Cuando no te puedes enfrentar a la realidad, cuando solamente esperas qué otros decidan por ti….eso era lo que querían lograr con Vivian Ward, desde que su progenitor les abandonó a su madre y hermano gemelo, su madre enfermó de Cáncer, y su hermano siendo un completo inútil tenía muchas veces que arreglar sus desastres, hasta que llegó el día que le dio un ultimátum, pero su decisión le causó una maldita pesadilla.
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Desempeño
Dominic salió expresando una sonrisa, pero le había alcanzado a decir que le echara llave a la puerta.
Los había hecho reír pero Inna volvió a su expresión seria.
— Tengo miedo. - admitió.
— Es más sencillo y menos peligroso que enfrentar a los malos y matones a golpes y balas. - le aseguró sonriendo.
La acorraló de nuevo, pero ahora sin las esquivas de la chica, dejando que la besara.
— Está bien, veremos como funciona, lo intentaremos. - intentó sonar con confianza, pero la verdad se estaba muriendo de nervios.
— Haré qué no te arrepientas. - beso de nuevo sus labios.
— Mi abuela quedra conocerte cuando se entere.
— Por Dios no me pongas más nerviosa.
Óscar sonrió, sabía que la abuela se presentaría por si sola si no la llevaba antes ante ella.
— Mi abuela es algo especial, tiene una cualidad que nadie resiste.
— ¿A que te refieres? - ¿como que cualidad de qué?
Deberías platicar más a menudo con Vivían, ella seguramente te lo dirá. - sonrió, se estaban conociendo con la esposa del Don y lo poco que había compartido con la Doña, reflejaba su amabilidad agradable.
Quedaron que el fin de semana, se iban a mudar juntos, ya que Inna le aseguró que tenía que hacer algunas cosas antes.
MANSIÓN BLACKWOOD.
Hilda compartía una de sus recetas de cocina con Vivían, que había decidido sorprender a Dominic haciendo la cena ella misma, pero Vicky estuvo atenta y quería ayudar. Solamente que la abuela la convenció que mejor le ayudara en el jardín y cortar algunos girasoles para adornar la mesa de la cena, haciendo que la niña se entusiasmara.
Lo que Hilda pretendía era evitar que la cena fuera como el día que hornearon galletas, un desastre, la niña era muy ocurrente y no quería que le arruinara la cena a Vivían.
Vivían sonrió de inmediato se había dado cuenta lo que la abuela pretendía.
Vivían estaba tan exhorta en terminar la comida que cuando sintió unos brazos rodearla, sonrió, para después sentir unos labios sobre su cuello.
— Muero de hambre. - le susurró cerca haciendo que Vivían sintiera un calor cálido.
— La cena ya estaba lista. - razonó Vivían logrando pronunciar palabras.
Pero Dominic la sujetó cuando intentó separarse.
— Tengo hambre pero no de ese alimento. - le dijo rozando con sus labios su lóbulo.
Vivían pasó saliva, sintiendo como si esas palabras fueran un imán sobre sus deseos.
Pero antes de decir nada más, fue levantada sobre los hombros del mafioso que se dirigió con ella hasta su dormitorio.
La abuela que los estaba observando sonrió con malicia.
— Espero que estos dos pronto me hagan bisabuela. - masculló sobando sus palmas. Celeste también los había visto, pero más le había llamado la atención su suegra, era una mujer sumamente importante para la familia, había sido para ella como su propia madre. Y la quería como tal.
Los días siguieron pasando, hasta que llegó una noticia hasta los oídos del Don.
— Abuela acabo de ver que ya llegó el jardinero. - se extrañó, siempre se tomaba un mes o más tiempo para pasarlo con su familia.
Se va a mudarar con su familia al departamentito de junto al río, es lo suficientemente grande para sus dos hijos y su esposa.
Dice que cerca del pueblo han llegado muchos camiones y gente armada y no quería dejar a su familia sola en el lugar, la gente empezó a mudarse al parecer el líder de esa gente les ofreció un precio porque se marcharan, y a pesar que les ofreció una miseria por sus propiedades, decidieron abaratarlos porque creen que eran peligrosos.
Dominic se quedó sorprendido por lo qué la abuela dijo. Sacó su teléfono y marcó.
Necesito que alguien valla a Arizona antes de cruzar el desierto, quiero que vean con preocupación que está sucediendo ahí.
Colgó la llamada.
— Si eres tú rata encontré tu agujero donde te escondes. - murmuró para el mismo, saliendo para su base.
Ahí encontró a Óscar que acababa de llegar.
— Descanse hermano, te ves agotado de tanto foll4r, tenía ya cuatro días que Inna se había mudado al ático de su hermano y tenía que hacerle la misma broma que le hacía a él.
— Tú no estarás jugando matatena con Vivían ¿o si hermano?
— Yo no lo voy a negar es una de las delicias que tiene el matrimonio. - contestó el mafioso.
— ¿Ya enteraste a la abuela? - preguntó extrañando, su abuela no había dicho aún nada.
— No aún no, pero se lo diré en breve. - respondió riendo sabiendo que si la abuela se enteraba por alguien más se metería en problemas con ella.
— Más te vale hablar ya porque se ofenderá si se entera.
— Hoy mismo se lo diré. - se decidió sacando su teléfono mientras que su hermano se iba al centro de comunicación.
Dominic estaba dispuesto a conseguir saber si esa inmunda rata era la que estaba haciendo ruido en esa localidad.
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