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ÁMAME SIN MEDIDA.

ÁMAME SIN MEDIDA.

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Triángulo amoroso / Romance
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna stars

Dicen que la venganza sabe dulce al principio, pero que termina dejando un sabor amargo que ni el tiempo puede borrar.
Ella lo creyó culpable de su dolor y dedicó cada latido, cada suspiro, a destruirlo. Pero lo que no imaginó era que al herirlo, también desgarraba el corazón de un hombre que solo deseaba amarla incondicionalmente.
Él, marcado por las sombras de un error que nunca cometió, vio cómo el que creía el amor de su vida se le escapaba de las manos sin poder hacer nada, roto antes de poder florecer.
Pero entonces apareció ella, luminosa, inesperada, distinta. Ella que con su sola presencia lo sacaba de su zona de confort, irritandolo a cada momento. Sin embargo, con una sonrisa era capaz de desarmar a cualquiera provocando que su corazón temblara sin medida.
El destino ya había trazado un camino, pero la venganza lo torció… Ahora, se trazaba uno nuevo en el cual ninguno de los dos estaba dispuesto a perder.

NovelToon tiene autorización de Luna stars para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La máscara de Sofía.

El sonido del teléfono rompió el silencio de la noche como una alarma desgarradora. Maximiliano se giró con fastidio, creyendo que sería otra llamada de la oficina, pero al contestar, la voz al otro lado lo dejó helado.

— Señor Ferreira… su amigo Alexander acaba de sufrir un accidente.

Por un momento no pudo reaccionar sintiendo como el aire abandonaba sus pulmones.

— ¿Dónde está? — Preguntó finalmente, ya de pie, tomando las llaves con las manos temblorosas.

El trayecto hasta el hospital fue una tormenta interna. La lluvia golpeaba con fuerza el parabrisas, los relámpagos iluminaban fugazmente su rostro tenso, y en su mente se repetía la misma pregunta: ¿cómo había pasado esto?

Alexander siempre había sido un hombre cuidadoso, prudente, metódico cuando estaba al volante… no era el tipo de hombre que cometía este tipo de errores. Al llegar al hospital, el olor a desinfectante lo recibió junto a la tensión que se respiraba en los pasillos.

— Está en cirugía, señor. — Le dijo una enfermera después de haber preguntado por su estado. — Sufrió una fractura expuesta en su columna vertebral y en una de sus piernas, y también recibió algunos golpes en la cabeza.

Maximiliano se dejó caer en una de las sillas metálicas, con el rostro cubierto entre las manos. Pasaron horas antes de que el médico finalmente apareciera.

— Está estable. — Dijo—. Tardará en recuperarse, pero tuvo suerte de salir con vida. Lastimosamente no podrá volver a caminar.

Cuando por fin pudo verlo, Alexander aún permanecía inconciente entre tubos y vendajes. Después de un momento junto a él decidió salir de la habitación, fuera, Steffan ya lo esperaba con un informe

— Fue un auto negro… — Le dijo cuidadosamente.. — Al parecer lo iban siguiendo desde hace rato, y cuando quiso girar perdió el control del auto. Ya lo revisaron y los frenos estaban cortados.

 — ¿Viste quién era? — Preguntó Maximiliano mientras controlaba su ira.

Su asistente respiró hondo, y respondió con un poco de dificultad.

— La última persona con la que habló… fue con la Señorita Sofía Loreti.

El corazón de Maximiliano dio un vuelco. Salió del hospital con el alma en llamas. ¿Sofía? Era imposible… o tal vez no. En el fondo sabía que ella no era una mujer fácil de descifrar. Tenía algo en los ojos, una oscuridad elegante que siempre lo había desconcertado.

Sin embargo, si había algo que no soportaba era la mentira. Y si ella estaba detrás de aquello, entonces iba a descubrirlo.

Esa misma tarde, Sofía apareció en un evento social organizado por su padre. El salón del hotel estaba lleno de empresarios, periodistas y políticos. Las luces doradas reflejaban su figura impecable; vestía un traje blanco entallado, su cabello recogido con elegancia y una sonrisa que ocultaba más de lo que mostraba.

A simple vista, parecía una mujer en control absoluto de su entorno. Nadie sospecharía lo que se decía de ella, ni la oscuridad que la acompañaba. Cuando Maximiliano entró, las conversaciones se detuvieron por un instante. Su sola presencia imponía respeto, pero en ese momento su mirada estaba fija en una sola persona.

Sofía lo notó de inmediato. Sus ojos se encontraron por un segundo, y en ellos se encendió una chispa de desafío.

— Maximiliano Ferreira. — Dijo ella con voz seductora, al acercarse con una copa de vino en la mano. — No esperaba verte por aquí.

— Yo tampoco esperaba tener motivos para hacerlo. — Replicó él con tono cortante.

Sofía ladeó la cabeza, con una sonrisa apenas perceptible.

— ¿Motivos? No sabía que los necesitabas para acercarte a mí.

Él se inclinó un poco hacia ella.

— Alexander tuvo un accidente. — Su voz fue un susurro, pero cargado de veneno. — Y tu nombre salió a relucir.

El rostro de Sofía no cambió. Ni una mueca, ni una sombra de sorpresa se reflejó en ella. Por supuesto que sabía lo que había sucedido, ella fue la última persona que habló con él e intentó persuadirlo para que bajará del auto, pero él no la escuchó. Y gracias a ella fue atendido rápidamente. 

Solo una breve pausa hubo entre los dos, una que Maximiliano conocía muy bien; ese era el tiempo que alguien como ella necesitaba mientras decide qué máscara usar.

— Eso suena… grave. — Dijo finalmente, con serenidad. — Pero me temo que no sé de qué habla.

— ¡No te hagas la inocente! — Gruñó él, sin poder contenerse mientras varias personas comenzaron a mirar hacia ellos, intrigadas. Algo que Sofía notó de inmediato.

— Yo…  — Dijo con una voz dulce, aparentando debilidad y agravio. — no sé de qué estás hablando. No entiendo porque me acusas de está manera. — Dijo con una voz fingida llena de tristeza y angustia. — Si vas a acusarme de algo, al menos deberías tener pruebas de ello. Además, ¿porque quería lastimar a alguien cercano a usted?

Maximiliano quedó sorprendido ante la actuación de la mujer frente a él. Era increíble como ella podía actuar de distintas maneras dependiendo de la situación. Y gracias a esto él estaba siendo señalado como alguien injusto que acusaba a una inocente mujer sólo por capricho. La presión en su pecho crecía sin saber cómo actuar.

— Solo quiero respuestas. — Respondió aguantando su ira.

— Y yo solo quería disfrutar de este evento que había organizado mi familia. — Le guiñó un ojo, antes de girarse hacia los demás invitados. — Discúlpenme, caballeros, pero creo que necesito tomar un poco de aire fresco.

Y sin más, Sofía caminó hacia la salida con paso tranquilo, sabiendo perfectamente que él la seguiría. Entre tanto Maximiliano quedó atónito ante su actuación, sobre todo porque podía sentir la mirada acusadora de todos a su alrededor.

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Maria Elena Martinez Lazaro
hay no, que rabia me da que cada vez que van a decir algo importante alguien tiene que abrir la puerta e interrumpir, no puede ser yo también quiero saber que paso con el desalmado de su papá
Maria Elena Martinez Lazaro
Dios mío que incertidumbre quien será esa persona que entró así y a quien llamó Fernanda
Maria Elena Martinez Lazaro
Que bien por Sofía y Maximiliano 👏👏👏que bueno que salió a defender el honor de su furia esposa 🤭🤭. Por favor querida autora Luna no te demores mucho en subir capitulos quedé perdida y me tocó volver a leer de nuevo para poder cogerle el hilo
Maria Elena Martinez Lazaro: gracias y bendiciones
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente la historieta
Margalenis
la verdad es q no he entendido es nada esto está enredado
Lucenid Perez Quintero
espero nuevos capítulos 🤭🤭
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