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Reencarné Como La Princesa Demonio: Mi Ambición... Casi Destruye Todo

Reencarné Como La Princesa Demonio: Mi Ambición... Casi Destruye Todo

Status: En proceso
Genre:Reencarnación
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Reencarné como la hija del Señor Demonio… justo antes de la guerra.
Pero yo no vine a luchar.
Vine a cambiarlo todo.
Si los demonios necesitan recursos
y los humanos necesitan magia…
¿por qué no convertir el conflicto en negocio?
Funcionó.
Hasta que mi ambición empezó a ir demasiado lejos…
y lo que intenté construir
comenzó a dañar a quienes quería proteger.
Ahora, mi mejor cliente es el príncipe humano…
y mi padre está listo para destruirlo todo. 😈

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: Cuando Cambian las Reglas

En los negocios existe una reacción muy predecible.

Cuando alguien empieza a dominar el mercado…

la competencia intenta cambiar las reglas.

No mejorar el producto.

No competir de forma justa.

Cambiar las reglas.

Una semana después del desastre de los cristales falsos, esa reacción finalmente llegó.

Estaba revisando varios informes cuando uno de los administradores demoníacos entró en mi despacho con un pergamino sellado.

Su expresión era seria.

Eso casi siempre significaba problemas políticos.

—Princesa… llegó un decreto del reino humano.

Levanté la vista.

—¿De quién?

—Del consejo de nobles.

Ah.

Eso explicaba el sello.

—Déjame verlo.

El demonio entregó el documento con cuidado.

Abrí el pergamino y comencé a leer.

El administrador esperaba mi reacción.

Cuando terminé, doblé el documento lentamente.

—Interesante.

El demonio parpadeó.

—¿Interesante?

—Sí.

—Princesa… quieren aprobar una nueva ley comercial.

—Lo sé.

—Dicen que ningún producto extranjero podrá venderse sin autorización del consejo.

Sonreí ligeramente.

—Era cuestión de tiempo.

El demonio parecía confundido.

—¿No está preocupada?

—No.

—Pero si aprueban esa ley podrían bloquear nuestro comercio.

—Podrían intentarlo.

El demonio frunció el ceño.

—Princesa… ¿qué significa eso?

Me levanté de la silla.

—Que están atacando el problema equivocado.

—No entiendo.

—Intentan bloquear el producto.

—Sí.

—Pero el producto ya se volvió necesario.

El demonio tardó unos segundos en comprender.

—Las ciudades humanas ya dependen de los cristales.

—Exactamente.

En ese momento la puerta del despacho se abrió.

Mi padre entró con paso pesado.

—Hija.

—¿Sí?

—Los humanos enviaron otra carta.

—Ya la leí.

Mi padre cruzó los brazos.

—Quieren cambiar las reglas.

—Eso es política.

—Suena como excusa para guerra.

—Es menos eficiente.

Mi padre suspiró.

—Todo contigo termina siendo comercio.

—Porque funciona.

Antes de que la conversación continuara, un guardia apareció en la puerta.

—Princesa.

—¿Sí?

—El príncipe humano solicita audiencia.

Mi padre murmuró algo que definitivamente no era diplomático.

—Ese humano aparece demasiado.

—Es negocio.

—No me gusta.

Minutos después nos encontramos en la sala de reuniones.

El príncipe heredero del reino humano, Lysander Vaelor, entró con una expresión mucho más seria que de costumbre.

Eso confirmaba lo que ya sabía.

Las cosas se habían complicado.

—Princesa —saludó.

—Príncipe Lysander.

El príncipe dejó un documento sobre la mesa.

—Supongo que ya vio el decreto.

—Hace unos minutos.

—El consejo quiere aprobar una ley para controlar el comercio extranjero.

—Sí.

Lysander suspiró.

—Algunos nobles están desesperados.

—Perdieron demasiado dinero.

—Y creen que limitando su comercio pueden recuperar poder.

—Eso también era inevitable.

El príncipe me observó con curiosidad.

—No parece preocupada.

—No lo estoy.

—¿Por qué?

Me apoyé ligeramente sobre la mesa.

—Porque el mercado ya cambió.

—Explique.

—Los comerciantes humanos necesitan los cristales.

—Sí.

—Las ciudades los necesitan.

—También.

—Incluso el ejército los está usando.

Lysander asintió lentamente.

—Es verdad.

—Si bloquean el comercio de repente…

—El sistema colapsará.

—Durante unas semanas —dije.

El príncipe me miró sorprendido.

—¿Semanas?

—No pueden reemplazar una infraestructura completa en pocos días.

Mi padre levantó la mano.

—Tengo una pregunta.

—¿Sí, papá?

—¿Eso significa que los humanos arruinarán su propia economía?

—Si fuerzan esa ley demasiado rápido… sí.

Mi padre sonrió.

—Me gusta este plan.

Lysander negó con la cabeza.

—No creo que quieran destruir su propio mercado.

—No.

—Entonces buscarán negociar.

—Exacto.

El príncipe guardó silencio unos segundos.

Luego habló en voz baja.

—Usted sabía que esto pasaría.

—Era muy probable.

—Entonces ya tiene un plan.

—Siempre.

Lysander soltó una pequeña risa antes de darse cuenta.

Mi padre lo miró inmediatamente.

—Ese humano vuelve a divertirse.

Lysander aclaró la garganta.

—Mis disculpas.

Mi padre lo observó con desconfianza.

—Sigo sin confiar en él.

Suspiré.

Lysander volvió a mirarme.

—¿Qué hará ahora?

—Esperar.

—Eso no parece su estilo.

—No lo es.

El príncipe inclinó ligeramente la cabeza.

—Entonces…

Sonreí.

—Mientras los nobles discuten su nueva ley…

—Sí.

—Nosotros abriremos oficinas comerciales en ciudades humanas.

Lysander parpadeó.

—¿Qué?

—Legalmente.

—Eso complicará mucho el decreto.

—Exactamente.

El príncipe exhaló lentamente.

—Está atacando el problema antes de que exista.

—Eso es estrategia.

Lysander me observó en silencio unos segundos.

—Empiezo a sentir lástima por los nobles que compiten con usted.

Mi padre asintió.

—Yo también.

La reunión terminó poco después.

El príncipe se inclinó antes de salir.

Pero antes de marcharse dijo algo más.

—Princesa.

—¿Sí?

—El mundo humano está aprendiendo una lección peligrosa.

—¿Cuál?

—Que usted juega este juego mejor que nosotros.

Sonreí.

—Es cuestión de experiencia.

Cuando la sala quedó vacía, regresé a mi despacho.

Los informes seguían acumulándose.

Ventas.

Producción.

Expansión.

Todo avanzaba exactamente como esperaba.

(Porque algo que aprendí muy bien en mi vida anterior…)

(es que cuando una empresa domina un mercado…)

(la competencia intenta cambiar las reglas.)

(Pero incluso las reglas…)

(pueden convertirse en oportunidades.)

Sonreí.

Porque los nobles humanos pensaban que estaban iniciando una guerra legal.

Pero en realidad…

acababan de abrir un nuevo mercado para mí. 😈💰

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jaime pinto ramirez
tiene razón debe saber dirigir y proteger, pero sobre todo conocer su territorio y su gente, me gustaría verla en otras actividades además del comercio
Annyely: jaime 👀 me gusta mucho cómo lo estás viendo…
la princesa aún tiene mucho por mostrar, y pronto empezará a moverse en otros ámbitos 😏
total 1 replies
jaime pinto ramirez
los humanos intentaran competir, pero la princesa ya debe tener varios planes 🤭
jaime pinto ramirez
definitivamente del lado de la princesa
Annyely: jaime 👀 buena elección… la princesa todavía tiene mucho que demostrar
pero no todo será tan fácil como parece 😏
total 1 replies
Annyely
“Gracias por leer y por los me gusta ❤️
Si quieren, pueden contarme qué les pareció este capítulo.”
Annyely
Gracias por leer 💙
Cada me gusta y comentario ayuda mucho a que esta historia siga creciendo.
Si te está gustando, no olvides apoyarla ✨
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