como si intentara encajar las piezas de un rompecabezas incompleto.
--- Yo no quiero hacerte daño --- repitió---. Pero tampoco sé cómo llegamos hasta aquí.---
Ahí estaba la grieta, la duda, el espacio perfecto para plantar una verdad alternativa.
--- Fue el alcohol ---dije---. La fiesta\, el cansancio. todos brindaban\, todos insistían\, yo misma apenas recuerdo cómo llegamos a esta habitación. Solo recuerdo despertarme… y verlos a todos mirándonos como si ya estuviéramos condenados.---
Era mentira, cada segundo había sido planeado, cada gesto medido, pero Elías necesitaba creer otra cosa, necesitaba pensar que el enemigo era la noche, no yo.
--- Quizá ---- añadí con cuidado --- tu mente está protegiéndote\, a veces\, cuando algo nos sobrepasa\, olvidamos.---
Él asintió lentamente.--- Sí… eso tiene sentido.---
Sentí una oleada de triunfo recorrerme por dentro, pero la mantuve enterrada bajo otra capa de tristeza fingida.
--- No espero que me ames --- dije--- Solo… solo te pido respeto. no quiero ser una carga más para ti.---
Me acerqué un poco más, lo suficiente para que pudiera sentir mi presencia.----Si alguna vez recuerdas algo diferente… si alguna vez dudas de mí… --- hice una pausa---. Prométeme que primero hablarás conmigo.---
Elías me miró, confundido, vulnerable.---Lo prometo.---
Y con esa palabra, terminé de atarlo, el silencio volvió a instalarse entre nosotros, pero ya no era incómodo, era pesado, denso, lleno de todo lo que no se decía.
--- Nuestros padres están felices --- murmuró él---. Para ellos esto es una victoria.---
---Siempre lo es --- respondí—. Las bodas por honor no son para los novios… son para las familias.---
--- Supongo que ahora somos una historia perfecta para los demás.---
---¿Y para nosotros? ---preguntó.
Sonreí con tristeza.--- Para nosotros… solo es supervivencia.----
Elías suspiró, cansado, derrotado.---Necesito tiempo ---dijo---. Para entender, para aceptar, ----
---Tómalo ---respondí---. Yo también lo necesito.---
Mentí otra vez, yo ya había aceptado mi papel, yo ya había ganado.
Cuando Elías salió de la habitación, dejándome sola por primera vez desde que todo comenzó, me permití relajar el rostro, me acerqué al espejo y observé a la mujer que me devolvía la mirada.
No había lágrimas, no había culpa, solo determinación, porque el compromiso ya estaba sellado, el honor ya había sido invocado.
Y yo, Araceli Durango, acababa de asegurarme de que Elías Montenegro jamás recordaría quién fue la verdadera villana de esa noche.
Al menos… no todavía.
ojalá puedas investigar algo por que esa niña es igual de mala que la madre ojalá cuando esa aparezca disque a reclamar lo que es suyo Araceli lo deje libre a si sin más será un golpe bueno para el idiota de Elías 😡😡😡
sería increíble que Araceli le dijera y le entregará al Elías sin reclamos comí siempre eso la aria arder más a la Yubitza 😂
le dije les dije desde el primer capítulo la autora quiso o hizo que odiaríamos a la equivocada🤭🤭🤭
y yo estoy en esas por que en el primer capítulo como le eche más a Araceli pero ahora amo su frialdad
ojalá también sepa que tiene a una empleada traidora en su casa 😡