Ella renace en un nuevo mundo, y quiere ser la mejor hermana menor.. en esta nueva oportunidad para vivir.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
*Todas las novelas son independientes**
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Establos 2
Después de unos momentos, Naomi logró recuperar algo de calma sobre la montura.
El caballo negro ya estaba quieto, moviendo apenas las orejas mientras respiraba con tranquilidad. Naomi ajustó un poco las riendas y acomodó la postura como había visto hacer a otros jinetes.
Respiró hondo.
[Bien… Solo es montar.. Solo es una reunión de negocios.. Solo es David..]
Y ese último pensamiento era justamente el problema.
David dio un paso atrás para comprobar que ella estaba bien equilibrada. Luego caminó hacia otro caballo que esperaba a pocos metros.
Con un movimiento natural, apoyó el pie en el estribo y subió a la montura con una facilidad que dejaba claro que llevaba años haciéndolo.
El caballo respondió de inmediato, moviendo la cabeza con energía.
David tomó las riendas y lo calmó con un gesto seguro.
—¿Lista?
Naomi asintió.
Pero por dentro no estaba lista para nada.
David colocó su caballo al lado del de ella.
No demasiado cerca.
Pero lo suficiente para poder observarla.
Porque en su mente, él tenía una sola preocupación..
Que su nueva socia de negocios no fuera a caerse del caballo.
—Mantenga las manos firmes.. Pero no demasiado tensas.
Naomi intentó hacer exactamente eso.
Pero había un problema.
Para David, todo aquello era una actividad profesional.
Una visita para fortalecer un acuerdo comercial.
Una oportunidad para que ella entendiera mejor el negocio de los caballos.
Para Naomi…
Era otra cosa completamente distinta.
Porque no sabía cómo apagar lo que estaba sintiendo.
Mientras comenzaban a avanzar lentamente por el campo de entrenamiento, Naomi notó los síntomas con una claridad frustrante.
Cuando David hablaba…
Su estómago se contraía ligeramente.
Como si algo dentro de ella se apretara cada vez que escuchaba su voz.
No era dolor exactamente.
Era más bien una mezcla extraña entre nervios y emoción que no lograba controlar.
Cuando él se acercaba un poco más para observar su postura…
Las manos de Naomi empezaban a sudar dentro de los guantes de montar.
Y eso hacía que sujetar las riendas se volviera más difícil.
[Esto es ridículo]
Intentó concentrarse en el caballo.
En el movimiento.
En el paisaje.
Pero entonces David volvió a hablar.
—Lo está haciendo bien.
Solo tres palabras.
Pero Naomi sintió cómo su corazón latía más fuerte.
[¿Qué me pasa?]
Intentó responder con naturalidad.
—Es un caballo muy noble.
David asintió.
Su caballo avanzó un poco más cerca para observar cómo manejaba las riendas.
Y en ese momento Naomi sintió otro síntoma que no esperaba.
Un ligero calor en las mejillas.
No era el sol.
Era vergüenza mezclada con nervios.
Porque cada vez que David se acercaba lo suficiente para ayudarla o observarla…
Su cuerpo reaccionaba como si estuviera frente a algo peligroso.
O emocionante.
O ambas cosas.
David no parecía notar nada extraño.
Seguía completamente concentrado en la cabalgata.
—Si el caballo acelera demasiado.. tire suavemente de la rienda izquierda.
Naomi intentó escucharlo con atención.
Pero mientras hablaba…
Ella solo podía pensar en lo cerca que estaba.
En el sonido de su voz.
En el olor del cuero y del campo mezclado con algo más sutil.
Esto es imposible.
Porque Naomi Darcy podía negociar con nobles poderosos.
Podía calcular rutas comerciales complejas.
Podía multiplicar la fortuna de su familia.
Pero aparentemente había algo que no sabía manejar.
Y era su propio cuerpo reaccionando cuando un hombre le gustaba demasiado.
Así que siguió cabalgando con toda la dignidad que pudo reunir.
Aunque por dentro estuviera completamente consciente de cada palabra que David decía…
De cada vez que su caballo se acercaba un poco más…
Y de cómo, inexplicablemente, su corazón parecía no querer comportarse como el de una comerciante racional.
El paseo por los campos alrededor de los corrales había sido más largo de lo que Naomi esperaba.
Los caballos avanzaban con paso firme por el terreno abierto, mientras el viento movía la hierba alta y traía el olor fresco de la mañana.
Al principio Naomi había estado demasiado nerviosa para disfrutarlo.
Pero poco a poco logró concentrarse en el movimiento del caballo.
En el ritmo de los pasos.
En la forma en que el animal respondía suavemente a las riendas.
David se mantenía siempre cerca.
A veces un poco delante.
A veces a su lado.
Siempre atento.
Siempre observando con discreción si ella estaba cómoda o si el caballo reaccionaba de forma brusca.
En ningún momento fue invasivo.
En ningún momento actuó de forma inapropiada.
Era exactamente lo que parecía ser desde el principio.
Un hombre profesional, cordial y respetuoso.
Y eso… curiosamente hacía todo más difícil para Naomi.
Porque cuanto más correcto era él…
Más evidente se volvía que todo lo que Naomi sentía solo estaba pasando dentro de ella.
Finalmente regresaron al patio de los establos.
Los caballos disminuyeron la velocidad hasta detenerse cerca del corral principal.
Uno de los cuidadores se acercó para sostener las riendas.
David bajó primero.
Con la misma facilidad con la que había subido, apoyó el pie en el estribo y descendió con un movimiento natural.
Luego se volvió hacia Naomi.
—Permítame ayudarla.
Naomi sabía que ese momento iba a llegar.
Respiró profundamente.
Intentando prepararse.
David se acercó al costado del caballo.
Una mano se apoyó suavemente en su cintura mientras la otra sostenía el estribo para estabilizarla.
—Incline el cuerpo hacia adelante..
Naomi obedeció.
Bajó un pie del estribo.
Luego el otro.
Cuando finalmente saltó suavemente al suelo…
Sus manos todavía estaban sobre su cintura para asegurarse de que aterrizara con estabilidad.
El contacto duró apenas un segundo.
Quizás dos.
Completamente normal.
Completamente respetuoso.
Pero para Naomi fue suficiente.
Porque en el instante en que sus pies tocaron el suelo…
Tembló ligeramente.
No de miedo.
No de cansancio.
Sino de una emoción que llevaba reprimiendo durante toda la mañana.
Su corazón todavía latía rápido por la cabalgata… o al menos eso intentó convencerse.
Se enderezó rápidamente.
Intentando recuperar la compostura.
Levantó la mirada hacia David.
Y lo que vio la obligó a hacer un esfuerzo aún mayor para controlar sus emociones.
Porque David se veía exactamente igual que siempre.
Tranquilo.
Sereno.
Cordial.
—Lo hizo muy bien..
No había ninguna señal especial en su expresión.
Ninguna insinuación.
Ninguna mirada distinta.
Solo respeto profesional hacia una socia de negocios.
Naomi sintió algo extraño en el pecho en ese momento.
Porque mientras ella había pasado toda la mañana luchando contra sus propios pensamientos…
Para David aquello había sido exactamente lo que parecía.
Una visita de trabajo.
Nada más.
Naomi bajó la mirada un segundo para ocultar el pequeño temblor que aún sentía en las manos.
Contrólate.
Es solo un socio comercial.
Cuando volvió a mirarlo, su expresión era perfectamente elegante.
—Gracias por mostrarme los corrales..
David asintió.
—Creo que será un buen negocio para ambos.
Naomi también asintió.
Pero por dentro estaba haciendo algo completamente distinto.
Estaba ahogando sus emociones.
Empujándolas hacia el fondo.
Porque Naomi Darcy sabía algo muy importante.
Los negocios requerían cabeza fría.
Y permitir que un hombre.. por muy atractivo que fuera.. afectara su juicio…
Era una mala estrategia.
Así que mantuvo la sonrisa profesional.
La postura tranquila.
La voz segura.
Mientras enterraba cuidadosamente todo lo que su corazón estaba intentando decirle.
Porque si David Devlin solo veía en ella una socia comercial…
Entonces Naomi Darcy también tendría que aprender a comportarse exactamente igual.