Ella solo quería olvidar aquella noche.
Él jamás dejó de buscarla.
Dos gemelos, un secreto guardado durante cinco años y un reencuentro que no estaba en los planes de nadie.
El amor, el pasado y la verdad chocarán cuando el destino decida intervenir.
NovelToon tiene autorización de aylustar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
୨୧Recuentro୨୧
Mientras Taehyun observaba en silencio la cicatriz que cruzaba su piel, sus dedos se detuvieron un segundo más de lo habitual. Aquella marca no le dolía… pero le recordaba demasiado.
—Otra vez mirando eso —dijo una voz despreocupada detrás de él—. Sabes que hay tratamientos carísimos para borrar cicatrices, ¿no?
Doyoung, elegante como siempre, se apoyó contra la puerta con una sonrisa burlona. Taehyun giró lentamente y lo miró con frialdad.
—En serio, Doyoung —respondió—. A mí no me molesta.
Lo único que quiero saber… es quién es ella.
Doyoung alzó una ceja, divertido.
—Ahí está mi hermano mayor —rió—. ¿Y si esa chica nunca vuelve?
Taehyun cerró los ojos un instante. Cuando los abrió, su expresión ya no era de burla, sino de cansancio.
—Necesito encontrarla —dijo en voz baja—. Ella puede ayudarme.
No le digas nada a mamá ni a papá… pero Yonghoon me hizo pensar algo.
Doyoung dejó de sonreír.
—¿Pensar qué?
—Que quizá… —tragó saliva— quizá tenga un hijo. O una hija.
El silencio cayó pesado entre los dos.
En otra parte de la mansión, la madre de Taehyun tomaba el té con la elegancia de alguien que jamás había perdido el control. Su postura era perfecta, su ropa impecable, su mirada afilada.
—Sí, Bianca —dijo con suavidad—. Hablaré con Taehyun. Le pediré que no te trate mal.
Colgó la llamada, tomó una galleta y bebió otro sorbo de té, como si nada pudiera perturbarla.
Minutos después, Doyoung y Taehyun bajaron las escaleras. Ambos parecían tranquilos, pero ella lo notó al instante.
—Taehyun —dijo, sin rodeos—. ¿Qué está pasando con Bianca? Me contó que la trataste mal.
Él sonrió de lado, una sonrisa vacía.
—¿Y qué esperabas? —respondió—. ¿Que me guste una mujer que mi padre eligió por mí?
—Es una buena chica —insistió ella—. Su familia tiene dinero, estatus, futuro. Tus hijos no sufrirán.
Lo tomó de la mano y lo obligó a sentarse.
—Tu padre solo quiere lo mejor para ti.
Taehyun retiró su mano con brusquedad y se levantó.
—¿Lo mejor? —su voz tembló de rabia—. ¿Un hombre que me controla como si fuera una inversión? ¿Que decide con quién me caso, cuándo respiro y qué siento?
Ella suspiró, pero su siguiente pregunta fue como un golpe.
—¿Sigues buscando a esa mujer?
Taehyun apretó los dientes.
—No quiero hablar más de esto —dijo mientras tomaba su chaqueta—. Gracias por el té, mamá.
Y se fue.
En la empresa Kang, Ariana estaba en la hora del almuerzo. Sonreía, pero su mente estaba lejos.
¿Qué estarán haciendo los niños ahora?
Tan distraída estaba que chocó con alguien.
—¡Ten cuidado! —se quejó una voz—. Esto es de diseñador.
—Perdón… —dijo Ariana—. Soy nueva. Me llamo Lee Ariana.
Bianca, que estaba de espaldas, se congeló.
—Esa voz…
Se giró de golpe.
—¿Lee… Ariana?
Más tarde, mientras Ariana observaba la comida, alguien le pisó el pie.
—Uy, perdón —rió falsamente—. ¿No nos conocemos?
Ariana levantó la mirada.
Bianca.
El pasado que nunca pidió volver a ver.
—Bianca… —susurró—. Tanto tiempo.
—Creí que no volverías nunca —dijo Bianca con frialdad.
—Me voy —dijo Ariana, intentando irse.
Bianca la sujetó del brazo.
—¿Cómo entraste aquí? ¿Por qué viniste?
Ariana se soltó con firmeza.
—Me postulé. Me eligieron.
—Y que te quede claro —añadió Bianca—, el heredero de todo esto es mi prometido.
—¿Y a mí qué me importa? —respondió Ariana—. Yo vine a trabajar. Tú siempre necesitas que tu padre haga todo por ti.
Bianca no pudo responder.
Esa noche, Taehyun fumaba apoyado contra una pared, mirando el cielo.
—Maldito viejo… —murmuró.
Las estrellas brillaban.
Un auto pasó cerca. Ariana lo vio.
¿Y si es él?
¿Y si de verdad es el padre de mis hijos?
No se detuvo.
Taehyun caminó hacia el hotel cuando un papel cayó de su bolsillo.
—No… el número del señor Min…
El viento lo arrastró hacia el puente.
—Genial… —murmuró.
Un auto venía a toda velocidad.
—¡CUIDADO!
Alguien lo empujó.
Cayeron.
Ella quedó sobre él, respirando agitada.
—¿Estás bien? —preguntó.
Taehyun la miró.
Ojos azules. Cabello castaño. Labios rojos.
La misma sensación de hace cinco años.
Su corazón se detuvo.
—¿Señor…? —sonrió nerviosa—. Casi muere.
Taehyun la abrazó con fuerza, como si temiera perderla de nuevo.
Y sin saberlo…
acababa de abrazar a la madre de sus hijos.