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Un Juguete Para El Duque

Un Juguete Para El Duque

Status: Terminada
Genre:Romance / Posesivo / Época / Reencarnación / Mundo mágico / Duque / Completas
Popularitas:566.7k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en una época mágica.. en el cual su familia la humilla, por lo que decide irse y cambiar su destino.

* Esta novela pertenece a un mundo mágico *
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Jack Sterling 1

El aire entre ellos cambió.

Ya no era solo tensión por la herida.

Era algo más denso. Más eléctrico.

El hombre abrió los ojos lentamente cuando el dolor disminuyó. La claridad en su mirada había regresado, intensa y profunda como la tierra húmeda después de la lluvia. Observó la herida, luego sus manos… y finalmente a ella.

Leilani se disponía a retirarse para darle espacio cuando, de pronto, él atrapó la misma mano que ella había estado acariciando momentos antes.

Su agarre no fue brusco.

Fue firme.

Decidido.

Con un movimiento inesperadamente ágil para alguien herido, tiró suavemente de ella hacia sí.

Leilani perdió el equilibrio y cayó hacia adelante, sus manos apoyándose contra el pecho sólido de él. Sintió la dureza de sus músculos bajo la tela rasgada, el calor de su cuerpo, la cercanía repentina.

Quedaron a centímetros.

Su respiración se mezcló.

—¿Qué haces? —preguntó ella, con el corazón golpeándole el pecho.

Él no soltó su mano.

Sus dedos se entrelazaron con los de ella con naturalidad, como si ya le pertenecieran.

La miró directo a los ojos.

—Me gustas —dijo con una seguridad desconcertante.

No había duda. No había vacilación.

Solo certeza.

Su voz, aún grave por el dolor reciente, tenía un matiz posesivo, casi primitivo.

—A partir de ahora… eres mía.

Las palabras deberían haberla enfadado.

Ella no era la Leilani débil de antes. No era propiedad de nadie.

Pero en ese instante, bajo la luz dorada del amanecer filtrándose entre las hojas, con el aroma del bosque y la adrenalina aún corriendo por sus venas, algo dentro de ella respondió al desafío.

No como sumisión.

Sino como fuego.

Antes de que pudiera formular una respuesta, él inclinó el rostro y la besó.

No fue un beso suave.

Fue intenso.

Hambriento.

Cargado de una energía contenida.

Sus labios eran cálidos y firmes, y aunque su cuerpo estaba herido, su beso no mostraba debilidad alguna.

Leilani se tensó apenas un segundo.

Luego el calor la envolvió.

Quizá era la descarga de emociones de los últimos meses.

La huida.

El miedo.

La independencia recién conquistada.

La soledad.

Quizá era simplemente él.

Su presencia.

Su fuerza.

Su mirada que no la trataba como invisible.

Sin darse cuenta, respondió.

Sus manos, que al principio habían quedado apoyadas contra su pecho, se deslizaron hasta su cuello. El beso se profundizó, y por un instante el mundo desapareció.

No había mansiones.

No había huida.

No había pasado.

Solo el sonido lejano del viento entre los árboles y el latido acelerado de dos corazones.

Cuando finalmente se separaron, el aire entre ellos parecía vibrar.

Leilani respiraba agitada.

Lo miró.

—No soy de nadie —dijo, con una chispa desafiante en la voz.

Él sonrió apenas.

Una sonrisa ladeada. Segura.

—Eso lo veremos.

Pero esta vez no la sostuvo con fuerza.

La sostuvo con intención.

El momento se rompió como cristal bajo un golpe seco.

Primero fue el sonido.

Cascos.

Muchos.

El suelo vibró levemente bajo los golpes firmes de caballos galopando. Las aves del bosque alzaron vuelo de inmediato y el silencio se llenó de órdenes gritadas a lo lejos.

Leilani se apartó apenas del duque, girando la cabeza hacia el sendero.

Entre los árboles aparecieron hombres armados. Uniformes oscuros, capas con bordes plateados, espadas aún manchadas. Eran disciplinados. Coordinados.

No eran bandidos.

Eran soldados.

En cuestión de segundos, una docena de jinetes los rodeó. Bajaron de sus caballos con eficiencia entrenada, pero al ver la escena.. su señor sentado contra el árbol, una joven arrodillada frente a él.. se detuvieron.

Un hombre mayor, de cabello entrecano y porte recto, avanzó primero.

Se inclinó con respeto.

—Mi señor.. Ya capturamos a los bandidos. Ninguno escapó.

Leilani sintió que el mundo se inclinaba.

—¿Mi señor? —repitió, apenas audible.

El hombre mayor la miró entonces, evaluándola con rapidez. No había hostilidad, pero sí una vigilancia natural.

—Él es Jack Sterling, el duque de esta zona.

El nombre cayó como una piedra en el agua.

Jack. Sterling.

El ducado Sterling.

El mismo que había escuchado nombrar en la posada.

El corazón de Leilani dio un vuelco.

Sus ojos se abrieron con sorpresa genuina.

Miró al hombre frente a ella.

Al hombre que minutos antes le había dicho “eres mía”.

Al hombre al que había besado.

El duque.

El señor de esas tierras.

Retrocedió un paso instintivamente, como si la información hubiera creado una distancia invisible entre ellos.

Él la observó sin perder la compostura. No parecía sorprendido por la revelación. Más bien… curioso por su reacción.

Leilani tragó saliva.

Había escapado de una casa noble.

Había jurado no volver a enredarse con hombres poderosos.

Y ahora…

—Debes ir a un doctor.. La herida necesita revisión adecuada.

Su voz volvió a sonar práctica. Distante.

Dio otro paso atrás.

Los soldados intercambiaron miradas. Algunos parecían confundidos. Otros claramente sorprendidos de ver a su duque en tal estado… y tan cerca de una joven desconocida.

Jack Sterling se puso de pie.

Con lentitud.

Pero firme.

Su altura era aún más imponente de lo que parecía sentado. Incluso con la camisa manchada de sangre, su postura era recta, dominante.

Uno de los hombres dio un paso para sostenerlo, pero él levantó la mano, rechazando ayuda.

Sus ojos nunca dejaron a Leilani.

—Estoy bien —dijo con tranquilidad grave.

El hombre mayor frunció el ceño al notar el cataplasma.

—¿Quién lo atendió, mi señor?

Jack no apartó la mirada de ella.

—Ella.

Todos los ojos se volvieron hacia Leilani.

Sintió el peso de la atención. De la jerarquía. Del peligro potencial.

No era buena idea quedarse.

No era buena idea que el duque recordara demasiado su rostro.

No era buena idea que asociaran su presencia en el bosque con magia.

—Solo hice lo necesario.. Ahora debe descansar.

1
Edilia de la Cruz
Que lindo detalle que el le diga q solos e tienen ellos dos.,,😍😍
Lidia Nohemi
voy a hacerte una pregunta escritora porque en la mayoría de tus historias siempre aparece el duque Evegen el muerto y no Everghen donde se casó la viuda no me acuerdo cómo se llama está reencarnada que es la hermana de Florencia la que se casó con el mago mayor es una pregunta no se, si me contestarás
Francisca Alcantara
😍😍😍😍
Francisca Alcantara
😍😍😍😍 Que lindo es el duque
Francisca Alcantara
Que descaro si las ladrones son ellos
Francisca Alcantara
Esos degraciados merecen se golpeado mas veces
Francisca Alcantara
😡😡😡😡 Degraciado ambisioso
Francisca Alcantara
Esos degraciados fueron a dañar su paz
Francisca Alcantara
🤣🤣🤣🤣Te estan jodidos
Francisca Alcantara
Valla el duque no pierde el tiempo
Francisca Alcantara
😍😍 Aquí hay amor
Francisca Alcantara
🤣🤣🤣🤣
Conchita del Mar
Y Leilani es tu hija y no te importó que siendo una niña la maltrataran
Joy Pérez
Como se enteraron de ella si estaba bien lejos! Deprimida la Srta steven la mando a investigar 🧐
Lidia Nohemi
eso es muy bueno que lo entiendas duque, dejarla florecer donde a ella le gusta
yelit
excelente
Afrodita Hada♥️
🫶🫶♥️♥️♥️
Euvenia Yvonne Avilés Sánchez
muy hermosas, mágicas gracias
Conchita del Mar
En dónde están los que la cuidan todo el tiempo?
Lidia Nohemi
deberás Leilani ni encuenta pero el duque Jack está en todo 🙏😭
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