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Un Juguete Para El Duque

Un Juguete Para El Duque

Status: Terminada
Genre:Romance / Posesivo / Época / Reencarnación / Mundo mágico / Duque / Completas
Popularitas:717.8k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en una época mágica.. en el cual su familia la humilla, por lo que decide irse y cambiar su destino.

* Esta novela pertenece a un mundo mágico *
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Jack Sterling 1

El aire entre ellos cambió.

Ya no era solo tensión por la herida.

Era algo más denso. Más eléctrico.

El hombre abrió los ojos lentamente cuando el dolor disminuyó. La claridad en su mirada había regresado, intensa y profunda como la tierra húmeda después de la lluvia. Observó la herida, luego sus manos… y finalmente a ella.

Leilani se disponía a retirarse para darle espacio cuando, de pronto, él atrapó la misma mano que ella había estado acariciando momentos antes.

Su agarre no fue brusco.

Fue firme.

Decidido.

Con un movimiento inesperadamente ágil para alguien herido, tiró suavemente de ella hacia sí.

Leilani perdió el equilibrio y cayó hacia adelante, sus manos apoyándose contra el pecho sólido de él. Sintió la dureza de sus músculos bajo la tela rasgada, el calor de su cuerpo, la cercanía repentina.

Quedaron a centímetros.

Su respiración se mezcló.

—¿Qué haces? —preguntó ella, con el corazón golpeándole el pecho.

Él no soltó su mano.

Sus dedos se entrelazaron con los de ella con naturalidad, como si ya le pertenecieran.

La miró directo a los ojos.

—Me gustas —dijo con una seguridad desconcertante.

No había duda. No había vacilación.

Solo certeza.

Su voz, aún grave por el dolor reciente, tenía un matiz posesivo, casi primitivo.

—A partir de ahora… eres mía.

Las palabras deberían haberla enfadado.

Ella no era la Leilani débil de antes. No era propiedad de nadie.

Pero en ese instante, bajo la luz dorada del amanecer filtrándose entre las hojas, con el aroma del bosque y la adrenalina aún corriendo por sus venas, algo dentro de ella respondió al desafío.

No como sumisión.

Sino como fuego.

Antes de que pudiera formular una respuesta, él inclinó el rostro y la besó.

No fue un beso suave.

Fue intenso.

Hambriento.

Cargado de una energía contenida.

Sus labios eran cálidos y firmes, y aunque su cuerpo estaba herido, su beso no mostraba debilidad alguna.

Leilani se tensó apenas un segundo.

Luego el calor la envolvió.

Quizá era la descarga de emociones de los últimos meses.

La huida.

El miedo.

La independencia recién conquistada.

La soledad.

Quizá era simplemente él.

Su presencia.

Su fuerza.

Su mirada que no la trataba como invisible.

Sin darse cuenta, respondió.

Sus manos, que al principio habían quedado apoyadas contra su pecho, se deslizaron hasta su cuello. El beso se profundizó, y por un instante el mundo desapareció.

No había mansiones.

No había huida.

No había pasado.

Solo el sonido lejano del viento entre los árboles y el latido acelerado de dos corazones.

Cuando finalmente se separaron, el aire entre ellos parecía vibrar.

Leilani respiraba agitada.

Lo miró.

—No soy de nadie —dijo, con una chispa desafiante en la voz.

Él sonrió apenas.

Una sonrisa ladeada. Segura.

—Eso lo veremos.

Pero esta vez no la sostuvo con fuerza.

La sostuvo con intención.

El momento se rompió como cristal bajo un golpe seco.

Primero fue el sonido.

Cascos.

Muchos.

El suelo vibró levemente bajo los golpes firmes de caballos galopando. Las aves del bosque alzaron vuelo de inmediato y el silencio se llenó de órdenes gritadas a lo lejos.

Leilani se apartó apenas del duque, girando la cabeza hacia el sendero.

Entre los árboles aparecieron hombres armados. Uniformes oscuros, capas con bordes plateados, espadas aún manchadas. Eran disciplinados. Coordinados.

No eran bandidos.

Eran soldados.

En cuestión de segundos, una docena de jinetes los rodeó. Bajaron de sus caballos con eficiencia entrenada, pero al ver la escena.. su señor sentado contra el árbol, una joven arrodillada frente a él.. se detuvieron.

Un hombre mayor, de cabello entrecano y porte recto, avanzó primero.

Se inclinó con respeto.

—Mi señor.. Ya capturamos a los bandidos. Ninguno escapó.

Leilani sintió que el mundo se inclinaba.

—¿Mi señor? —repitió, apenas audible.

El hombre mayor la miró entonces, evaluándola con rapidez. No había hostilidad, pero sí una vigilancia natural.

—Él es Jack Sterling, el duque de esta zona.

El nombre cayó como una piedra en el agua.

Jack. Sterling.

El ducado Sterling.

El mismo que había escuchado nombrar en la posada.

El corazón de Leilani dio un vuelco.

Sus ojos se abrieron con sorpresa genuina.

Miró al hombre frente a ella.

Al hombre que minutos antes le había dicho “eres mía”.

Al hombre al que había besado.

El duque.

El señor de esas tierras.

Retrocedió un paso instintivamente, como si la información hubiera creado una distancia invisible entre ellos.

Él la observó sin perder la compostura. No parecía sorprendido por la revelación. Más bien… curioso por su reacción.

Leilani tragó saliva.

Había escapado de una casa noble.

Había jurado no volver a enredarse con hombres poderosos.

Y ahora…

—Debes ir a un doctor.. La herida necesita revisión adecuada.

Su voz volvió a sonar práctica. Distante.

Dio otro paso atrás.

Los soldados intercambiaron miradas. Algunos parecían confundidos. Otros claramente sorprendidos de ver a su duque en tal estado… y tan cerca de una joven desconocida.

Jack Sterling se puso de pie.

Con lentitud.

Pero firme.

Su altura era aún más imponente de lo que parecía sentado. Incluso con la camisa manchada de sangre, su postura era recta, dominante.

Uno de los hombres dio un paso para sostenerlo, pero él levantó la mano, rechazando ayuda.

Sus ojos nunca dejaron a Leilani.

—Estoy bien —dijo con tranquilidad grave.

El hombre mayor frunció el ceño al notar el cataplasma.

—¿Quién lo atendió, mi señor?

Jack no apartó la mirada de ella.

—Ella.

Todos los ojos se volvieron hacia Leilani.

Sintió el peso de la atención. De la jerarquía. Del peligro potencial.

No era buena idea quedarse.

No era buena idea que el duque recordara demasiado su rostro.

No era buena idea que asociaran su presencia en el bosque con magia.

—Solo hice lo necesario.. Ahora debe descansar.

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Irene Nievecita
Qué lástima que llevara a esa época la brutalidad de la guerra, matando fríamente a distancia considerable y a mansalva. no podía seguir fabricando juguetes inofensivos para niños, tenía que fabricar armas del mundo moderno, todo se fue al carajos por que decidió quitarle la inocencia a los niños al crear juguetes de muerte.
Irene Nievecita
Esos dos jamás van a tener un matrimonio rutinario, son demasiado parecidos en carácter, posesivos, celosos
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂😂solo una coincidencia nada más 😂😂😂😂😂😂😂
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Me encantó el cambio de Jack, que entendió que su amor no debía encerrar a su pareja, sino respetar sus espacios y su individualidad
Genial la pareja!!!! Los amé
Maria Angelica Guillaume
Hermosa historia, con unos personajes adorables. Muy bueno!!! Felicitaciones autora, tu imaginacion es admirable!!
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
La sacaron barata con un solo latigazo cada uno...se merecían que les hubiera dado hasta cansarse....
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Por qué tiene que ser como Jason...posesivo, controlador????
Prefiero como Ryan y Colton, sin lugar a dudas
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Los hombres posesivos no me gustan...soy más del estilo de Colton 😍💙
Irene Nievecita
Que interesante conocer a un hombre herido y salvarla la vida, si es un noble con poder, ella puede estar a salvo para siempre de su padre.
Jazmín Adriana Muelas Morales
jaja🤣 el duque aplicó porque te quiero te aporrio 🤭
Irene Nievecita
Que idea más interesante darle trabajo a mujeres y más aún viudas,
Irene Nievecita
Me alegro que recordara a que se dedicaba antes y por que le gustaba. Su madre le dejo una herencia mejor que el dinero, le dejo el libro de magia, que al fin y al cabo es más valioso que el dinero, por que le entrega el conocimiento de lo que puede llegar a ser.
Irene Nievecita
Por lo menos la dejo asegurada, pero con la hija que tuvo con la rata igual habría tenido acceso a la herencia la hija se la habría dado toda para que la amara un poco
Irene Nievecita
Me enfurece pensar que una mujer poderosa y su hija que pudo haber sido más poderosa qué su madre, se dejaran morir por una rata asquerosa traicionera. que no valía ni las huellas qué dejaba.
Irene Nievecita
La madre y la hija resultaron ser la misma bosta, suplicandole amor al mismo desgraciado y matándose por él. Sí ella está en ese cuerpo es por la Leilani tonta, que suplicaba amor a una rata. Menos mal que la actual es una muchacha inteligente que no se dejó aplastar,
Dinorah Morales
Pues el grosero es Jack pudo haber dicho desde la boda a Abigail que no estaba interesado pero le dió la cita y todavía la humilla, maldito perro desgraciado
Nohelia Merchan
/Smile//Smile/
Linupe
la señora de la posada merece una invitación a la boda, ella también es cercana, la conecto con las dos viudas
Izy Maldonado
Excelente novela 🏆🏆🏆
Diana Garnica
porqué pues que tú idiota la invitaste, estúpido inconsciente y enamorado jejejeje, me dio dolor ajeno con la otra chica, pero bueno eso se pasa si lees su historia, solo queda la queja con este estúpido loco impulsivo.
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