Después de varios años lejos, Germán vuelve a su ciudad, encontrando la normalidad de su familia, aunque con un extra incluido. Su mejor amiga es íntima amiga de las mujeres que lo rodean y estas aseguran que terminarán juntos, pero para que eso suceda deberán superar varios obstáculos; un engaño, muchas mentiras, algunos secretos y verdades que saldrán a la luz. ¿Quiénes, y por qué, desean mentirles? ¿Qué secretos se han ocultado o cuál es la verdad que se revelará?
NovelToon tiene autorización de Tamara Gallo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Deudas
Wendy está en el hospital trabajando por más de doce horas para conseguir determinada suma de dinero y salir de un enorme problema. Problema, valga la redundancia, que ha causado su padre adoptivo.
Los juegos en casinos lo han llevado a una adicción y los prestamistas han dado su tope máximo monetario, por lo que han empezado a pedir su devolución, aunque el hombre ha desaparecido y la dejó a ella como encargada de tal responsabilidad.
Para la mala suerte de la doctora, una semana más tarde de que su padre adoptivo desapareciese; tres sujetos fornidos llegaron a su departamento notificando el monto a pagar y el tiempo estipulado. Sin embargo, ella propuso un acuerdo favorable para que le brindaran una opción de pago más flexible, sabiendo que no podría librarse de eso.
Cada mes por aproximadamente cuatro años, debe depositar una considerable suma que le recuerda lo infinito que podría ser si demora al menos un par de días. Como máximo se le permite tardar tres porque sino recibirá una visita indeseable.
De esta deuda nadie sabe y su excusa a tanto labor es que le agrada estar ocupada, ya que vive sola y su única amiga es una enfermera que está casada, Micaela. Entonces no salen juntas todos los días después de trabajar o en las noches a discotecas, como normalmente harían otras mujeres; para que eso suceda, deben hablarlo con anticipación y acordar una noche en particular, misma que si llega a ser suspendida por una eventualidad, se pasa para dentro de mínimo dos o tres meses por sus ocupaciones.
Saliendo de la sala operatorias, una mujer morena se acerca a ella y la sorprende con un abrazo.
—Te encontré— le sonríe amablemente.
— ¿Qué haces tú aquí?, ¿No se supone que estás de vacaciones?— cuestiona la pelinegra sorprendida.
—Sí, pero mi lindo esposo está buscando algo en su consultorio y yo quise avisarte que vamos a cumplir cuatro años de matrimonio, así que pensamos ir a bailar en unos días.
—Me alegra, amiga.— vuelve a abrazarla y empieza a caminar entrelazando sus brazos con los de ella— ¿Ya has pensado en la sorpresita que le darás?
—Por supuesto, pero he venido por ti para ir de compras. ¿Tienes tiempo?
— No lo sé, debo preguntarle al doctor Alcaraz.
— Hablando de Alcaraz, me llegó un rumor de que su hermanito bombero volvió a la ciudad. — menciona con picardía.
— ¿Cómo haces para enterarte de todo cuando no vienes a trabajar?— curiosea Wendy con el ceño arrugado.
— Tengo buenos contactos.—asegura meneando su cabello.
—Dile a tus compañeras enfermeras que son demasiado chismosas— se ríen juntas porque obviamente fueron las mencionadas quienes enviaron mensajes por WhatsApp —Pero sí, es cierto. Germán ha vuelto a la casa de sus padres.
—¿Sigue siendo un niño bonito o se puso feo?— Micaela fue compañero de ambos en el instituto, así que también conoce a G desde adolescente.
Wendy la mira por unos segundos sin saber qué decir. O sea, sí lo sabe, pero tal vez no sería muy bueno ser sincera en estos momentos. Micaela es la única que sabía sobre su gusto por Germán antes de que él se fuese a Navarra y ahora... ahora no es distinto, pero ha pasado mucho tiempo y no quiere que su amiga trate de realizar el trabajo de cupido.
—Por tu silencio puedo asegurar que está hecho un bomboncito y deseas comértelo completito— adivina la enfermera sonriendo.
—No te equivocas— admite Wendy.—Se volvió fanático del gimnasio, así que está musculoso, más alto, varonil y continúa con esa sonrisa que moja tu ropa interior.
—La mía no. La tuya, mi querida doc.— ríe bromista.
Su caminata juntas termina en el consultorio de un psicólogo, esposo de Micaela; mientras que la pelinegra va hacia el de Gastón para consultar si hay posibilidad de unas horas libres.
Wendy golpea la puerta de Alcaraz y este abre personalmente, teniendo el celular pegado a su oreja al mismo tiempo que le hace un gesto para que espere unos segundos.
—Hermano, debo cortar. Tengo a Wendy aquí— avisa Ton a quién está del otro lado, ya sea Germán o Gabriel.
Y sí, es el bombero, quién lo había llamado para decirle que en la noche iría a cenar con sus sobrinos, si les permitía salir. Una linda cena que el tío quiere invitar.
—Puedes pasar por los niños a las nueve.— vuelve a hablar con el castaño.— Nos vemos.
Luego de cortar la comunicación y dejar el celular sobre el escritorio, se sienta en su lugar y observa a la pelinegra con atención.
—¿Pasa algo, Wendy?— no lo pregunta por su visita, sino por su vida. Ha notado su actitud y como se consume dentro del hospital, así que sospecha que puede tener problemas fuera de la institución, en su casa o algo más personal.
— Está todo bien. Solo necesito saber si tenemos una operación en los próximos minutos u horas porque Micaela quiere ir de compras.— dice aún de pie.
—Ni siquiera preguntaré qué hace aquí porque tanto ella como su esposo aman trabajar— ríe y la pelinegra se une dándole la razón con un asentimiento— En tres horas tenemos que operar al señor Meléndez— avisa viendo su reloj— Sal y disfruta de tu paseo.
—¿Necesitas algo?
— Sí ves que puedes llegar media hora antes, cómprame un café— le da el dinero y ella se retira con calma.
La doctora se quita la bata y arregla su pelo para salir con la morena, quien todavía sigue en el consultorio de su marido. Al llegar a esa puerta, Wendy golpea y espera a que abran por las dudas de que la pareja esté en una sesión de ejercicios, no de esos que se hacen para calmar un ataque de ansiedad, sino del tipo cardio.
Ella solo saldrá para calmar su preocupación por esa deuda, pero más le encantaría quedarse a trabajar, aunque sin pacientes es imposible. Ni siquiera puede darse el lujo de gastar un poquito dinero porque cada moneda cuenta para saldar a esos prestamistas.
Y para completar su desgracia, su padre adoptivo todavía no ha aparecido.
No te la pierdas, debes leerla 😜