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La Pobre Viuda, Y El Magnate Cruel

La Pobre Viuda, Y El Magnate Cruel

Status: Terminada
Genre:CEO / Maltrato Emocional / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Mujer despreciada / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:2.6M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Angie de Suaza

"UNA MADRE DESESPERADA, UN SALVADOR AMENAZANTE

¿Qué límites cruzarías por salvar a tu hijo?

Adelaida, una madre desesperada, hará cualquier cosa para proteger a su hijo, incluso si significa sacrificar su orgullo.

Pero cuando Kento, un misterioso y poderoso hombre, se convierte en su única esperanza, Adelaida se encuentra atrapada en una red de rencor y pasión.

Kento, su redentor y verdugo, no sabe que Adelaida es la clave para desentrañar su propio pasado.

¿Podrá Adelaida salvar a su hijo y descubrir la verdad detrás del enigmático Kento?

“Descubre esta historia de amor, venganza y redención.”

NovelToon tiene autorización de Angie de Suaza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

ℂapítulo ℂuatro

La policía estaba fuera de la mansión con una orden de desalojo. Era muy triste lo que le estaba pasando a Adelaida, pues de un momento a otro no tenía donde vivir y fuera de eso con un niño enfermo.

Josefina, el ama de llaves de la mansión, apenas la vio, corrió con Francis, que lo tenía en sus brazos para abrazar a Adelaida. Que veía asombrado todo lo que estaba pasando. Sus pocas pertenencias estaban en la calle y un abogado se le acercó informando de manera escueta que debía desalojar la mansión.

—Mi niña Adelaida, yo les insistí que debían esperarla para sacar sus cosas. Pero como venían junto a varios agentes de la policía, no me lo permitieron. Como pude, empaqué sus cosas y las del niño. Ellos las cogieron y la tiraron en la calle como si no valieran nada —le explicaba entre llantos Fina, y su niño también lloraba. Eso era lo que más rompía el corazón de Adelaida, ver llorar a su niño.

—Tranquila, mi Fina, hiciste lo que pudiste y te lo agradezco —Adelaida miraba con tristeza sus pocas pertenencias, mientras cargaba a su niño para consolarlo.

A ella no le importaba que su difunto exesposo la llenara de cosas caras. Y menos después de que nació su bebé enfermo.

Como presagiando el futuro, ahorraba cada euro del poco dinero que le pasaba cada mes François para la manutención de su hijo y del cual gastaba solo lo estrictamente necesario.

De esa manera llegó a tener unos pocos ahorros, debía sacarlos ahora de la mansión junto a su medallón y no sabía cómo hacerlo. Hasta que, como si le leyera el pensamiento, la señora Josefina le pasó su cartera.

—Mi niña, acá están sus ahorros y el medallón. Gracias a Dios, que no me lo revisaron, pues lo saqué como si fueran mis pertenencias —Adelaida se sorprendió ante lo que le dijo su querida ama de llaves.

—¿Cómo así, Fina? ¿También la desalojaron? —Peguntó, confundida, con una mezcla de sentimientos entre rabia y tristeza.

—No, mi niña, yo renuncié. No quiero trabajar en esa casa con sus nuevos habitantes. Y mucho menos con lo que le hicieron. Eso no es ético, mi lealtad es con usted y mi pequeño Francis —le confesó su querida Fina tomándola de las manos.

—Fina, ¿y ahora qué harás? ¿A dónde vas a ir? ¿Qué vas a trabajar? —Adelaida la llenaba de miles de interrogantes. 

—Ya mismo nos vamos los tres para mi casita. Y no te preocupes por mí que yo ya estoy recibiendo mi pensión. No es mucho, pero nos da para vivir modestamente —le explica con optimismo, tratando de levantarle el ánimo a Adelaida. 

—Gracias, Fina, eres como una madre para mí —la abraza hasta que son interrumpidas por uno de los policías. 

—Señora Adelaida DuPont, este es el acta de desalojo. Ya la puede firmar para que se vaya —le hace entrega del documento y le exige que se retire del lugar que fue su hogar.

Mientras Adelaida devuelve el documento firmado, Dimas, su ex chófer, consiguió que un amigo suyo llevara sus pocas pertenencias en su camioneta. Y en un último acto de gratitud ante su antigua patrona, no le cobró por el acarreo.

Así, las dos mujeres, junto al pequeño Francis, se dirigieron a su nueva vida.

Luego de media hora de recorrido llegaron a uno de los “banlieues” de Versalles, que son los barrios humildes de la ciudad, donde, encima de un vetusto taller, se encuentra la casita de Fina.

—Bienvenidos a mi humilde hogar —Fina abre la puerta después de subir unas desvencijadas escaleras, dejando ver el interior de una hermosa casita bien organizada y cuidada. 

—Es muy linda, Fina, ¡me encanta! —Adelaida le dijo sinceramente, al entrar con su niño Francis. 

—Que va, mi niña. Nada comparado con la mansión que tenías —decía Fina avergonzada. 

—Sabes que eso a mí nunca me deslumbró. Esa mansión era solamente un lugar donde vivía con mi niño. Pero mira, menos mal, nunca la tomé como mía. —Y era verdad, Adelaida nunca se acostumbró a los lujos que François le daba.

Fina agachó la cabeza con pena, pues era verdad lo que decía Adelaida. Ella nunca fue apegada a las cosas materiales, y mucho menos a la mansión.

—Tienes razón, mi niña. Pero esos desalmados de los Pinault nunca debieron echarte de la mansión y mucho menos con el niño enfermo —Fina aún no entendía por qué lo habían hecho.

—Según mi difunto marido, Francis es un bastardo. ¡Ay Fina, ojalá y se esté quemando en la última paila del infierno! Es un infeliz dudar de mi fidelidad. Pero ya no lloremos sobre la leche derramada. Necesito encontrar un trabajo urgente, los medicamentos de Francis no se pueden suspender. —Eso era lo que más le preocupaba ahora a las mujeres.

—En la mañana hablé con Margarita, mi comadre. Me dijo que necesitan con urgencia una empleada doméstica en la mansión en que ella empezó a trabajar como ama de llaves, pero exigen que no pase de los cuarenta años. Por eso yo no puedo tomar ese trabajo. Ve tú, que si te lo dan, yo cuido a Francis mientras trabajas —le propuso Josefina. 

—Siii, acepto, acepto. Mañana mismo voy, dile a tu comadre que me interesa y que lo voy a tomar. 

Así, Adelaida fue recomendada por Josefina para trabajar de empleada doméstica en una lujosa mansión. Lo único que sabe de su empleador es que es un magnate de las plataformas digitales y aplicaciones de video, llamadas “KenKi digital”.

La mansión donde entró a trabajar era muy similar a la que era de ella. Se presentó con el ama de llaves, la cual le enseñó todas las instalaciones y lo que debía hacer.

Al día siguiente que empezaba a trabajar, salió de la pequeña casa bien temprano. Adelaida debía viajar desde Versalles hasta París y tomar un tren directo que sale desde Versailles Chantiers a Paris Gare Montparnasse. De ahí tomar la línea seis que la lleva hasta el lujoso barrio de Neuilly-sur-Seine, luego caminar cinco cuadras y al final del sendero llega a la majestuosa mansión de Kento Kimura. 

Era su primer día y aunque llevaba años sin tener que mover un dedo debido a que tenía empleadas a su servicio, no olvidó que por mucho tiempo fue la encargada de hacer el aseo en el orfanato y después en su pequeña habitación de la pensión donde vivía antes de conocer a François.

Ese día, en particular, debía hacerle la limpieza al despacho del señor Kento así como le indicó Margarita. Llevó sus elementos de aseo y se agachó a limpiar el gran escritorio de roble negro con líquido protector de madera. Cuando de un momento a otro sintió que dos manos la tomaron del hombro, arrastrándola afuera del despacho, tirándola afuera, en mitad del recibidor de la mansión. Mientras una voz masculina gritaba:

—¿Maldita perra que haces aquí? ¡¿Quién diablos te permitió de nuevo la entrada!? 

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Karla Montero Karla
hermoso libro me encantó muchas felicidades escritora cinco estrellas bien merecidas
Ales🌷🍃
El autor elaboró ​​con maestría la reconciliación y restauró la dignidad de Kento. Esto es crucial para que la estructura de la historia sea amena y atractiva.
Ales🌷🍃
Francis 🥰
Ales🌷🍃
Sé que está terminado, pero estoy harta de historias donde las mujeres son despreciadas y humilladas, y luego, cuando los hombres se arrepienten, sin mucho esfuerzo, regresan como si nada hubiera pasado. Hoy ya quité a un autor de mi lista por eso. Donde cada humillación se resolvió con sexo, sin ninguna calidad en el diálogo. Entiendo que no son profesionales, pero ciertas cosas representan principios de vida, más allá de cualquier talento o habilidad técnica al escribir. Espero que esta sea diferente.
Barbarasl73 🇨🇱
Desiderio le habrá dado su despedida de soltera a Yuriko 😳😳😳
Barbarasl73 🇨🇱
Creo que Desiderio, conquistó a una tímida Yuriko, le va a hacer el mayor favor de su vida a su jefecito 🤭🤭🤭
yelit
ya está ella es hermana gemela de la viuda de francoi
yelit
que hará la familia cuando el otro hijo también tenga la betatalasemia???
Maria M. Rosario
la realidades de la vida. muy bonita.
Sara Simon
hermosa historia
Gladys Maria Hernandez
Francis y Yorito son únicos me hicieron reír 😀🤣🤣🤣😂😂
Nancy Narvaez Banda
⭐⭐⭐⭐⭐Excelente historia felicitaciones autora interesante me gusta mucho
Ada Villalba
En hora buena por su excelente novela, me atrapó desde el principio
FELICIDADEDES
Kelly Segovia
Yuriko perdonalo porque no sabe lo que hace .........
Kelly Segovia
jajajajaja me.hizo reír este capítulo , Desiderio es único jajajajaja
Kelly Segovia
ahora ps Desiderio échate a buscar por despistado
Kelly Segovia
se parece a Adelaida
Kelly Segovia
creo que se confundió con esa Madeleine
Clara Estrella Ozuna
excelente novela, muchas felicidades.
Marsol
😄😄😄😄 este man quedó traumado por la otra zorra, bien toxico
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