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Un Pedacito De Cielo Que Renace En Un Loto

Un Pedacito De Cielo Que Renace En Un Loto

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Aventura / Mundo de fantasía
Popularitas:170
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Cuando la corte celestial baja al mundo de los mortales para encarar a la diosa de la luna por haber roto las reglas, comienza una larga batalla en los cielos hasta que deciden eliminarla como castigo.

Sin embargo, su fiel esposa, la hará regresar como una mortal llamada: "Rinko Gumi" para que ayude a la princesa del cielo en su misión de recuperar los pergaminos antiguos.

Ahora una joven Rinko deberá proteger a la princesa para resurgir y encarar a la corte celestial en una última batalla contra los cielos.

¿Podrá Rinko resurgir y tener su revancha contra la corte celestial?

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #17: Discusión

Decidida a cumplir mi parte del trato usé la nube mágica para viajar al pueblo donde vivía el papá de Shu Yujin; para mi sorpresa, el pueblo estaba llevando un espectáculo de batallas clandestinas contra un hombre toro, él no peleaba con un arma sino con sus puños descubiertos.

Verlo pelear me llamó la atención al instante, y por lo que el espíritu de la mujer zorro que me acompañaba, me dijo; ese hombre era su esposo. Intenté acercarme para hablar con él, pero los hombres que lo rodeaban me atacaron sin pensar.

—¡¡No te entrometas!!

—¡¡Sí, nadie habla con el Rey sin antes enfrentarse a nosotros!!

—Tsh, parece que no tengo más opción que patearles el culo —me quejé en voz baja, esquivando cada uno de sus ataques con volteretas y piruetas—.

Sin utilizar mi bastón les metí a esos tontos bravucones, una ráfaga de golpes que los dejó en el suelo con los huesos rotos. El polvo que levantó mi demostración de fuerza, no tardó mucho en llamar la atención del hombre toro, desde lejos pude ver como se dibujaba una sonrisa en su rostro.

—¿Pero miren a quien tenemos aquí? Una mocosa… no me digas jajaja, eres una amiga de mi hijo —se burló acercándose a mí de forma arrogante—

—¡No! Pero he venido en nombre de tu esposa, ella necesita hablar contigo

—¿Ah? Así que fue esa maldita Zorra quien te envío… Psh, si que es un fastidio

—¡¡Es mejor que la escuches!! Ella puede ayudarte a hablar con él

—¡¡Nunca!! —rugió atacandome con un poderoso puñetazo que agrieto el suelo y levantó una barrera de humo—.

—¡Habla con ella! —le ordené aterrizando detrás de él con nada más que polvo en mi ropa—.

—Tsh ¿Acaso esa zorra te pago con una bendición divina?

—¿Ah? ¿Crees que necesito eso? Pero… no te lo voy a repetir otra vez, detente y habla con tu esposa, antes de que sea tarde para tu hijo

—¡¿Por qué te importa tanto eso?! ¡¡Tú no sabes nada!! —respondió atacando con una ráfaga de golpes—.

Con esos golpes entendí que ese zopenco no iba a entender con palabras, por lo que decidí hablar en su idioma, esquivé sus golpes con rapidez para después contraatacar con una feroz patada en el rostro. Lanzándolo al suelo, sorprendiendo a todos incluso a la multitud que nos estaba viendo pelear.

—¿Por qué…? —comenzó escupiendo uno de sus dientes y levantándose—. ¿Por qué llegas tan lejos por esto?

—¿Ah? ¿Por qué? —me puse en guardia, dispuesta a pelear—. ¡Porque quiero remediar mi error! Mi error dejo a mi familia sin posibilidades de avanzar, es por eso que hago todo esto

—Jaja, ¿Tú error perjudicó a tu familia? Sí, yo sé de eso… —añadió poniéndose en guardia para seguir—. Hace tiempo mi error condenó a mi esposa e hijo

—Entonces… ¿Por qué no intentas remediarlo?

—Mm… lo he intentado, pero mi hijo… mi esposa… ninguno de ellos me perdonaría, ni siquiera mi hijo ha podido ser capaz de hablarme después de ese día

—Tal vez no te perdonen jamás… —me impulsé hacia él con un salto para darle un puñetazo en el rostro él detuvo mi golpe con su brazo y ambos pudimos cruzar miradas otra vez—. Pero mientras tengas el valor, tú puedes hablar con ellos —añadí antes de darle una patada en la barbilla, rompiendole uno de sus cuernos—.

—Uhm, eres buena —se rió levantándose una vez más—. Y si tanto quieres que hablé con mi esposa, entonces… Derrotame, Moon…

—Bien…

Con un último salto ambos nos impulsamos hacia el otro para dar el golpe decidido, nuestros puños rozaron al otro e impactaron contra el rostro del otro, haciendo que los dos cayéramos al suelo con la nariz rota.

—Ya… ¿ya puedes hablar con el espíritu de tu esposa? —pregunté jadeando y con un chorro de sangre escurriendo de mi nariz—.

El hombre toro solo soltó una carcajada en respuesta para después levantarse y extenderme la mano para ayudarme a ponerme de pie. No entendía muy bien qué sucedía pero me reí con él, intentando no complicar más las cosas con ese fornido hombre.

Después de comer unas cuantas flores de agua en un tazón de madera, el hombre toro me pidió que llamara a su esposa para poder hablar con ella. Lo que no sabía era que su esposa siempre había estado a mi lado, observando todo como un espíritu más, solo que él no la veía por ser un simple mortal.

Para que pudieran llevar a cabo el reencuentro que había tardado años en llegar, le entregué un pedazo de bambú para que bebiera el jugo que había dentro, logrando así ver a la mujer zorro.

—¿Qué? Shu Xian

Su esposa enfurecida le metió tremenda cachetada que retumbó en la zona, dejando a todos incluido a su esposo, con cara de sorpresa.

—¡¡Idiota!! —le gritó rompiendo en llanto antes de lanzarse a sus brazos para llorar en su pecho—. ¡Te odio! ¡Te odio! —añadió dándole pequeños golpes en el pecho, aunque a pesar de todo se pegaba más a él con cariño, se notaba que la mujer zorro aún amaba mucho a su esposo—.

—Lo siento… —la abrazó para darle palmadas como consuelo—. Mi hermosa Shu Xian, de verdad lo siento

—No sabes cuánto dolor pase por tu estupidez de intentar robarle aquel jarrón a los dioses y nuestro hijo… él…

—Lo sé, se sacrificó por mí y él en mi lugar fue castigado por la corte celestial

—Si tan solo yo… si le hubiera pedido ayuda a mi hermana mayor, si le hubiera pedido ayuda a Tie Shan Gongzhu, de seguro mi pequeño Shu Yujin…

—No, no te culpes, cariño, tu hiciste lo que pudiste pero… —avergonzado apartó la mirada de su esposa—. Tú tonto esposo se dejó llevar y condenó a nuestro hijo

—Tal vez… —la mujer zorro volteó a ver con un brillo de esperanza en sus hijos—. Tal vez si vamos los dos, podamos hablar con nuestro pequeño para que acepte la oferta que le dio Guanzhen hace tiempo

—¿Oferta? Espera… hablas de…

—Sí, creo que después de todo no es mala idea que él se vuelva el discípulo de la princesa celestial, al menos no con Rinko como compañera

—¡¿Qué?! —exclamamos el hombre toro y yo al mismo tiempo—.

—Jajaja, veo que tú tampoco lo sabías, pero… mi hijo es uno de los discípulos de Sun Tsu y uno de los guerreros que ira al oeste recogiendo cada de los sutras

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