Liam es un omega dominante, con una deuda de su vida pasada por saldar.
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Promesas que no necesitaron ser pronunciadas
Las feromonas de Enzo salieron con más fuerza. Deseo.
-No hay tiempo.- Dijo Eiker y abrió la puerta trasera del coche, sin dudar metió al alfa, besó el cuello mientras gruñía. En un movimiento rompió la camisa, mordió la clavícula marcando con sus dientes, el fuego ardía.
-Abre la boca.- Demandó e introdujo dos dedos. Enzo sin dudarlo los lamía y chapaba. -Eres ardiente.-
Con la mano libre apretaba uno de sus pezones, se le escapa un gemido lleno de deseo. Liberó la boca del alfa para quitarle el resto de la ropa.
-No es justo, también quiero ver tu cuerpo.- Suplicó Enzo. -Suelta tus feromonas.- Al momento el secretario las liberó, fue un golpe fuerte para el otro alfa, se sintió mareado pero quería más.
Se quitó el pantalón dejando expuesto su miembro y Enzo se relamió. Hizo que el secretario se sentara e introdujo la punta en ka boca. Al momento de hacerlo, ambos soltaron gemidos de placer, Enzo saboreando el líquido que salida, lo hacía como si se tratara de miel. Se sentían extasiados. El secretario apretó la cabeza del otro para que su miembro entrara más. -Hasta la garganta.- Dijo y Enzo obedeció. Aunque le dificultaba respirar, siguió succionado y en el proceso tosía, eso excitaba más al secretario. -No te detengas, me vuelves loco.- Sus feromonas crearon un ambiente tan caliente, que sentían que se quemaban, un deseo salvaje, primitivo. Enzo sacó el miembro de la boca y lo lamió mientras masajeaba los testículos de Eiker. El otro miraba la cara lasciva que ponía. -¿Lo quieres dentro de ti?.- Enzo asintió y llevó dos de sus dedos mojados a su entrada con el líquido presiminal del secretario. Se preparaba para ser invadido.
-Te ves tan sexi cuando estás caliente.- Dijo Enzo acomodándose con las piernas abiertas en el regazo del secretario. Tomó el miembro y jugaba en su propia abertura provocando al alfa.
Al ser alfa y no poder lubricar le costaba introducir el pene, Eiker lo notó e hizo un poco de presión y vio que el alfa hizo una expresión de dolor entonces, tomó su rostro para decorarle la boca. Lentamente, el alfa fue bajando y se detuvo, el dolor era intenso, ambos no se movieron.
-Cuando estés listo yo me moveré.- Le dijo el secretario.
-Estoy listo mi alfa, hazme completamente tuyo.- Respondió con una sonrisa para luego besarlo.
Eiker se aferró a su cintura y se metió más profundo, fue tanto que Enzo puso sus ojos en blanco, gimió fuerte y se le escapó saliva de la boca. Siguió moviendo y empujando, haciendo que el alfa temblara y balbuceara cosas que no entendía y aun así lo prendía. Eiker sentía que el interior del alfa se apretaba con fuerza, como si reclamara su miembro para él.
Mordió su cuello y Enzo enterró sus uñas en la espalda del otro.
Una persona que pasaba por el estacionamiento vio como el auto se movía de forma salvaje e inmediatamente huyó del lugar. Adentro las feromonas creaban un ambiente que nadie más podría soportar.
-No te detengas, muévete más rápido.- Dijo Eiker y el alfa obedeció, daba pequeños saltitos y movía su cadera de forma circular. Se sentían en la gloria.
El secretario tomó el pene del alfa y comenzaba a masajearlo de arriba hacia abajo, haciendo que los gemidos y sonidos por las carnes sean más obscenos.
-¡Ya no aguanto!.- Dijo Enzo en un grito ahogado y liberó semen en el abdomen de ambos e inmediatamente el secretario hizo lo mismo en el interior del alfa.
Ambos temblando y jadeando.
-Es increíble estar dentro de ti.- Eiker besó lentamente al alfa, suficiente para que ambos se prendieron nuevamente, pero esta vez cambiaron de posición.
-Fuiste muy bueno al dejar que te penetrara, así que haré lo mismo por ti.- Ante la mirada atontada de Enzo, el secretario se acomodó sobre el asiento y abrió sus piernas dejando expuesta su entrada. -Por esta vez dejaré que hagas lo que quieras.-
Sin dudarlo Enzo besó y mordió los labios del otro alfa. Llevó dos dedos empapados de su semen a la entrada y lo usó como lubricante. Al ser invadido por los dedos, soltó un pequeño quejido y se aferró a los hombros de Enzo.
-Solo dolerá un poco y luego te gustará.- Dijo Enzo al oído y el secretario tragó grueso, esa voz tan sexi lo excitaba mucho más.
Enzo besó los pezones y hacía movimientos de tijera en el interior del alfa. Escucharlo gemir era buena señal. Sin perder tiempo se posicionó mejor e introdujo la punta del pene apenas y esperó a ver la reacción de Eiker. Se acercó más a su boca para besarlo y calmarlo.
Entre besos y caricias, se sumergió lentamente, llenándolo tanto que se podía sentir la punta del miembro presionando un poco su vientre.
-Eres tan hermoso y solo mío.- Gruñó Enzo y comenzó a moverse más rápido, profundo, tocando lugares que Eiker jamás imaginó. Se sentía muy bien, tanto que ya no pensaba con claridad, únicamente pedía más y más, por supuesto que el alfa lo complació.
Sentían el estremecimiento y sudor caliente en sus cuerpos, las manos tocaban, apretaban y masajeaban todo a su alcance, sus bocas chocaban y se saboreaban.
El secretario se aferraba con sus piernas y brazos, mientras Enzo lo martillaba con una velocidad qué demostraba todo el deseo acumulado desde que lo conoció.
-Eres mi alfa, no te dejaré ir jamás.- No paraba de recitar. -Mírame, mira quien te penetra, mira a quién perteneces.- Eiker lo miró y cuando lo hizo eyaculó tanto que se sorprendió. El otro alfa siguió bombeando con más velocidad, sentir el semen caliente del miembro del secretario lo enloqueció. Luego de unos minutos también se liberó cayendo sobre el cuerpo desnudo de Eiker, temblaba y sudaba. Tenerlo abajo era jodidamente caliente.
Cuando ambos recuperaron el aliento se besaron de manera hambrienta, y ahí en ese estacionamiento se hicieron promesas que no necesitaron ser pronunciadas, simplemente dejaron que sus cuerpos hablaran.